La Rioja
img
Autor: aremesalvillar_501
Calidad y cantidad no son incompatibles
img
Antonio Remesal | 01-06-2018 | 2:26| 0

Rioja debería aceptar que la viticultura de alto rendimiento es ya una realidad y ello precisa un nuevo ordenamiento.

Vendimia mecánica en viñedo riojano con alto rendimiento

Vendimia mecánica en viñedo riojano con alto rendimiento

A resultas del refranero, calidad y cantidad se muestran antagónicos: “mejor poco y bueno que mucho y malo”, “más vale bueno que mucho”, “fíjate en la calidad y no en la cantidad”… Pero calidad, aparte de una serie de características intrínsecas a un producto que hacen que se valore como bueno, es igualmente la que corresponde al mismo por cumplir unos mínimos convenidos a precio moderado.

En la viña es asumida la relación inversa entre calidad y cantidad: si la producción es extrema la calidad se resiente, siendo los viñedos de bajos rendimientos los que brindan mejor calidad. El mismo Reglamento del Consejo y el Pliego de Condiciones de la DOC Rioja, con el objetivo de alcanzar la mejor calidad posible, establece el sistema de conducción del viñedo, el número de yemas por cepa y superficie y, en vendimia, los kilos de uva que como máximo se pueden producir por hectárea, según se trate de uva blanca o tinta.

La limitación de rendimientos se muestra como un método de preservar la calidad, pero las restricciones normativas son un factor de imagen y un mecanismo de autoregulación. Ningún técnico puede negar que se puede conseguir un vino muy digno, en cuanto a calidad intrínseca se refiere, en un viñedo de Tempranillo manejado adecuadamente que produzca por ejemplo 10.000 kg/ha de uva. Una equiparación de rendimientos bajos con calidad y de rendimientos elevados con calidad mediocre sería, como poco, simplista. Tampoco dice mucho sobre calidad los kilos de uva asignados a un viñedo concreto en vendimia: no es lo mismo la calidad asociada a un viñedo que por su naturaleza da pocos kilos, que otro con alto potencial productivo que llega al final de su ciclo con altos rendimientos y que, para cumplir los mínimos que marca el Consejo, se hace una entresaca de racimos previa a la vendimia. O peor aún, cuando su exceso de producción se asigna a otro viñedo que no llegue al rendimiento máximo establecido.

Desde siempre la viña ha sido cultivada en los terrenos hostiles, de baja fertilidad, proclives a rendimientos reducidos. En los últimos tiempos la uva para vinificación se ha ido trasladando a otras ubicaciones, desplazando a otros cultivos incluso de regadío. En estos suelos más fértiles la viña vegeta a sus anchas, lo cual no es bueno para la viña al contrario que para otros cultivos, siendo necesaria las intervenciones continuas para mantener el viñedo en buenas condiciones sanitarias y que la maduración llegue a feliz término.

El buen hacer de la mayoría de productores unido al crecimiento y diversificación de Rioja y la coexistencia de vinos de perfil y calidad intrínseca muy variados ha propiciado un crecimiento en cifras y también del espectro de clientes. Poniéndonos en los dos extremos Rioja es, ahora mismo, por un lado la viticultura de los que se aferran a la excelencia cualesquiera que sean los costes y, en el otro, la de grandes superficies y potencial productivo alto al menor coste posible (kilogrados/ha). Viticulturas diferentes con resultados cualitativos distintos. Un esquema que, ordenado, sería perfecto, susceptible de dar resultados económicos interesantes para todos los agentes implicados, capaz de satisfacer a consumidores bien distintos.

La calidad de un vino depende de la forma en que éste logre cubrir los deseos del cliente

Calidad es un concepto relativo que está relacionado con las propias percepciones e implica la satisfacción de necesidades y expectativas. Calidad, por supuesto, son muchos de los vinos de Rioja producidos en viñedos concretos, con bajos rendimientos, en ideales condiciones de cultivo y con todas las técnicas enológicas que permiten obtener el mayor provecho posible a una uva excepcional. Uva cultivada en condiciones difíciles, sin escatimar gastos en manejo y cuidados y con rendimientos limitados. Uva que da como resultado vinos singulares, de elevado precio, restringidos a clientes muy selectivos, con alto poder adquisitivo u ocasiones muy concretas. Pero la calidad no es solo patrimonio de estos vinos a la cata soberbios.

