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Noemí Andrade

Los ojos de Alejo

Sentido y Sensibilidad

“En las noches claras,
resuelvo el problema de la soledad del ser. Invito a la luna y con mi sombra somos tres “

Gloria Fuertes

Hoy me he puesto tu colonia, Alejo. Necesitaba olerte y sentirte conmigo. Me ha dado tiempo a verte despierto antes de unirme a la vorágine de los días y tu sonrisa ya me ha llenado el alma de energía, el motor de mis sueños. Al menos durante unas horas, ni el atasco más atasco ha perturbado mi paz.

Hace ya más de 24 meses estábamos esperándote, hijo mío, jamás imaginamos lo que estaba por llegar y si hoy nos lo hubieran contado tal cual lo estamos viviendo quizás el rumbo hubiera sido bastante distinto y mi pena y tristeza le hubieran perdido la batalla a la alegría. La vida y sus misterios. El destino y sus caminos.

Haciendo recuento ahora que ya cumpliste los 2 añitos, puedo decir que estos meses han sido increíblemente apasionantes, para lo bueno y para lo malo, claro. Desde que aprendimos a saborear lentamente tus avances, la vida ha parecido empezar a teñirse de un color especial, distinto del rosa, con más matices. Alejo, has conseguido tenernos totalmente enganchados, como una droga. Candela sigue amándote también sin límites (a pesar de todo).

Se necesitan mutuamente

Se necesitan mutuamente

Volviendo la vista atrás, me vienen a la mente muchos momentos. He aprendido a borrar un poquito con esa goma super mágica que mi abuelito me enseñaba cuando apenas entendía qué era la vida…Quizás ya me estaba dando una pista de por donde iban los tiros, ¿no? borremos lo malo y quedémonos con lo único que de verdad importa. De nuevo, la vida y sus misterios. El destino y sus vericuetos.

Hace unas semanas, ya bastantes, la verdad, fuimos testigos de una preciosa experiencia que ha hecho que empecemos a entender mejor eso que aquel médico nos dijo de Alejo al nacer y que ya contamos en la primera entrada  “Hola, lo primero que os quiero decir es que vuestro hijo tiene algo que sólo tienen los niños con Síndrome de Down, es superdotado emocionalmente, enhorabuena”. Y es que estábamos en un ambiente repleto de gente en el que casualmente había una mujer cerca del abismo de la senectud, acompañada por su hijo y una cuidadora (esto último me lo he imaginado yo porque tenía toda la pinta pero vamos, detalle sin relevancia). Alejo no paraba de dar vueltas y más vueltas y se subía ahí, se tiraba allá, se caía por cualquier lado…pero…de repente se produjo la magia, la magia de la belleza de la vida. Alejo avistó a esa señora en particular. Paró en seco. Se acercó lentamente mirándole a los ojos. La buena mujer le ofreció su mano, una mano ajada por el paso de los años, una mano repleta de amor y de dolor, lenta en movimientos. Alejo se acercó, sin miedo, sin respeto diría yo más bien, con esa desfachatez que le caracteriza. Entonces, él le acarició suavemente…no quería separarse de ella. Delicadeza absoluta. Mis ojos se llenaron de lágrimas “Disculpe, es que es tremendo, no para quieto”. Alejo que en tozudez no le gana nadie, quiso en otra ocasión volver a acercarse. La mujer se fue y yo me quedé pensando. Ahí había mucha gente, pero Alejo solo vio a una persona y era ella. No hay nada más que decir.

“El que proteje” ese es el significado del nombre de Alejo. No creo que haya un nombre mejor para describirle. Esa sensibilidad que les define es cada vez más patente en Alejo aunque no constante, la verdad. Tan pronto se acerca a ti para ver si estás bien como te suelta un manotazo que te deja KO por unos instantes (y luego está la tarea psicológica como padres, esa que nadie te enseña y que no sé cómo siempre hacemos tan mal “¡NO, Alejo!” le decimos, pero parece ser que o no quiere o es que le cuesta entender…).

