El vino de la semana: Torre de Oña, Reserva 2009

Hay enólogos, y vinos, mediáticos y enólogos, y vinos, consistentes. De estos últimos es Julio Sáenz, director técnico de La Rioja Alta, SA, al frente también de las cuestiones técnicas en Torre de Oña, una pequeña bodega chateau con 50 hectáreas de viña en Laguardia (Páganos) que, poco a poco, Julio Sáenz amolda a su gusto.

Julio entró a trabajar a la sombra del recientemente fallecido Jesús Gallego –histórico enólogo de La Rioja Alta, SA– y esperó su momento para modernizar, pasito a pasito, los vinos de la casa. Le toca el turno a Barón de Oña, comprada en 1995 por el grupo vinícola al empresario cubano Leandro Vázquez, que, con una bonita idea estética (una preciosa casa solariega rodeada de sus propios viñedos), no logró hallar identidad alguna para sus vinos.

Julio lleva trabajando el viñedo desde el 2005, seleccionado lo mejor para el Torre de Oña 2009 (el resto sale en un segundo vino, Finca San Martín). Poco a poco, el vino encuentra su sitio con una elaboración más moderna (roble francés y ruso), pero sin perder de vista que los vinos son para beberlos: un buen reserva elegante para disfrutar del regaliz típico del tempranillo y los ahumados y los tabacos de unas buenas maderas.

Torre de Oña Reserva 2009
Bodega: Barón de Oña (Páganos-Laguardia).
Variedades: tempranillo 95% y mazuelo 5%.
Crianza: 20 meses en roble francés y caucásico.
Precio: 14,5euros.

 

El vino de la semana: Murmurón 2013

Murmura el Ebro a su paso por San Vicente y murmura el vino de la familia Eguren con esa chispa de aguja característica de los vinos tradicionales de maceración carbónica.

Bodegas Sierra Cantabria ha lanzado al mercado el Murmurón de la añada 2013, un vino que genera tantas adhesiones como detractores. El Murmurón es un vino especial para la familia Eguren por su carga tradicional y emocional en una zona como la Sonsierra, que enamora a los técnicos (con “filas” en los expositores de ferias para probarlo según cuenta el propio Marcos Eguren), pero no tanto a los consumidores menos avanzados.

Elaborado con racimos enteros (maceración carbónica) el Murmurón huele a bodega de pueblo (ese recuerdo que muchos tenemos grabado en la memoria) y va que ni pintado con almuerzos copiosos. Un vino intenso al cien por cien, de los que manchan dientes y labios, y muy agradable y diferente para una o dos copas, pero, cuidado, que si se va a por más conviene encajarlo con algo sólido en el estómago, ya que viene de “fábrica” con 14 grados.

Bodega: Sierra Cantabria (San Vicente de la Sonsierra).
Variedades: 100% tempranillo.
Peculiaridades: Elaborado mediante el método tradicional de maceración carbónica.
Precio: 5,5 euros.

Rafael Palacios: especialista en blancos

Supongo que las plazas se agotarán hoy mismo o mañana, pero os recomiendo la cata con Rafael Palacios de lomejordelvinoderioja para el próximo día 18 si os gustan los vinos blancos. Me encantan los proyectos valientes y, desde luego, es de Rafael, lo es. Esta es la historia que hoy se publica en Diario LA RIOJA. Os dejo también el enlace por si estáis interesados en la cata.

Quizás no todos sepan que el elaborador de los mejores blancos de España es riojano. Rafael Palacios (Alfaro) es hijo de José Palacios Remondo y forma parte de una cuarta generación de viticultores de Alfaro y segunda de bodegueros. El pequeño de nueve hermanos emprendió en el año 2004 una insólita y arriesgada aventura en Valdeorras (Orense): «Después de estudiar y formarme en Burdeos y Australia, volví a casa, a la bodega familiar;a partir del año 2000, cuando murió mi padre, trabajé junto con mi hermano Álvaro en una segunda renovación de la bodega, pero llegó un momento en que sentí que tenía que comenzar una nueva etapa».
Rafael cogió las maletas, y apenas unos meses después a la familia, para instalarse en Valdeorras, una comarca vitícola histórica del sur de Galicia con la personalidad de una uva, la godello, de la que se había enamorada unos años antes: «Es una uva diferente, con personalidad, hincada en suelos volcánicos y con las especiales condiciones climáticas de Galicia que me hicieron pensar que allí podría elaborar grandes blancos».

