La Rioja
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Categoría: SEXUALIDAD-PAREJA-FAMILIA-DUELO
8 de marzo

8 de marzo, Día de la Mujer… A mí no me van estos días mundiales, internacionales o lo que sean (que le vamos a hacer, raruna que es una). Pero suelo escribir en ellos porque vivimos en el mundo que vivimos y mi espíritu es más de conversar con el vecino en su propia casa disfrutando juntos de vino, un té o lo que me ofrezca, que de ir por las calles con carteles y altavoces.

Sin embargo, esta semana me ha pillado el toro. Y con lo lento que escribo me resulta imposible elaborar algo medianamente decente para el Día de la mujer. Con lo que voy a hacer un re-mix.

Primero, os dejo los enlaces a los minimapas más relevantes para un 8 de marzo:

Hombres y mujeres: Minimapa práctico orientado a “luchar” contra la  discriminación en la vida  cotidiana, tanto externa como la que se da dentro de nuestras cabezas… o, como expresa la ilustración de Sara Fratini de abajo, a ¡crecer juntos!

Día de la Mujer, reflexiones personales.

Mujer y discapacidad.

Violencia contra la mujer.

✎ Y para futuros Minimapas sobre este tema podréis siempre consultar la etiqueta “Mujer

Segundo. os dejo el enlace a la app Palabra de Mujer de la Asociación Mujer, Ciencia y Tecnología con frases de científicas, pensadoras, y artistas para ampliar así nuestros escasos y rígidos referentes de mujer (sobre todo en las generaciones más jóvenes).

Y tercero, y con ello me despido, os copio un pequeño texto que rula por facebook. Se refiere al cáncer pero creo que nos puede iluminar también en otros temas, como el del Día de la Mujer que nos ocupa hoy. ¡Menos postureo y más granitos de arena!

***NO, NO ACEPTO EL RETO… es más, estoy hasta los cojones (sí, he escrito cojones) de tanta y tanta tontería y de tanto lacito. No hago ningún reto, ni fotos, ni echarme agua en cubos… porque una foto mía en blanco y negro o a color no va tener ninguna repercusión en la lucha contra el cáncer o cualquier otra enfermedad o causa. ¿Ahora quieres un reto de verdad? Pues ve hasta cualquier hospital y dona médula o aprovecha para hacer una donación de sangre o plaquetas que puede ayudar a mucha gente.

¿No puedes o no quieres…? no pasa nada. ¿Qué tal si donas 10 ó 20 € para la confección de pelucas para niños con quimioterapia o para el apoyo a las personas con cáncer en situación de vulnerabilidad? ¿Que no tienes dinero para donar? pues córtate el pelo y lo donas a Mechones Solidarios.

¡¡ Una publicación en Facebook no cambia nada !!….. es una chorrada sólo. Es postureo.  Nadie hará conciencia sólo por ver selfies de “caras bonitas”. -Hay otras maneras para hacer conciencia. ¡¡ Seámoslo nosotros primero !!***

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas).

Sara Fratini 8 de marzo

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Minimapas para San Valentín

De nuevo San Valentín ¿un poco rollo no? Es, por supuesto, simplemente mi opinión personal, claro. Pero, como estoy estos días un poco rebelde (más de lo habitual, me refiero, jeje), no me ha salido escribir otro post entorno a temas de amores y demás (aunque me quedan aun muchísimos asuntos que desarrollar, los dejaré para otras fechas). Así que os dejo la recopilación de minimapas referentes al corazón y un parrafillo bien interesante que he encontrado en “La biografía del Silencio” de Pablo D’Ors. Confío que os sirvan, navegantes!

Minimapas para San Valentín

♥ 12 reglas de oro para vivir en pareja de Joan Garriga.

♥ 5 sencillas y bellas rutinas para mantener la pareja en buen camino.

♥ ¿Entiendes el amor?

♥ ¿Solos o en pareja?

