Fútbol es fútbol

El fútbol es muy instructivo -iba a decir educativo, pero no, educativo no es, instructivo sí- y en él se aprenden muchas cosas, sobre todo se aprenden las cosas que no se deben hacer. Si miramos a la grada, vemos insultos y peleas, banderas anticonstitucionales, pancartas ofensivas Si miramos a los jugadores, y fuéramos al campo por primera vez, pensaríamos que el juego consiste en darse mutuamente patadas y empujones, con disculpa de perseguir a la pelota; si les escuchamos hablar -argentinos al margen- es un concurso de tópicos; ¿se imaginan a un abogado diciendo, cuando se dirige a un juicio «Voy a dar todo lo que llevo dentro», o a un cirujano, después de una operación fallida, lamentarse con la frase «Hemos merecido extirpar bien la vesícula, pero la cirugía es así». De los que más se aprende es de los entrenadores, de quienes, sin entrar en sintaxis, pues de eso se podría escribir un libro, se conocen frases como «Puede pasar la pelota, pero nunca el jugador», «Entrad fuerte, que el fútbol es para hombres», y ponen en práctica tácticas elevadas, como esa tan frecuente -el pasado domingo fue aplicada con precisión al tobillo de Guti, jugador del Real Madrid- consistente en frenar a base de patadas al organizador del juego del equipo contrario. De algunos árbitros también se aprende a romper la ética de la bondad -aunque hace tiempo que está en desuso- esa que dice que el bueno tiene premio y que el criminal nunca gana, pues observan con placidez a los jugadores que ponen morados a golpes al contrario, y es a este sufridor al que acaban expulsando por protestar; incluso ciertos árbitros hacen añicos la Ley de Azar, que dice «La frecuencia de un suceso, en un experimento aleatorio, tiende a estabilizarse», ya que sus errores suelen favorecer, casi siempre, al que es más que un club. En política, a menudo, ocurre igual. Es curioso, pero en política y en fútbol hay bastantes similitudes, sobre todo en eso de frenar con malas artes al contrario e intentar engañar al árbitro; con la consideración de que, en política, el árbitro es el elector y, a veces, no sabe quien le está engañando, pues todos le dicen que es el otro el que le engaña. En fin, ya digo: como en el fútbol; claro que en política tampoco importa demasiado que los árbitros se equivoquen -siempre se ha dicho que son los únicos que no se equivocan- es más, nunca se sabe si se equivocan. Lo lamentable es que se equivoquen en el fútbol, sobre todo si lo hacen en contra de nuestros colores.

Escrito por: alonsochavarri 8 comentarios 04 Oct 2006 URL Permanente

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

greenwood

greenwood dijo

Muy bueno, sobre todo los comentarios del abogado y el cirujano. Te ha faltado el cerdo que volaba por el Bernabeu y el cochinillo

blas

blas dijo

Tienes razón en que los árbitros permiten el juego sucio, pero no en que favorecen al Barcelona.

Atleta

Atleta dijo

Blas, te ciega la pasión. ¿Quién jugó contra diez y quien se quedó con diez? El villarato lleva tres años regalando tìtulos al Barcelona.

Elena

Elena dijo

Eso de que el criminal nunca gana, es cosa de pelis viejas. Ahora gana en las pelis y en Marbella, pues nadie devuelve la pasta.

Elena

Elena dijo

por cierto, no entiendo lo de la ley del azar

NULL

NULL dijo

Para que lo entiendas, Elena, lo que viene a decir es que, a la larga, salen el mismo número de caras que de cruces, si lanzas una moneda; y si los errores arbitrales fuesen sin querer, o sea fuese un fenómeno aleatorio, se equivocarían, a la larga, igual a favor de uno que de otro. La prensa dice que llevan tres años equivocándose a favor del Barcelona. Demasiado tiempo para considerarlo un fenómeno aleatorio, si fuese cierto.

CHULI

CHULI dijo

SI LA ENVIDIA SERIA TIÑA CUANTOS TIÑOSOS HABRÍA...

NULL

NULL dijo

Hola Chuli: Ya te esperaba, aunque he sido discreto con mis comentarios fuitboleros. Un abrazo

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Sobre este blog

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La plazuela perdida

El escritor riojano Jesús Miguel Alonso Chávarri es catedrático de Matemáticas y autor de las novelas: 'TASUGO' (Premio "Villa de Madrid") y 'LA HIPÓTESIS DEL CONTINUO: una historia de la transición'. Ha recibido multitud de premios por sus relatos y poemas, algunos recogidos en el libro "De BUENA FUENTE". Enlaces recomendadosBlog de Leiva

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