15 Jul 2007

COCAÍNA, FORMACIÓN  Y SOCIEDAD

                La reciente encuesta sobre utilización de drogas, que otorga a España el dudoso honor de ser la principal consumidora de cocaína en el mundo, ha supuesto un aldabonazo a las conciencias políticas, es un decir, y ha generado multitud de debates televisivos, tertulias radiofónicas, opiniones en prensa, etc., dejando una pregunta en el aire: ¿por qué destacamos en esto, precisamente?

         Cuando los responsables y expertos del ramo hablan de educación, suelen incidir en la importancia de la formación en valores, de la necesidad de imbuir espíritu crítico en los muchachos, para que sean capaces de separar el grano de la paja en la complicada parva de la vida, pero las palabras no siempre concuerdan con los hechos, y los jóvenes que salen de nuestras aulas son pasto fácil de lanzadores de mensajes y creadores de opinión. Tal vez todo esto sea consecuencia de haber quitado importancia al esfuerzo personal, a la ética del trabajo, a esos valores tradicionales          -aunque suene mal- que delimitaban con claridad el bien del mal, y de haber entrado en esa otra dinámica del "todo es relativo" -no identificar con el relativismo, denostado por la Iglesia- que acaba en "todo sirve para conseguir los fines"; o tal vez no, pero es un hecho incontestable que la mayoría de nuestros jóvenes viven esclavos de unas rutinas, sin mucho sentido, que les llevan a gastar su tiempo en banalidades: anónimas conversaciones cibernéticas en fútiles chats, larguísimas llamadas de móvil a amigos, con los que, paradójicamente, tienen dificultades de trato personal, juergas de madrugada, con alcohol y sustancias, en las que está imposibilitada la conversación, por el injustificado volumen de la música, etc. Después espera una vida hipotecada -la palabra "hipotecada" no es una metáfora, sino la hipoteca a cincuenta años con la que cargará el trabajador para pagarse el piso, en contraste con los cinco o diez años de carga que tuvieron sus padres, y que le mantendrá esclavo de su trabajo de por vida, le impedirá quejarse de su sueldo congelado o disminuido y le dejará sin libertad- en la que el dinero, por necesario, es el único objetivo importante.

         No sé si estos planes educativos y de vida son casuales o pretendidos por quienes manejan los hilos de esta nueva farsa, en que se ha convertido la sociedad española y occidental, pero para aguantar esta cadena de despropósitos, en que se ha transformado la vida, sin pestañear, es necesaria mucha mala formación. Y bastante cocaína.

                                                                         "ALONSO CHÁVARRI"

Escrito por: alonsochavarri 1 comentario 15 Jul 2007 URL Permanente

27 Jun 2007

La declaración de la renta

Me considero una persona bastante normal, de inteligencia razonable, menor de la que me gustaría tener, y, aunque de carácter ligeramente ciclotímico, suelo mantener la autoestima en niveles aceptables, para seguir navegando por el proceloso mar de la vida; hasta que llega el momento de presentar la declaración de la renta.

Me reconozco un poco excéntrico, en esa manía de pretender hacer personalmente mi declaración, sin acudir a un profesional, como es recomendable, pero es ya una cuestión de amor propio. Sé que pierdo tiempo y dinero -en alguna ocasión, la propia Agencia Tributaria me ha alertado de lo mal que defiendo mis intereses, lo cual es de agradecer- pero ya digo que me lo tomo como un reto personal. He de confesar, aunque suene a vanidoso, que los números no suelen ser problema para mí -en mi currículo universitario figura la licenciatura en Matemáticas- y tampoco los asuntos de economía, materia que he estudiado en una diplomatura, pero reconozco que los impresos de la declaración de la renta, con su voluminosa guía, devuelven a su lugar correcto cualquier acceso de vanidad intelectual.

Todo parecía solucionado con la llegada del borrador, bastaba con comprobarlo y aceptarlo y se acababan los problemas, pero uno no contaba con aquellas pocas acciones vendidas, heredadas del abuelo, que impiden ejecutar el borrador y obligan a rellenar la declaración ordinaria y a leerse la guía. ¿Han intentado ustedes leerse la guía de la declaración? ¿Les parece normal ese volumen enorme, de letra imposible, como un libro de texto gordo y aburrido? Si no lo han hecho nunca, mejor que no lo intenten, su familia se lo agradecerá.