¿De qué le sirve a la mayoría de los mortales que existan botellas de vino extraordinarios si estos nos resultan inaccesibles?. Calidad es, también, la de un vino correcto que nos hagan disfrutar de su bebida a precio moderado y que nos los podamos permitir todos los días. Calidad del día a día, “calidad de andar por casa”. Esto es calidad para la mayoría, a no ser que usted sea como Onassis: “La buena vida es cara, hay otra más barata, pero no es vida”.

Ahora mismo bajo el paraguas del nombre Rioja, y no siempre como vino amparado debidamente etiquetado, se oferta tanto la calidad que demanda el cliente más exquisito, la de un restaurador que quiere un vino Rioja estándar, la que busca un joven con poco poder adquisitivo que se está introduciendo en el conocimiento del vino, o la del consumidor que quiere un vino correcto a precio moderado. Modos distintos de entender el vino y la calidad pero modelos, al fin y al cabo, compatibles, que pueden coexistir perfectamente siempre que el mercado sea honesto, transparente y convenientemente regulado.

El conflicto y una posible solución

Una regulación obsoleta en la DOC, y lagunas apreciables en el control, ha dado lugar a una parte de la oferta de vino que vive de las rentas de la buena imagen del Rioja, históricamente conquistada y reforzada por señaladas referencias. En los mismos canales o paralelos y compitiendo de forma desleal con el Rioja “genuino”, cultivado en terrenos con verdadera vocación vitivinícola, se comercializa un extra de vino, en parte por debajo de los niveles estándar y, también, a excedentes que, aunque no amparados, van a parar al mercado, desequilibrándolo y afectando negativamente al buen ver del Rioja. El conflicto está servido.

Una posible solución a las diferencias entre productores con filosofías de negocio tan dispares pasa primero por aceptar lo que somos: la agricultura de la uva para vinificación de altos rendimientos es ya una parte de Rioja; y, segundo, crear un ordenamiento de acuerdo a la oferta variada de producciones. De esta manera se podría adecuar la viticultura al potencial vitícola de cada parcela y dirigir cada vino al nicho de mercado que le corresponde. Viticultores y bodegas se esmerarían en su especialidad con la seguridad de un mercado transparente.

La consideración de las figuras de “vinos singulares” y de “vinos de municipio” en la oferta del Rioja es un paso en este sentido pero aún insuficiente: no abarca más que unos vinos concretos de alta gama. Lo que ahora se plantea es una categorización de los vinos producidos en el área de la Denominación. De todos. Con distintos formatos, presentaciones y etiquetados, para que clientes y consumidores sepan lo que compran. Vinos unos con precio alto para clientes exclusivos y ocasiones especiales y otros con precio asequible para todos. Con uvas de viñedos de bajos rendimientos y, también, de otros, incluso con producciones por encima de las actualmente amparadas, para vinos con una variedad de formatos y presentaciones más amplia que la que actualmente permite el Reglamento de la DOC. Todos de calidad y de Rioja.

Ver Post >
Estrategia sostenible para una dañina plaga del viñedo en Rioja
img
Antonio Remesal | 19-04-2018 | 2:47| 0

“La viña me confunde” dice el macho de la polilla incapaz de encontrar a las hembras para aparearse, burlado por las feromonas que desprenden los difusores repartidos por los viñedos.

La polilla del racimo (Lobesia botrana) es una pequeña mariposa en su estado adulto que causa graves daños en el viñedo riojano, más en otras zonas más cálidas. Los daños se derivan esencialmente de las heridas que sus larvas provocan en las uvas de las que se alimentan al favorecer la infestación por botrytis o podredumbre del racimo. Campañas como la del 2014 en Rioja en la que la incidencia de la polilla fue muy alta, conjuntamente con lluvias en época de vendimia, dieron lugar a la aparición de botrytis en muchos viñedos, con serias consecuencias sobre la producción y calidad de la uva y del vino.