Texto de Pablo D’Ors sobre el amor romántico

Nadie vive más engañado que un enamorado, y pocos sufren tanto como él. El amor auténtico tiene poco que ver con el enamoramiento, que hoy es el sueño por excelencia, el único mito que resta en Occidente. En el amor auténtico no se espera nada del otro; en el romántico, sí. Todavía más: el amor romántico es, esencialmente, la esperanza de que nuestra pareja nos dé la felicidad. Sobrecargamos al otro con nuestras expectativas cuando nos enamoramos. Y tales son las expectativas que cargamos sobre el ser amado que, al final, de él, o de ella, no queda ya prácticamente nada. El otro es entonces, simplemente, una excusa, una pantalla de nuestras expectativas. Por eso suele pasarse tan rápidamente del enamoramiento al odio o a la indiferencia, porque nadie puede colmar expectativas tan monstruosas.

La exaltación del amor romántico en nuestra sociedad ha causado y sigue causando insondables pozos de desdicha. La actual mitificación de la pareja es una perniciosa estupidez. Por supuesto que creo en la posibilidad del amor de pareja, pero estoy convencido de que requiere de una extraordinaria e infrecuente madurez. Ningún prójimo puede dar nunca esa seguridad radical que buscamos; no puede ni debe darla. El ser amado no está ahí para que uno no se pierda, sino para perderse juntos; para vivir en compañía la liberadora aventura de la perdición.

Otros minimapas relacionados

✎ ¿Crisis de pareja?: cuándo separarse, cómo superarlo.

✎ “No, no es amor, lo que tú sientes se llama obsesión”.

✎ ¿Dudas sobre identidad sexual, orientación del deseo, etc.?

✎ Regalos de última hora.

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas).

 

Waku y sus minimapas para san valentin

¡Échate de amante a la vida y déjate de tonterías! ;)

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Duelo en niños por un ser querido: 5 orientaciones sobre cómo actuar

Ayer fue el Día de Todos los Santos y de nuevo me llamó la atención lo poco integrada que está la muerte en nuestra cultura actual. Entendible, por otra parte, dado el mandato social en el que vivimos de “hay que estar feliz, hay que estar alegre”, que he comentado en otras ocasiones en este blog, y que nos empuja a evitar, ocultar o a mirar hacia otro lado ante todo lo que nos provoque malestar. Y esto, claro, nos hace un lío a la hora de cómo explicar a un niño la muerte de un ser querido y cómo ayudarle en el duelo, por lo que me he propuesto en este minimapa dejaros cinco breves indicaciones.

1. Decir la verdad, o sea, que esa persona se ha muerto y no vamos a verla más. La explicación ha de estar,  por supuesto, adaptada a la edad del niño y al momento pero cuanto más breve y sencilla mejor (un niño pequeño sólo puede absorber cantidades limitadas de información) y sin metáforas.

Las metáforas pueden confundir porque el niño ha de entender que no va a volver a ver a ese familiar (la idea de “el abuelo está en el cielo”, si no se explica bien, puede hacer que el niño crea que el abuelo es astronauta o que va a volver).

Únicamente en una familia creyente, la explicación de que el fallecido “está en el cielo con Dios” es útil porque da una referencia comprensible para el niño y contiene una visión que coincide con su fe religiosa.

Claro que va a estar en nuestro recuerdo, que le vamos a recordar muchas veces, que hemos estado muy a gusto con él… pero ha muerto y no va a volver.

2. Los adultos no deben disimular su tristeza y han de incluir a los niños en el duelo.

El niño hace el duelo por identificación: ve el llanto, ve a sus padres tristones, que salen menos de casa… y al verlo afuera, va comprendiendo y va comprendiéndose.

Además cuando no se habla de un asunto en una familia, el niño entiende que “si mamá y papá no hablan de eso, es porque es algo malo, y es mejor no hablar de ello’; o ‘no puedo hablar de esto porque mamá y papá se pondrán más tristes’.

También se recomienda que participen en los oficios religiosos, o ritos de despedida, de un modo razonable según su edad y explicándoles por qué se hace cada cosa.