El bodeguero comenzó con apenas dos hectáreas –5 parcelitas de viña– entre ellas la del Sorte O Soro, un vino de ‘culto’ que Rafael Palacios no sacó al mercado hasta el año pasado con la añada 2011 y que Jancis Robinson ha elevado a los altares de los mejores blancos del mundo. «En aquella viña empezó todo –recuerda–; O Soro es mi vino más personal, reflejo del mejor terruño gallego y que sólo elaboramos en cosechas excepcionales como la 2011».

En su corazón, entre Galicia y Rioja, Rafael guarda dos vinos, los dos blancos. El O Soro y el Plácet, que elaboró a finales de los 90 en Alfaro y con el que logró el beneplácito de su padre para asumir la dirección técnica de la bodega familiar: «El Plácet significó su aprobación, y eso fue muy importante para mí». Aquel vino marcó un momento, reivindicando que Rioja era capaz de volver a hacer grandes blancos en plena expansión de tintos: «Sí, en Rioja es posible, aunque, como en el conjunto de España, se necesitan añadas frías; pero Galicia es especial, superior a todas las zonas que conozco del país, y no me refiero a los blancos afrutados».

En este sentido, Palacios busca, y ha encontrado, profundidad y, más que perfección, paisaje en sus vinos: trabaja la biodinámica y el cultivo menos agresivo para el suelo y la planta, pero defiende también la formación enológica: «Ni lo uno ni lo otro; el enólogo debe estar en la viña, pero también en bodega», dice. La godello es una uva delicada, como todas las blancas –son mutaciones de las tintas y, como a los albinos, les afecta más el sol– y su pretensión es hacer vinos consistentes, incluso de larga guarda: «Más allá de los reconocimientos, que claro que se agradecen, mi mayor satisfacción es que pueda recordarse cuando ya no estemos que contribuimos a recuperar una zona vitícola histórica, como es Valdeorras, y a revitalizar una comarca».

La cata
La propuesta para los aficionados de lomejordelvinoderioja.com es un auténtico lujo. Rafael Palacios presentará tres añadas de su Louro: «Una pequeña vertical para conocer las posibilidades de evolución de la uva godello», avanza el bodeguero. As Sortes supuso su primer gran reconocimiento nacional e internacional y el enólogo presentará también dos añadas de este magnífico blanco. La gran sorpresa vendrá con un blanco dulce con el que Rafael Palacios lleva trabajando varias cosechas:«Es algo muy especial, seleccionado en la gran añada del 2011, y atípico». «Un concepto muy alemán, con una alta acidez, que no está en el mercado y que, a lo mejor, acaba comercializándose dentro de diez años…, ya veremos». Lo que sí es seguro es que la cata es una oportunidad inmejorable para conocer algunos de los mejores blancos del país.

Pincha para inscribirte (seis euros por persona):

 

 

El vino de la semana: excellens rosé

Sostiene Florentino Martínez (Luberri) –hasta que pasados los 50 el médico le dijo lo contrario– que la medida ideal de consumo para una persona madura es una botella de 70/75 centilitros por comida.

No sé si tanto –aunque yo soy más de Florentino que del médico–, pero lo cierto es que en en los últimos años en España nos hemos quedado muy, pero que muy, lejos. Marqués de Cáceres acaba de lanzar al mercado Excellens, un vino que bautiza como rosé (en alusión a los rosados de la Provenza): rosado pálido, de color muy brillante y limpio, que, según me cuentan, es lo que más le ha costado conseguir al veterano y excepcional enólogo Fernando Gómez.

El vino entra por la vista y el Excellens Rosé aspira a captar la atención visual de los jóvenes con esos tonos rosas limpios y brillantes, aunque, en este caso, entra también perfectamente por la nariz y por la boca, con frescura y viveza y con aromas muy agradables de la garnacha sangrada (variedad principal) combinada con los toques cítricos de la viura (15%).

Un vino con chispa y refrescante, de primavera y verano, de terraza (pizza, pastas, ensaladas) y de alterne, con cuyo nombre además (rosé) seguramente Marqués de Cáceres acierte en ese intento de acercarse al consumidor joven: si triunfó el Lambrusco por qué no un vino de calidad como éste, incluso en las noches de Pachá…

Excellens Rosé: Marqués de Cáceres

Bodega: Marqués de Cáceres (Cenicero). V

ariedades: Garnacha (65%), tempranillo (20%) y viura (15%). 

