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Alberto Gil

Los mil vinos

Los ‘pagafantas’ de la Interprofesional del Vino

150 bodegas piden «amparo» al Ministerio contra las cuotas de la Interprofesional Española del Vino 

Bodegas Familiares de Rioja achaca la obligatoriedad de pago de las facturas a la «satisfacción de los intereses de grandes grupos y los granelistas»

Bodegas Familiares de Rioja, ante las últimas reclamaciones vía burofax de cuotas de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) bajo amenaza de importantes sanciones, ha enviado una carta al nuevo ministro de Agricultura, Luis Planas, en la que pide una entrevista y «amparo político» contra lo que considera una «maniobra política» orquestada por la Federación Española del Vino (FEV) con el anterior ministerio para «defender sus intereses».

La asociación, en una contundente carta suscrita por su presidente Eduardo Hernáiz –que firma en representación de 150 bodegas de Rioja– denuncia al pago de las cuotas obligatorias y advierte del «perjuicio, no solo económico, que se está causando a las pequeñas y medianas bodegas, ya que la promoción genérica del vino, e incluso de las sangrías y derivados como la última campaña de la OIVE, va en contra de la propia Interprofesional del Vino de Rioja, que fomenta el origen del vino y de los territorios». «Son las estrategias comerciales de consumo genérico, sin arraigo territorial alguno, las que provocan un grave problema a las pequeñas y medianas bodegas porque contribuyen a bajar los precios del vino y, por tanto de la uva, y nos hacen ser menos competitivos», advierten las bodegas familiares riojanas, que denuncian estar pagando «dos veces y por intereses contrapuestos».

La OIVE se constituyó en el año 2014 integrada por la FEV y por las Cooperativas Agrarias –a la que se han sumado ahora granelistas de Mancha y Extremadura– y los tres grandes sindicatos agrarios (Asaja, COAG y UPA) por el sector productor. En julio del 2016, el Ministerio de Agricultura publicó una orden que aplica la denominada ‘extensión de norma’ y que obliga a pagar a todas las bodegas españolas que comercialicen vino. Así las cosas, las cerca de 600 bodegas activas en Rioja están recibiendo facturas mensuales variables en función de las ventas pero que supondrían unos 200 euros por cada millón de litros.

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Jornada informativa
Bodegas Familiares de Rioja, que ya se «rebeló» públicamente contra las cuotas, organizó ayer en Logroño una jornada para explicar la nueva figura del ‘stock cualitativo’ de Rioja y a la que invitó también a la directora de la OIVE, Susana García, para pedir explicaciones por las cuotas.

Ante un auditorio de más de 50 bodegueros riojanos, estos cuestionaron tanto la representatividad real de la Interprofesional –en la que ni Bodegas Familiares ni ninguna pequeña asociación española participa– y pidieron explicaciones por «la obligatoriedad de pago» cuando conocieron la existencia de la OIVE con las primeras facturas enviadas en el año 2017: «Pido disculpas porque no se empezó con buen pie –explicó Susana García–, pero ya estamos en marcha y corrigiendo aquellos errores».

En este sentido, la directora de la OIVE presentó las campañas que en diferentes medios, incluida la televisión, ya se han puesto en marcha –‘Marida tu vida con vino’– , aunque no convenció demasiado a los bodegueros riojanos. Ana Jiménez, coordinadora de Bodegas Familiares, resumió lo que, a su juicio, está sucediendo: «Imagínense que los restaurantes que más venden en todo el país, los de comida rápida, se juntaran en una mesa y obligaran a los chef estrella Michelín a pagar para fomentar el consumo de comida basura… Ni más ni menos, es lo que está pasando con el vino».

Susana García Dolla (Directora de la OIVE): «Siento que os sintáis como los ‘pagafantas’, pero…»
«Siento que os sintáis como los ‘pagafantas’, pero…». Después de un intenso debate, y ya con un tono distendido pero con esta frase literal, zanjó ayer la directora de la OIVE, Susana García Dolla, el encuentro ante más de 50 bodegas, dejando claro que, tal y como están las cosas legalmente –y a la espera del recurso judicial interpuesto por dos importantes bodegas riojanas–, no queda otra que pagar: «Si no, se reclamarán las cantidades por burofax y, finalmente, se pondrá en conocimiento de la AICA [con sanciones]», advirtió García.
La directora de la OIVE respondía así a las repetidas quejas de los bodegueros riojanos –incluidos representantes de la Asociación de Bodegas Centenarias (ABC) que también asistieron a la reunión–, por la conformación de la OIVE, donde es necesario el concurso de las principales organizaciones de viticultores para su reconocimiento, pero que, a diferencia de en Rioja, no pagan: «Los viticultores están informados y deciden aunque no ponen, pero nosotros tenemos que pagar y ni siquiera estamos informados…», reprochó el auditorio.
De hecho, para entrar en la OIVE habría que acreditar como agrupación al menos el 10% de las ventas de vino español, algo, evidentemente, inviable. García Dolla avanzó que probablemente a partir del 2019 –ya se está preparando la nueva extensión de norma–  la cuota no crezca o se reduzca porque «hay ingresos», pero también aclaró que, «si hay proyectos o estrategias que así lo justifiquen, podría duplicarse o incluso multiplicarse por diez».

Rioja, la tierra de los mil vinos

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