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Entre visillos

Eclipses de luna

Este verano estamos en temporada de eclipses. El 12 de agosto pudimos disfrutar de un eclipse total de sol que al alcanzar la totalidad me dejó sin respiración. El sol negro nos regaló una corona de luz que destelló un fogonazo mágico, una experiencia sensorial casi mística y excepcional. Los eclipses de luna son más frecuentes, pero es otro de los placeres más hermosos que nos ofrece el cielo. Poco antes de que esta columna vea la luz, un eclipse parcial de luna habrá tenido lugar.

            Desde que el homo sapiens habitó la Tierra supo que Sol y Luna, aquellos luceros como los llama el Génesis, organizaban su vida. Y así es, los días, los meses y el año los marcan sol y luna. Es evidente, pero lo olvidamos. Los antiguos griegos midieron el radio de la Tierra, Aristarco defendió que el Sol era más grande que la Tierra y la Luna… Incluso antes, Homero había descrito los consejos que dio la ninfa Calipso a Ulises para regresar a Ítaca sin perder de vista las Pléyades, el Boyero o la Osa Mayor. El Salmo 104, escrito hace 2.500 años, dice: “Hiciste la luna para medir el tiempo, señalaste al sol el momento de su ocaso; mandas la oscuridad, y cae la noche: entonces rondan las fieras de la selva”.

            En junio de 1503, Cristóbal Colón naufragó en la costa de Jamaica. Sus barcos quedaron inservibles carcomidos por la broma (un molusco que come la madera). Tras más de seis meses varados, los nativos se cansaron de proveer de comida a la tripulación española. Ante la hambruna inminente, Colón, que sabía astronomía, consultó el almanaque del científico alemán Regiomontanus y vio que la noche del 29 de febrero de 1504, habría un eclipse total de luna. Colón convocó a los jefes locales y les advirtió que su Dios estaba enojado por su falta de cooperación y que haría desaparecer la luna volviéndola roja, inflamada de ira. No le creyeron pero la exactitud de la predicción aterró a los nativos que suplicaron a Colón que intercediera ante su Dios y ellos volverían a darles alimentos. Colón esperó en su camarote, midió el tiempo en su reloj de arena y salió justo cuando la totalidad del eclipse iba a terminar. Su Dios les había perdonado, la Luna volvió a brillar y ellos sobrevivieron hasta ser rescatados meses después.

Los eclipses son claves para conocer el universo, pero el uso de ese saber, al que pocos tenían acceso, también sirvió para dominar pueblos y someter voluntades. Hoy el manejo de la ciencia y la información a través de inteligencia artificial y redes sociales puede hacernos creer y defender mentiras, manipular la opinión pública y nuestras decisiones, tanto colectivas como individuales. El control de la tecnología y la ciencia es siempre una forma de dominación. No siempre está en manos de los estados hoy hay una de tecnocasta milmillonaria que no defiende nuestros derechos sino sus intereses y/o los de aquellos a quienes sirven. Colón quiso salvar a su tripulación, hoy se usa para obtener un poder total, llega la noche que rondan las fieras de la selva.

 

 

 

María Antonia San Felipe

Sobre el autor

Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política. "Entre visillos" es un homenaje a Carmen Martín Gaite con esa novela ganó el Premio Nadal en 1957, el año en que yo nací.


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