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Jorge Alacid

Línea de puntos

La Rioja 2030

Dirigentes del PP de La Rioja, el sábado en Barcelona con Pablo Casado. Foto facilitada por el Partido Popular

«Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado» (Friedrich Nietzsche)

 

Visto desde el año 2030, con la perspectiva que ofrece el paso del tiempo, el verano del 2018 fue un verano extraño. Bastante extraño. Porque llegó precedido del inesperado relevo de Mariano Rajoy, moción de censura mediante, cuyo desalojo aupó a La Moncloa al socialista Pedro Sánchez y movió todas las fichas del tablero político riojano, ya sometido a convulsos vaivenes. De modo que semejante terremoto dispuso de su propia derivada local, con consecuencias en el Gobierno y el partido que le apoya: para sorpresa de la cúpula del PP regional, salvo para dos de sus más elevados dirigentes que luego recogerían la recompensa en forma de cargo en Génova, Pablo Casado triunfó en el congreso nacional del PP. Su éxito terminó de dinamitar el viejo escenario político y preludió lo antedicho: un verano extrañísimo, coronado por un debate del estado de la región cuyo protagonista máximo, el presidente José Ignacio Ceniceros, convirtió ese trance más bien en un discurso de investidura, sacando de la chistera gubernamental una serie de anuncios que encajarían mejor en un programa electoral. El de la autonómicas que vienen. Que de hecho ya han venido.

Para recibirlas, durante el sofocante agosto Ceniceros acuñó una especie de mantra: venía a decir que su Gobierno (su reino) no es de este mundo. De este mundo tan terrenal, donde triunfa el cortoplacismo. El presidente del Gobierno de La Rioja, como un príncipe del Barroco, vive en su propia cámara de las maravillas y mira por el contrario más lejos. Mucho más lejos. Casi hasta el infinito y más allá: hacia el año 2030. Nada menos. Se trata en realidad de un desconcertante anuncio, habida cuenta que la genética y la biología cuentan con sus propias leyes: el 11 de mayo de ese año, Ceniceros cumplirá 74 años. Aunque consiguiera materializar los evanescentes logros que esta semana avanzó en el Parlamento, todo indica que el mérito se lo llevarían otros dirigentes de las generaciones que tomarán su testigo. Lo cual se traduce en que el Gobierno parece renunciar a dar la batalla por el presente, que pinta feo, e incluso aplaza sus compromisos ante un futuro más inmediato: el 2020, por ejemplo. Para el que restan sólo un par de añitos: en efecto, ya vemos asomarse el 2020, cuando La Rioja, que gracias a ese célebre plan de vertebración panrregional iba a situarse entonces entre las regiones más adelantadas de Europa, se verá más bien relegada al pelotón de los torpes.

De modo que, en lógica política, resulta natural que el Gobierno actual pretenda evitar ser examinado por el porvenir que ya acecha y traslade sus ambiciones hacia un horizonte tan difuso que a nada le comprometa. Que es una manera estupenda de evadir el embate de la realidad, siempre tan enojosa: como el mal estudiante que lo fía todo a un septiembre que nunca termina de llegar. Puro escapismo. El propio de quien tiende a sentirse acorralado por una agenda que no depara buenas noticias. Como ejemplo, valga este apresurado recuento de la actualidad riojana durante este peculiar verano, a golpe de titulares. Uno: «El mercado laboral de La Rioja envejece y agrava el desajuste entre oferta y demanda» (Subtítulos: «La tasa de ocupación de los menores de 25 años ha caído en la comunidad el 41,7% en los últimos 10 años / La mitad de los trabajadores de la región supera los 45 años»); dos: «La Rioja debe crear aún 7.000 empleos para cerrar las heridas de la crisis»; y tres: «La Rioja sigue creando empresas, pero más débiles, al caer el 20% el capital constituido».

Son tres casos. Extraídos de la actualidad reciente, que poco invitan al optimismo. Reflejan por el contrario una peligrosa propensión a la atonía, lo cual tiene sentido porque se corresponde con el pánfilo estado de la vida parlamentaria. Ese páramo donde el dinamismo está vetado y justifica que el Gobierno regional mire hacia dentro de doce años; menos justificado parece que decline compartir con sus administrados qué tipo de sociedad aspira a liderar por entonces. Qué respuesta se propone dar a los desafíos que se auguran para ese año. Cuando la mitad del crecimiento demográfico mundial se concentre en estos nueve países: India, Nigeria, Pakistán, Congo, Etiopía, Tanzania, Estados Unidos, Indonesia y Uganda. Cuando el 70% de los habitantes del planeta viva en ciudades (y la mayoría, en asentamientos urbanos que hoy aún no han nacido). Cuando España haya perdido más de medio millón de habitantes y en La Rioja sólo residan por entonces 296.000 personas, con las imaginables consecuencias en materia de mercado laboral, pensiones y calidad de vida. Sí, un inquietante porvenir el del 2030. Tal vez entonces este verano del 2018 no nos parezca tan raro. Tal vez nos parezca el paraíso perdido.

 

LA LETRA PEQUEÑA

Julio, flojos datos de turismo

La Rioja no pudo escapar en julio de los feos datos que deparó la estadística de coyuntura turística, que publicó el INE el pasado mes de agosto. Incluso los empeoró. Porque así como a nivel nacional se registró un descenso del 2,2% en el índice de pernoctaciones, en el caso riojano ese dato casi se duplicó: anotó una caída del 3,9%. El grado de ocupación hotelera en el conjunto del sector riojano tampoco arrojó buenas noticias: bajó ese mes el 2,74%. Una preocupante tendencia que se achaca en toda España a un factor coincidente: la menor presencia de turistas extranjeros, que el viajero nacional no ayuda a mitigar.

 

Medalla de la UR para Arnáez

José Arnáez Vadillo, exrector de la Universidad de La Rioja, recibirá el próximo 1 de octubre la Medalla de Honor que concede el campus riojano en atención al tiempo en que lo dirigió, hasta ser relevado en esa responsabilidad por Julio Rubio. El reconocimiento a Arnáez Vadillo, actual máximo responsable de la ANECA, tendrá lugar con ocasión del acto de inauguración del curso académico, cuya lección inaugural correrá a cargo de Francisco Ruiz de Mendoza, catedrático de Filología Inglesa. Como manda el protocolo, la clausura corresponderá al presidente del Gobierno de La Rioja, José Ignacio Ceniceros.

Un repaso a la actividad política de La Rioja (y resto del Mundo)

Sobre el autor

Jorge Alacid López (Logroño, 1962) es periodista y autor de los blogs 'Logroño en sus bares' y 'Línea de puntos' en la web de Diario LA RIOJA, donde ocupa el cargo de coordinador de Ediciones. Doctor en Periodismo por la UPV.