La polilla inverna como crisálida ocultándose en el tronco, en hojas caídas de la viña y en la vegetación circundante. En primavera emergen los adultos y cuando las hembras son fecundadas ponen los huevos en los racimos en flor a mediados de junio. Las larvas u orugas de esta primera generación atacan los botones florales pero sus daños no suelen graves. En el mes de julio aparece la segunda generación que, como la tercera (agosto-septiembre), causa perjuicios mayores. Estas ponen los huevos en los granos verdes o ya enverados, donde los tratamientos difícilmente penetran.

La sociedad actual propugna cada día más un uso sostenible de los productos químicos en la agricultura, tanto por cuestiones de naturaleza ecológica, económica, como sanitaria, es por lo que el empleo de fitosanitarios debe reducirse al mínimo posible, siendo la opción última a utilizar solo cuando no sean viables alternativas menos dañinas o mecanismos naturales de control. En este contexto ha surgido con fuerza, aunque se conoce hace muchos años, un método de defensa contra la polilla que se ha mostrado muy efectivo, siguiendo unos mínimos requerimientos, allí donde se ha utilizado por viticultores (o agrupaciones) y bodegas, y que se denomina “técnica de confusión sexual”.

Técnica de confusión sexual para la lucha contra la polilla del racimo

Consiste en colocar por el viñedo unos objetos que difunden idéntica feromona que la hembra segrega para llamar al macho al apareamiento. Impregnado el ambiente de esta hormona, que el olfato humano no distingue, los machos vuelan despistados incapaces de encontrar a las hembras a las que no pueden aparear y por tanto no fecundan. Con esta técnica se puede prescindir de tratamientos insecticidas contra polilla (que matan también fauna útil como mariquitas o abejas) y que una vez está bajo control y al disminuir los riesgos de aparición de botrytis se reducen igualmente los tratamientos consiguientes contra este hongo.

Al objeto de dar a conocer a los viticultores la importancia del control eficaz de la polilla de racimo, las herramientas existentes, y exponer con detalle las ventajas que, el uso de la técnica de confusión sexual, tendría por grupos de viticultores o por propietarios con una superficie mínima de viñedo, se va a realizar una jornada técnica en Laguardia organizada por la Diputación Foral de Álava para todo aquel viticultor o técnico interesado.

Esta jornada, ejemplo de colaboración entre distintas Administraciones, es de entrada libre y su título es “Estrategia de lucha conjunta contra la polilla del racimo en Rioja Alavesa”, tendrá lugar a partir de las 11 de la mañana el próximo lunes 23 de abril en el salón de actos de la Cuadrilla de Rioja Alavesa (carretera de Vitoria, 2, Laguardia).

La jornada que será inaugurada por el Diputado de Agricultura de la Diputación Foral de Álava Eduardo Aguinaco, se iniciara con la ponencia de Eugenio García del Moral presidente de ARPROVI que dará cuenta sobre la identificación de la plaga, su ciclo, los daños que provocan en el viñedo y la estrategia de control tanto química, cada vez más cuestionada, como por métodos biológicos: bioinsecticidas (Bacillus thuringiensis) y confusión sexual (mediante feromonas), continuará con la intervención de la investigadora de NEIKER Ana Mª Diez Navajas que informará sobre la evaluación de las poblaciones que se está realizando en Rioja Alavesa mediante monitoreo de adultos capturados con trampas. Posteriormente intervendrá José Luis Ramos, Jefe de Protección de cultivos de la Consejería de Agricultura del Gobierno de La Rioja que incidirá en la técnica de confusión sexual (mediante feromonas) y la experiencia en La Rioja. Bajo el punto de vista práctico, José Ignacio Gracia, Director Técnico de la D.O. Campo de Borja, presentará los resultados obtenidos en la Denominación Campo de Borja en cuyos viñedos se viene utilizando de forma generalizada desde 2015 el método de confusión sexual revelándose como una alternativa altamente eficaz al uso de insecticidas químicos.

La jornada pretende contribuir a la implantación de este sistema en Rioja Alavesa, una labor de promoción que se está realizando igualmente en las otras provincias de la DOC Rioja: La Rioja y Navarra, y que de llevarse a cabo de forma generalizada se convertiría en un factor diferencial cualitativo para la Denominación, disminuiría la dependencia de productos químicos y la necesidad de ajustarse a las fechas de aplicación de los fitosanitarios para que resulten eficaces.
Como único inconveniente para el desarrollo de la técnica de confusión sexual es que es necesaria una superficie mínima para que el tratamiento sea efectivo por lo que si no se dispone precisa la unión con viticultores de viñedos anejos.

