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José Glera

La Poda

Por qué viajar a Ribera y no a Rioja

TFGP.

Más de uno se echó las manos a La cabeza cuando el New York Times recomendó a sus lectores que si viajaban a España en busca de una experiencia vitivinícola lo hicieran a Ribera y no a Rioja. Reconocía el rotativo neoyorkino que el prestigio de los vinos de Rioja estaba y está por encima del de Ribera, pero las comunicaciones, en especial el tren, para llegar a tierras castellanas eran notablemente superiores a las riojanas. ¿Por qué esa recomendación? En ambas denominaciones se elaboran grandes vinos; en ambas hay magníficos viñedos; en ambas se han levantado espectaculares bodegas; y en ambas se ha apostado por el enoturismo, aunque bien es verdad que en Rioja no pasa de ser una verdad a medias. La gran diferencia entre ambas regiones reside en las comunicaciones y es ahí donde Ribera, con Valladolid como referente, es muy superior a Rioja, con Logroño como puerta de entrada y de salida.


Dejando claro que por mar no se puede unir Madrid ni con Valladolid ni con Logroño, planifiquemos un viaje. Un fin de semana en Rioja o un fin de semana en Ribera. Viernes 11 de mayo, salida desde Madrid; domingo, 13 de mayo, regreso desde Logroño o desde Valladolid. Suponemos que como neoyorkino que soy y me guío por los consejos de mi periódico, he llegado a Madrid unos días antes y no vuelo el mismo domingo desde la capital española a Nueva York. Si fuera así, viajar a Rioja para pasar un fin de semana sería prácticamente absurdo. Pero aunque no sea neoyorkino, esto es lo que hay.

Avión
El avión funciona igual de mal con ambos destinos. Desde Madrid se puede volar a Rioja el viernes por la noche. Cincuenta minutos de vuelo, con un coste de 70€, aproximadamente, pero con llegada a Agoncillo a las 21.50 horas. Es decir, adiós viernes. Regresar el domingo a Madrid es imposible porque no hay vuelos. El primero es el lunes, a las 7.30 horas.
La situación de Valladolid es aún peor porque los vuelos que conectan con Madrid son con escala en Barcelona. No merece la pena ni perder el tiempo en entrar en detalles.

Coche
Llegamos a Madrid y nos cogemos un coche de alquiler. Vámonos a Rioja. Más libertad de movimientos. Rutas hay unas cuantas, pero detalló las más utilizadas. Hay que partir de una realidad: Valladolid está mucho más cerca de Madrid que Logroño. Para bien o para mal, 4 horas se pierden, salvo que se pise el acelerador con los riesgos que ello conlleva, económicos y físicos.
A2. Madrid-Soria-Logroño. 326 kilómetros. 28.83 euros. 4.17 horas
A1. Madrid-Burgos-Logroño. 372 kilómetros. 43.41 euros. 4.16 horas
A1-N111. 30.91 euros. 5.01 horas.
El tiempo se reduce considerablemente si nos vamos a Valladolid. No podemos hacer nada, no podemos hacer un corta y pega en el mapa español y reducir las distancias entre Logroño y Madrid. Además, no es necesario llegar a Valladolid. Peñafiel o Aranda de Duero están aún mucho más cerca.
A6. Madrid-Valladolid. 211. kilómetros. 30.21 euros. 2.29 horas
A-601. Madrid-Valladolid. 209 kilómetros. 25.41 euros. 2.43horas
A1. Madrid-Valladolid. 228 kilómetros. 21.76 euros. 3.24 horas

Tren
Nos vamos al tren. Ese medio de comunicación que fue básico en el nacimiento desarrollo de Rioja a finales del S. XIX y principios del XX y que hoy no encuentra trazado. No hay que olvidar que Logroño cuenta con una majestuosa estación. No hace mucho un diario español la incluía entre una veintena de las más impactantes del mundo. Puede ser, pero claro, carece de trenes. Paradójico. Volvemos al 13 de mayo. Madrid-Logroño. Cuatro trenes, solo uno de ellos directo, que sale de Atocha a las 18.35 y llega a Logroño sobre las 22.00 horas. Hay tres trenes más, todos con paso y transbordo en Zaragoza. Y si llegamos desde Bilbao, más cercano, hay dos trenes diarios. Para regresar a Madrid, otros cuatro, ninguno directo.
Madrid-Logroño. 11 de mayo.
Directo. 18.35. 23.20€. 3 horas 23 minutos
Con enlace en Zaragoza. 7.30, 14.30 Y 15.30. Entre 35,70 y 44,65€. Entre 3.20 y 4.06 horas
Para regresar a Madrid debemos tener claro que no hay trenes directos. Todos conllevan enlazar en Madrid y el tiempo no baja de las tres horas y media.
Logroño-Madrid. 13 de mayo.
Directo: No hay
Con enlace en Zaragoza. 9.04, 14.34 Y 17.53. Entre 29.40 y 47.60€. Entre 3.32 y 4.07 horas

Ahora nos vamos a Valladolid. No saldremos de Atocha, sino de Chamartín. ¿Cuántos trenes hay? No se lo van a creer: el viernes, 39 trenes. No me he equivocado, 39. Desde las 6.40 hasta las 22.14. Trenes de todo tipo, AVE, incluido, pero también Alvia, como los que llegan a Logroño. Más de un tren cada hora. Y en 60 minutos estás en Valladolid. Y para regresar el domingo, 20.