Precio: 5 euros.

 

LAN a mano con caparrones

La idea no es mía. Bodegas LAN presenta la nueva añada 2010 de su vino más ‘artesanal’ con una receta de caparrones de Anguiano con tropiezos (chorizo, morcilla y tocino), lo que nos adelanta un vino intenso, con mucha estructura, color y, como no puede ser de otra forma, graduación elevada (14º).

Bodegas LAN es un valor seguro, una de esas casas que, aun con cambios importantes de accionariado –salida y entrada de Mercapital y la llegada del grupo portugués de Mateus Rose–, ha mostrado una continuidad digna de mención en los últimos 20 años. El fallecido Javier Echarri rescató la bodega a principios de los 90 del ‘anquilosamiento’ con un gran vino de crianza, que la enóloga María Barúa mantiene entre los mejores calidad/precio de Rioja.

El LAN a Mano es otro concepto, un vino moderno, para quienes gustan de la ‘explosión’ (fruta negra y madura con especias de una madera muy intensa). A mi gusto, rico para tomar una o dos copas, pero, si se va a por una botella entera, mejor con una buena comida por delante. Por ejemplo, unos caparrones.

LAN a mano

Bodega: LAN (Fuenmayor).

Variedades de uva: Tempranillo (85%), mazuelo (10%) y graciano(5%). 

Crianza: 5 meses en roble francés nuevo y cuatro meses en roble ruso también nuevo. 

Maridaje: Carpaccios de carne y carnes rojas asadas y a la brasa, además de caparrones.

Precio: 29 euros.

 

‘Macromonstruos’ y ‘microhormigas’

Publicaba hace dos días en Diario LA RIOJA que el grupo bodeguero español Félix Solís acaba de alquilar (casi comprar) por cinco años la cooperativa de Murillo. Cuatro millones de kilos de uva garantizados durante los próximos cuatro años, además del uso de unas instalaciones con capacidad para elaborar ocho millones de kilos anuales, es decir, unos seis millones de litros más que podría unir a los diez millones que elabora en la bodega de Fuenmayor baja las marcas de la división Pagos del Rey, exclusiva para denominaciones de origen. Un movimiento importante de concentración, que nos da pistas hacia dónde va el futuro.

En este sentido, el vino de Rioja cada día es más cosa de ‘grandes’. Leía hace unos días al profesor Santiago Niño que «el futuro son los ‘macromonstruos’ y las ‘microhormigas’, es decir, las megacorporaciones, con presencia en cien países, y los negocios micropequeños, que hagan cosas muy especializadas». Félix Solís es un ‘macromonstruo’ en el sentido expuesto por Santiago Niño y Rioja debe ser capaz de demostrar, probablemente con ajustes normativos, que también tiene cabida para las ‘microhormigas’ en esta nueva etapa económica y social globalizada en la que el pequeño bodeguero y viticultor debe competir contra los grandes grupos empresariales. Hoy la hacen bajo el mismo paraguas, un único Rioja, pero a lo mejor el consumidor se va dando cuenta de que no todos los Riojas son iguales y que el negocio del volumen no es el mismo que el del pequeño familiar.

El grupo manchego, con Valdepeñas como bandera, aterrizó en Rioja en el año 2006. El ‘desembarco’, después de años de dudas pese a haber tenido numerosas ofertas de ventas, coincidió también con la apuesta de otros grandes españoles, como García Carrión o Torres, que, después presionar desde la Federación Española del Vino para ‘flexibilizar’ la normativa de Rioja decidieron aceptar las ‘reglas de juego’, entre ellas el embotellado en origen.

Cooperativa de Murillo

Bodega San Esteban, la cooperativa de Murillo de Río Leza

Solís llegó a Rioja de la mano de la división Pagos del Rey que, desde el año 2002 opera exclusivamente para las marcas de denominaciones de origen en las principales zonas vitícolas del país. La estrategia no ha sido ajena a la evolución del consumo de vino, especialmente en España, con una caída del volumen, pero un aumento del valor del negocio por la disposición del consumidor a pagar más por la botella.

