De vuelta de vacaciones resulta que está más ‘finstro’ el sistema técnico con la migración de los bl
ogs (creo que se dice así) que quien vuelve a alinear esta ensalada y regresa con la habitual depresión postvacacional. En cualquier caso, os pido disculpas a quienes seguís estas líneas porque veo que no se cargan los comentarios pasados, así que es posible que si alguno pretendéis echar un poquito de sal o vinagre os encontréis con que caen fuera del plato hasta que mis compañeros de la técnica (que están currando en el tema) solucionen esto de la migración.
Me marché unos días con un post titulado ‘Pedro con la rebaja’, en alusión al recorte de las asignaciones a los grupos parlamentarios y la delicada situación en que quedaban los partidos de la oposición para mantener sus ‘liberados’, y regreso con una segunda parte de ‘Pedro con la rebaja’ con una clara alusión a los sindicatos de que habrá nuevos recortes, supongo que tanto en las asignaciones directas por convenio anual -esas que se estiran como la goma en el tiempo en función de la proximidad de la firma o no de un pacto por el empleo-y de los liberados a costa de la administración pública regional. Cuando veas las barbas de tu vecino pelar…
Es curioso, o ha dejado de serlo porque ya conocemos al personaje, pero ha faltado unos días el presidente y, como quien vuelve a casa y se la encuentra alborotada, convocó a los medios de comunicación el pasado viernes para lanzar unos ‘recaditos’. Además de a los sindicatos, Sanz dejó claro a los farmacéuticos que la suculenta factura mensual que paga el hospital la satisfará ahora a 40 días en lugar de a 10 como venía haciendo y que todos ‘tranquilitos’ porque así conviene a la tesorería de la propia comunidad autónoma.
No dudo de que las medidas, o la ‘hoja de ruta’ como la llamó el propio dirigente riojano, de la austeridad sean las más adecuadas, incluso las únicas posibles, pero me chirría que, sin embargo, la decisión política adoptada por el Ayuntamiento de Logroño de Cuca Gamarra con el caso de las ‘chiquibecas’ no siga precisamente esa línea de austeridad.
Y es que, si bien es un argumento consistente pretender extender las ayudas a todo el que las solicita como si fuera una subvención a la no financiada educación de cero a tres años, tampoco creo que sea lo más lógico y acertado en estos tiempos. Lo que quiero decir es que me rechina, por no decir me jode, que de las maltrechas arcas públicas, que seguro acabarán pasando factura a servicios y prestaciones sociales mínimas, salgan cien euros mensuales para pagar la guardería de familias logroñesas que ganan 90.000, 80.000 o pongan ustedes los euros que quieran.
En fin, que austeridad, sí y generosidad, ahora más que nunca, con quien la necesita de verdad.