Ver Post >
El dilema de elegir el vino en el restaurante
img
Antonio Remesal | 11-04-2018 | 2:46| 0

Me dicen que elija yo el vino, ¡vaya trance! ¿me decanto por el vino de la casa, por ese que suena tanto, soy original o arriesgo por uno que no conozco?

copas. A.Remesal

Elegir el vino que acompañara a una comida de una carta con decenas de referencias es todo un dilema; más cuando la mesa es amplia con gustos y conocimientos heterogéneos: ¿debo atender a mis gustos personales  u optar por un vino conocido que satisfaga a todos aunque a nadie sorprenda?, ¿debo buscar un vino que me gusta, económico, aunque me tachen de roñoso o inclinarme por uno más caro aunque sea peor y del que sé que pago más el nombre que el contenido?  Para orientarles en la elección me limitaré a decirles lo que yo hago en las normales situaciones en las que la  responsabilidad y el privilegio de elegir el vino recaen sobre mí.

Antes de elegir lo primero que hay que hacer es sondear si alguien tiene una predilección concreta en cuyo caso hay que buscar la manera de atenderla: optando por ese vino o, si el gusto es muy particular, pedir una botella para la mesa. A partir de ahí toca entonces estudiar la carta de vinos que, por muy amplia que sea, se reduce con solo desechar aquellos vinos que por precio no proceden para la ocasión. La elección que se haga obviamente dependerá de los platos, compañeros de mesa, del entorno y motivo de la comida y de quien vaya a pagar.

La situación que se me presenta más a menudo es la comida con amigos o familiares no profesionales. En este caso pregunto cuanto se quieren gastar por el vino y elijo con ese tope lo mejor que conozco, mi reto consiste en rebuscar en la carta ese gran vino que por no ser conocido su precio es aún accesible. Si en la mesa hay personas con las que no he tenido mucho trato salgo del apuro con un vino correcto a precio moderado. No todo el mundo está dispuesto a pagar más por el “bebercio” que por el “comercio” y no tienen los demás, en el caso normal de pago a escote, asumir mi capricho por probar un determinado vino. Mayormente opto por vinos que no superan los 20 euros, precio de carta (6-12 € en bodega). Por 15 o 16 euros se accede a vinos que están muy bien y que, bebiendo con moderación, no suponen más de 4 y 6 euros por comensal en el total de la cuenta. Cifra bastante razonable en cuanto al bolsillo se refiere y también al consumo de alcohol per capita.

Una situación también frecuente es la comida de compromiso en la que se trata de quedar bien. Aquí es necesario dejar los gustos personales al margen y adecuarse a los del convidado: si el agasajado es entendido en vinos podremos lucirnos con algo especial ya contrastado,  si es profano en la materia mejor optar con algún clásico o vino de moda. Ya saben que el sentido del “oído” suele funcionar mejor que el del gusto, por lo que el coste extra por no elegir la mejor relación calidad/precio los asumo como gasto de representación.

Otro escenario para mí habitual es la comida con colegas de profesión. Es la situación óptima para arriesgar y conocer nuevos vinos. Si somos varios cada uno elige según sus inquietudes. Siempre te acabas saliendo del presupuesto, con resultado en cuanto a calidad impredecible.

Vino local o foráneo

Cuando viajo procuro elegir vinos de allá donde voy: me permite conocer los vinos locales, maridan mejor con los productos regionales y los precios suelen ser más accesibles. De los vinos locales los restaurantes suelen tener una oferta amplia, limitando en su carta a las marcas más conocidas los vinos foráneos, por los que se paga más que en su área de origen. Si en el destino no se produce vino siempre encontramos de fuera, de distinta procedencia, más blancos que tintos o rosados de las variedades más internacionales: Chardonnay, Cabernet, Shiraz, etc  . Cuando salgo de Rioja raramente hago patria pidiendo vino de aquí.

En lo que se refiere a la calidad de los vinos que se ofrecen en los restaurantes en el extranjero esta es muy variable, igual que su precio que  suele ser bastante más alto de lo que se paga normalmente en España.  Y es que en España estamos mal acostumbrados. Aquí, a poco que conozcamos, siempre se encuentra en la carta algún vino muy digno a un precio al menos razonable.