3. Permitir y ayudar al niño con sus propias emociones.

Es importante ser receptivo a las preguntas del niño porque forma parte del proceso del duelo. Y hay que observar su comportamiento porque ahí es donde se ve que el niño lo está pasando mal.

Es un error querer distraer a los niños, en lugar de ayudarles a gestionar y vivir la tristeza. Hay que enseñarle que lo que está sintiendo es tristeza, y que eso es normal., y que está bien manifestarlo (ya sea a través del llanto, del dibujo o de las palabras). Un niño también necesita llorar una pérdida y necesita apoyo, comprensión y cariño.

4. Con adolescentes, si no preguntan hay que ofrecerse a que hablen sin temor a que nos vayamos a enfadar o ponernos tristes (es importante abrir espacio para que se vayan poniendo palabras a las reacciones de ira, frustración, incomprensión,  culpa, pena o aislamiento).

5. Con niños pequeños además:

– No es conveniente comparar la muerte con el sueño, el descanso eterno o el descansar en paz, ya que puede empezar a tener miedo a irse a dormir.

– De igual manera, expresiones como “tu hermanito está con Dios” o “es la voluntad de Dios” pueden asustarle y hacer que crean que Dios también vendrá a llevárselo a él.

– Decirles “se murió por una enfermedad” puede generarles una preocupación innecesaria porque no distinguen entre las enfermedades pasajeras y las mortales (aclarar, por tanto, que solo una enfermedad grave puede causar la muerte).

– Conviene explicarles la muerte en términos de ausencia de las funciones vitales que ellos conocen.

– Cuando preguntan “¿cuándo te morirás tú?”, es que están preocupados. Y lo mejor es contestar con: ¿”Te preocupa que yo no esté aquí para cuidarte?”. Si es así, añadir: “No espero morirme en mucho tiempo. Espero estar aquí para cuidarte todo el tiempo que necesites. Pero si papá y mamá se mueren, habría muchas personas que te cuidarían: la tía, el tío, la abuela…”.

P.D.: También os sugiero echar una ojeada al minimapa “Viviendo y acompañando duelos”.

(Mercedes GarciaLaso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas)

Cómo explicar a un niño la muerte de un ser querido y cómo ayudarle en el duelo. Mercedes GarciaLaso, psicólogo en Logroño.

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¿Crisis de pareja tras vacaciones?: cuándo separarse, cómo superarlo

Todos hemos leído alguna vez que las vacaciones provocan crisis y rupturas de pareja. Así que el #minimapa de hoy lo dedicaré a tratar de de daros alguna pistas acerca de: 1º, cuándo separarse; 2º, cómo hacerlo lo mejor posible; y 3º, cómo superarlo. Me centraré sobre todo en el primer punto y lo más específico en relación a los hijos lo dejo para otro post.

La verdad es que es un tema importante ya que, más allá de lo anecdótico del incremento de rupturas tras agosto, nuestra sociedad se caracteriza, de forma clara, por el alto porcentaje de separaciones y divorcios. Así que allá vamos:

1-CUÁNDO SEPARARSE Y CUÁNDO NO.

En nuestra época “¿seguir juntos?” es una pregunta inherente a estar en pareja (siempre presente pero que emerge con fuerza en momentos especialmente complicados como la crianza o justamente tras los intensos primeros años de ésta). En el pasado cuando te casabas era “hasta que la muerte nos separe”. Ahora, la incertidumbre va de la mano de la libertad.

Vayamos con dos extremos para esbozar el panorama:

Por una parte, el ideal de la media naranja impuesto por nuestra cultura nos lleva a buscar sin parar ese amor romántico de película y a consumir, y no construir, relaciones: “puedo encontrar a alguien mejor”. Parece que todo tiene que servir sólo al yo, y buscamos emociones fuertes que nos llenen el vacío. Y todo esto no nos permite manejarnos con las frustraciones que forman parte intrínseca del tener pareja.