Yo me pregunto si es tan difícil crear un modelo de declaración, en el que los espacios a rellenar sean habas contadas y no haya que volverse loco buscando casillas. Lo malo del modelo actual es que, si uno aborda la difícil tarea de cumplimentarlo, le queda la sensación de que, en sus recovecos, cabe suficiente ingeniería financiera y tributaria para salir bien librado del lance, o sea, para que me entiendan, da la sensación de que pagan los de siempre: los de la nómina, los plazos fijos y los fondos de cuatro duros; los otros, también los de siempre, se intuye que sabrán acogerse a complicadas deducciones en esos extraños apartados que no hay quien entienda.

Un consejo: no intenten rellenar la declaración, vayan a un profesional. Ganarán tiempo, dinero y mucha autoestima. Y no mirarán con inquina al ministro de Economía y Hacienda cuando salga en televisión.

Escrito por: alonsochavarri 0 comentarios 27 Jun 2007 URL Permanente

13 Jun 2007

¿Bachillerato concertado?

Últimamente estamos oyendo algunas voces, reclamando la concertación del bachillerato, que, en los institutos, es el postrer bastión de una enseñanza aconfesional, como el Estado, y libre, aunque todo aquel que lo desea recibe, también, enseñanza religiosa y católica. O sea, para entendernos, hay quien pide que el bachillerato sea gratis en todos los colegios.

Ya me pareció un exceso concertar la enseñanza obligatoria, mucho más me lo parece hacerlo con el bachillerato, no sólo por lo que supone de favorecer a quien no lo necesita, sino, sobre todo, por el dispendio económico que habría de hacer el país para pagar aficiones o devociones privadas.

Los distintos gobiernos del Estado han de tener un orden de prioridades en el gasto público, en el que lo esencial vaya antes que lo secundario, y los intereses de todos han de prevalecer ante los de una parte. En un país en el que está garantizada una instrucción digna y plural para todos, con enseñanza de religión católica incluida, a pesar de ser un Estado laico, no tiene mucho sentido pagar un dineral para que, quien quiera, vaya a una enseñanza confesional o del tipo que sea, teniendo en cuenta que, en España, una mala dentadura genética puede suponer la ruina familiar, necesitar gafas progresivas puede implicar quedarse sin vacaciones, acudir a «Urgencias» puede retenerte siete horas en espera, y una operación puede regalarte meses de angustia en las listas. Si fuésemos un país riquísimo, me parecería correcta la concertación del bachillerato, pero hacerla con un dinero necesario en otras urgencias, para que, en muchos casos, sólo sirva para presumir de llevar al niño «a la privada», me parece, cuando menos, inmoral; y la presunción antedicha carece de fundamento, pues, si alguien se entretiene en confrontar datos sobre excelencia educativa en bachillerato: olimpiadas científicas, premios y distinciones en encuentros nacionales e inter- nacionales, etc., verá que la enseñanza privada no va ningún paso por delante de la pública.

Lo lógico es financiar aquello que es de necesidad y de lo que alguien carece; se pueden subvencionar los autobuses públicos, pero los taxis ha de pagarlos aquel que los coge. El dinero ha de ir a las necesidades más urgentes, a ayudar a quien lo necesita, a mejorar la «cosa pública». Y, aquel que se cree necesidades o devociones privadas, en justicia sólo debe tener un camino: pagárselas.

Escrito por: alonsochavarri 19 comentarios 13 Jun 2007 URL Permanente

30 May 2007

Resultados electorales

Si hay algo llamativo en las noches electorales, es la felicidad que embarga a candidatos y partidos, al conocerse los resultados, pues todos suelen considerarse ganadores: reales, relativos, proporcionales o morales. Es una suerte que las elecciones deparen esa satisfacción generalizada, aunque íntimamente, es de suponer, la procesión irá por barrios.
 
El motivo de reclamarse ganadores, puede que provenga del miedo a descender en el escalafón del partido, si los resultados suenan a fracaso y se exige renovación, aunque también hay especialistas en supervivencia política -los hay con veinte años de fracasos electorales y continúan al frente de la nave, como si nada- y en disimular las derrotas. La realidad es más sencilla: gana quien más votos tiene, los demás son segundones o terceroles, a pesar de los paños calientes, aunque las matemáticas electorales permiten ingeniería electoral, a la hora de formar gobiernos.

