Cuando se pierde porque uno hace todo lo posible por perder casi siempre se recurre a frases hechas del tipo de “…de los errores se prende” o “…esta derrota nos hará más fuerte”. Y puestos a parafrasear, el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Esa es la UD Logroñés. Hombre no, pero animal… Reitera y reitera en los errores hasta inmolarse jornada tras jornada. En esta categoría se premia más el fallo que el acierto. Así se explica que equipo como el Zamora, de fútbol inexistente en Las Gaunas, pero agarrado a sus virtudes llame a las puertas de la fase de ascenso. Es un ejemplo, pero hay mucho más. La semana pasada lo definía como saber competir. La UDL está abonada a errores capitales de tal calibre que por muy bien que juegues son difíciles de anular.
Este equipo se ha abonado a los penaltis y a las expulsiones. Encadena partido tras partido acabando con menos de 11 hombres. Son muchos esta temporada y no hay forma de corregirlo. El club protestará la expulsión de Ormazábal porque entiende que no interviene en la jugada del penalti. Tanto en expulsion es como en penaltis la UD Logroñés demuestra que su presencia a nivel federativo es absolutamente nula. También es cierto que no aprovecha la superioridad, porque ayer la Gimnástica Segoviana jugó más de media hora con un hombre menos. ¿Se acuerdan del partido contra el Salamanca?
Y de aquí a los penaltis. Uno más. Esta vez de Manu García. Lo siento por él, pero este Manu no es el de la pasada campaña, aunque ahora mismo no sé cuál de los dos es el real. El que deslumbró en la segunda vuelta de la última Liga o el actual.
Cuando un equipo no encaja goles le resulta mucho más sencillo ganar. Al menos puntuar. Los errores en la portería de este equipo le están costando muchos puntos. Errores tanto de Castilla como de Carmona. En los dos últimos, muy importantes. Contra el Zamora, error al no salir, fuera de juego, falta y gol. Por este orden. Ayer, en el minuto 3 se tira a la basura toda la preparación de la semana. Las Gaunas vive asustada cada vez que el balón ronda la portería riojana… y los defensas no miran hacia atrás en busca de apoyos. Mal asunto. A raíz de la lesión de Castilla, Nacho Martín pidió el fichaje de un portero lo antes posible. Pero un jugador no es culpable de la situación. El portero tiene la desgracia de ver cómo sus errores no tienen solución, pero también salvan muchos partidos.
Y de aquí, a la delantera. Ante el Zamora se llegó reiteradamente. No hubo acierto en el remate. Y acertar o no define partidos. Puede que sea cruel, pero a los delanteros se les pide precisión. Viven de ello. Su cotización es el gol. En los últimos partidos se han hecho experimentos. Durán queda pegado a la banda izquierda. A día de hoy no es su sitio. De Paula si funciona. El ataque cojea. Pepe Calvo ha optado por la alternativa de la velocidad. Alejandro es fijo (17 partidos, cero goles). Primero fue Osado, mucho más capacitado para jugar por el centro que por la banda; ayer le tocó el turno a Quique. Cuarenta y cinco minutos y al vestuario. Apareció Manu de media punta. Tampoco. Y ya en el tramo final surgió Cervero, como ante el Zamora. El máximo goleador del equipo, el que suma más goles que el resto de todos los delanteros juntos es la cuarta opción. Ahora que el equipo llega con reiteración. Cuando se demandaban balones a Cervero y que no saliera del área porque se pierde no llegaban y bajaba constantemente a línea de tres cuartos a peinar balones que nadie cazaba. Ahora que llegan se queda fuera. La mayor virtud de Cervero es que es un cazagoles.
Cinco derrotas en los últimos siete partidos es un déficit insoportable. Necesita urgentemente aclarar sus ideas. El discurso se ha roto en tres semanas. De pensar en la promoción de ascenso a hablar abiertamente de la permanencia porque los números a día de hoy no son ni de permanencia. Suerte de que hay peores equipos. De hablar de jugar a fútbol a anunciar que no se saldrá al campo tan expuesto, sino más recogido. Me gustaba la idea de Martín de jugar y también la de Pepe Calvo, porque este equipo necesita el balón, está construido para jugar, y sin el cuero es un fantasma que deambula en busca de descanso eterno. Es así. Si el guión exige fútbol más tosco, más ajustado a la realidad, es el momento. Eso sí, el técnico tendrá que convencer a sus hombres que deben ser más duros (no violentos, ojo) sobre el césped. Ahora bien, con este fútbol y algunos ajustes se pueden ganar partidos.