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Javier Tourón

Talento, educación, tecnología

La identificación no es una necesidad, ¿o sí?

Es un avance que el Ministerio de Educación nos ofrezca los datos de los alumnos de alta capacidad identificados cada año en las diversas comunidades autónomas y provincias. Algunos blogs los recogen puntualmente y ofrecen análisis diversos sobre ellos, entre los que se encuentran datos de evolución entre otros.

A mí me interesa ver el conjunto, en esta primera entrada después del descanso de agosto, y ya siento que sea para ver un panorama que sigue siendo desolador, se mire por donde se mire. No nos fascinemos por la evolución de los datos, que es un análisis engañoso, en el sentido de que puede dar la falsa impresión de que algunas comunidades o provincias avanzan mucho. Es cierto, pero lo relevante es cuántos están identificados respecto a los que deberían estarlo.

El mapa que ofrece en Ministerio -y que se incluye a continuación- dispone de una versión interactiva que puede verse desde aquí; más abajo incluyo una tabla con los datos correspondientes.

En los datos ofrecidos para el año anterior teníamos algo más de 23 mil y un análisis de los mismos, que no voy a repetir, puede verse aquí.

Los datos referidos al curso 2016/17, los últimos disponibles se incluyen en la tabla siguiente, desglosados por hombres y mujeres.

En conjunto hemos incrementado el número de identificados en algo más de cuatro mil. ¿Dónde estaban antes? ¿O es que no estaban y nos los hemos inventado? ¿Y todos los que no están aparecerán algún día? ¿Y si la respuesta es afirmativa, nos importa algo que no estén identificados? ¿Será que los identificados no lo son?

Las preguntas se pueden prolongar hasta el absurdo, pero no es el caso. Si están, como parece, y si cada año  hay varios miles más, ¿nadie se pregunta qué hacer para desvelar la existencia de todos los que faltan?

Lo importante, a mi modesto juicio, es entender que utilizando “las métricas” al uso por las Administraciones (aunque nadie los apoye en la academia) deberíamos tener identificados, al menos, al 2,28% de los escolares españoles, lo que viene a ser algo más de 185 mil. Si atendemos a criterios más realistas, defendidos por todos los investigadores más solventes, los alumnos identificados deberían ser más de 800 mil.

De nada sirve que se haya aumentado tanto o cuanto el porcentaje de identificados, aunque sea positivo en sí mismo, si el resultado final es que más del 98% (aprox. según los casos) siguen esperando a serlo. Cuento en ocasiones, un poco en broma y mucho en serio, lo de la escuela que no tenía libros y compró un libro… ¿cuál es el incremento en libros? Pues infinito. Pero por muy infinito que sea el incremento, solo tienen un libro.

Por eso el análisis de las evoluciones hay que hacerlo con cuidado para no caer en complacencias un tanto engañosas, aunque den pistas.

Menos de 28 mil alumnos identificados en España constituyen un escándalo educativo de primera magnitud. No digamos si entramos a analizar cómo estén atendidos (en muchos caso seguro que muy bien, en otros lo dudo… bueno , lo sé).

Y es que el problema no es de una u otra administración en particular, que también. Es de un sistema educativo que mira hacia otro lado, que vive de clichés y frases hechas y prejuicios sin cuento (inclusivo, elitista, segregador, igualitario, discriminador, etc.).

Pero no nos engañemos utilizando el vocablo “sistema”, que es una especie de concepto abstracto que interpela poco. El problema de la identificación y atención educativa diferenciada a los más capaces, a todos, es de cada director, de cada escuela, de cada profesor, de cada aula. Sí, también de la tuya.

Mientras cada centro no se ocupe de establecer un plan sistemático y periódico de identificación e intervención específico, esta será una asignatura pendiente, que cada vez que la suspendemos es como si le estuviésemos diciendo a millares de alumnos -y a sus familias- que no nos importa que existan. .

Por lo tanto, si en tu escuela este plan no existe, me atrevería a recomendarte que te plantees si no será una máquina de destruir talento.

Más información en el blog de Javier Tourón.

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Sobre el autor

Vicerrector de Innovación y Desarrollo Educativo en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), es Catedrático de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación. Doctor en Ciencias de la Educación y Ciencias Biológicas. Convencido de que 'El talento que no se cultiva se pierde' ha dedicado gran parte de su carrera académica e investigadora a los alumnos de alta capacidad intelectual, su identificación y promoción educativa; encontrando en la correcta utilización de las nuevas tecnologías y la innovación educativa caminos para lograr sistemas educativos excelentes capaces de promover y alentar el talento y las capacidades de todos los alumnos.   MÁS SOBRE EL AUTOR


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