La Rioja

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YO, MI, ME conmigo
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Estíbaliz Espinosa | 07-10-2014 | 11:28

 

Tengo un evento a la vista y he decidido adornarme con una joya. Pero el capricho no me da para una pieza de Tiffany y tampoco es cuestión de lucir abalorios, así que he optado por algo intermedio. Me he acercado a YOMIME (en García Morato, 5) y me he dejado asesorar por Cristina Prado, una joya de mujer.

 

Yomime tiene escaparate en Logroño desde diciembre pasado. Se trata de una firma aragonesa creada por Natalia Magaña y Daniel López, los diseñadores y creadores de las distintas colecciones de la marca. A mí se me antojan muy variadas (las hay más clásicas, urbanas, rockeras, románticas…), versátiles (para jugar con distintas piezas y en distintos eventos o momentos del día), con un punto original e incluso divertido, y muy frescas, juveniles y elegantes.

Algunas piezas, como esta sortija, dan ganas de comérselas.

 

El pilar de Yomime es de plata de ley, a la que se han ido sumando piedras naturales (ágata, amatista, ojo de gato, jade, cuarzo, piedra termal…) y otros materiales como perlas cultivadas, porcelana, resinas, ébano, lava, cuero, hueso… Este último es protagonista de la colección Safari, una de mis favoritas.

 

 

Collares, pendientes, anillos, broches, gemelos… Piezas unisex. Diseños personalizados. Las opciones son muy amplias y se renuevan cada temporada. Eso sí, “nos gusta tener color todo el año, porque cambia un look por completo”, me comenta Cristina. La colección Caramelo es un buen ejemplo.

 

Muy diferente, y una de mis debilidades, es la colección protagonizada por insectos, calaveras, cruces, estrellas… en miniatura.

 

Cadenas combinadas con perlas, plata de aspecto barroco abrazando piedras, alianzas de aire punki, mensajes colgados del cuello… Propuestas poco convencionales.

 

Cristina es muy dada a jugar con los anillos, y yo también me he apuntado.

 

 

Por último, una pequeña colección vintage que Yomime estrena en Logroño y… otros caprichos. ¿Los precios? Desde 25 hasta 250 euros.

 

 

 

 

 

 

Después de ver todo esto, debo confesar que aún no me he decidido. Tendré que tomar un café con Cristina.