De estas elecciones riojanas, llama la atención el empecinamiento del partido popular en coleccionar mayorías absolutas, lo cual indica que algo estarán haciendo bien en la Comunidad, pues el pueblo soberano es el único que no se equivoca, a la vez que la oposición lo debe de estar haciendo mal, al no aprovechar el lógico desgaste del gobernar. Sorprende el caso de Logroño, ya que la ciudad ha cambiado a mejor, de forma espectacular, en los últimos años, pero ya digo que el ciudadano siempre acierta y, si ha decidido que los populares ganen, pero no alcancen la mayoría absoluta, por poco, sus razones habrá; quizás no le guste el precio de las viviendas.

Reconozco que no me agrada, como árbitro, el PR, aunque tienen todo el derecho del mundo a serlo, más que nada porque es un partido del que no consigo conocer su ideología -no me sirve eso del «riojanismo», que es una entelequia de la que participamos todos-, habría preferido a IU, cuya presencia en las instituciones hubiera sido positiva, como contrapeso en asuntos laborales -los sindicatos parecen no existir, alabados por su moderación desde bancos nacionales y círculos empresariales, a pesar del ciclo expansivo de la economía, propicio a las subidas salariales- aunque esta izquierda debería perder algunos «tics», como esa costumbre, muy llamativa en los me-dios, de huir de la palabra España, ha-ciendo florituras con estado, estatal, etc., como si les diese vergüenza llamarnos españoles.

En fin, me alegro de que todos estén contentos, pues aunque en las olimpiadas sólo gana uno, también se dan medallas y diplomas de finalista. Y les hace mucha ilusión.

Escrito por: alonsochavarri 20 comentarios 30 May 2007 URL Permanente

16 May 2007

Son sólo elecciones

Si hay algo que trastoca las relaciones sociales y las envuelve con un velo de desconfianza, es la política. Una actividad, la política, nacida para conducir las relaciones entre los hombres y los pueblos y para dirigir las legítimas aspiraciones de los ciudadanos, tiene una componente, de difícil explicación, capaz de pervertir dichas relaciones, afectando, incluso, a vínculos familiares y amistades.

Quizás sean residuos de épocas pasadas, herencias, casi genéticas, incardinadas en unos tiempos en que la lucha por el modelo de estado era a vida o muerte, precursora de revoluciones y guerras civiles, y donde no había lugar para la compasión; o puede que sean redivivas de otros tiempos, no tan trágicos, pero difíciles, en los que la esperanza, de prosperidad y de unas condiciones mínimas de vida, estaba puesta en un cambio de gobierno, aunque no parecen muy razonables, aquí y ahora, estas explicaciones.

Podría entenderse, si estos recelos, desconfianzas y, a veces, malas maneras, inducidos por la política, se limitaran a políticos en activo, a quienes la diaria lucha partidista o electoral puede acabar transformando en parte interesada en dividir a los ciudadanos en amigos y enemigos, en buenos y malos, en nosotros y en ellos, pero lo chocante es que estas banderías acaban alcanzando a buena parte de la ciudadanía y, en estos períodos electorales en que hay que renovar ayuntamientos por toda la geografía española, surgen recelos, sospechas y miradas aviesas entre amigos, vecinos y familiares, por la única y estúpida razón de presentarse o apoyar en las elecciones a partidos diferentes.

Poco ayuda, desde luego, la militancia de base de los partidos, casi siempre escasa de espíritu crítico, hacia las ideas propias de su facción, y embarcada en una dinámica de confrontación, empeñada en ridiculizar y hacer ver la inferioridad ética, moral y personal de los seguidores del «otro», sin caer en la cuenta de que, en realidad, son ellos quienes se ponen en evidencia.

No vendría mal un poco de mesura y sensatez en la campaña electoral, para que el hecho de ser candidato, en las elecciones de la próxima semana, sólo suponga para los electores lo que siempre debe suponer: una persona que intenta trabajar por el bien de sus conciudadanos. Y que el elegido, de verdad, lo haga. En el fondo, sólo son elecciones.

