Por fin un grupo de españoles se pone manos a la obra para ahorrarle al Estado unos eurillos. Ya era hora de que apareciera algún resquicio de la tan ansiada solidaridad nacional y surgieran generosos que quieran poner su granito de arena para que el déficit público y el gasto corriente no se disparen más aún.
Y es que la huelga de hambre que han iniciado los presos de ETA hará un gran favor a las arcas públicas, ya que visto que no quieren comer, eso que se ahorra el Estado en la condumia penitenciaria de los abertzales.
La historia aún tiene más mérito viniendo de unos compatriotas que siempre han renegado de sus orígenes españoles. Aunque si les digo la verdad, yo creo que es ahora cuando se destapan de verdad, que esas tontadas independentistas y violentas eran sólo una máscara carnavalesca. Es ahora, cuando el país va en caída libre y más les necesita, cuando deciden arrimar el hombro. Es loable su actitud; de hecho, todos los presos etarras, y no sólo una parte, deberían asimilar esta actitud, pues son muy dados a actuar en bloque.
Y ya que se ponen, deberían seguir el ejemplo del insigne Otegi, que el domingo se unió a esta oleada de ‘humanidad española’ iniciando su huelga de hambre tras haber desayunado, insignificante detalle éste que ha despertado lacerantes críticas y sarcásticas mofas que yo no comprendo. Además de ahorrarnos su alimentación, educa a nuestros niños al enarbolar la bandera de la nutrición sana, que prioriza el desayuno como la comida más importante del día (para él, la única). Para una vez que los abertzales arriman el hombro en beneficio de todos, también se les azota. Es que ustedes nunca están contentos…