En ningún sitio del mundo se pueden encontrar un producto con mejor relación calidad precio que en España.

Pretender beber un vino bueno y barato en un restaurante en Francia, Italia, Alemania, Estados Unidos, por citar países famosos productores, es misión imposible. Peor aún está la cosa si no se produce vino (Inglaterra,  Noruega, Japón,  Rusia, Singapur,…) donde si el vino es bueno hay que pagarlo.  Es por eso que si el presupuesto es ajustado o no se conoce algún vino de la carta que nos cuadre en precio, la opción de la cerveza o simplemente agua no debe desdeñarse. Otra posibilidad que existe en el extranjero que apenas se ha extendido en España es la de pedir el vino en copas: se puede acceder a vinos que una botella resultaría prohibitiva y probar cosas nuevas sin arriesgar demasiado.

Si lo que quiere es gastar poco y no conocemos lo tenemos difícil: los vinos más baratos suelen ser mediocres. Otra posibilidad es elegir  el “vino de la casa” que suele ser el más económico de la carta. Lamentablemente el “vino de la casa” suele ser “vino de mesa” o en el mejor de los casos de lo más corriente de la denominación local. Es una excepción la de aquellos restauradores que,  entendiendo el concepto de “vino de la casa”, seleccionan un producto digno a precio ajustado. En definitiva si quieren asegurar una mínima calidad y no sabe mucho de vinos no le queda más que “rascarse” el bolsillo.

En cualquier caso ante la duda a la hora de pedir el vino siempre queda dejarse asesorar por el camarero de sala o, en restaurantes de más postín, por el sumiller. Las recomendaciones de estos profesionales suelen ser cabales, aunque a veces traten de derivarte a un vino de precio más alto de lo que estarías dispuesto a pagar. Es por eso que antes de tomar una decisión pida le indiquen el precio de la botella, no sea que con la cuenta venga la sorpresa. Información, la del precio que se debería dar siempre y no se suele dar, lo mismo que tampoco dan los camareros la de los platos que están fuera de la carta.

Esto es todo por hoy. Espero que lo dicho les oriente en la elección del vino en su próxima visita a un restaurante.

Ver Post >
Cambio de nombre de Rioja Baja. Rectificar es de sabios
img
Antonio Remesal | 09-04-2018 | 9:52| 0

Puedo decir que yo fui uno de los promotores del cambio de nombre de Rioja Baja, por lo que me siento un poco responsable de las repercusiones y foco de la polémica  que se ha generado en los últimos días sobre la conveniencia o no de la denominación Rioja Oriental para Rioja Baja.

Viñedos en Alfaro. Rioja mediterránea. A.Remesal

Viñedos en Alfaro. Rioja mediterránea. A.Remesal

Para empezar diré que el revuelo está totalmente justificacado ya que la cuestión no es precisamente trivial. Algunos se están jugando los cuartos.

En un artículo que publicaba en el diario “La Rioja” con fecha 18 de junio de 2015 decía literalmente: “No cabe, por consiguiente, un nombre dentro de la Denominación que pueda inducir al despiste, error o menoscabo y, dado que el de Rioja Baja pudiera hacerlo, se proponen alternativas al mismo. Les sugiero por ejemplo el de Rioja Mediterránea (si no existen impedimentos legales), u otros, como Rioja Oriental, Rioja del Naciente, Rioja Dorada, Rioja Luminosa, Rioja Radiante, Rioja Brillante, Rioja Candente, Rioja de la Luz, Rioja del Contraste, … Cualquiera de ellos nos sugiere una idea más próxima a la realidad presente en esta singular subzona de la DOC Rioja. Su elección queda para los expertos en Branding (o si lo prefieren en español, imagen de marca)”.

Como veis una de mis propuestas de cambio de nombre de Rioja Baja era por el de Rioja Oriental, pero había otras…

Podéis releer el artículo completo en el siguiente enlace: http://www.lomejordelvinoderioja.com/noticias/201506/18/rioja-baja-rioja-mediterranea-20150618003636-v.html

No sé que tipo de estudio se hizo para tomar  la decisión y elegir definitivamente el de “Rioja Oriental” pero hay que decir,  pasado el tiempo, que probablemente se cometió un error, una vez conocemos que este tiene connotaciones peyorativas en ciertos paises. No se dice que en otros mercados, por ejemplo China, tan importante actualmente, es precisamente lo contrario.