Escrito por: alonsochavarri 0 comentarios 16 May 2007 URL Permanente

02 May 2007

Delgadas y ridículos

La escandalosa delgadez de muchas modelos de alta costura ha dado bastante que hablar, en los últimos años, por su mala influencia en ciertos comportamientos adolescentes, pero no se había tomado ninguna medida práctica al respecto, hasta la polémica decisión de la pasarela Cibeles, que exige un mínimo de masa corporal, en las chicas, para poder desfilar. Medida acertada, sin duda, pues, aunque es necesario distinguir entre la delgadez natural, de algunas personas, y la conseguida con ayuda, de otras, se había llegado demasiado lejos.
 
Aquella reina de la moda, a quien se atribuye la estúpida frase: «Una mujer nunca está demasiado delgada», puede que hiciera mucho dinero con la ropa, pero dejó su índice de inteligencia a la altura de los zapatos sin tacón, y podría arrogarse el dudoso honor de ser la precursora de tantos seres ridículos, como hoy en día incitan, sin saberlo, a la anorexia y otras conductas desordenadas.

Siempre me he preguntado a qué puede deberse esa obsesión de diseñadores y agencias de modelos por la mujer delgada, y no encuentro explicación -sabiendo que a la inmensa mayoría de las personas no gusta la delgadez de esas características- salvo la que ya se ha apuntado alguna vez, aunque no sé si es aceptable -desde luego no es políticamente correcta- y que incide en la condición homosexual de buena parte de los diseñadores, lo que podría llevar su gusto hacia modelos andróginas, sin formas ni curvas. Otra explicación no se me ocurre: es un martirio, para casi todas las mujeres, intentar embutirse esas tallas ridículas, hacen daño psicológico, y muchas veces físico, a las adolescentes sin claridad de ideas, y no gustan a los hombres.

Por todo esto, fue de agradecer el desfile de trajes de baño, aparecido en las televisiones, con ocasión de la copa América de vela, en el que Gema Mengual, nuestra bella campeona de natación sincronizada, dio una lección a sus compañeras de desfile -modelos estándar, con figuras tan delgadas, tan iguales, tan evanescentes tan sositas, sin pizca de gracia- mostrando su cuerpo sin artificios, su talla natural, la que gusta a todos, y demostrando que una mujer puede tener algo más, sí ,de eso que están pensando, pero también, sobre todo, de cerebro. En el mundo de la moda hay demasiada delgadez obligada y, no sé si se dan cuenta, algunos hacen demasiado el ridículo.

Escrito por: alonsochavarri 0 comentarios 02 May 2007 URL Permanente

18 Abr 2007

Oenegés e iglesia de los pobres

A raíz de la noticia sobre graves irregularidades económicas en una conocida O.N.G., apareció otra noticia en prensa, mucho más preocupante y escandalosa, que informaba de que la mayoría de estas organizaciones no gubernamentales presentaba algún tipo de irregularidad en sus cuentas o actuaciones. Si siempre es noticia la apropiación indebida de fondos ajenos, aunque la frecuencia del hecho hace que ya apenas sea noticia, cuando esto sucede en organizaciones dedicadas a trasladar las sobras de un mundo, para cubrir necesidades primarias en otro, el suceso produce alarma social.

No es nueva la dificultad real que existe, para que las donaciones lleguen a los necesitados, sin que se vayan perdiendo por el camino, en manos de gobernantes corruptos, intermediarios mafiosos o simples delincuentes individuales, pero se pone, una vez más, de manifiesto que el dinero es corruptor en sí mismo, y no debe fiarse a la buena voluntad de nadie, sin el necesario control administrativo, y probablemente gubernamental, en origen.

Llama la atención otra noticia, paralela en el tiempo, que también tiene que ver con los desfavorecidos, esta vez en nuestra capital: la decisión de los poderes eclesiásticos de suprimir la parroquia de San Carlos Borromeo, de Madrid, dedicada a la ayuda de drogadictos, ex-convictos, inmigrantes sin techo, etc., por desviaciones en el culto, parece ser, o algo similar.

No me extraña la supresión de esta parroquia, pues cada vez se percibe mayor alejamiento entre los rectores de la Iglesia y los que quieren seguir fielmente el mandato del fundador, no sé si tendrá que ver con la llegada del nuevo Papa, antiguo Prefecto para la Congregación de la doctrina de la Fe, antes Santo Oficio, quien ya en su época cardenalicia se distinguió por su postura contraria a la teología de la liberación, aunque, en el fondo, la dedicación de estos sacerdotes a ayudar a quien más lo necesita, no es sino la interpretación del cristianismo, siguiendo las indicaciones de su maestro: «Donde se encuentre un pobre, allí estoy yo». Un atrevimiento. En otras épocas, por menos fueron muchos calificados de herejes y enviados a la hoguera. Ahora la hoguera parece que es suprimir la parroquia.