Por la otra, también encontramos que muchos de nosotros aguantamos demasiado fundamentalmente por miedo (dilatando la decisión de poner punto y final a lo que ya está muerto). Nos aterra perder aquello que creíamos que teníamos (aunque no se pueda poseer ninguna realidad como duradera, ni a una persona como a un objeto); y más porque esta pérdida nos llevaría a salir fuera de la zona de confort (tanto física como mental), donde lo incierto reina.

Entontes… seguir intentado superar la crisis o dar carpetazo? Cuando mi pareja está decidida a separarse, la cosa está clara. Pero qué ocurre cuando soy yo la que me lo planteo o somos los dos los que tenemos dudas?

Quizá nos podamos plantear: ¿Está relación me ayuda a crecer, a la vez que permite que yo ayude a crecer a mi pareja? ¿Queremos los dos seguir apostando y trabajando por nuestro proyecto común de familia? Como en una empresa en crisis, o se innova o se cierra, y a otra cosa mariposa.

He escuchado a algunas personas decir que gracias a todo el enorme proceso de aprendizaje de la separación, ahora están en pareja de otra manera. Y esto me recuerda a una de las últimas frases de la película Alma Salvaje: “Si pudiera volver atrás en el tiempo, no haría nada de forma distinta… ¿Y si todas las cosas que hice fueron las que me trajeron aquí?”

El otro nos hace de espejo. Pero sólo aprendemos si nos esforzamos en poner consciencia.

Por último, el tener críos en común es clave, naturalmente. Para ellos puede llegar a ser mejor una separación que un ambiente nocivo en casa. Pero… y para papá y mamá? Antes lo normal era seguir juntos por los hijos. Ahora parece que nos hemos pasado al otro extremo. Y esto a veces resulta extremadamente difícil en determinadas situaciones (estar en plena crianza, con pocos recursos económicos y escasos apoyos). Nos dejamos influir demasiado por lo que es lo “normal” en nuestro entorno y esto no nos deja ver (ni construir) otras posibilidades.

Ah, ojead también el mini-mapa “Toma de decisiones”. Os puede dar alguna lucecita más.

2-CÓMO SEPARARSE (DIVORCIARSE) LO MEJOR POSIBLE.

Aquí sólo os voy a indicar las dos premisas sobre las que, a mi parecer, se levantan  el resto de consideraciones que se pueden construir sobre este punto (y que dejo para otra ocasión):

A) Que el amor ponga un límite al odio. Es decir, que por mucho enfado que haya, yo sea capaz de no desconectar del todo de aquel amor que hubo, y así, aunque nos hagamos daño mutuamente (cosa inevitable), que la cosa no se nos vaya de madre. De esta manera, cuando pase el tiempo y las tormentas emocionales ya queden lejos, podamos mirar atrás y sentir el alma serena y agradecida por aquel trocito de camino que compartimos con esa persona, con todo lo disfrutado, aprendido y compartido.

No es ser tonto (dejando de pelear por lo que creemos justo). Ni reprimir la rabia. Es abrir nuestra consciencia, en la medida de lo posible, y actuar desde ahí, en vez de ser manejados impulsivamente por la rabia.

B) Priorizar el bienestar presente y futuro de los críos. Esto, sí que sí, lo dejo para otro mini-mapa. Pero podéis mirar al respecto, por ejemplo: Obligaciones de los progenitores en la separación y el divorcio (2002, Fariña y Arce).

3-CÓMO SUPERAR LA RUPTURA DE PAREJA.

Cuando uno se separa de su pareja ha de pasar por un duelo. Veamos dos porqués:

A) Por una parte, más o menos inconscientemente habíamos creado una familia que, como una semillita, pensábamos que iba a crecer, dar frutos y envejecer bellamente. Y este sueño se ha roto y la pérdida duele.

B) Por otra, a uno le cuesta separarse de la idea que tiene del otro, no del otro en sí. Y esto permite entender que cuando el otro es un mal tipo (o mala tipa), como no nos relacionamos con la persona tal como es, sino con la idea que tenemos de ella, es de esa idea de la que nos cuesta separarnos.