La cuestión es que se ha hecho un movimiento estratégico y comercial que puede sea negativo de cara a la venta en mercados tan trascendetales como el de Estados Unidos. Es pues hora de tomar medidas y rectificar y si hay que envainarsela nos la envainamos, que no pasa nada. Aún estamos a tiempo antes que los daños sean mayores.

Mi propuesta de hoy es que se de libertad para la utilización de uno u otro nombre para Rioja Baja según que mercados. Se podría igualmente cuestionar la conveniencia de la denominación “Rioja Oriental” o que esta se descarte si así definitivamente se decide . Si hay que buscar otro nombre que se haga, pero antes de tomar la decisión final que se consulte con todos los implicados, y que se lleve a cabo un estudio serio de la repercusión que un movimiento de marketing de estas características, que no es precisamente baladí, supone.

Ya es hora de que la DOC empieze a ser un poco más flexible y también sensible, en este y en otros temas, dicho sea ya de paso.

Ya lo dijo Churchill: “Aquellos que no cambian de parecer nunca cambian nada”, sentencia con la que estoy plenamente de acuerdo, pues de sabios es rectificar.

Ver Post >
Caminos de hierro, voluntades de papel.
img
Antonio Remesal | 05-02-2018 | 10:22| 0

El ferrocarril clave en la prosperidad de Rioja

Impacto del paso del ferrocarril por un viñedo riojano. A. Remesal

Impacto del paso del ferrocarril por un viñedo riojano. A. Remesal

Siglo y medio después de la llegada del tren a Rioja, este medio de transporte resulta de nuevo clave para el futuro de la Denominación. Sobre el papel proposiciones diversas y divergentes.

Las vías férreas, las carreteras o las líneas eléctricas, son infraestructuras que admiten alternativas diversas. Cada solución técnica planteada tiene su coste e impacta de distinta manera en el recorrido por donde discurre por lo que es natural se presenten discrepancias en su definición. La afección al viñedo riojano está condicionando estas infraestructuras esenciales.

La historia del vino de Rioja y la del ferrocarril, como las vías del tren, transcurren paralelas. Tanto es así que Rioja no sería hoy lo que es sin el ferrocarril. A partir de 1857 se empieza a construir la línea ferroviaria que une Tudela con Bilbao. El ferrocarril permitiría la salida de los productos agrícolas, principalmente el vino, a la gran ciudad de Bilbao, y de su puerto y del de Pasajes, a la exportación.

A finales del siglo XIX, el ferrocarril se configuraba como el medio de transporte definitivo de personas y mercancías. Este momento coincidió con la crisis del oídio y la filoxera en Francia, cuando bodegueros franceses ven en los viñedos riojanos el punto propicio para el abastecimiento de su mercado. La línea Bilbao-Tudela, finalizada en el último tercio del siglo XIX, sería el medio que posibilitaría el transporte del vino y el acicate para la creación de las grandes bodegas próximas a las estaciones de ferrocarril en La Rioja. Para los cosecheros y bodegas asentados en territorio alavés, en Labastida, Elciego o Laguardia, el ferrocarril quedaba más a desmano. Necesitaron reforzar su red de caminos y puentes para con carretas llegar con su vino a las estaciones más próximas del otro lado del Ebro.

El ferrocarril, como ha apuntado en alguna de sus publicaciones el enólogo Manuel Ruiz, supuso un cambio en el modelo de estructuras vitícola de las zonas afectadas. Las estaciones, apartaderos y bodegas se instalan en los terrenos aluviales y llanos, al reunir las mejores condiciones para ello. Es el caso de Haro, Cenicero o Fuenmayor donde se abandonan progresivamente las cuevas de cosechero para llevar la uva a las bodegas comerciales y elaborar en los calados solo para consumo propio. En Rioja Alavesa y la Sonsierra el hecho de que el ferrocarril no pasara por sus tierras supuso la conservación de las bodegas de cosechero y la preservación de este modelo de empresa familiar.

