Leo a través de internet las últimas noticias que arroja el Real Oviedo, equipo simpático en tierras riojanas al igual que el Sporting de Gijón. Simpatía que viene de años atrás, cuando sus equipos de fútbol estaban en la élite (el Sporting ha regresado). Leo y releo y sigo pensando lo mismo que hace un tiempo: el Oviedo me recuerda al Club Deportivo Logroñés. Con una enorme deuda y camino de que su nombre sea arrastrado por gente a la que no le importa. Duro, pero aquí, en La Rioja, ya lo hemos pasado.
Un Oviedista de pro, de esos que si tuvieran dinero comprarían el club aunque se arruinase aun sabiendo que no tiene solución, se mostraba eufórico con la llegada del grupo Pegaso. Oviedista al que cuando el club debió corresponder le dio una patada en el culo y no le dijo ni adiós. Después de explicarme las excelencias de los mejicanos, una conclusión: no van a comprar. Eso le dije. Hace muchos días. Desconozco la deuda real del Oviedo. Llegó un momento en que se perdió el rastro la deuda del Logroñés: 12, 15…18 millones, ¿más? No se podía cuanfiticar. Algo sí que se sabía: que era inviable.
Aun en esa situación, malvivió unos años amparado en la llegada de empresarios a los que le importaba absolutamente nada el Logroñés. Llegaron, algunos, bajo el paraguas político y con la intención de hacer negocio. ¿Negocio en un club de Segunda B con una deuda millonaria? De risa. Pero llegaron y contribuyeron a ensuciar el nombre del club, al que se le puede encontrar en todos los anuarios judiciales de este siglo y los últimos del pasado. Aterrizó Félix Revuelta, hoy propietario de la UD Logroñés. Descartó la compra del CD Logroñés por inviable después de estudiar lo que quedaba de sus cuentas.
He oído a lo largo de esos años que a Logroño llegaría dinero de la Isla de Man, de Viena, de un oventense (Don Manuel) (es coincidencia, lo siento) que nada más pisar Logroño fue detenido y llevado a los juzgados antes de entrar en prisión. Dos pagares salieron de Madrid con coche y se perdieron en el camino. Las deudas eran tan elevadas y de tan diverso origen que en la junta de acreedores que se formó hace ya años hasta una funeraria reclamó gastos del entierro de uno de los directivos del Logroñés. Y así fueron pasando lo años.
Los mejicanos han visto las cuentas y han salido huyendo. Pero las cuentas no han variado en un mes. Ahora dice el propietario, Alberto Gónzalez, que tiene otros compradores. Es más, aseguran los medios asturianos, que el Oviedo debe hacer frente a pagos por importe de 800.000 euros en los próximos meses, en lo que resta de temporada. Problemas. Y a todo esto, se ha perdido un mes para potenciar deportivamente a un equipo del que se presumía que pelearía por el ascenso, pero la realidad dice que luchará por la permanencia. Los mejicanos han tenido sus semanas de publicidad y ha quedado claro que son propietarios del Atlante. Y también que Toño García, el que parecía llevar la voz cantante en la negociación, dependía de la firma de otro que ha dicho no, yo no quiero perder dinero. Hay que tener valor para comprar por 2 millones de euros una enorme deuda y un porcentaje de un club del que se conoce su valor. Y no habló del terreno sentimental, que seguro que es incalculable.
Por otro lado, leo que el Ayuntamiento de Oviedo es el propietario del 21% de las acciones del club. Los políticos, lamayoría, dan la mano y sonríen cuando las cosas van bien y pueden sacar una rentabilidad política. Si van mal, te dejan en la estacada. Me llama la atención esa inversión económica en una empresa deficitaria, con una deuda lo suficientemente elevada como para que el capital privado rechase su compra. Me hablan de una inversión de dinero pública millonaria (la del Consistorio) escondida bajo la máscara que ha supuesto la compra de las marcas. ¿Tanto valen? ¿Que rendimiento económico dan? Porque el dinero del Ayuntamiento es dinero público. ¿Lo pondrían el alcalde y sus asesores, a los que no conozco, de su bolsillo? Leo que Oviedo es la tercera ciudad española más endeudada por habitante. Lo dice la oposición política, por lo que hay que coger la frase con alfileres. Hay que tener muchos… para invertir dinero en un problema de difícil solución con la que está cayendo. Es el miedo político al voto, a perder el sillón. Es el juego de la mentira.
Resumiendo. Lo siento mucho por esos miles de entusiastas del Oviedo. Ahora bien, en el fútbol actual no quedan románticos, salvo en lo equipos de barrio y poco más. Mala solución tiene este equipo. En Málaga se dieron cuenta muy rápido del mal y en menos de diez años volvieron a Primera más o menos saneados. En Logroño hemos sido y somos más cerrados de mente. Lo estamos pagando. Quizá en Oviedo no lo han comenzado a pagar de verdad aún. Se pierden años. En Logroño quedó enterrada una idea: desligar en filial de Segunda B de la estructura del primer equipo, del club (entonces jugaba en Segunda) y continuar con él, pero saneado.. Lo que veo es que en el fútbol manda el dinero: si hay, hay mejor equipo, mejor clasificación y más éxitos. No es una ciencia exacta, pero la pasta ayuda. Y veo que la UD Logroñés, que ha generado ilusión, que recibe dinero público, que cuenta con una masa social considerable, es incapaz de generar beneficios. Al contrario, déficit en el primer ejercicio y déficit para este segundo. En total pasará generosamente el millón de euros la deuda acumulada, que soporta Félix Revuelta. Generar deuda es sencillo partiendo de cero. Si además arrastras un débito millonario…
Ánimo oviedistas y que cada palo aguante su vela, como se dice por tierras riojanas.