La Rioja
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Viaje a las raíces más íntimas de Rioja
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Alberto Gil | 21-03-2017 | 09:43

Juancho Asenjo dirige el lunes 27 la primera cata de ‘Riojas de pueblo’ con la Asociación de  Bodegas Familiares

El prescriptor, que presentará 15 vinos sin etiquetas, a ciegas, asegura que «la DOC tiene aún muchos diamantes en bruto por explotar» 

Con el cartel de ‘no hay billetes’ –150 plazas exclusivas para profesionales– y un inusitado interés, que trasladará a Logroño a decenas de sumilleres de todo el país, incluido el equipo completo de Akelarre y varios restaurantes con estrella Michelin, vinotecas, así como medios de comunicación de ámbito nacional (El País, El Mundo, Sobremesa, Planeta Vino, Spanish Wine Lovers…), el prescriptor Juancho Asenjo dirige el próximo lunes 27 de marzo la primera cata de ‘Riojas de pueblo’, organizada por la Asociación de Bodegas Familiares: «Conoceremos municipios, variedades y suelos, pero sin saber la marca de los vinos…, puro hedonismo y disfrute de espléndidos vinos con una charla apasionada sobre la historia del vino español del siglo XIX y el nacimiento del vino de calidad», aventura.

El ‘menú’ preparado por Asenjo, inédito hasta la fecha, propone viajar por todos los extremos de la región vitícola, con vinos de variedades autóctonas, históricas y nuevas, y con múltiples comportamientos marcados por diferentes terruños: «A ciegas totalmente, una cata en la que no haremos ‘prisioneros’», avanza entre risas.
Asenjo asegura que «Rioja tiene muchos diamantes en bruto por explotar»: «Su historia y tradición, una extraordinaria riqueza de suelos, variedades asentadas y otras por desarrollar, comarcas con personalidad propia y un factor humano cada vez más preparado». El prescriptor, formador de formadores de la sumillería española, no oculta su satisfacción por el éxito de la convocatoria: «Me hace pensar que todavía es posible un ‘golpe de mano’ a la situación del vino en España; creo que los asistentes descubrirán otra Rioja presente sin hacer ruido, que cuando la unes multiplica su mensaje de forma directa y profunda».

Asenjo ha seleccionado quince vinos de Bodegas Familiares de Rioja para profundizar en esa idea de la diferenciación comarcal, incluso municipal de los vinos:«Iremos de punta a punta, con la idea de recuperar un significado histórico; los vinos con el pueblo escrito en la etiqueta eran una costumbre arraigada en la primera mitad del siglo XIX en Rioja como en la Champaña, Burdeos, Borgoña o Piamonte, con la diferencia de que aquí acabó primándose la ubicación de la bodega en lugar de los viñedos, pero la identidad la muestran las viñas no la localización geográfica de sus edificios». «Priorato y Bierzo –continúa– están trabajando bien en ese sentido de recuperar la identidad de los pueblos y espero que Rioja se una pronto».
En este sentido, Asenjo conoce cómo están en la actualidad las negociaciones del Consejo Regulador para desarrollar nuevas categorías de vinos como ‘viñedos singulares’ o los ‘vinos municipales’: «Se presiente una guerra interna de gran calado en las entrañas de la denominación; en el camino hay muchas zanjas y los que siguen queriendo vender millones de botellas a menos de tres euros quieren emular al Gatopardo de Lampedusa: cambiar todo para que todo siga igual, pero Rioja siempre ha sabido responder a los desafíos de cada época y estoy convencido de que ahora también lo hará porque se está ‘desangrando’ por varios frentes».

En este sentido, se muestra abiertamente partidario de abundar en los cambios legislativos en que se está trabajando para «identificar los mejores suelos, los viñedos más cualificados y para comenzar a hablar de origen realmente». «Pidamos lo imposible, como rezaba aquella pintada en los muros de la Sorbona en el mayo del 68». En cualquier caso, Asenjo entiende que tampoco hay que dar la espalda a la historia: «Los buenos Riojas siempre fueron vinos de excelentes pagos mezclados de uno o varios municipios, pero todos estos vinos son complementarios». «Ahora bien –continúa–, lo primero que tiene que hacer Rioja es cumplir su asignatura pendiente, su propia normativa: Respetando los rendimientos máximos de 6.500 kilos marcados por el Consejo Regulador, únicamente con eso, sería imbatible y ofrecería una calidad media excepcional».

El prescriptor considera que «deben cohabitar la industria y la artesanía y que Rioja se encuentra ante el desafío de hacer convivir dos velocidades, dos modelos de negocio». «No hay futuro sin los ‘grandes’, pero menos aún sin los pequeños y medianos». En todo caso, insiste en ser optimista: «Jamás en España se ha hecho tanto vino de calidad en tantas zonas diferentes; con esta generación hay que ir hasta las últimas consecuencias».

Preludio de la futura normativa para los ‘nuevos Riojas’
El éxito de la cata de vinos de pueblo organizada por Bodegas Familiares de Rioja tiene mucho que ver con la expectación con el que el sector sigue en todo el país los avances legislativos que el conjunto de las asociaciones ultiman en el Consejo Regulador. A los ‘Viñedos Singulares’ se unirá el impulso a las subzonas y el desarrollo de las entidades geográficas menores: los vinos municipales. Las negociaciones se encuentran bastante avanzadas y, en cuestión de pocos meses, Rioja dejará de diferenciar únicamente los vinos por tiempos de su estancia en madera.