En esta idea del otro hemos concentrado una buena parte del amor y energía que antes teníamos puesta en nosotros. Se la hemos regalado al otro. Y cuando nos separamos, no nos queda amor por nosotros y encima hemos perdido al otro.

Os remito entonces al mini-mapa “Viviendo y acompañando duelos” pues, con matices, os puede ayudar a comprender el proceso que hay que transitar para trasvasar la energía psíquica que teníamos depositada en la pareja y todas sus cosas asociadas (expectativas, rutinas, recuerdos etc.) a nosotros mismos y a otros deseos y proyectos. Aquí el apoyo de tu gente es fundamental. También lo es encontrar actividades que te den pelín de paz (ejemplo: deporte); el trabajo, por estar ocupado (y así no pensar) y mantener una cierta rutina; y los hijos, en caso de que los tengas. Además, como en los puntos 1 y 2, un acompañamiento desde la psicoterapia te puede ayudar a atravesar mejor estas tormentas y encontrar tu salida.

UNA REFLEXIÓN PARA TERMINAR…

Actualmente a la pareja como institución se le exige más que nunca en la historia: entendimiento económico, relacional, comunicacional, pasional, sexual, de crianza de hijos, etc. Demasiadas funciones que cumplir sostenidas sobre el vínculo amoroso, no os parece?

~Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas.

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“No, no es amor, lo que tú sientes se llama obsesión”

Al escuchar el otro día este estribillo, que todos conocemos, en una verbena, me dije “he de escribir sobre ello”. Y, la verdad, es que lo que dice la susodicha canción nos pasa a todos en mayor o menor grado cuando estamos enamorados.  ¿Pero qué pasa cuando es excesivo? (y seguro que todos tenemos la experiencia, ya sea en carne propia o en la de un buen amigo).

Algunos expertos hablan entonces de adicción. Y, como con la adicción a drogas, puede llevar a la extrema dependencia, problemas de salud emocional y en nuestra vida social, e incluso a un síndrome de abstinencia.

Una persona “enganchada” a otra necesita con tanta angustia su compañía que acepta cualquier cosa con tal de seguir la relación. Y podemos encontrar una aparente incapacidad para llevar una vida independiente de la otra persona; un pensamiento rumiativo sobre ella; ansiedad e insomnio cuando está lejos; o síntomas depresivos con aparición, incluso, de ideas de suicidio si se da la separación. Lo podemos observar en “Romeo y Julieta” y demás historias y canciones de “amores” románticos o pasionales.

 “…y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren…”

¡Qué romántico por favor! Pero esto de “amor” no tiene nada!!!

No me voy a meter aquí en conceptualizaciones complejas (como podría ser la idea de “goce” de los lacanianos) que ayudan a entender este comportamiento tan humano (pues no se da en el resto de los animales) y tan absurdo. Sólo señalaros que si algo no empuja a la vida no es amor. Y es que tenemos la manía de llamar amor a cosas tan diferentes como dependencia, deseo, sometimiento, pasión, fascinación, idealización etc.

Ah, otra cosa importante que también quiero remarcar es que no nos engancharnos a una persona real sino a una imagen que proyectamos en ella (un ideal; un personaje que represente un conflicto interno; etc).

En fin, este es uno de los motivos  más habituales por el que la gente va al psicólogo, y provoca malestar tanto al afectado como al objeto de nuestra obsesión (salvo que éste, por su personalidad, le mole la dinámica sumisión-dominación).

Meternos en una historia truculenta de éstas nos puede pasar a cualquiera porque todos tenemos una parte vulnerable que, si nos topamos con la persona inadecuada y además estamos flojos, ya está liada. Sin embargo, hay personas  que tienen una fuerte tendencia a las relaciones de dependencia y aunque cada caso es diferente, podemos decir en general que:

Cuando están solas, se sienten vacías e incompletas; aunque les pueda generar miedo la intimidad y el compromiso, buscan continuamente relaciones, y contactos sexuales;  o, por el contrario, se aíslan (algunas incluso engordan muchísimo como forma inconsciente de protegerse); buscan todo el rato la aprobación y el cariño del otro (temiendo su rechazo, no hablan de lo que realmente sienten u opinan); buscan la felicidad exclusivamente en el cariño que le dé la otra persona; y permiten cualquier cosa en nombre del “amor”.

