El gran poeta persa Omar Jayyam dejó escrito, mil años atrás: «Frecuenta a los hombres honestos y sabios. /Huye a mil leguas de los ignorantes». Hoy alucinaría al ver a quienes siguen, aunque jamás los frecuenten, las gentes de hoy. El mundo de ayer, no sólo ha muerto, sino que, en el mundo de hoy, lo virtual dirige nuestras vidas. Hay quienes entran en pánico cuando desciende el número de ‘me gusta’ de sus redes sociales. Esa es la única amistad que cultivan. El afecto de abuelos, padres, hijos o parejas es cómo el paisaje inevitable de sus vidas. La adoración virtual triunfa sobre la amistad y así los sentimientos reales molestan. Hoy, el centro de todas las cosas es el propio yo, no hay humanismo ni solidaridad, todo queda eclipsado ante ese predominio del yo, sólo yo y siempre yo. Usan la Inteligencia Artificial para parecer maravillosos o para ridiculizar a otros. Pero esto es grave, los ciudadanos del mundo no podemos obviar que la IA es el nuevo instrumento de dominación de nuestra era y está en manos de una tecnocasta de supermillonarios. Los valores universales que trascienden el yo han muerto y por eso el salvajismo y la crueldad se adueñarán del mundo.
‘Magnifica Humanitas’ es la primera encíclica del pontificado de León XIV. En ella resalta que la humanidad se encuentra «hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel» o evitarla para convivir. Según el Papa, «cada generación recibe como herencia la tarea de dar forma a su propio tiempo: hacer madurar la historia como un lugar donde se proteja la dignidad de cada persona, se promueva la justicia y se haga posible la fraternidad. Pero en cada época se cierne el riesgo de construir un mundo inhumano y más injusto».
El Papa lo dijo el mismo día que, en 1891, León XIII publicó su ‘Rerum Novarum’. Fue la respuesta social de la Iglesia de final del siglo XIX a los retos de la Revolución Industrial. Tenía que competir con los movimientos obreristas en un tiempo de explotación de niños y trabajadores. Aunque preservando el orden establecido, pedía derechos mínimos en los inicios de la industrialización para evitar que prendiera en la sociedad la semilla revolucionaria.
El Papa advierte del abuso de la IA en todos los campos, incluido el uso de armas y exige la regulación gubernamental de esta tecnología ante el riesgo de que la humanidad sea controlada por una tecnocracia sin valores. Mucho me temo que el Papa va a tener menos éxito que los últimos hitos de Rosalía o Bad Bunny, sin restarles mérito a ninguno. ¿A quién sigue el mundo? Veamos: Donald Trump, teóricamente el hombre más poderoso del mundo, tiene en la red X (antes Twitter) más de 111 millones de seguidores. A Elon Musk, el hombre más rico del mundo, más de 240 millones y a León XIV, el hombre, en teoría, con mayor liderazgo moral, le siguen 16,6 millones. Dudo que al Papa lo escuchen los dueños de la IA que, mientras se forran, dominan el mundo y nos manejan como marionetas. ¿Son los nuevos sabios del mundo?