Escrito por: alonsochavarri 0 comentarios 18 Abr 2007 URL Permanente

04 Abr 2007

SENTIRSE EXTRAÑO EN SU PUEBLO

Es una sensación extraña, casi contra natura, la de sentirse extrenjero en su propio pueblo, pero, a veces sucede. Uno, a lo largo de la vida, se va acostumbrando a muchas cosas, a algunas con dificultad, y tiene asumidos ciertos papeles desagradables, como parte del precio que se paga por vivir. Una de estas cosas, que rponto se aprenden, es a percibir que no es fácil 'ser profeta en su tierra', pero de ahí a sentirse extranjero, va un mundo.
 
Si por algo se han caracterizado los pueblos -también los riojanos- ha sido por su casi inmutabilidad. Cuando a uno le oprimía la vida estresante de la urbe, su bulliciosa soledad o, incluso, el desamor, siempre quedaba el consuelo de regresar a las raíces, a ese pueblo permanente, donde todo estaba donde debía estar: el río, las colinas, la iglesia, los árboles, las gentes las casas. Sin embargo, ahora, quien acude a su pueblo puede encontrarse desorientado y no reconocer los lugares amigos ni los entornos cómplices, donde habitaban la memoria familiar y los aromas de la infancia, sustituidos por filas, muy juntas, de casas gallinero, otros les llaman casas cochinera, porque semejan esos antiguos edificios ganaderos; son cientos de adosados -hay quien les dice «acosados» o, incluso, «acotados»- iguales entre sí, prismas con tejado, sin terrazas ni requiebros, donde la arquitectura deja de ser una de las bellas artes y se pone al servicio de la codicia constructora.

Antes, esto sólo ocurría en las ciudades y sus aledaños, pero allí todo era más visible, algún detalle se cuidaba, los arquitectos ponían algo de su parte y los poderes públicos imponían ciertas limitaciones. Ahora, abierta la veda en los confines del campo, donde el silencio es norma, y las presiones pueden acabar con la buena voluntad de muchos, el desastre se impone: huertos y regadíos desaparecen, ante el avance lujurioso del ladrillo -es un decir, porque ni siquiera es siempre ladrillo- y los beneficios rápidos de la construcción son el «pan para hoy y hambre para mañana» que legaremos a nuestros hijos, ante la triste indiferencia de la mayoría. Y a los poderes públicos no parece importarles demasiado el destrozo, ni sus impactos estéticos, ambientales, agrícolas o éticos; mucho menos que uno pueda sentirse extranjero en su propio pueblo.

Escrito por: alonsochavarri 4 comentarios 04 Abr 2007 URL Permanente

21 Mar 2007

Igualdad de la mujer por ley

La igualdad de la mujer ya está recogida en la Constitución, pero, como bien sabemos, una cosa es predicar y otra dar trigo: también están recogidos los derechos a una vivienda digna y al trabajo, y hay quien no tiene ninguna de las dos cosas. Que la reciente ley de igualdad de la mujer, aprobada por el parlamento, tiene aspectos positivos, no lo discute nadie, como los relativos a los permisos por paternidad o a impedir el acoso laboral, es decir los que no tienen que ver con cuotas, porcentajes y demás artificios electoralistas.

No deja de ser curioso que se haga hincapié en que la ley impone porcentajes femeninos en dos ¿profesiones? como: político y miembro de consejo de administración, dos dedicaciones en las que la valía y los méritos, académicos o personales, nunca han sido determinantes para ejercerlas, aunque, naturalmente, hay quien los tiene. En política, es más determinante, que la sabiduría o la honradez, saber moverse, nadar entre dos aguas, tener capacidad de maniobra, etc.; y, en los consejos de administración, lo que realmente importa es tener muchas acciones de la empresa, o ser «hijo de». Así que ahora tendremos más políticas, igual de maniobreras que los hombres, y más mujeres en los consejos de administración, que tendrán muchas acciones de la empresa, ellas o sus papás. ¿Vaya consuelo!