El origen de esta tendencia está en la infancia. Por norma general se ha crecido en climas emocionales tan inestables que en el adulto  de hoy se oculta un niño herido que ansía el buen amor que no tuvo. No obstante, Sartre dice “soy lo que hago con lo que hicieron de mí” con lo que:

-por una parte, de niños somos víctimas inocentes de todo lo injusto que nos haya podido pasar (y tenemos todo el derecho a sentir lo que sintamos en el ahora al respecto);

-y por otra, como adultos somos responsables de lo que hacemos con nuestras heridas: si las hacemos más grandes; o trabajamos para gestionarlas mejor y/o curarlas.

Entonces, qué hacer ante estas situaciones?  Lo primero es reconocer que existe un problema. Y aquí el tener buenos amigos que te den su perspectiva sincera desde fuera es fundamental.

Segundo, eso de “un clavo a otro quita” suele ser una huida hacia adelante que aplaza en conflicto, y por tanto la solución, y además hace caer, de nuevo, en situaciones similares.

Y tercero, hemos de entender lo que nos pasa realmente para poder encontrar una salida alternativa. Y aquí el acompañamiento de un profesional suele ser fundamental.  Hay que ser valiente para atreverse, es cierto. Pero la recompensa es comenzar un nuevo camino en el que vivenciemos que nuestra felicidad depende de nosotros mismos, no de estar con nadie.

La pareja  nunca nos va a dar lo que no tuvimos en la infancia. Y acabo con una cita, que aunque sea de Osho –un autor espiritual–, se puede leer desde lo puramente psicológico y además me parece muy bella:

La capacidad de estar solo es la capacidad de amar. Puede que te parezca paradójico, pero no lo es. Es una verdad existencial; sólo aquellas personas que son capaces de estar solas son capaces de amar, de compartir, de llegar a lo más profundo de la otra persona; sin poseer a la otra persona, sin depender de ella, sin reducirla a una cosa, y sin volverse adictos a ella. Permiten que la otra persona tenga total libertad porque saben que si se marcha, ellos seguirán siendo tan felices como son ahora. La otra persona no puede arrebatarles su felicidad, porque no es quien se la dio.

Entonces, ¿Por qué quieren estar juntos?

Ya no se trata de una necesidad; se trata de un lujo. Intenta comprenderlo. Las personas autenticas se aman porque es un lujo, no una necesidad. Disfrutan compartiendo; tienen mucha alegría, les gustaría derramarla en alguien más. Y saben cómo interpretar su vida como solistas.

El solista de flauta sabe cómo disfrutar a solas de su flauta. Y si por casualidad se encuentra con un guitarrista, un solista de cuerdas, disfrutarán tocando juntos y creando una armonía entre flauta y cuerda. Ambos disfrutarán: ambos derramarán su riqueza en la otra persona”.

Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas.

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Mini-mapa para hijos con padres ancianos, dependientes (en 6 puntos)

Cuidar a los padres cuando éstos envejecen, enferman, cuando pasan a ser dependientes, es en general una de las situaciones vitales más estresantes. Cada caso es particular, diferente al resto, pero hoy voy a intentar dejaros ciertos puntos importantes con la intención de que os sirvan de recordatorio para no perder el rumbo ante tan incierta travesía.

1. Lo primero, y antes de todo, insisto en lo señalado en el párrafo anterior: el proceso que viven los hijos cuando los padres pasan a ser dependientes de ellos es complejo y requiere mucho esfuerzo psíquico continuo de elaboración y re-elaboración internas.

Los padres están acostumbrados a dar “ordenes”, con lo que el recibirlas no lo suelen llevar muy bien (lo entrecomillo porque, como podéis entender, es una simplificación gráfica, metonímica). Los hijos, por su parte, tampoco saben cómo hacerlo. Nadie les ha enseñado, ni preparado, a ninguno de los dos lados para este cambio de roles.

