Buceando en el archivo fotográfico de mis paseos por Cameros aparecieron el otro día varias imágenes de las casas de Pinillos, entre ellas un grupo de fotografías que recogen detalles de las construcciones típicas de la comarca. La piedra, el adobe y la madera son las protagonistas de este nuevo post como lo son en el diminuto municipio, donde los usos ganaderos siguen predominando, aunque de manera testimonial respecto a décadas atrás. El deterioro que acumulan muchos edificios da fe de un modo de vida que está en vías de desaparición. En la imagen superior se aprecian el contraste entre dos métodos de construcción: uno más rústico, donde prima una simple pero cuidada acumulación de piedras y otro, muy común en los Cameros, que utiliza la argamasa para unir los cantos y un revoco exterior que aporta protección y embellecimiento.
El armazón de madera en el que se entrelazan los adobes o la argamasa de tierra es otra señal característica de la arquitectura tradicional camerana. Se observa sobre todo en las plantas superiores de los edificios. El ladrillo moderno ha ayudado a solventar los problemas que se han presentado en tiempos más recientes. Obviamente, el cable no figuraba los planes del propietario cuando se edificó la casa.
La imagen es de este año pero bien podría ser de hace un siglo. Seguro que hubo tiempos mejores para esta casa, que sigue conservando, aunque muy deteriorado, el viejo portón. Los remiendos han acudido en ayuda de unas tablas comidas por el sol y el frío, que actuán sin compasión ni miramientos contra la arquitectura tradicional. ¿A quién alumbrará el farol?
La fotografía superior se comenta por sí sola. Un panel informativo de la ermita de San Roque, o más bien de lo que fue San Roque, porque es pura ruina. Un toque de surrealismo en plena sierra de Cameros. “En el interior –dice el panel– hay un retablo de finales del siglo XVII con una imagen románica de principios del siglo XVIII”. No se lo crean.
Y ahora, una panorámica del pueblo. Un bucólico rincón en plena montaña camerana con un entorno repleto de bosques. Un buen lugar para oxigenarse.