Montemediano, en verano y en invierno. /Fotos: Javier Ezquerro
El videoclip ‘El secreto de las tortugas de Montemediano’ ha sacado del anonimato a esta pequeña pedanía dependiente de la localidad de Nieva de Cameros. Y ¿dónde está Montemediano?, se preguntará usted si no conoce la comarca riojana de los Cameros o incluso aun conociéndola someramente, porque se trata de un enclave que no aparece entre los principales destinos del turismo rural de la zona ni siquiera en muchos mapas. Pero eso no quiere decir que no exista, aunque residir en este coqueto rincón de la sierra sea todo un ejercicio de voluntad, especialmente en invierno, o de vocación por la tranquilidad y el sosiego que se respira.
Su casco urbano se compone de no mucho más que una calle flanqueada por edificaciones a ambos lados que se abre en la parte baja de la aldea para formar una plaza con abrevadero y chopo centenario, testigo de verbenas inacabables en los primeros días de julio, cuando la localidad celebra sus fiestas patronales. Coinciden con San Fermín y, a modo de broma, hay quien dice por los pueblos cercanos que duda entre ir a Pamplona o quedarse en Montemediano cuando llega el 7 de julio. La celebración suele comenzar –o al menos solía hacerlo hasta hace unos años– con una gran cena de hermandad en lo que fue la antigua escuela del pueblo. Quien aquí suscribe ha tenido el placer de asistir al condumio comunitario poco antes de zambullirse en noches de jolgorio que discurren frenéticamente en no mucho más espacio que la plaza y un par de chiringuitos que suelen instalarse para la ocasión.
Fuera de las fiestas, no busque chiringuito ni bar porque no lo encontrará, todo lo más agua fresca a borbotones en la fuente o una cerveza si alguien le invita. Y es que el gran don de Montemediano es su tranquilidad y también la amabilidad de las ¿dos docenas? de habitantes que residen ‘full time’ en el pueblo. En una decena larga de años he visitado Montemediano en numerosas ocasiones y nunca me he podido quejar del trato recibido. Me acuerdo aquí de Quique y Pilutxi, de Gonzalo y sus hermanas, de los Josés, de Ramón, de Santiago, de Rosa… y de alguno más, aunque no muchos más, que me dejaré en este escueto recordatorio.
Y sería injusto no hablar en estas líneas del magnífico entorno natural en el que ubica la población, en cuyos prados cercanos se asienta el campamento Lurraska, nutrido por una tropa de jovenzuelos que no fallan ni un verano. Lugar ideal también para hacer un descanso si se va en bicicleta por la pista que baja hacia Pradillo o si se sube del valle del Iregua por los antiguos senderos que recorren la vía romana. Si camina por su término municipal no le resultará difícil en modo alguno toparse con algún ciervo o jabalí que salen a su paso entre tupidas másas de roble. Desde el caserío de la aldea se alcanza también el embalse González Lacasa en un corto paseo. Oculto entre los bosquetes que bajan hacia la carretera N-111 se encuentra el Roble Gordo, un vestigio de los imponentes bosques que crecían por estos lares en otras épocas. En fin, un lugar que bien merece la pena una visita, a poder ser durante sus fiestas.
Por cierto, este post viene a cuento de la publicación hoy en el periódico LA RIOJA y en larioja.com del artículo ‘El hit de Montemediano’, en donde la periodista Pilar Hidalgo informa sobre el impacto que ha tenido en internet un videoclip realizado por unos hijos del pueblo en el que versionan una canción de ‘Maldita Nerea’. Dejo a continuación el link de la información y el video colgado en You Tube.
http://www.larioja.com/v/20101019/rioja-comarcas/montemediano-20101019.html