Además suelen emerger en estos momentos de reajuste, asuntos inconclusos personales y familiares (de ahí que por ejemplo, surjan conflictos entre los hermanos). Y toca también bregar con emociones complicadas como la culpa o la rabia. Es por todo esto por lo que suele ser más fácil cuidar a otros que a los propios padres.

2. La clave está en ir continuamente buscando el equilibrio, particular de cada uno, entre honrar la vida y honrar a los padres. Lo primero tira hacia el futuro (mis propios hijos, mis proyectos, mis ilusiones); y lo segundo alude al respeto que les debo a mis padres por haberme dado la vida.

3. Para esto (es decir, el punto 2), es fundamental tener siempre presente que lo importante no es tanto lo que hago sino desde dónde lo hago.

Por ejemplo, antes existía el mandato, la imposición social, de “debes cuidar a los padres” para la mujer de la familia a la que le “tocaba”. Ahora parece que lo que se nos impone es “si cuidas a tus padres eres una pringada”. Con lo cual nos movemos entre dos aguas sintiéndonos culpables o mal hagamos lo que hagamos.

Por eso es fundamental que nos paremos a ver desde dónde decido algo: lo hago por evitar la culpa u otro malestar, o lo hago desde un espacio de cierta libertad y calma?

4. Importantísimo, señoras y señores, recordarnos a fuego eso de “cuidar al cuidador” (si no te cuidas, no puedes cuidar). Y para ello os dejo cuatro esenciales:

4.1. Charlas con buenos amigos y/o grupos-talleres de apoyo o acompañamiento de un profesional (pues imprescindible contar con cierta visión externa sobre la situación que uno está viviendo; al igual que un espacio de comprensión y desahogo). 4.2. Momentos para recargar pilas y desconectar (desde un vermú torero hasta un paseo con el monte). 4.3. Espacios de reflexión y elaboración de lo que uno está viviendo y de lo que necesita (puede ser incluso a través del dibujo). 4.4. Ayuda externa y bajar exigencias ¡fundamental dejar de intentar ser superwoman o superman y de, por ejemplo, pretender que las cosas se hagan como yo considero que han de hacerse!

5. En estos temas familiares a veces nos liamos con lo justo y lo no justo… y yo defiendo la compatibilidad del “comprender” con el “pedir responsabilidades”.

Por ejemplo, juzgamos a los que no van a ver a los padres sin saber los motivos, sin haber recorrido su historia con sus zapatos. Pero otras veces se nos olvida que esto no les exime de su responsabilidad sobre sus actos actuales.

En mi opinión, la ética es un concepto que alude a uno mismo y comienza por comprenderse. El concepto de justo es más complejo: por una parte, he de poner límites (es decir, que las actuaciones del otro tengan consecuencias), y por otra, asumir la situación (ejemplo, los hermanos que me han tocado; dejar de darme cabezazos contra la pared) y desde ahí actuar con lo mío.

6. Estas situaciones nos confrontan con mucho (intensidad emocional, rabias, angustias…) y la consciencia al transitarlas lo convierten en un profundo proceso de aprendizaje… más, mucho más, potente que dar la vuelta al mundo con mochila al hombro.

Pero no es estar todo el rato consciente sino… prestar más atención al sentir, al cuerpo, al “aquí y ahora”; encontrar momentos para parar; y permitir el tiempo para que las cosas asienten por si solas, aguantándome en el “no entender”.

Descubrimos entonces partes desconocidas de nuestros padres y de nosotros mismos; la belleza de lo cotidiano y también de los momentos críticos; y otros tesoros y herramientas para nuestro viaje… que quizá, y probablemente, también nos lleve a ser ancianitos dependientes de los demás.

Anoche, ante el cielo estrellado, pensaba… en un ínfimo destello del espacio-tiempo, nacemos y morimos ¡y mira que armamos alboroto mientras!

~Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas.

(Película Nebraska, 2013, Alexander Payne)

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Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.