En plena recesión, la apuesta de Solís es notable porque, sea Rioja o Valdepeñas, ahora mismo para vender vino hay que hacerlo fuera de España y el grupo manchego quiere hacerlo con su referencia de calidad. Los Solís son una auténtica familia de vinateros, conocedores como nadie del negocio. Con el acuerdo con la cooperativa de Murillo pasan a formar parte del grupo de grandes operadores de Rioja –por supuesto ya lo es de vino Español, con el cuarto puesto en facturación exterior en el 2011 sólo por detrás de Freixenet, García Carrión e United Wineries–.

Como elaboradoras comercializadoras de vino de Rioja, Campo Viejo, con capacidad para casi 30 millones de litros en su bodega de Logroño (vendió 18 millones de litros con la marca en el 2012) a las que suma además el resto de bodegas de Domecq, encabeza el ránking. García Carrión, con la enorme bodega de Labastida, estaría aún por encima de su ‘vecino’ manchego, mientras que otras bodegas más ‘históricas’ en Rioja, como el grupo Barón de Ley, con El Coto de Rioja; Faustino, con todas sus bodegas (Campillo y Marqués de Vitoria) o Vivanco (con sus bodegas de Alberite) se moverían en similares parámetros de capacidad de elaboración tras el acuerdo firmado por Solís con San Esteban.

Ontañón, con su bodega de Aldeanueva que embotella para Mercadona, está también en el club de grandes, mientras que Marqués del Atrio, en Mendavia (antigua Faustino Rivero Ulecia) y, más recientemente, Isidro Milagro (Alfaro), que se asoció con los manchegos de López Mercier para luego comprarlos, se han convertido igualmente en grandes exportadores, pero más de vino español que de Rioja.

Buenas ventas, cosecha corta: ¿buenos precios?

Pedrisco de julio en San AsensioLas ventas de Rioja a finales de abril estaban en récord, con un incremento del 6% en el mercado interno (ya era hora) y del 10% en la exportación. Se acerca la vendimia -el Consejo Regulador fija este viernes las normas de vendimia- y podremos conocer cómo avanza la cosecha. También es probable que este viernes se avancen las ventas del primer semestre completo. Aunque es muy pronto, Julián Palacios, ingeniero agrónomo de la empresa Enonatura y colaborador de Diario LA RIOJA, avanzaba que el cuajado, por las lluvias, había tenido problemas e incluso aventuraba una cosecha corta. Problemas, sobre todo, con la garnacha que incluso en zonas más bajas de Aragón o Navarra hacían plantearse a los viticultores la rentabilidad de vendimiar o no. ¿Significa eso que habrá buenos precios para la uva? Si se confirma una cosecha limitada y una comercialización al alza como parece, así debería ser, pero veremos. De momento, os dejó el análisis de Julián Palacios sobre el estado del viñedo a finales de julio:

“El mes de julio se despide de nosotros con una pequeña tregua en lo referente a altas temperaturas y tormentas. Estas jornadas apacibles están siendo muy bien recibidas tanto por el viñedo riojano como por sus viticultores, pues encuentran en estos días de estabilidad un pequeño descanso respecto a fechas anteriores. De todos modos poco va a durar el sosiego, ya que el inicio del mes de agosto se anuncia caluroso y tormentoso. Nos toca volver a mirar al cielo y cruzar los dedos para que no nos visiten las temidas granizadas o las fuertes tormentas de verano.

Los meses de mayo y junio fueron fríos y muy lluviosos lo que provocó un retraso en el desarrollo de las viñas de unos 15-20 días respecto de años precedentes. En esas fechas todos nos hicimos eco de algunos estudios que auguraban un 2013 sin verano. Es evidente que no se están cumpliendo esas predicciones: julio ha sido un mes caluroso aunque, debido a la humedad acumulada en los suelos, ha venido acompañado de varias tormentas que se han repartido por toda la geografía riojana. En algunos casos estas tormentas han sido de granizo. Destacar las ocurridas los días 12 y 16 de julio que afectaron a varios municipios de Rioja Alta (Haro, Labastida, San Asensio…) y Rioja Alavesa (Oyón, Baños de Ebro, Lapuebla…) provocando cuantiosos daños en los viñedos, así como en otros cultivos como cereales y frutales.

Tras estas consideraciones toca analizar en qué estado se encuentra el viñedo y cómo puede evolucionar en las próximas semanas. Comenzaremos hablando del retraso en el ciclo que el viñedo acusó en primavera. Este año no se ha cumplido el refrán que dice ‘por Santiago pinta el vago’, y todavía no se ven enverar los primeros granos en los racimos. Con este retraso es de esperar un inicio de vendimia bastante más tardío que en años anteriores.

