Soprenden por lo chocante… por lo raro de que estén pasando en el mismo momento en que uno lo piensa.
A los aspersores de riego en días de lluvia se añaden ahora los sopladores de hojas tratando en balde de recoger una alfombra que el aire se empeña en extender una y otra vez.
Lo hemos podido ver estos días de fuertes vientos. Y, qué quieren que les diga, me ha llamado poderosamente la atención.
La llegada del otoño acompañada de temporal ha contribuido a que los trabajadores de los servicios municipales se hayan visto obligados a brindarnos una escena, con todos los respetos, un tanto absurda:

Hombres afanados en dar caza a una hojarasca que gira y gira sobre sí misma a merced de ráfagas y más ráfagas en una actividad capaz de volver loco al más cuerdo… ¿Imagen poética? Tal vez… tan complicado como cazar mariposas.
¿No sería mejor esperar a que amainase?