
«La ilusión es el primero de todos los placeres» Voltaire
Hasta el día 28 puede visitarse en los corredores del Parlamento de La Rioja la exposición que conmemora tres décadas ocupando el venerable antiguo convento de La Merced. Es una visita muy recomendable. Se alinean en los paneles documentos históricos de gran valor, testimonios del pasado industrial del edificio que sobre todo fue Tabacalera para la memoria popular y una hermosa colección de imágenes antiguas, datadas en los años 80, donde destacan algunos rostros que ya se fueron y otros que permanecen en perfecto estado de revista, hermanados unos y otros por una idea común, expresada en sus sonrientes semblantes: la idea de ilusión. Aquella generación que trajo la democracia a España y la autonomía a La Rioja, la que recuperó las libertades perdidas, fue una generación ilusionada. Como pocas en nuestra historia. Tal vez como ninguna.
En duro contraste con esos animosos protagonistas de la Transición, el mismo Parlamento alberga estos días un interminable debate en torno a la reforma del Estatuto. Donde reina por el contrario no aquel entusiasmo colectivo, sino la pura intendencia burocrática que lo sustituyó. Sus señorías, incluyendo a las más dinámicas, han sido abducidas por el sopor de los trámites y más trámites legislativos, muy pródigos en comisiones, ponencias y demás arsenal jurídico-legal, de donde desde luego ha sido vetada la ilusión. De donde amenaza con desertar incluso la noción que da sentido a todo este entramado legislativo: la noción de política. La política, en su acepción más elevada, rica y genuina, se ve reemplazada entre estos muros por el puro tacticismo, el tipo de desoladora estrategia que conduce a la parálisis. Ese nubarrón que se extiende por toda La Rioja y alcanza a su Legislativo.
En teoría, todos los miembros del Parlamento autonómico están de acuerdo en reformar el Estatuto. De hecho, incluso han avanzado en la redacción del nuevo texto mediante el impulso a una carta de derechos y deberes que en realidad es otro tipo de carta: la que se dirige a los Reyes Magos. Un documento que recuerda demasiado a aquel mandato de la Constitución de 1812 que obligaba a los españoles a ser «justos y benéficos». También los riojanos se verán sometidos a ese mismo dulce destino si prospera la nueva redacción del Estatuto, un horizonte donde de momento sólo triunfa lo insustancial. Todos seremos justos y benéficos ciudadanos, pero poco o nada ilusionados. Como nuestros representantes. Que están de acuerdo en que están de acuerdo pero no se animan a progresar.
La coincidencia entre la efeméride del Parlamento regional y los cuarenta años que acaba de celebrar la Constitución, con el telón de fondo del debate sobre la mejora del Estatuto riojano encallado en la tierra de nadie entre Gobierno y oposición, sirve para teorizar sobre la conveniencia de forjar un marco legal menos provisto de bellas idealizaciones y mejor dotado de eficacia material. Prevalece entre algunos teóricos de la política (y entre algunos de sus ejecutores) la conveniencia de mejorar la arquitectura institucional, y el propio ordenamiento democrático, mediante un soporte jurídico menos denso, menos minucioso, en la tradición de otras democracias de nuestro entorno. Aplicando esa clase de cultura donde se rinde tributo al valor de lo consuetudinario, según estos defensores del modelo anglosajón, la sociedad española (y la riojana) podría proyectarse hacia un escenario menos proclive al conflicto. Más obligado al entendimiento. A juicio de los defensores de tales ideas, puesto que nuestras leyes (empezando por la Constitución) fijan con tan exagerado detalle lo que puede y no puede hacerse, el enfrentamiento entre ideologías opuestas está asegurado. Y el alma cainita que cada español lleva dentro se encarga del resto.
Lo que estas disquisiciones encubren aflora ante cada conflicto que surge en el interminable camino de la convivencia: que lo que falta en España es grandeza. De ella se suele carecer en la base de la pirámide social, de modo que resulta inevitable que contamine a su cúpula, donde se alojan los representantes de la ciudadanía. Por el contrario, a los padres de la Constitución estadounidense les resultó suficiente un encabezamiento llamativo (‘We the people’: nosotros el pueblo) y unos breves párrafos para organizar la nueva sociedad que crearon recién liberados del yugo británico. En apenas un preámbulo y siete humildes artículos encontraron esos padres fundadores, los Franklin, Jefferson, Madison y compañía, la adecuada inspiración para guiar a sus descendientes hacia la tierra prometida. Concisión, claridad, eficacia. Podrían tomar nota por nuestro Parlamento. Porque se trata de un fenómeno histórico que guarda alguna semejanza con ese otro que sopla ahora sus primeras cuarenta velas: la aprobación por goleada en las urnas de la Constitución de 1978. En tres añitos, liberados sus ciudadanos de su propio yugo dictatorial, España se dotó de un modelo democrático homologable con los países de su entorno. Y en otro parpadeo, entró en la Unión Europea luego de entregar las llaves de Moncloa a los mandatarios de un partido que estaba prohibido apena un lustro antes.
Son los milagros que ocurren cuando la ilusión prende entre la ciudadanía y alcanza a sus dirigentes. Esa clase de dirigentes a quienes merece la pena reivindicar en esta exposición del Parlamento. Se les reconocerá por esa cara iluminada por una sonrisa franca, la propia de quienes pensaban que el porvenir era infinito. La de quienes no eran conscientes de su propia fuerza, de su enorme poder. Ellos, nosotros. El pueblo.
LA LETRA PEQUEÑA
PSOE logroñés, cita extraordinaria
Las derivadas del triunfo en las primarias del PSOE logroñés de Pablo Hermoso de Mendoza ofrecen una lectura interna. Como primera consecuencia, Beatriz Arraiz volvió a dirigir el aparato del partido en la capital de La Rioja. Y como segunda, que desde esa condición de secretaria general de los socialistas de Logroño ha convocado para el miércoles, en la sede de la UNED, una asamblea extraordinaria, con tres puntos en el orden del día. El primero, la elección de la mesa de la asamblea, y el segundo, un capítulo llamado «actualidad política». De tercero, «propuestas de resolución». Dos días antes, hay convocada ejecutiva regional.
Riojanos, con los exparlamentarios
El Rey Felipe recibió la pasado semana en el Palacio de la Zarzuela a la directiva de la Asociación de Exdiputados y Exsenadores, una entidad formada, como su propio nombre indica, por antiguos representantes en el Parlamento nacional, presidida por el dirigente popular Juan Van Halen. A ella pertenecen algunos miembros riojanos, como José Ignacio Pérez Sáenz, actual delegado del Gobierno, en su condición de exsenador, o su antigua compañera en la Cámara Alta, Isabel San Baldomero (PP). También figura la exdiputada socialista Remedios Elías.