Madrid-Valladolid. 11 de mayo
39 trenes desde las 6.40 hasta las 22.14.
Duración: Desde 54 minutos hasta las 2. 42 horas. Tiempo medio: 1 hora. Precio: desde 22.30 euros hasta 38.80, la mayoría de billetes, por debajo de los 30 euros
Valladolid-Madrid. 13 de mayo.
20 trenes, tampoco sobra el cero, desde las 7.50 hasta las 23.07. Múltiples combinaciones que permiten exprimir el domingo al máximo, regresar a Madrid y coger un avión si es necesario. Valladolid-Madrid. 20 trenes, desde las 7.50 hasta las 23.07 horas..

Duración: Desde 59 minutos hasta las 1.10 horas. Tiempo medio: 1 hora
Precio: desde 23.30 euros hasta 38.80, la mayoría de billetes, por debajo de los 30 euros

Es verdad que también podemos unir estas ciudades por autobús, pero con todos los respectos para el bus, no lo concibo dentro de un enoturismo de calidad salvo que no haya otra opción, aunque es verdad que hay una oferta considerable y más barata que la del tren.
Hemos llegado a Logroño. Accedemos al abierto recibidor de la majestuosa estación. Paz. Apenas hay viajeros, no hay agobios. Por no haber, no hay ni un punto de información turística, aunque sea automatizado. Nada de nada. Llegamos a nuestro hotel, dejamos las maletas y nos vamos corriendo a la famosa calle Laurel. Es muy difícil no estar en El Espolón y que no te pregunte el turista cómo llegar al Laurel. Más que señalizado, está escondido. Hay una pantalla luminosa junto al Banco Santander que es absolutamente inútil, porque no informa más allá de hora, temperatura y web del ayuntamiento. Triste. Antes había una oficina de turismo, pero la trasladaron junto a la plaza Alférez Provisional. Oficina que cierra al mediodía, franja de utilidad para el extranjero, salvo sábados, horario continuo, y domingos, que cierra por la tarde.
Ante esta realidad, me resulta llamativo escuchar cómo se habla de enoturismo en esta tierra. Lo que hay, existe por el afán de algunas bodegas que ven en él una fuente de ingresos, pero que deben sentirse por las malas comunicaciones, muy malas, por la información justa y, en suma, por una realidad de más palabras que hechos. Es decir, ideas. Bien es verdad que hay bodegas a las que el enoturismo les importa lo justo.
Ahora bien, tampoco me extraña esta visión ante la mentalidad existente. En Logroño se levantó una espectacular estación de tren en la que faltan trenes. Para lo que hay, prácticamente valía con la vieja estación e incluso el andén provisional que se construyó. Ahora se levanta la majestuosa estación de autobuses, que quizá se pudo construir aprovechando la actual de tren, con una planificación diferente, y evitar enterrar un enorme saco de millones. Al menos tendría vida ese enorme recibidor, en el que sus trabajadores pueden llegar a aburrirse y que se ha convertido en lugar de reunión y charla para jubilados que buscan refugiarse del frío o del calor, según el día.
Y digo que no me extraña porque en esta misma ciudad se han enterrado una docena de millones en levantar el Centro de la Cultura del Vino y no pensaron que habría que dotarlo de un atractivo más allá del aire que acoge en su interior. Nadie se ha puesto colorado y nadie ha dimitido, porque los de ahora dicen que fue idea de los anteriores, pero los de ahora tampoco tienen imaginación ni saben generar recursos para que de verdad esta tierra disponga de un Centro de la Cultura del Rioja. Reaccionarán para echarse las manos a la cabeza cuando otra ciudad levanto un concepto similar y no lo cierre. En Haro planificaron un embarcadero y un barco. Ni lo uno ni lo otro. Al menos, no tuvieron que construir el río Ebro, que ya estaba, pero tampoco hay barco.
Podríamos seguir, aunque me quedo con la última. Logrobici ya está en las calles de Logroño. Varios puestos de alquiler de bicicletas. Fantástico, si no fuera porque apenas hay kilómetros de carril bici. De hecho, seguro que hay ya más bicis que kilómetros.
Una estación de trenes, sin trenes; un Centro de la Cultura de Rioja sin cultura, sin Rioja, sin vino y sin nada, salvo puertas cerradas; bicis sin apenas carriles bici; un aeropuerto sin aviones. Una tierra con comunicaciones de siglos anteriores. Sin ellas, da igual lo que construyas u ofertes porque pocos las verán o disfrutarán. O nadie. Había una máxima en el mundo de los periódicos que venia a decir que por muy buen periódico que hagas, si no está en los kioscos a primera hora de la mañana no se vende. Pues eso. Veremos a ver cuál será la próxima construcción que apenas tenga vida. No toquen el Camino De Santiago, que lleva muchos siglos trayendo peregrinos a La Rioja, no sea que vayamos a tener los mejores caminos y desaparezcan los peregrinos.

Ahora bien, si les gusta el Rioja, no hay barreras que les impidan disfrutar de su grandes vinos. Y si no es posible en un fin de semana, que con paciencia lo es, mejor res o cuatro días. Y tampoco es obligatorio seguir las recomendaciones del New York Times.

Temas

Avión, Comunicación. coche, Logroño, Lujo, Madrid, Placer, Ribera, Tren, Valladolid, Vino

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