La última contraportada de Diario LA RIOJA dedicada a nuestros pueblos habla sobre Galilea. María Félez conversa con Tino, un jubilado del pueblo que nos cuenta como es su vida en el municipio y los rincones cotidianos que transita. La plaza del Cuco y la bodega son elementos imprescindibles para un veterano que no necesita mucho más para llevar una vida placentera. La localidad se beneficia de una posición intermedia entre el valle del Ebro y la sierra de la Hez, un emplazamiento generoso que le proporciona las riquezas propias de la agricultura mediterránea (buen vino y mejor aceite), pero donde se pueden desarrollar también actividades lúdicas más ligadas al monte como caza mayor y menor o deportes como senderismo o mountain-bike. Para un riojano de la ribera como soy yo, Galilea ha sido siempre la sierra. Desde Pradejón, por ejemplo, era habitual en los años 70 subir a comprar ganado porcino. Se ve que era de mejor calidad. Mucho han cambiado las cosas desde entonces. El municipio recibe a un importante volumen de población durante el verano que explica las nuevas urbanizaciones que han crecido junto a su viejo casco urbano. Es también un pueblo muy querido entre muchos logroñeses, que han fijado aquí sus segundas residencias. Buenas fiestas y buena piscina municipal, con un bar en donde este cronista disfrutó no hace mucho tiempo de un generoso almuerzo cuando en el pueblo se debatía sobre la conveniencia de instalar nada más y nada menos que un almacen de residuos industriales en su término municipal.
Dejo enlace a la noticia en larioja.com
http://www.larioja.com/v/20101013/rioja-comarcas/galilea-renovado-pero-esencia-20101013.html
Tino sentado en Galilea junto a lo que parece ser una piedra para hacer la molienda. La imagen es de María Félez.