A pesar del retraso en el ciclo fenológico hay que destacar el buen desarrollo vegetativo de las plantas. En todos los casos es muy importante, aunque hay algunas viñas con excesivo vigor. La humedad de los suelos unida a las temperaturas del mes de julio han provocado un desarrollo rapidísimo de pámpanos y hojas. Pese a las dificultades que está entrañando en manejo de esta vegetación, hay que considerar el hecho muy positivamente, sobre todo viendo el lamentable estado en el que terminaron muchos viñedos tras la campaña de 2012. Este buen desarrollo es la base para tener buenas cosechas en los próximos años.

Otro aspecto a mencionar es la sanidad del viñedo. Destacar que en general se observa una sanidad excelente en las viñas, fruto sin duda del trabajo de los viticultores que no han descuidado las aplicaciones de tratamientos fitosanitarios ante plagas y enfermedades en un año con mucho riesgo de Mildiu y Oídio principalmente. En estos últimos días están apareciendo algunos ataques del Oídio que conviene vigilar y proteger. Hay que pensar también en los riesgos de Botritis que vienen asociados a las vendimias tardías. Para ello es necesario reducir los posibles ataques tanto mediante el manejo del viñedo aireando la zona de los racimos y evitando que estos se toquen, como con tratamientos preventivos en las zonas más conflictivas.

No podemos terminar este artículo sin señalar el aspecto más negativo que ha traído consigo este año tan atípico. Nos referimos sin duda al mal cuajado de las uvas. Este es el resultado de una ecuación que suma el frío y lluvia de la primavera a los calores repentinos del verano. Las consecuencias se han hecho notar de forma más acusada en las zonas/viñedos más tempranos y en variedades más sensibles. En Rioja Baja (al igual que en la Ribera de Navarra, Campo de Borja, Cariñena y Calatayud) pueden observarse parcelas de garnacha con un nivel de corrimiento tal que las producciones se estiman bajísimas. En los casos más extremos hay quien se está planteando incluso la viabilidad económica de la vendimia. También se ven parcelas de tempranillo con problemas de cuajado y con irregularidad en el desarrollo de las bayas (‘millerandage’ es la palabra francesa que lo define), lo que provocará maduraciones heterogéneas. Aunque afortunadamente las zonas y viñedos tardíos presentan menos problemas, existe la percepción que nos encontramos ante una campaña corta en kilos.

Esto último todavía es pronto para saberlo, pero de todo lo comentado en este artículo se deduce que quedan muchos días y noches de incertidumbres y riesgos hasta que recojamos las uvas. Es por ello que debemos estar muy alerta para anticiparnos y corregir cualquier problema que pueda surgir. Debemos dejar las vacaciones para después de la vendimia. Las uvas nos lo agradecerán.

Vega Sicilia riojana: las primeras imágenes (y II)

Etiqueta MacánOfrecíamos en el post anterior la primera imagen de Bodegas Benjamin de Rothschild & Vega Sicilia en Samaniego (Rioja). Pero, ¿cómo serán los vinos, los Macán? En esta entrada ofrecemos también las primeras imágenes de las etiquetas. El concepto de Bodegas Benjamin de Rothschild & Vega Sicilia para Rioja es plenamente bordelés, con una primera marca, Macán, que, sin una producción fija, será la referencia para los vinos que den la talla en función de cada añada. El resto, hasta las 300.000/320.000 botellas, será Macán Clásico, la segunda marca. En el estreno, con la añada 2009 y después de varias vendimias de prueba, los Macán -nombre por el que se conoce a los vecinos de San Vicente, donde la compañía ha comprado la mayor parte del viñedo y que hace referencia a una azada que se usa desde hace cientos de años en la localidad-, Vega Sicilia pondrá en el mercado 120.000 botellas, aunque el vino, que inicialmente se iba distribuir en abril, aún no ha salido de la bodega: “Acabamos de recibir la autorización de las etiquetas –explica Pablo Álvarez- y nosotros no sacamos el vino de la bodega enverano porque no saldría en las mejores condiciones, así que esperaremos a distribuirlo en septiembre”.

