La Rioja

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La ilusión lo puede todo: cata con Exopto, el 10 de febrero
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Alberto Gil | 05-02-2016 | 09:09| 0

Cata con Bodegas Exopto el miércoles 10. Inscríbete aquí (seis euros por persona). Ésta es la crónica y la hoja de ruta de la cata.

Ajenos a las estridencias políticas y con la honesta intención de rescatar el orgullo de cultivar la viña, un grupo de jóvenes alzó hace unos meses la voz. Ocho viticultores constituyeron la asociación Rioja&Roll, un soplo de aire fresco que mira, como no, a la vecina Francia y a la figura de los vignerons: «Una cosa es hacer buen vino y otra es ‘saber hacer y hacer saber’, como dicen en mi país de origen».

Las palabras son de Tom Puyaubert, francés aunque riojano convencido y uno de estos jóvenes viticultores que piden ‘marcha’, a quien el azar trajo a Rioja hace 15 años: «Trabajaba en una tonelería y quería librarme de la ‘mili’, así que pedí un destino internacional». Puyaubert, con formación agronómica y enológica, empezó a vender barricas y fue conociendo la región: «Fascinante, una diversidad extraordinaria, tradición, cultura y viñas viejas. Ábalos para mí ha sido un flechazo».

El viticultor comenzó su proyecto personal -Exopto, en latín, desear fuertemente, ilusión-, primero con dos compañeros y ahora en solitario: «Comenzamos comprando uva para elaborar; en una segunda fase, cultivando fincas arrendadas y, en una tercera más reciente, con viñedo en propiedad». «Lo mejor», admite el viticultor, «creo que está por venir porque cada vez más empiezas a comprender el viñedo». «Ahí está buena parte del valor de la viña vieja y es que, si está hincada en determinados sitios y se cultivaba de determinadas maneras, no es por casualidad».

El viticultor trabaja con tempranillos y gracianos de Ábalos y también con garnachas de Yerga y la sierra de los Agudos (Aldeanueva y Calahorra): «Estás últimas son viñedos de suelos más arenosos y de cascajo, en altura, y muy distintos a los de la Sonsierra, con garnachas en vasos antiguos magníficos». «Los viejos de la zona -continúa- nos dicen cuando las elaboramos que les recuerdan a los vinos de su juventud y no hay mejor ‘piropo’». En este sentido, Puyaubert reivindica una vuelta al origen, una viticultura real, de mancharse las manos, y máximo respeto al medio ambiente: «Nuestra obligación es cuidar el patrimonio vitícola que dejaron anteriores generaciones y permitir su traspaso a las futuras».

La cata
Puyaubert abrirá el próximo día 10 de febrero (20.30 horas en el hotel Gran Vía) la nueva temporada del club de catas de lomejordelvinoderioja.com, con la presentación de su gama completa de vinos. El bodeguero comenzará con Bozeto de Exopto 2014, su primer vino, con un perfil joven, fresco, para beber con placer, que incorpora casi un 60% de garnachas de La Rioja Baja, junto con tempranillo y graciano de Ábalos: «Hacemos una leve crianza, en hormigón y tinos de madera de entre 8 y 9 meses, pero lo que más importa es la frescura y la fruta».

Horizonte de Exopto, en su versión tinto, incorpora un 80% de tempranillo, un 10% de graciano y un 10% de garnacha. «Es un vino de pueblo, con las tres variedades de viñedos viejos de Ábalos que desde hace unas cosechas criamos en barricas de 600 litros de roble francés porque nos aportan más sutileza». El viticultor presentará las añadas 2007 y la actual, 2013: «Creo que será divertido comprobar la evolución», explica. «En ocasiones nos tildan -continúa- de hacer vinos modernos, pero yo creo que es un falso debate que, en realidad, depende más del momento de consumo de los vinos».

El graciano es una característica en varios vinos de Tom Puyaubert: «Quiero plantar porque hay muy poco y es una gran variedad, una acidificación natural para el vino, que, si logramos una maduración plena, nos ofrece además complejidad, color y estructura». Horizonte de Exopto Blanco 2013 utiliza las uvas de las cabezadas de una docena de parcelas de tinto, mayoritariamente viura, pero también garnachas blancas e incluso turruntés. «Es lo que hay en los viñedos y, aunque la viura es un poco neutra, la verdad es que con una crianza en madera y botella da vinos con mucha personalidad».

