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Marcelino Izquierdo

Historias Riojanas

La guerra riojana del soldado Camilo José Cela

El escritor gallego combatió junto al Regimiento de Infantería de Bailén nº 24. Herido en el Frente de Aragón en 1937, regresó a Logroño, donde estuvo un mes hospitalizado en la Escuela de Artes y Oficios, actual Esdir

 

Camilo José de Cela, de quien en este 2016 se cumplen cien años de su nacimiento, mantuvo una estrecha relación con La Rioja hasta su muerte, vínculo que brotó de los avatares que el escritor sufriría durante la Guerra Civil, y que quedaron inmortalizados en su novela ‘Mazurca para dos muertos’. El alzamiento rebelde le pilló a Cela estudiando en Madrid, con apenas 20 años y enfermo de tuberculosis. El 5 de octubre de 1937, el escritor gallego consiguió escapar a la zona sublevada y, de inmediato, se alistó en el ejército franquista.

Destinado días después a Logroño, ingresó en el Regimiento de Infantería de Bailén nº 24, que tenía su cuartel en General Urrutia. Como buena parte de los militares del citado acuartelamiento, el soldado Camilo marchó al Frente de Aragón, con Gallur como cuartel general, hasta que a finales del mismo mes de octubre resultó herido de gravedad en la sierra de Alcubierre, en los Monegros. Así lo narraba él mismo: «Sentí un golpe seco en la nuca y me quedé sin conocimiento, la metralla de una granada de piña se me clavó en el pecho… después me fui despertando… me dio un vómito de sangre, eché sangre por la boca, no mucha…».

La Industrial, cárcel y hospital

De inmediato, fue evacuado Camilo José Cela de la zona de combate e ingresado en el hospital militar habilitado en la Escuela Industrial de Artes y Oficios de la capital riojana, actual Esdir. Este edificio también sirvió de cárcel para más de un millar de presos políticos, sobre todo al principio de la contienda fratricida, hasta que a partir de febrero de 1937 las sacas, los fusilamientos y los traslados a campos de trabajo fueron vaciando sus instalaciones. Un mes permaneció Cela hospitalizado en la popular ‘Industrial’ hasta que el 21 de noviembre recibió el alta médica. Aún convaleciente y enfermo de tuberculosis, apenas pesaba 62 kilos pese a su metro ochenta de estatura. Poco tiempo después, fue declarado «inútil total para el Servicio Militar» por el Tribunal Médico Militar de Logroño. En su ‘Mazurca para dos muertos’, el Nobel de Literatura recordaba así su hospitalización:

«Tres margaritas (enfermeras carlistas) visitaron la sala n° 5, en una cesta llevaban los regalos. –Soldadito, te voy a condecorar con un escapulario del Sagrado Corazón para que te preserve de todo mal, mira lo que dice: «Detente, bala, el Corazón de Jesús está conmigo». El artillero Camilo se puso pálido, se le escapó todo el color de la cara. –No, no, muchas gracias, condecore usted a otro, se lo ruego, se lo pido por favor, yo llevaba uno prendido con un imperdible en la guerrera y aún no hace un mes me lo sacaron por la espalda, se lo digo con todo respeto, señorita, pero para mí que el Sagrado Corazón es gafe».

El 30 de marzo de 1938, instalado ya en La Coruña, Cela se ofreció al comisario general de Investigación y Vigilancia para ingresar en el cuerpo y, de esta forma, poder aportar al «Glorioso Movimiento Nacional» relevantes «datos sobre personas y conductas, que pudieran ser de utilidad».

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Certezas, curiosidades y leyendas del pasado, de la mano de Marcelino Izquierdo

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