Su cara lo dice todo

Su cara lo dice todo

De vez en cuando algunos amigos/familiares nos preguntan que qué tal estamos, con mucha delicadeza y sutilidad, esa sutilidad que captas al instante y que sabes que no es una pregunta retórica sobre la vida sino más bien una pregunta clara y concisa sobre nuestro estado de ánimo respecto a nuestra nueva vida con Alejo. Estamos alineados en la respuesta y es que vivimos muy centrados en este momento, en el hoy, en el ahora mismo. Vemos los avances de Alejo de manera totalmente objetiva desde la subjetividad, por supuesto, y no creemos que haya nada fuera de lo normal, simplemente estamos aprendiendo a conocerle. Eso es, aprendiendo a saber quién es Alejo, cuales son sus fortalezas, sus debilidades, sus prontos, su carácter, sus gustos,…todo él. Y lo que es más importante, estamos aprendiendo a entender qué es eso del Síndrome de Down, desde la tranquilidad y la seguridad de que haremos (y creo que estamos haciendo) todo lo que podemos para que el desarrollo de nuestro hijo, en todos los sentidos, sea como el de otro niño cualquiera. Llamadme demasiado optimista pero por el momento, salvando el tema del lenguaje, siento que Alejo está a la altura. Obviamente podría ser diferente pero teniendo en cuenta su realidad, estamos muy orgullosos de él, muchísimo, infinito, más allá de lo comprensible.

El curso que viene Alejo está matriculado en la guardería, esta vez sí que sí. La sombra de los temidos mocos acecha pero estamos fuertes y lo que es más importante, parece que él también está fuerte. Últimamente los resfriados los suele superar mejor de lo que en el último ingreso nos hubiéramos podido imaginar. Este día ha llegado, puede ponerse malito, está claro, pero las posibilidades de estar muy malito decrecen a medida de que Alejo crece. Ventolín y Budesonida a parte, Alejo sigue demostrándonos que se puede. Y tanto que se puede. Él puede.

Y el verano a la vuelta de la esquina también. Piscinas, parques, vacaciones. Necesitamos y él más que nadie, parar. Necesitamos estar juntos. No hay destino que nos atraiga más que el de un abrazo en cualquier parte pero en todas a la vez. La unión de la protección, el descanso del guerrero. Da igual si playa o lluvia, solo estemos y juguemos. No hay mayor estimulación.

Alejo disfrutando en el parque

Alejo disfrutando en el parque

Mis entradas a este blog cada vez se distancian más, es patente, por un lado porque me dejo llevar por la vida y por otro lado porque el detalle diario de lo que hacemos no creo que sea de interés de nadie, os podría aburrir soberanamente, creedme. Yo intento llevar las sensaciones, las experiencias más destacables a través de la “poesía” para que seáis vosotros, los que me leis, los responsables de darle a mis palabras la entonación que más se adecue según lo que os imaginéis (bendita imaginación). Al final somos una familia normal, aunque parezca lo contrario. Una familia más. Las hay más bonitas, más aburridas, más activas, más grandes, mucho más fuertes (y doy fe de esto ultimo por lo que veo en las redes sociales) pero al final familia se llama. Con sus cosas buenas y otras no tan buenas…

Hoy me voy a despedir aprovechando un trocito pequeño de la letra de la canción que mi hija Candela cantó junto con su clase en el acto de fin de curso. Me parece que el mensaje es tan precioso que merece la pena terminar de esta manera. Además de esta forma queremos lanzarle un mensaje justamente a ella porque ella que el año que viene empezará otra etapa, también necesita que la protejamos, que la queramos y que nos desvivamos por ella como hacemos por su hermano.

“(…) I will protect you
from all around you
I will be here
Don’t you cry
(…)”

You’ll be in my heart. Phil Collins

Feliz semana a todos. Felices vacaciones. ¡Nos leemos pronto!

Temas

Madre a tiempo completo de dos increíbles niños, de 5 años y 9 meses. Compradora especialista en el terreno profesional. Primeriza en el mundo de las capacidades diferentes. Luchadora incansable de lo justo. Buscadora de la felicidad infinita.

Sobre el autor

Madre a tiempo completo de dos increíbles niños, de 5 años y 9 meses. Compradora especialista en el terreno profesional. Primeriza en el mundo de las capacidades diferentes. Luchadora incansable de lo justo. Buscadora de la felicidad infinita.


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