La gama más alta

El viticultor servirá a continuación Exopto 2012, la gama alta y un vino atípico porque porque incorpora un 60% de graciano, con un 20% de garnachas y otro tanto de tempranillo de Ábalos: «En el 2005 nos dimos cuenta del potencial de esta variedad; tuvimos un ciclo muy largo y con paciencia y un poco de suerte obtuvimos un vinazo extraordinario». Exopto se elabora sólo en las añadas que permiten el graciano y el cambio climático contribuye a ello: «Uff!, sí; hace 30 años sería impensable hacer estos vinos con uvas de Ábalos y, de hecho, aun con todo, la cosecha que hacemos Exopto es una alegría», admite el viticultor.

Y, como cierre, una deferencia especial del bodeguero con los aficionados de lomejordelvinoderioja.com: Exopto Cuvée Noelia 2010, un vino con un 90% de graciano del que Puyaubert elaboró exclusivamente 120 mágnum. «Es una primicia a todas luces, que todavía no ha salido al mercado y para cuya elaboración aprovechamos la gran añada 2010 en la zona, pero no hay mejor estreno que en mi propia casa», dice Puyaubert.

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Artadi ya no es Rioja
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Alberto Gil | 30-12-2015 | 09:40| 21

Hace un año y dos días, Diario LA RIOJA publicó la exclusiva de que Bodegas y Viñedos Artadi ultimaba el abandono de la Denominación de Origen Calificada (DOC) Rioja y ayer el bodeguero Juan Carlos López de Lacalle entregó oficialmente al Consejo Regulador la «baja con carácter inmediato» de las dos instalaciones bodegueras que mantenía inscritas.

Artadi rompe así con Rioja –es la primera baja voluntaria de la denominación de origen por discrepancias con el modelo de gestión en su larga historia (1926)– y cumple con los anuncios que ha venido reiterando a lo largo del año. De momento, según ha podido saber Diario LA RIOJA, la baja afecta únicamente a las instalaciones bodegueras pero, presumiblemente, hará lo propio en los próximos días con los viñedos (tiene en propiedad 83 hectáreas en Rioja Alavesa).

Artadi, con bodegas también en Navarra (Artazu) y Alicante (El Seque), pasará a elaborar vinos de mesa en sus instalaciones de Laguardia y en Viña El Pisón, una pequeña bodega donde elaborará su vino de finca más conocido y con el que ha logrado el mayor reconocimiento de la crítica nacional e internacional.

López de Lacalle, en viña El Pisón, en una imagen de mi compañero Díaz Uriel

De hecho, en la nota en que confirma su marcha de Rioja, ya aparecen estas dos bodegas referenciadas simplemente a ‘Álava’ como único origen geográfico y también en la propia página web de Artadi, sin alusión alguna a Rioja ni a Laguardia, el municipio donde se enclava la bodega y cuyo ‘uso’ está también protegido por la denominación de origen.«Ha sido una decisión larga y meditada, fundamentada en la intención de ofrecer, a través de nuestros vinos, un mensaje claro de nuestra tierra, de nuestros viñedos y nuestros paisajes», explica Juan Carlos López de Lacalle en la nota. «Regiones vitivinícolas de reconocido prestigio –continúa–, como Burdeos, Borgoña o Champagne, ofrecen al consumidor vinos reflejo de zonas determinadas que han sabido poner en valor estas diferencias como algo enriquecedor, lleno de mensaje y contenido». En Artadi, asegura el comunicado, «creemos que es fundamental ofrecer al consumidor la oportunidad de descubrir la diversidad de nuestra tierra, que dota a los vinos de valor, carácter diferenciador y autenticidad».

El discurso es el mismo que Juan Carlos López de Lacalle mostró hace un año en declaraciones a Diario LA RIOJA:«Se dirán muchas cosas, pero lo que pretendemos es poner en marcha un nuevo modelo de negocio porque entendemos que una denominación de origen tan grande confunde al consumidor y diluye nuestro mensaje». «Rioja –explicaba el bodeguero– ampara a todos por igual, no distingue de zonas, de suelos, de viñedos ni de vinos y únicamente el tiempo de crianza diferencia a unos de otros».

