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Jorge Alacid

Línea de puntos

La conversión a Pablo

Pablo Casado, con la cúpula del PP riojano cuando visitó Logroño durante las primarias del PP. Foto de Díaz Uriel

«Llegando cerca de Damasco, le rodeó un resplandor de luz desde el cielo. Cayó en tierra y oyó una voz que le decía: ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» (HECHOS DE LOS APÓSTOLES, 9)

 

Pronto. La palabra más repetida estos días entre los dirigentes del PP riojano venía siendo ésa: pronto. Porque pronto, como avisaban mandatarios, cargos medios y afiliados con buena información de las distintas familias, se conocerían los candidatos a las dos listas principales del 2019: la regional y la de Logroño. Cuyas identidades se desvelarán, en efecto, «pronto», como coincidían quienes alardeaban de estar en la cocina de ambas decisiones, aunque los datos (o intuiciones) que manejan se vean mediatizados por sus respectivas ambiciones. Imposible descifrar hasta qué punto la realidad, la genuina realidad, se oculta tras sus deseos. En donde también anidan sus pretensiones y hasta su futuro profesional: en función de hacia dónde se incline el dedo de Génova, que es donde reside la clave de arco de ambos nombramientos, habrá quien haga carrera, quien la vea amputada y quien directamente pase al ostracismo. Nada que no le haya pasado antes a otros queridos compañeros de siglas.

Lo divertido de este juego de simulaciones, fintas y fingimientos es que, de hecho, todos llevan razón. Porque será pronto, muy prontito, cuando el dueño de ese dedo mágico visite La Rioja y anuncie la buena nueva, que no lo será tanto para quienes vean sus pronósticos lastimados. Ese impreciso adverbio (pronto) será el próximo jueves, víspera de los Santos Inocentes. Ese día visitará a sus pares riojanos Pablo Casado, a quien se atribuye una de estas dos estrategias: revelar por sí mismo, una vez en suelo riojano, quiénes protagonizarán la misión de retener las dos principales instituciones de La Rioja o adelantar la noticia antes que su llegada, de modo que su retrato subsiguiente compartiendo protagonismo entre ganadores y derrotados se limite a bendecir lo previamente acordado. Y procurando de paso que el principio de autoridad evite más juego sucio del ya detectado en los prolegómenos y ayude a recomponer las divididas filas.

Porque tanto consenso sobre cuándo se iba a proclamar a los aspirantes (pronto, prontito) cesaba durante estos días de nerviosismo en cuanto se hacía otra pregunta: quiénes. Quiénes serán no sólo los llamados (los de siempre, los de todas las quinielas) sino los elegidos. Entonces prevalece el disenso. Cuando se rellena con esos nombres cada casilla triunfa la confusión. Incluso entra en juego un factor de distorsión. La posibilidad de que alguno de los perdedores pueda encontrar hueco en el Senado como representante autonómico del Parlamento regional o que tenga paciencia: que espere a las elecciones generales, a ver si tiene suerte y toma plaza en Madrid. O incluso podría ser que los descartados se incorporasen a la lista para las europeas. Una opción que cuenta con dos derivadas: que será difícil que repita en esa candidatura Esther Herranz y que será todavía más difícil que el PP riojano pueda incluir a alguien en puesto de salida, remotos los tiempos en que Pedro Sanz acreditaba en Génova una posición de influencia que le permitía imponer a uno de los suyos en una posición de semejante prestigio. El PP riojano no es para el PP nacional lo que era. Y tampoco Sanz, aunque haya quien por el Palacete detecte su larga mano en todas estas intrigas de última hora.

Que incorporan otro fenómeno sorprendente, destinado a cargar de razones a quienes se alarman por la sobredosis de mala baba en este particular juego de tronos. En estos días previos al advenimiento de Casado, su sociólogo de confianza, Narciso Michavila, ha hecho público un sondeo según el cual (atención) el PSOE ganaría las autonómicas de La Rioja si mañana hubiera cita con las urnas. Un vaticinio que agrietaría la fortaleza de Ceniceros como potencial candidato y que dispara todas las interpretaciones, habida cuenta la cercanía que distingue a Michavila con la alcaldesa de Logroño. Materia, en efecto, para la reflexión.

Aunque no es el único frente que invita a las disquisiciones. Entre la dirigencia del PP riojano se recuerda, en vísperas de que Casado adopte una decisión de tal calado, cómo se desarrollaron otras intrigas recientes: las que movilizaron en su favor durante las primarias a la cúpula del partido en La Rioja. Que evitó decantarse por el luego ganador hasta última hora; antes, la mayoría de quienes acabaron por concederle su apoyo se pusieron de perfil en la primera vuelta o bien respaldaron (aunque jamás públicamente) a otra candidata, la derrotada Cospedal. En apoyo del hoy presidente del partido sólo se significó un breve grupo de leales, con quienes mantenía una estrecha relación antigua. Bien personalmente, bien a través de personas interpuestas: las que formarían después su actual equipo de confianza.

De modo que quien se convirtió sólo entonces a (Pablo) Casado de manera sobrevenida, midiendo muy bien los tiempos en un ejercicio de puro tacticismo donde el amor auténtico debe descartarse, se arriesga ahora a ser expulsado del templo popular. Es el aviso para navegantes que se detecta entre los distinguidos con la confianza del líder nacional del PP, quien parece bien informado de los entrejistos de su organización en La Rioja, de modo que sabe quién le apoyó desde el principio en las primarias y quién esperó hasta el último momento. Se trata de la banda sonora que tal vez pudo escuchar en Génova Ceniceros en su apresurado viaje del viernes: ese runrún según el cual la fallida integración que siguió al congreso que le eligió presidente deberá hacerse hoy forzosamente. Y que pronto (muy pronto, prontito) se tendrán que fusionar en un único cuerpo las dos almas del PP riojano. Los arrepentidos y los conversos.

 

LA LETRA PEQUEÑA

Resiste Izquierda Socialista

Izquierda Socialista, facción históricamente más bulliciosa del PSOE riojano, ha conocido mejores días de protagonismo pero incluso en esta etapa valle se resiste a diluirse. Una representación enviada p0r La Rioja a Ferraz participó el día 15 en una asamblea nacional, mediante una delegación formada por Blanca Fernández Aguado, Elizabeth Ptzeser y José María Ibáñez. Quienes votaron con sus compañeros a la nueva dirección, una portavocía integrada por tres miembros: Vicent Garcés, Carmen Castiñeira y Jorge Parada. Su propósito central, relanzar a IS. La única corriente de opinión admitida como tal por el PSOE.

El pasado riojano de Abascal

Algunos dirigentes del PP riojano recuerdan hoy, a la luz del auge de Vox, los vínculos que en el pasado mantuvieron con su líder, Santiago Abascal, relacionado familiarmente con La Rioja: César Velasco, el fallecido exjefe de la Policía Local de Logroño, era pariente suyo. Y en esa condición, cuando Abascal era un pretoriano del PP vasco, Velasco llegó a ser subdelegado del Gobierno en esa región española durante cinco años, en plena efervescencia etarra. Una razón (el combate contra el terrorismo que amenazaba a la siglas del PP) que justificó las frecuentes visitas de sus correligionarios riojanos a Abascal y compañía.

Un repaso a la actividad política de La Rioja (y resto del Mundo)

Sobre el autor

Jorge Alacid López (Logroño, 1962) es periodista y autor de los blogs 'Logroño en sus bares' y 'Línea de puntos' en la web de Diario LA RIOJA, donde ocupa el cargo de coordinador de Ediciones. Doctor en Periodismo por la UPV.