He leído en las últimas horas que Eufemiano Fuentes es el nuevo médico del Universidad de Las Palmas, conjunto que milita en Segunda División B y que cuenta con pocos años se vida. No obstante, su pretensión siempre ha sido subir a Segunda. De hecho, ya jugó una fase de ascenso años atrás con Logroñés, Barcelona B y Cádiz. Al final, subieron los gaditanos. Ahora, cuenta con Eufemiano para intentar mejorar el rendimiento del equipo.
El mismo Eufemiano Fuentes al que se ha citado en la reciente Operación Galgo que ha desmantelado una red de dopaje en el mundo del atletismo yque ha salpicado, entre otros, a Marta Domínguez. El mismo Eufemiano Fuentes que en su momento estuvo en boca del mundo del deporte debido a la Operación Puerto, aquella que invetigó y desmontó otra red de dopaje que acabó con la carrera de Manolo Saiz, director de desaparecido ONCE y más tarde Liberty. El mismo Eufemiano Fuentes que también trabajó en el Kelme. El mismo Eufemiano Fuentes que ya había desarrollado su labor en el fútbol, concretamente en Las Palmas en el año 2001, cuyos jugadores perdieron el anonimato por unas polémicas inyecciones. O el mismo Eufemiano Fuentes que ya trabajaba en los años ochenta con Manuel Pascua, técnico de la Federación Española de Atletismo, que ha sido apartado de su cargo después de que estallase la Operación Galgo. Ya por aquellos años generaba opiniones encontradas por sus métodos, trabajo en el que también se incluía su mujer y atleta, Cristina Pérez.
Pues este médico, especializado en ginecología, ha vuelto al mundo del deporte y al del fútbol. El Universidad de Las Palmas hace una defensa encendida de su sabiduría y de su trabajo. La verdad es que sigue sorteando todo tipo de dificultades y obstáculos para mantenerse dentro del mundo del deporte que, desde luego, se ve salpicado de vez en cuando si el ésta cerca. Quizá todo sea una coincidencia.
¿Y qué dice Eufemiano? Años atrás, después de una nueva investigación por dopaje en el ciclismo, decía “No me considero un delincuente, ni un criminal. No tengo culpa de que otros compañeros no logren tantos éxitos como yo. No soy un tramposo. Es imposible hacer trampas durante 22 años sin descubrirte. Mi honor siempre ha quedado limpio en los tribunales. El ladrón piensa que todos son de su condición. Yo obtengo el máximo rendimiento de los ciclistas sin vulnerar la legalidad, utilizo productos que están en las farmacias“.