En solitario y vino de mesa
Hace un año, los planes de marcha de Artadi pasaban por conseguir el apoyo del Gobierno Vasco para crear una pequeña denominación de origen alavesa en la que dar cabida a su proyecto, junto con otras pequeñas bodegas de la zona, en lo que apuntaba a una escisión similar a la que se produjo en la DO Cava cuando catorce bodegas se marcharon a finales del año pasado y crearon Classic Penedés para vender sus espumosos.

Sin embargo, al menos por el momento, ninguna bodega acompaña a Artadi en la aventura ni tampoco el Gobierno vasco ha accedido a la creación de la denominación de origen por que la bodega de Juan Carlos López de Lacalle saldrá el mercado sin ningún tipo de amparo geográfico.

¿Qué ha pasado durante este año? Los acercamientos entre el bodeguero y Rioja han sido prácticamente inexistentes. Tras conocer la noticia de sus planes, al anterior presidente del Consejo Regulador, Luis Alberto Lecea, mantuvo un encuentro con López de Lacalle en el que le pidió que expusiera por escrito sus demandas. Nada más se supo de aquello y tampoco los movimientos de la institución rectora del vino de Rioja –que trabaja ya con varias propuestas para desarrollar y diferenciar vinos más ligados al origen (de pueblo o de finca)– han convencido al bodeguero de Laguardia, que, finalmente, ha cumplido con su anuncio de seguir adelante por su cuenta y riesgo.

Tampoco las conversaciones con el Gobierno Vasco –cuyo viceconsejero Bittor Oroz eludió hacer declaraciones– han salido demasiado bien, puesto que Artadi no ha logrado su pretensión inicial de ser amparado por una pequeña denominación de origen alavesa. De hecho, en los últimos tiempos tanto el Ejecutivo foral como la Diputación alavesa han ‘suavizado’ su discurso originalmente muy crítico con Rioja y las asociaciones de bodegas alavesas, que en determinados momentos han aludido a posibilidades de ruptura con el supuesto apoyo de varias bodegas, han presentado propuestas en el Consejo Regulador para desarrollar vinos de pueblo y de finca.

Artadi surgió en 1985 como una cooperativa de cosecheros que explotaban sus viñedos en el entorno a la localidad de Laguardia, en Rioja Alavesa. Durante la década de los noventa, con Juan Carlos López de Lacalle como artífice principal, Artadi se convirtió en una de las bodegas más prestigiosas de Rioja con el lanzamiento de vinos de finca como Viña El Pisón y otras elaboraciones singulares como Grandes Añadas y Pagos Viejos. Hace unos años, López de Lacalle lanzó al mercado también una colección de vinos de parcela que ha obtenido también el respaldo inmediato de la crítica nacional e internacional.

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Atkin pone el dedo en la llaga de Rioja
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Alberto Gil | 15-12-2015 | 12:04| 1

El crítico británico Tim Atkin, uno de los más reputados y mayores conocedores internacionales de Rioja, acaba de publicar una «controvertida», en sus propias palabras, clasificación de las bodegas de Rioja. Atkin –que preparó su reportaje durante dos semanas de visitas ‘in situ’ en plena ebullición del caso Artadi y su anunciado abandono de la DOC– es rotundo en sus conclusiones.«La de Rioja es una historia de éxito, pero también es víctima de su éxito» y se muestra abiertamente partidario de vincular la calidad y autenticidad de los vinos a orígenes geográficos:los vinos de pueblo y de finca. Atkin argumenta que «Rioja es un vino de calidad, con muchos menos ‘riesgos’ que vinos de Burdeos, Borgoña o Chianti, pero la consistencia no excelencia». «Rioja –continúa– ha expresado sólo una pequeña parte de su potencial paralizado por normas a veces sin sentido [en alusión a la rigidez en las normas de crianza y tiempos de estancia en barrica]».

Polémica clasificación
Nadie, hasta ahora, se había atrevido a publicar una clasificación de bodegas de Rioja. Atkin sigue el modelo bordelés (Medoc) que ideó en su momento, 1855, Napoleón III para clasificar los chateaux bordeleses, con cinco escalones diferentes, aunque en esta ocasión el crítico asegura que únicamente la calidad guía la categorización (en 1855 el criterio fue la fama y el precio de las botellas).
Un sexto grupo de bodegas se incluyen en la categoría Crus Bourgeois, que en Francia acoge a firmas y viñedos posteriores a la rígida, y hasta hoy prácticamente inamovible, clasificación del XIX. La pretensión de Atkin, sin embargo, es actualizar «anualmente» la suya, citando en el reportaje a Arnold Schwarzenneger en ‘Terminator’: «Vuelvo enseguida», avisa el crítico.