Los Macán se han vendido con el mismo sistema de cupos que Vega Sicilia. Es decir, sus clientes, unos 5.000 en España, y varios de ellos distribuidores de vinos, piden un número de botellas y la bodega reparte entre todos: “Ha habido al menos el doble de demanda, así que hemos decidido empaquetar el vino en cajas de seis botellas para intentar atender a todos y que puedan probar los vinos”. “La mitad –continúa Álvarez- será para el mercado nacional y la otra mitad para exportación”.

¿Cómo son los Macán? (el enlace es una crónica de cata). El consejero delegado de Vega Sicilia avanza que “el enólogo está muy sorprendido con la elegancia y sutileza que nos da la zona para los vinos, de hecho esperaba que le iba a costar más tiempo encontrar esa línea, así que estamos muy satisfechos”. En cualquier caso, Álvarez tiene claro que el vino es una carrera de fondo: “Está claro que aún tenemos mucho que aprender, tanto de la zona como de la gente, porque aquí no hemos venido a enseñar a los riojanos a hacer vino, sino a aprender”.

Vega Sicilia riojana: la primera imagen (I)

Circulan por la Red algunas imágenes del supuesto proyecto de Vega Sicilia en Rioja, aunque se correspondían a una idea de un estudio de arquitectos que se presentó al concurso, pero no ganó (Fiark Arquitectos). El consorcio Vega Sicilia & Benjamin de Rothschild ha elegido la propuesta del arquitecto madrileño Enrique Johansson, no excesivamente conocido, para un proyecto integrado en el paisaje (las faldas de La Herrera, en Samaniego) y lejos de las magnitudes de las propuestas de Frank Gehry para el hotel de Marqués de Riscal o de Calatrava para Ysios y, por supuesto, de la voluminosidad (y escasa integración) de Torres en Labastida.

Publicamos el domingo pasado la primera imagen de la nueva bodega de Vega Sicilia en Diario La Rioja, y ahora, creo que por primera vez puede verse en Internet en ‘Los Mil Vinos’. El desembarco de Benjamin de Rothschild y Vega Sicilia en Rioja –el regreso más bien tras el impulso que a comienzos del siglo pasado dio Cosme Palacio a la bodega–, es la mejor noticia para la denominación de origen de las últimas décadas.

Recreación por ordenador del proyecto de Enrique Johansson para Bodegas Benjamin de Rothschild & Vega Sicilia, en Samaniego, al pie de La Herrera

Pero ¿cómo es el mito de Vega Sicilia? Los orígenes de Vega Sicilia (Valbuena de Duero, Valladolid) datan del siglo IX, cuando en la finca se establecieron unas familias y construyeron una ermita dedicada a Santa Cecilia, cuya evolución fonética daría nombre a la actual finca situada a la vega del Duero. En 1848, el marqués de Valbuena vende la finca al empresario vasco Toribio Lecanda y su hijo, Eloy Lecanda, funda la bodega en 1864. El mito de Vega Sicilia tiene mucho que ver con la filoxera. Cosme Palacio (Bodegas Palacio, Laguardia) buscó en Vega Sicilia viñedos sustitutivos con el enólogo vasco Domingo Garramiola, quien aplicó las técnicas que Rioja había traido de Burdeos para sacar, en 1915, el mítico Vega Sicilia Único.

Vega Sicilia no confía la comunicación a nadie. Únicamente Pablo Álvarez, consejero delegado; Javier Ausás, director técnico y su mano derecha, y la directora de exportación enseñan la bodega. La familia Álvarez compró Vega Sicilia en 1982. Pablo, hijo de David Álvarez (dueño de Eulen), no oculta que tanto él como su familia desconocían entonces el mundo del vino, pero tuvieron claro que, para que nadie tuviera la tentación de cuestionar el ‘mito’ debían poner en marcha otra bodega en la que elaborar con criterios más modernos y propios. Así nació Alión (1986), en la misma Ribera del Duero, que no existía como denominación de origen hasta entrados los años 70 del siglo pasado y que hoy cobija a más de 270 bodegas nacidas a la sombra de la extraordinaria finca (1.000 hectáreas, casi 250 de ellas de viñedo) Vega Sicilia.

Pablo vive por y para el vino. En la subasta de la bodega del hotel Los Tamarises (Algorta) se presentó de incógnito y compró todos los Vega Sicilia que ofertó el conocido establecimiento vizcaíno. El pasado mes de abril, Vega Sicilia, vendió un millón de dólares en vino en su primera subasta en Asia (con Sotheby’s en Hong Kong), en una sesión en la que más de 2.000 botellas de esta marca duplicaron las expectativas de las casas de subasta londinense.