Igualmente el paso del ferrocarril, precisamente por los terrenos aluviales de la provincia de La Rioja, propicio el desarrollo de la viticultura en estas áreas. Se plantan viñas en parcelas de gran tamaño, llanas y con posibilidades de riego, en terrenos dedicados hasta entonces a cultivos más productivos, pues es necesario abastecer de uva a las grandes bodegas creadas entonces. En Rioja Alavesa y en la Sonsierra, sin embargo, continúan con el cultivo en laderas y parcelas de pequeño tamaño en los terrenos característicos arcillo-calcáreos mientras las fincas más productivas se siguen destinando a cereal.

Por los mismos años otra gran vía era foco de atención en la región. Enlazaría Logroño con Pamplona permitiendo la conexión con Francia por el Roncal y con Madrid por Soria. Intereses y voluntades diversos, causados por disputas acerca del trazado, por si se empezaba a construir por Pamplona o por Logroño, o por si la vía debía ser ancha o estrecha, impidieron llegar a un acuerdo en su construcción, prevaleciendo los intereses particulares sobre el beneficio común. Una línea que, de haberse ejecutado, hubiera cambiado el mapa industrial y comercial de la región, se queda finalmente en el papel.

Lo que es portada de los periódicos últimamente es la propuesta para la construcción de una línea de Alta Velocidad ferroviaria Logroño- Miranda. En una reciente visita a Logroño el Ministro de Fomento ha presentado incluso un esbozo con cuatro posibles vías alternativas. Las cuatro suponen una gran afección a la zona de viñedos por las que pasan, dos más a Rioja Alta y otra más a Rioja Alavesa. Tras el rechazo general inicial y retractos varios, lo que ahora se discute no es solo el trazado, sino el modelo de comunicaciones a su paso por la DOC.

La adecuación del trazado al paso del AVE, además del daño irreparable al viñedo, sería una obra con altísimo coste y beneficio incierto. Una más de las que, sin salir de La Rioja, se viene invirtiendo en comunicaciones en los últimos años. Es el caso del aeropuerto de PAGOncillo-Logroño que pagamos todos y utilizan cuatro. O el soterramiento del ferrocarril a su paso por Logroño; enfocado a eliminar una barrera al crecimiento de la ciudad para, a escasos 400 metros, construir una trinchera similar: la de la carretera que circunvala Logroño; vía igualmente desproporcionada para un tráfico que acabará, donde debería haberlo hecho hace tiempo, en una autopista liberalizada. En la misma línea de desmesura esta la macroestación de trenes, una obra más propia de una gran urbe que no de Logroño. En fin gastos y más gastos que no se justifican y que podrían dedicarse a acciones que realmente reporten beneficios para los ciudadanos con unos recursos que no son ilimitados, como parece algunos creen.

Volviendo al proyecto de conexión de La Rioja por ferrocarril, antes de determinar la solución de comunicaciones es preciso un análisis en profundidad de los impactos derivados de la infraestructura, más allá de la evaluación ambiental de la Administración, considerando el viñedo, y sus paisajes, como patrimonio inviolable. No solo porque peligra el reconocimiento de la UNESCO sino porque está en juego el futuro de Rioja.

Una región, la que abarca la DOC Rioja, que ha apostado tan fuerte por el vino y en la que, a medio plazo, el turismo se configura como una de las fuentes de ingresos fundamentales, no puede permitirse la mínima afección a un territorio tan valioso, pero tampoco debe renunciar a los beneficios de unas buenas comunicaciones. Es por eso necesario encontrar una solución de compromiso, entre servicio, retorno de la inversión e impacto. No importa la Comunidad Autónoma que se vea inicialmente más afectada.

Todos los caminos llevan a Roma, pero unos mejor que otros.

Visto que los ejes principales de Alta Velocidad Este-Oeste y Norte-Sur no pasarán por Rioja, cabría preguntarse si es realmente indispensable una línea de Alta Velocidad o basta con un proyecto más modesto que permitiera llegar fácil a Miranda o Castejón a costa de sacrificar unos minutos de tiempo por trayecto.

