Suelen técnicos y jugadores alabar al rival en la previa de los partidos. Son mecanismos de autodefensa, pero cuando acaba el duelo se ve la realidad. Para bien o para mal. La UD Logroñés ha perdido en Estella. Lo hizo ante el Izarra, último clasificado. 18 puntos hasta ayer. 4 victorias. 18 goles. Curiosamente, marcó dos goles, como en tres de los cuatro éxitos previos. Pero la realidad es que no vencía desde el mes de noviembre.
La UDL disfrutó de sus ocasiones, pero al final jugó durante muchos minutos a merced del Izarra. Del último, a merced del último, pero al que hay que reconocer y valorar las agallas suficientes para pelear por la permanencia. Aunque sea muy complejo. Gil, Barco o Ardanaz tuvieron el gol en sus botas, pero cuando el Izarra ya había marcado. Incluso un balón al larguero de Ardanaz con el 2-0 en contra. Sin embargo, perdió. Pelearon, y buscaron el gol, pero el equipo no funcionó porque no fue capaz de romper el entramado defensivo local. Le cuesta marcar el ritmo del partido y por supuesto hacer goles. Moustaphá acortó distancias después de suplir a Mario Barco, paradójicamente cambio muy protestado por algunos aficionados blanquirrojos. Incluso los riojanos aún tuvieron la opción de empatar en algunas acciones aisladas y a la desesperada, plenas de fuerza. Justo cuando la suerte esta echada y sólo queda lugar a un golpe de fortuna extra.
Los riojanos quedan en zona de nadie con 36 puntos, pero el resto de marcadores de la zona baja no les sonríen, aunque no debe albergar temores. Al menos, de momento. Sin embargo, sí que fueron más favorables los marcadores de arriba. Un buen día para ganar. Para los soñadores, el triunfo les hubiera dejado a ocho puntos de la fase de ascenso. Ahora bien, el presente dice que la UD Logroñés no gana a domicilio en 2013 y además cosecha una victoria injustificable. Ante el último. Bastante sonrojante es el fútbol en Logroño como para que encima te gane el colista. Para decepcionarse y enfadarse, si este equipo es capaz aún de generar esos sentimientos.