Vega Sicilia es casi una obsesión para Pablo Álvarez. Las oficinas, un calado original de ladrillo de la bodega centenaria, mantienen la discreción, elegancia y el buen gusto de los propios vinos. Ha invertido 20 millones de euros en la nueva nave de elaboración en la que todo tiene su por qué y en la que la mejor tecnología queda al servicio, como todo, de los vinos. La nave, mucho más espaciosa aunque no aumentará para aumentar la producción, permite vinificar en 19 tinos de roble –uno para cada una de las fincas con que se elabora– el Vega Sicilia Único y cuenta además con otros 66 depósitos de acero inoxidable para el Valbuena.

La limpieza es extrema y cuenta con cinco naves refrigeradoras que estabilizan la uva a bajas temperaturas antes de pasar a las mesas de selección, una fuerte inversión que exclusivamente funciona en vendimia. Las barricas nunca se apilan a más de dos alturas, para evitar movimientos al vino, pero también posibles accidente laborales. Vega Sicilia tiene su propia tonelería y, aunque se abastece de barricas de los mejores toneleros franceses, fabrica allí sus cubas de roble americano –que combina con el francés en la crianza– lo que le permite controlar qué tostado aplica. Ésta es una decisión de Javier Ausás, el enólogo, y no lo tomará hasta catar los vinos ya elaborados e instantes antes de pasar a la crianza.

Pablo Álvarez ha decidido plantar alcornoques y robles en la finca para tratar de controlar todo el proceso. Un corcho en uno de sus vinos supone un disgusto que puede durar hasta una semana y la obsesión del bodeguero es controlar todo el proceso, incluidos los corchos, aunque es muy consciente de que serán generaciones posteriores los que tomarán esas decisiones: «El vino es un alimento y debemos ser extremadamente rigurosos en lo que ofrecemos», sostiene.

Las ventas del grupo Vega Sicilia, compuesto por las bodegas Vega Sicilia, Alion (Ribera), Pintia (Toro) y Tokaj-Oremus (Hungría), oscilan entre los 22 y los 30 millones de dólares, y de esta facturación el 70 % lo generan los vinos de Vega Sicilia.

Olarra, de abajo a arriba

El pasado martes el Grupo Olarra nos presentó un parte de su gama de vinos. Conocí a Javier Martínez de Salinas, director técnico del grupo bodeguero, y un enólogo con experiencia (primero en el Coto y, creo que desde hace 16 años en Olarra) que ha visto en primera línea la evolución de Rioja en las últimas décadas y también la de su propia bodega.

Después de tanta literatura en torno al vino, es gratificante ver como los grandes grupos comerciales han ido adaptando sus vinos, más o menos en silencio, y cómo, ahora que parece que deslumbran menos los fuegos de artificio, se pueden encontrar vinos de calidad notable a precios razonables. Así vi la cata:

«En Rioja somos tradicionales, reacios en ocasiones a lo nuevo, pero siempre se ha reaccionado rápido». Con estas palabras, Javier Martínez de Salinas, director técnico del Grupo Ollarra –Bodegas Olarra (Logroño), Ondarre (Viana) y Casa del Valle (Toledo)– presentó la evolución tranquila de su gama Cerro Añón, la clara apuesta de la compañía de los últimos años, junto con su ya larga experiencia con el cava en Ondarre y sus elaboraciones especiales con el Mayor (Viana) y Summa (Logroño).

Javier Martínez de Salinas y Olarra

Olarra, cuya bodega matriz en Logroño arrastra ya una trayectoria de cuarenta años, es reflejo del propio Rioja: «No pretendemos hacer otra cosa; se nos conoce por ser Rioja y nuestros vinos intentan ser un buen ejemplo de ello». En este sentido, el grupo trabaja con las cuatro variedades tintas principales (tempranillo, garnacha, mazuelo y graciano), siempre con la base de tempranillo salvo algunos «experimentos» y también con distintas procedencias, pero más o menos fijas: «Nuestro viñedo, propiedad de proveedores habituales, se extiende por toda La Rioja Media, desde Laguardia, la zona Navarra de Rioja, y Logroño hasta Navarrete», explicó Martínez de Salinas. El resultado son vinos tradicionales, aunque perfectamente actualizados: «El péndulo, al principio de los noventa se escoró demasiado hacia la finura hasta dejar a los vinos con escasa estructura y color, mientras que en los recientes años pasados, se fue el otro extremo, hasta vinos que se podían casi masticar; es ahora, a mi juicio, cuando estamos donde deberíamos estar, con vinos que tienen su estructura, su intensidad, pero que sirven para comer y con los que te sientas en una mesa y te acabas la botella», explicó el director técnico.