Algunos entendemos que la solución que se elija debe mantener en esencia el trazado actual, mejorando las prestaciones de velocidad, frecuencia de trenes y el número de paradas. Convirtiendo el ferrocarril en un auténtico servicio de cercanías y de movimiento de mercancías, en uno de los medios de transporte más ecológicos. El incremento de tiempo de desplazamiento comparando con la Alta Velocidad no parece relevante en un recorrido tan corto cuando existe alternativa rápida por carretera. Un planteamiento así, mejoraría la movilidad regional uniendo todas las poblaciones de La Rioja al Este y Oeste de Logroño y estas a su vez con Castejón y Miranda y, a través de estos nudos, las comunicaciones de la DOC Rioja con el resto del mundo. Todo a través de un recorrido de 150 Km paisajísticamente imponente.

Explicación de la propuesta de mejora del trazado de ferrocarril actual versus nuevo trazado y conexión mediante Alta Velocidad

Lo que aquí se plantea está en la línea de los sistemas de trasportes existentes en la mayoría de las grandes ciudades en las que los aeropuertos se encuentran a las afueras.

Esto es, un buen servicio de transfers o trenes lanzadera que iniciando su recorrido en Logroño y con paradas hacía el oeste en Cenicero y Haro y hacía el este en Calahorra permitiera comunicar con Miranda de Ebro y Castejón de Ebro respectivamente, para llegar puntualmente a conectar con todos los trenes de pasajeros que circulen por esas estaciones en cualquier dirección. Del mismo modo partiendo de Miranda y Castejón debería asegurarse la conexión de todos los trenes con parada en estas estaciones hacía Logroño.

Con una mejora en la línea y sin grandes inversiones los trenes podrían circular los 48 kilómetros de trayecto hasta Miranda a una media de 100 km/hora (el doble de la actual) con lo que el viaje se podría realizar en poco más de 30 minutos. Del mismo modo el viaje Logroño-Castejón, en su recorrido de 69 kilómetros, se podría realizar en aproximadamente la misma media hora (el trazado de esta vía es menos sinuoso y permite mayores velocidades de los trenes).

La pérdida de unos minutos en el trayecto a Miranda o Castejón, respecto al viaje en AVE, no supone apenas nada en un recorrido a Madrid o Barcelona por ejemplo, pero supondría un ahorro importante en gastos de infraestructuras, no se alteraría apenas el trazado actual (y por tanto el paisaje) y se daría un mejor servicio a la región ya que estos trenes realizarían paradas intermedias. Cualquier viajero podría llegar tanto a Haro, Cenicero o Calahorra partiendo de estas estaciones, sin necesidad de acercarse a Logroño para tomar el tren. Estas estaciones intermedias facilitarían también el tránsito de turistas con Rioja Alavesa y la Ribera Navarra sin tener que llegar a Logroño para conectar. En definitiva un mejor servicio por mayor frecuencia de trenes y paradas, sin derrochar recursos económicos, mínima alteración del paisaje y sólo a cambio de unos minutos más en los primeros kilómetros de un viaje mayor.

Una vez que la batalla del eje Este-Oeste está perdida, la alternativa que se ha venido planteando de un tren de Alta Velocidad supondría, cualquiera que sea el trayecto elegido, una inversión enorme unida a una alteración del paisaje irreversible (con lo que esto supone de cara al turismo) y al patrimonio vitícola , para al final tener como mucho uno o dos trenes diarios pasando por Logroño cuyos horarios habría que adecuarlos al movimiento de trenes de la vía principal (que pasa por Pamplona y el País Vasco). Es verdad que serían trenes muy rápidos, como lo es el avión, pero su baja frecuencia limitaría el número de viajeros tanto que lo haría inviable económicamente (lo mismo que el aeropuerto de Agoncillo).

Trabajemos por consiguiente, con los pies en el suelo, en la búsqueda de una alternativa de transporte enmarcada dentro de una red de comunicaciones nacional, adecuada a la necesidad real, proporcional a sus costes y utilidad, valorando los impactos y pensada para un futuro. Casi nada.

Ver Post >
Sobre el autor Antonio Remesal
Ingeniero Agrónomo y enólogo. He trabajado en la empresa privada en ámbitos muy variados de la ingeniería. Actualmente en la Administración, en el sector del vino, con el que me siento absolutamente comprometido. Escribo sobre viticultura y enología y, de paso, sobre lo que tercia…Autor del libro “Talking about wine: Rioja”, primer libro monográfico sobre Rioja escrito en inglés.