Acabamos de incorporar un nuevo miembro a la familia. Se llama Ojitos y creo que le hemos caído bien, aunque no nos quita ojo. Llegó hace cuatro días en un estado lamentable.
El cuerpo, procedente de un bazar chino, lo adquirimos por 12,80 euros. Aunque resulte increíble, huele a cuero y llegó con los papeles (de periódico y con grafía china) en regla. La colección de ojos (no llega a 2 euros) y el Supergen (1,90 euros) fue una donación.
Tras un arreglillo rápido, así es como quedó
Desde el primer momento cayó simpático en casa, así que decidimos adoptarlo y llamarlo Ojitos. Ayer hizo su primera excursión, aprovechando una escapada familiar a Oña (Burgos) para visitar la exposición ‘Monacatus’ de Las Edades del Hombre. Lo cierto es que se puso un poco pesado y decidió hacer de cicerone. Así que prefiero que sea él quien os guíe por Oña y sus alrededores.
La exposición ‘Monacatus’ se ubica dentro del monasterio que veis a mis espaldas, el de San Salvador. Lo fundó hace mil años (1011) el conde de Castilla Sancho García para su hija Tigridia (¡Caray con el nombrecito!)
Entrar me ha salido gratis, porque tengo menos de 12 años (los mayores pagan 3 euros). Dentro hay obras de arte realmente interesantes y todas, todas, religiosas. A los guías se les llena la boca presumiendo de goyas, zurbaranes, grecos, berruguetes,… La visita no se me ha hecho nada pesada y he aprendido mucho sobre cómo vivían los monjes (aquí los últimos ocupantes fueron jesuitas)
Pero donde mejor lo he pasado es en las traseras del monasterio, donde los monjes tenían sus campos de cultivo, huertas, paseos, la vaquería… y una piscifactoría donde criaban truchas. Yo he logrado ver alguna
Allí mismo, en la antigua vaquería, se levanta la Casa del Parque Montes Obarenes-San Zadornil, donde aprendes todo sobre este privilegiado entorno natural. Y es tan rico y variado en flora y fauna porque en él coinciden los climas atlántico y mediterráneo. Esta lugareña me acogió en su regazo durante la explicación
¡Hora de comer! ¡Por fin! Me llevaron al Blanco y Negro, un restaurante muy recomendable con platos castellanos y senegaleses. Creo que su cocinero, Arona Gassama, es el promotor de este mestizaje
Para bajar la comida decidimos hacer la ruta del Desfiladero del Oca. Es corta (3 km) y muy cómoda porque el camino es empedrado y tiene distintas pasarelas que atraviesan el río. Para ir en plan dominguero, perfecto
Este paseo transcurre, además, junto a la antigua vía del ferrocarril Santander-Mediterráneo, así que cruzamos vías, ocupamos estaciones y atravesamos túneles sin ningún riesgo
¡Fin del trayecto! La jefa me reclama. (Creo que quiere presumir de bolso)