Había una vez una chica riojana que se perdía por los bolsos. Era simpática, divertida, soñadora y muy habilidosa. Un día le conté un cuento y, por arte de magia, lo convirtió en este bolso:
Esa chica se llama Eva Somalo y tiene muchos pájaros en la cabeza. Mi cuento era el de ‘La princesa y la rana’, pero otra amiga le contó una historia africana y la transformó en este bolso:
No se le resiste ningún personaje, ni Caperucita ni el lobo ni ‘Los tres cerditos’….
… ni ‘El mago de Oz’ ni ‘La isla del tesoro’…
… ni siquiera Triky.
También hace broches y detalles para bodas o cualquier otro evento
Cada vez que voy con mi bolso, pienso que cualquier rana (y sapo) de los que me rodea puede ser un príncipe. ¿Debería de besarlos para comprobarlo?