Tomen aire… El Ayuntamiento de Logroño ha aprobado a propuesta de sus servicios técnico-jurídicos nuevas instrucciones en materia de contratación para evitar ‘sainetes’ como el de las esculturas y las placas.
Y ahora tomen asiento, pues no sé si saben que entre las mismas está el que los órganos de contratación cuiden de que el precio sea el adecuado y el que los gestores empleen el tiempo suficiente en la preparación del contrato tendente a la consecución de información sobre precios, su fluctuación en el mercado y su adecuación a costes laborales convencionales, huyendo, en la medida de lo posible, de partidas alzadas… Vamos, lo que todos hacemos en casa desde siempre: lo del ‘busque, compare, etc.’ de toda la vida.
«¿Pero eso no se venía haciendo?», pregunta sorprendido quien deja de ser periodista para convertirse en un contribuyente más y otro de tantos al que no paran de recordarle que toca apretarse el cinturón.
Tiene tela esto de los sobrecostes en las contrataciones de las administraciones públicas. Resulta que contratan unas esculturas por 70.000 euros a los de aquí, que a su vez las subcontratan por 20.000 euros a los de allí, que a su vez las ‘sub-subcontratan’ por algo más de 10.000 a los de más allá. Negocio redondo, sí, para todos menos para las arcas municipales y, por tanto, para su bolsillo y el mío. ¡Y encima quieren hacernos creer que es calderilla!

Sobrecostes que en casos como en las obras de Gran Vía o el polideportivo de Lobete, con el PP en el Gobierno municipal, ascendieron a los 13 millones de euros… ¡y ¡aquí no pasa nada! Si esto sucede en el Ayuntamiento con 150 millones de euros de presupuesto, ¿qué no pasará en el Gobierno de La Rioja con más de 1.200? ¿Y en la Administración General del Estado con más de 209.283?