8,98% de los votos en La Rioja, elevados hasta el 11,18% en Logroño. Los resultados electorales de UPyD en las pasadas europeas no sólo venían a confirmarla como tercera fuerza política en la comunidad y su capital, sino que además parecían dejarla perfectamente posicionada en plena rampa de lanzamiento de cara a las próximas autonómicas y municipales con un bipartidismo en caída libre como principal motor. Una situación, en teoría, inmejorable para un partido joven y que, en la práctica, el abandono de dos de sus dirigentes como son el excoordinador local y cabeza visible de la formación magenta en Logroño, Julián San Martín, y el concejal de Villamediana (uno de los dos que tiene en La Rioja), David Herce, puede hacer saltar por los aires (o no, pues parece claro que el tirón de las siglas a nivel nacional tiene mucho que ver en su progresiva consolidación).
Otra cosa sería la propia estructura de un partido… partido. San Martín y Herce se van y lo hacen dando un portazo y denunciando los mismos males que aquejan a los tradicionales o mayoritarios. No es algo nuevo, pues, entre otros, un exdirigente de la formación en Galicia ofrecía algunas claves en su blog a raíz de lo sucedido en las elecciones al Consejo Local de UPyD de Logroño el pasado mes de febrero, donde la lista presente encabezada por San Martín no resultaba reelegida al no conseguir el 51% de los votos exigidos en los estatutos del ‘partido de Rosa Díez’ en casos de candidatura única… debido a la abstención promovida por un aparato, según dice el principal perjudicado, al que hasta entonces, no conviene olvidarlo, había pertenecido.
Las críticas de ambos ‘ex’ vienen a sumarse a otras voces discrepantes ya surgidas a lo largo y ancho de todo el territorio nacional. Y es que Unión Progreso y Democracia sufre los problemas del resto de partidos (como el PP, como el PSOE, como cualquiera)… ni más ni menos: falta de democracia interna, poca transparencia, personalismos, mucho amiguismo… exceso de fontanería subterránea de la que, en definitiva, se desprende el mismo mal olor que de cualquier cloaca. Ya saben, aparato. Ese que, de momento, puede con todo y devora, cuando hace falta y según le conviene, alguna de sus propias piezas…
“No puedo defender transparencia, participación y tolerancia cero a la corrupción cuando en UPyD no la hay. No quiero un cargo público a costa de mi dignidad”, aseguraba su hasta ahora rostro más reconocido en una entrevista publicada hoy por Diario LA RIOJA en la que asevera que su principal error ha sido ser “iluso”. “UPyD salió de la nada, pero ahora tiene muchas posibilidades de alcanzar concejales y diputados. Aparecen los intereses personales, los sueldos y las posibilidades de medrar”. ¿Y no es esa la esencia de la política a la que la partitocracia nos tiene acostumbrados? “No cambio mi dignidad por una concejalía en el Ayuntamiento de Logroño”, ha dejado el propio San Martín, profesor de Economía en el Bachillerato Santa María, escrito en su muro de Facebook en un claro aviso a los que vengan. ¿U, P y D? A falta de menos de un año para volver a las urnas, no creo que tardemos en saberlo…