>

Blogs

Javier Ezquerro

Ruta de escape

Ya se van los pastores… Fiesta de la Trashumancia en Piqueras.

Rebaño de ovejas merinas en la Venta de Piqueras. /Foto: Javier Ezquerro

Gran fin de semana en las tierras altas de Cameros. El otoño está plagado de alicientes para acercarse hasta la sierra y disfrutar de una variada oferta de actividades. El sábado pasado se celebró la Fiesta de la Trashumancia en la la Venta de Piqueras y el domingo la Marcha de Hoyos de Iregua, dos citas importantes en el calendario de eventos del Camero Nuevo, que ha dejado atrás ya todas sus fiestas patronales y se dispone a entrar en meses más tranquilos. En nuestro caso optamos por subir a los prados de la Ermita de la Virgen de la Luz, repitiendo la experiencia de hace dos años.

El gran rebaño de ovejas merinas de José Antonio Espiga, uno de los últimos pastores trashumantes de La Rioja, constituye la base de una fiesta que congrega en los prados de la Venta a varios centenares de personas para pasar el día. La celebración rinde de este modo tributo a la antiquísima tradición de la trashumancia y a un enclave en el que se reunían miles de cabezas de ganado antes de partir hacia tierras extremeñas para aprovechar sus inviernos más templados.

El programa con el que la organización deleita a todo el personal que acude a la fiesta no deja ni un resquicio para el aburrimiento. A golpe de tradición popular, se ofrece al visitante un generoso menú de actividades que bien puede comenzar al filo del mediodía degustando unas contundentes migas de pastor que preparan los venteros. Mientras, desfila por la campa un gigante de trapo que asusta a muchos niños y también a algún mayor. No faltan tampoco coplas, versos y música folk a cargo del grupo Triojanos, que ha realizado una gran labor de recopilación del acervo oral que atesoran nuestros pueblos. Y hay también mercadillo y talleres tradicionales para los niños en el que uno descubre, por ejemplo, el juego que puede llegar a dar una cáscara de nuez.

Sin haber dado tiempo suficiente para digerir las migas, se plantea al visitante un segundo reto: probar la caldereta, cuyo olorcillo ha estado reinando en el ambiente durante las horas previas. Y uno no puede resistirse y cae en la tentación. Tras una sobremesa de risas, una buena opción para rebajar el estómago puede ser darse un paseo por la senda habilitada en torno al arroyo que baña la Venta. Con suerte, se pueden coger unas setas antes de retornar al origen para asistir a último capítulo de la fiesta: la carga de las merinas en el camión que las llevará al sur de España. Un espectáculo en el que los pastores se entregan con esmero para conducir a las ovejas en pequeños grupos hasta el vehículo. La tarea acaba y la Venta enseguida regresa a la calma que perdurará durante todo el invierno. Adiós, Espiga, hasta la próxima primavera.

Cuentacuentos en la campa de la Venta, durante la Fiesta de la Trashumancia. /Foto: Javier Ezquerro

Espiga y otros pastores reúnen grupos de ovejas para cargarlas en el camión que las llevará al sur de España. /Foto:Javier Ezquerro

Enlace sobre la Venta de Piqueras: http://webdelumbreras.iespana.es/La%20Venta%20de%20Piqueras.html

Impresiones, fotografías y rutas de mis escapadas por rincones de La Rioja.

Sobre el autor


octubre 2010
MTWTFSS
    123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031