>

Blogs

Entre visillos

¡Goool… de España!

Estos días se disputan el mundial de fútbol y el torneo para elegir al pelota estrella de Trump. En el primero, España va bien, nos hemos ganado estar en cuartos. Pero, el metomentodo Donald Trump, que sólo sabe romper las reglas para imponer las suyas, ha querido que la selección de EEUU pasara a cuartos haciendo trampas. Para interferir en el resultado necesitaba un cómplice. Gianni Infantino visitó a Trump y le enseñó la Copa del Mundo. El hombre que adora hacer trampas le preguntó si podía quedársela. Se rieron, pero no le hubiera importado apropiársela como se quedó el Nobel de la Paz de Corina Machado. Trump vio que Infantino estaba en sintonía así que, tras la tarjeta roja impuesta a Folarin Balogun, el goleador de EEUU, lo llamó y, cosas de la magia de la FIFA, la tarjeta roja se esfumó como lágrimas en la lluvia.

            Trump se comportó como lo que es, un patán sin escrúpulos. Aunque, aún más vergonzoso ha sido el papel deshonroso del presidente de la FIFA. Pero este escándalo es muy didáctico porque aclara, sin atisbo de duda, el tipo de personaje que es Trump. Siempre se dijo que el fútbol tiene reglas, que los árbitros son sus jueces y que las normas no se pueden cambiar en mitad de un partido o de una competición para evitar a los ventajistas y a los abusones. Aunque le salió mal porque Bélgica goleó a EEUU, la llamada de Trump a Infantino, es la prueba de la vigencia del caciquismo de toda la vida que siempre bordeó la legalidad y la transparencia. Pero es la constatación empírica de que Trump no cree en la democracia. Porque, la democracia son normas, leyes, controles y límites para frenar el autoritarismo. Su razonamiento, como todo en él, es simple: ganó las elecciones y puede hacer cuanto le venga en gana. La Constitución es su santa voluntad. Si el Congreso o el Senado no le obedecen es porque están contra América. Si un periodista lo critica, presiona y lo echan de la tele. Si una periodista le hace una pregunta incómoda se levanta del plató, la insulta o reclama su despido y así todo. Se sale con la suya, pero sólo si se lo consienten.

            En el torneo de aduladores de Trump hay dos pelotas destacados, el primero es el secretario general de la OTAN. A la zaga le iban Infantino y una larga lista de lagoteros de cuyos nombres no quiero ni acordarme. Pero, en Ankara, en la cumbre de la OTAN ya hemos visto que Mark Rutte gana por goleada y sin hacer trampas porque le sale de los adentros. En la reunión sonrió todas las bravuconadas de un ridículo Trump que insultó a casi todos los países de la OTAN e insistió en la anexión de Groenlandia. Y para colmo, Rutte enmudeció ante la larga lista de insultos contra España y los españoles a los que calificó como mala gente. Una actitud indigna de ambos con los aliados. El inestable Trump no soporta que el presidente español no le haga la pelota. Espero ilusionada que España gane el Mundial para alegría de los españoles y disgusto de este patético emperador del mundo. Escucha, Trump: ¡Viva España!

 

 

 

 

María Antonia San Felipe

Sobre el autor

Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política. "Entre visillos" es un homenaje a Carmen Martín Gaite con esa novela ganó el Premio Nadal en 1957, el año en que yo nací.


July 2026
MTWTFSS
  12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031