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Entre visillos

¡Ay, la Justicia!

La Justicia, señoras y señores, ¿qué cosa es la Justicia? Seguro que algo épico, como la Libertad. ¡Busco justicia! ¡Espero justicia! ¡Qué se haga justicia! ¡No hay justicia! ¡La justicia es igual para todos! ¡Justicia divina! ¡La Justicia es ciega! Pero la justicia, cada cual la entiende a su manera, incluso puede que cada juez discrepe con otro sobre lo que es legal o lo que es justo. Hacía años que la Justicia, pilar de cualquier estado democrático, no ocupaba a diario el centro de la información y atención ciudadana. En esta España nuestra cuando se habla mucho de una cosa es porque algo grave pasa con ella y algo sucede en el Poder Judicial cuando ha pasado a ser la estrella de la actualidad política y social española.

            En la apertura del año judicial, la presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Isabel Perelló, ha denunciado que “no es admisible que la descalificación pública de los jueces se convierta en un instrumento de presión”, y si “procede de quienes ejercen responsabilidades institucionales, la gravedad es mayor”. “Nuestra independencia es la mejor garantía que podemos ofrecerles para que estén convencidos de que, a la hora de tomar una decisión, lo haremos sin ceder a influencias”. Como discurso teórico es impecable, pero… ¿no se han parado a pensar en las causas por las que un creciente número de ciudadanos discute la independencia de la judicial y no confía en la administración de justicia? Como en todo, los jueces no están exentos de culpa, igual que en el deterioro de la política también son los políticos responsables de ella. Los jueces tienen piel de cristal y es hora de que asuman que en un país en el que todo se critica, ellos no son ángeles de un cielo judicial que no existe.

            Por debajo de los grandes casos sobre los que pilota la vida pública española hay una realidad incontestable: la lentitud histórica de la justicia española. Hay casos que se despachan a la velocidad de la luz y otros que duermen en los archivos del olvido. Casos en los que se cumplen los plazos a rajatabla, casos que los incumplen ad aeternum y gracias a ello algunos prescriben, una forma sutil de eludir la justicia. Es ahí donde los togados tienen evidente culpa y no sólo la falta de medios materiales o personales.

            Descenderé a mi tierra. Según el presidente de los jueces de La Rioja, se han resuelto tantos asuntos que somos la Comunidad con menor número de asuntos en trámite de España. Sólo quedan 21.277 casos durmiendo la eterna siesta del procedimiento judicial mientras los afectados no pegan ojo de ansiedad. Me atrevo a asegurar que uno de cada cinco casos pendientes (20%) son de los juzgados de Calahorra a los que no llegan refuerzos a la espera de su cierre y extinción por abandono. Dice Javier Marca que este va a ser el ‘año del cambio’ en la justicia riojana. Yo espero que algunos bajen a la tierra en la que la Justicia expira en el sueño de los justos. ¡Ojalá llegue ya el cambio a la Justicia en España!

María Antonia San Felipe

Sobre el autor

Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política. "Entre visillos" es un homenaje a Carmen Martín Gaite con esa novela ganó el Premio Nadal en 1957, el año en que yo nací.


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