La Rioja

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El txakolí catalán.
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-Jesús María García García | 16-11-2012 | 15:27

Cuando veo a Artur Mas por la televisión, de pueblo en pueblo…De mitin en mitin, tengo la impresión de que levita sobre el suelo, embriagado del mismo Txakolí que bebía Juan José Ibarretxe ( del que ya nadie se acuerda) en aquellos años en los que el Lehendakari vasco “tenía un plan”, una hoja de ruta que – según él- le llevaría al referéndum y a la independencia de Euzkadi. Ibarretxe levitaba  totalmente ajeno a su propia realidad y, su empecinamiento, concluyó con el desapego y hartazgo de buena parte de la sociedad vasca.
Una botella de ese mismo txakolí embriagador le han hecho llegar a Mas, que recoge como un crisol las aspiraciones independentistas de gentes de toda condición para las cuales se considera un aglutinante…Un gigante recién descubierto,  que convive con el enemigo dentro de su propia casa. La derecha catalana ( la bien posicionada) desconfía de una Cataluña fuera de España y de todo aquel que reclame o proponga semejante cisma. Pero el txakolí ayuda a despejar las dudas, al tiempo que  magnifica el ánimo aminorando la percepción de los riesgos. En estos momentos el President es un hombre ilusionado y emocionado, que trasmite emoción e ilusión a sus partidarios; consciente de que tras las elecciones solo le quedará agarrarse al camino de la trascendentalidad o al del olvido y, que pase lo que pase,  tomar cualquiera de los caminos,  será complicado. Pero eso ya vendrá dentro de unos días; ahora es momento de disfrutar de las emociones, los apretones y abrazos generalizados, que ha conseguido “simplemente” por defender algo que no figura en su programa y ni tan siquiera se pronuncia…la palabra Independencia.