La cata
Vinos de la cata OlarraLa noche comenzó la cata con el cava Millenium Brut de Ondarre (6,3 euros pvp), una elaboración tradicional del grupo centrada en la viura: «Cava no es una denominación geográfica, aunque el 98% se hace en Cataluña y nosotros aportamos un vino diferente, elaborado con nuestra variedad blanca adaptada al clima propio y nuestros suelos en el que nos importan menos los aromas que el conseguir un vino fácil de beber, amable y que pide una segunda copa». Ollarra es una bodega que elabora una amplísima gama. En el año 2001, la bodega apostó por la marca Cerro Añón, más secundaria hasta entonces, y comenzó un relanzamiento que está llegando a su punto álgido.

El Cerro Añón Crianza 2010 (6,5 euros) acaba de ser empujado por Decanter como el mejor vino español de su categoría incidiendo en su calidad precio. El vino respeta la composición varietal tradicional y también la crianza mayoritaria en roble americano. «El bebedor habitual de Rioja quiere reconocer lo que bebe», insiste el director técnico. En la cata cubre ese objetivo de ‘amabilidad’, con una profundidad intermedia (es un crianza) y con una suavidad característica de una gama que, cuando el ‘péndulo’ estaba en el extremo inicial, se podría entender hasta ‘crudeza’ porque está claro que seguirá evolucionando a mejor en botella. «En el exterior te piden los vinos así y, cada vez más en España; luego, está en manos del consumidor abrirlos cuando crea conveniente», explica el enólogo.

El Cerro Añón Graciano 2010 (10,5 euros) es un «experimento», en palabras de Javier Martínez de Salinas. «Contamos con unos gracianos con personalidad que, especialmente estas últimas añadas cálidas, han evolucionado muy bien y nos decidimos por este varietal diferente». Javier Martínez sigue ‘jugando’ con los tiempos de crianza (reduciéndolo cada añada) para sacar la máxima expresión a esta uva minoritaria de Rioja que nada tiene que ver con el tempranillo. En la cata avisa a simple vista de la concentración y estructura ante un reto que supone integrar los aromas propios (defectuosos si no madura bien) con los de la barrica nueva donde hace la maloláctica. El resultado: un buen vino que irá mejorando mientras la bodega siga logrando la maduración plena.

El Cerro Añón Reserva 2008 (9,9 euros) ha logrado ‘cuadrar’ el círculo en Reino Unido, con medalla de oro en los tres grandes concursos británicos: Decanter, Wine Challenge y Wine & Spirit; un gran impulso para Olarra en el mercado británico: «Casi todo son viñas viejas, en vaso, de la zona de Rioja Media para un vino que ha sido una clara apuesta de la bodega en los últimos años y con el que estamos logrando importantes reconocimientos», describe Javier Martínez de Salinas. En la cata muestra, tras una crianza de 20 meses en barrica, las señas de identidad de los buenos, y actuales, reservas de Rioja: consistente, largo, fino y amable. Para el que escribe, el mejor vino de la noche.

La  pareja ‘especial’Mayor (15,3 euros) y Summa (20 euros) son las dos elaboraciones especiales del grupo. El grupo selecciona algunos de sus viñedos y uvas en Viana, para su Mayor de Ondarre, y de Logroño y en el entorno, para el Summa, de Olarra. Javier Martínez propuso una cata comparada de ambos vinos que, como bien surgió en las preguntas del público, estarían cerca del concepto actual del gran reserva de Rioja: «Son vinos de selección, de viñas viejas de baja producción, que elaboramos todos los años, aunque, si a lo largo del proceso no dan la talla, no salen al mercado». Así, por ejemplo, sucedió con una añada del Summa, que pese a estar embotellado, Olarra no llegó a venderla. En la cata, el Summa, de una añada posterior y, aunque a priori no excelente como el 2005, se muestra un escalón por encima, con mayor entereza, pero ambos vuelven a demostrar que los grandes grupos de Rioja son capaces de cubrir todo el abanico posible de vinos y consumidores.

La Rioja

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