La Rioja

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Para dimitir siempre hay tiempo.
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-Jesús María García García | 30-01-2013 | 08:50

El poder desgasta a quienes lo ejercen a perpetuidad. Tantos años gobernado pueden terminar por pasar factura en forma de relajación.  Termina uno por pensar que está por encima del bien y del mal. Que no está en este mundo para servir sino para ser servido y adorado. Es la fatal consecuencia de la perpetuación en el poder. E

 

El pasado lunes, en el pleno del Ayuntamiento de Calahorra, el senador y alcalde de Calahorra, (Francisco Javier Pagola) fue el fiel reflejo de sí mismo. Algo que no quedó a su vez reflejado en la prensa.
Tenía que enfrentarse el primer edil a una petición por parte del PSOE, para que devolviera 16.000 euros cobrados por partida doble de las arcas del Senado y de las de su propio Ayuntamiento… Pero no lo hizo. No quiso debatir, ni devolver más dinero.

No estuvo a la altura de las circunstancias y permitió que su fiel escudero (Luís Martínez-Portillo) le defendiera ante los ataques dialécticos de la oposición.  Rehusó  defenderse a sí mismo y debatir contra el portavoz del PSOE, que lo puso en evidencia a lo largo de los 57 minutos que duró el debate.
Puestos a justificar lo injustificable, una vez terminado dicho debate,  (cuando ya nadie tenía la posibilidad de intervenir), un Pagola titubeante tomó la palabra para intentar autojustificarse y escudarse -al tiempo que piropear a la Secretaria municipal y al interventor- (allí presentes ambos) a los que aduló casi como si los estuviera cortejando, en una escena , que  dejaba entrever lo muy agradecido que está ante ambos. Él sabrá el motivo de tanto agradecimiento
Incluso llegó a afirmar que si ordenó (y firmó) sus propios pagos ilegales percibidos entre septiembre y octubre de 2011, fue: “Porque tiene muchos papeles que firmar cada día y no se va a enterar de todo lo que firma”
Un grupo de funcionarios asistieron asombrados al debate, mostrando carteles alusivos a la diferente manera de pedir esfuerzos que tiene el alcalde, que les quita  la paga extra por un lado y, por el otro es capaz de cobrar hasta el último euro que pase a su alcance.

Perdió Javier Pagola una oportunidad de oro…Mejor dicho, perdió dos. En primer lugar la de devolver el dinero y, en segundo la de presentar su dimisión. Aunque dejó pasar ambas.
Respecto a la devolución dineraria, el PP evitó con su mayoría absoluta que Pagola restituyera esos 16.000 euros, por lo que los podemos dar por perdidos. Pero para dimitir…Siempre hay tiempo.