Mis 40 Principales. Nº 22: Cannonball Adderley. Somethin' Else.

Lenta pero inexorablemente avanza esta lista, este juego, desde el 40 hasta el 1. Ya casi llegamos al ecuador con esta maravilla de disco del año 1958 titulado Somethin’ Else. La grabación está a nombre del saxo alto Cannonball Adderley (Florida, 1928 – Indiana, 1975), uno de los mayores estilistas de su instrumento y creador de un amplísimo lenguaje musical entre los límites del hard-bop y el soul que sigue inspirando hoy a la mayoría de los miembros de las nuevas generaciones de músicos de jazz en todo el mundo.

Cuando Cannonball organizó este grupo con motivo de una sesión de grabación que le ofreció el sello Blue Note para el 9 de marzo de 1958, el saxofonista decidió y logró reunir a un magnífico grupo que formaron Hank Jones al piano (la elegancia personificada), Sam Jones al contrabajo (sobriedad y consistencia asegurada) y Art Blakey a la batería (la chispa creativa). Como por aquel tiempo, Cannonball estaba trabajando la banda de Miles Davis, decidió devolverle el favor invitándole a completar su quinteto, acudir a los estudios, tocar un poco y llevarse un dinerillo. Lo que el saxofonista no calculó es que era absolutamente imposible que el genio de Miles se amoldara a jugar un papel secundario en ningún grupo, y tuvo que ver cómo poco a poco el trompetista se iba adueñando de la sesión de grabación y acabó imponiendo sus ideas musicales, su sello personal, en cada uno de los temas que se grabaron aquel día, de modo que, aunque Somethin’ Else está editado a nombre de Cannonball Adderley, todo el mundo lo considera un disco más (y uno de los mejores) de Miles Davis.

Como ejemplo del contenido de este discazo vamos allá con la que para mí es la mejor versión nunca grabada del conocido standard Autumn Leaves (de Jacques Prevert y Joseph Kosma). Primero escucharemos un mágico preludio escrito para la ocasión, luego a Miles exponiendo el tema con su inigualable estilo melancólico, taciturno, casi perezoso, a continuación un solo de Cannonball que se estudia hoy en las escuelas de jazz de todo mundo, vuelve después Miles improvisando, entra Hank Jones… y vuelta al tema original redondeando diez minutos realmente gloriosos. Aquí los tenéis:
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