Una escritora de izquierdas -de las de siempre, no de las descafeinadas- me decía que su colectivo estaba en contra de la discriminación positiva, porque la mujer es capaz de ganarse por sí misma sus derechos y su posición social, sin necesidad de favores paternalistas, y más en estos tiempos en que la mujer es mayoría clara en la universidad y en el interés por la cultura; porque si entramos en esta dinámica de igualar a la fuerza, exigiendo porcentajes, ¿por qué en unas cosas sí y en otras no?, ¿por qué no exigir el 50% de todos los puestos de trabajo, incluidos los obtenidos por oposición? Sin embargo, no veo que se legisle para los casos de auténtica discriminación anticonstitucional: ¿qué porcentaje se va a exigir de sacerdotisas o de obispas?

En el fondo, estas cuotas, porcentajes y artificios no hacen sino considerar inferior a la mujer, pues le niegan la posibilidad de ser igual que el hombre y competir con sus mismas armas. Y a mí me parece, además, que se roza la inconstitucionalidad, pues, también, en el fondo, se discrimina por razón de sexo, aunque a esta discriminación se le adjetive de positiva. Se sigue predicando, pero dar trigo es otra cosa.

Escrito por: alonsochavarri 7 comentarios 21 Mar 2007 URL Permanente

15 Mar 2007

    

EL AMOR A LA TIERRA Y LA PALABRA

 

                                    Título: "PASTOREANDO VERSOS"

                                    Autor: Adrián Pérez Castillo

                                    Género: Poesía

                                    Editorial: Ed. del 4 de agosto

 

         En el ambiente, culterano o no, de la poesía, siempre ha llamado la atención el poeta autodidacto, el que consigue formarse fuera del camino lógico del aprendizaje y alcanza cotas estimables de calidad -la mayoría de los poetas que publican no alcanzan cotas estimables- a pesar de la dificultad que encierra el intento. Es el caso del riojano, de Autol, Adrián Pérez, obligado por su trabajo de pastor de ovejas -desde los catorce años y durante más de veinte- a la formación autodidacta, como le ocurrió a Miguel Hernández, a quien se le apodó, en alguna revista de la época, "el cabrero poeta", por sus orígenes de pastor de cabras, en su Orihuela natal.

         De Adrián, llama la atención el dominio de la métrica y la versificación, escribe sonetos, tercetos, cuartetas, alejandrinos, etc., pero me gustan, especialmente, los poemas en que olvida la rima y mantiene el endecasílabo, bien acentuado: "Suena un amargo llanto de guitarras/ por el cielo abrazado de los pájaros / Unos hirsutos cuervos van quebrando / con sus alas la última sonrisa (...) Adrián ha sabido elegir buenas lecturas, y se advierte su rastro: Antonio Machado, Jaime Gil, Claudio Rodríguez... pero, sobre todo, se nota el amor a su tierra, aunque cante al sol, al viento, al amor y al desamor... a la vida; y se percibe, gratamente, el amor que profesa a las palabras, a esas palabras heridas... y recuperadas:

  (...)Polvorientos caminos, todavía / componiendo poemas, meditando... / Pastoreando versos, poesía, / eterna llama, luz que voy amando.

         Adrián utiliza sus versos para reflexionar sobre la naturaleza, pero también sobre la belleza, la soledad, la ingratitud del amor y el hilo delgado que separa la vida de la muerte; y lo hace con un estilo limpio y transparente, en el que llama la atención la ausencia de estratagemas literarias y ardides poéticos.

         Esperemos que ese cariño a la poesía siga dando buenos frutos, como este "PASTOREANDO VERSOS", que une dos amores: a la tierra y a la palabra.

                                                              "ALONSO CHÁVARRI"

Escrito por: alonsochavarri 0 comentarios 15 Mar 2007 URL Permanente

Sobre este blog

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La plazuela perdida

El escritor riojano Jesús Miguel Alonso Chávarri es catedrático de Matemáticas y autor de las novelas: 'TASUGO' (Premio "Villa de Madrid") y 'LA HIPÓTESIS DEL CONTINUO: una historia de la transición'. Ha recibido multitud de premios por sus relatos y poemas, algunos recogidos en el libro "De BUENA FUENTE". Enlaces recomendadosBlog de Leiva

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