En cuanto a los resultados, el primer escalón (’first growth’s o ‘primer crus’) lo componen Bodegas Abel Mendoza (San Vicente); Artadi (Laguardia); Contador (San Vicente); Finca Allende (Briones); La Rioja Alta (Haro); Marqués de Murrieta (Logroño);Muga (Haro); López de Heredia (Haro); Remélluri(Labastida);Sierra Cantabria (San Vicente); Viñedos de Páganos (Laguardia); y Vinos de Telmo Rodríguez (Lanciego). Atkin ha sabido conjugar elaboradores de vinos históricos, como López de Heredia, Murrieta o La Rioja Alta, con los talentos surgidos en los pasados noventa y, quizá, la principal sorpresa es la inclusión del viticultor Abel Mendoza en lo más alto de la cúspide.

Los ‘premios’ del año
De hecho, Atkin concede a Abel Mendoza el título de ‘Bodega del año’ en su reportaje por sus tintos, pero también por su apuesta por los blancos con variedades autóctonas. Roberto Oliván (Tentenublo) que, con un proyecto de apenas cinco años en el mercado, escala hasta el segundo escalón de la clasificación, es para el crítico británico el ‘Joven bodeguero del año’. El podio lo completan Artadi, con Viña el Pisón 2012 como ‘Tinto del Año’, López de Heredia con su Viña Tondonia Gran Reserva 1999 como ‘Blanco del Año’ y Palacios Remondo, con el próximo vino que Álvaro Palacios sacará al mercado en el 2016, ‘Quiñón de Valmira’, como ‘Tinto revelación del año’ y Gomez Cruzado, con su ‘Montes Obarenes’ como ‘Blanco revelación’.

Más allá de su controvertida, o no, clasificación de bodegas, Atkin se confiesa un enamorado de los vinos de Rioja. Desde luego, las puntuaciones de cata son espectaculares: más de 90 puntos para más de 400 vinos de los 532 catados y 90 de ellos más de 95 puntos (sobresalientes).

El Pisón 2012 y el Castillo de Ygay 2007, de Murrieta, logran 99 puntos, mientras que de nuevo Artadi, con su vino de finca El Carretil 2012; Telmo Rodríguez, con las Beatas 2012; Finca Allende, con Aurus 2010, y los Eguren, con La Nieta 2012, logran 98 puntos.

Rioja&Roll y otros jóvenes talentos

Bryan McRobert, viticultor sudafricano afincado un Rioja (Laventura Wines) envío un mail a Atkin informándole del nacimiento de los jóvenes de Rioja&Roll. El ‘toque’ de atención surtió efecto y el crítico mostró un especial interés por sus proyectos. De hecho, Atkin sitúa a Tentenublo, bodega revelación, y a Bodegas Artuke, con elevadas puntuaciones, en el segundo escalón de Rioja; a Olivier Riviere, en el cuarto y a Bárbara Palacios (Barbarot), entre los Crus Bourgois, es decir, un reconocimiento expreso a estos jóvenes de Rioja&Roll.

Atkin no duda de que «tienen el futuro en sus manos». Pero no solo ellos, David Sampedro (Bodegas Bhilar); Lauren Rosillo (Finca Valpiedra); Pedro Balda; Agustín Marauri(Marqués de Terán); Ruth Rodríguez (Izadi y Orben); Mario e Iván Santos (Aldonia);Pablo de Simón (La Marquesa); David González (Gómez Cruzado); Juan Baustista García (Paco García);Pedro Balda; Luis Arnedo (Lacus); Marta Apellániz(Pujanza) y Simón Robles (Baigorri) son  citados como «jóvenes talentos impresionantes».

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Tentenublo: cata&roll el día 16
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Alberto Gil | 03-12-2015 | 11:52| 0

Atado a un poste de viña, enterrado entre gavillas… Son imágenes con las que podemos encontrar a Roberto Oliván en Internet, un joven viticultor de Viñaspre (pedanía de Lanciego) que, sin complejos, se rebela contra las ataduras y convencionalismos. Con su discurso y sus hechos, Oliván reivindica el orgullo del viticultor de Rioja, apesadumbrado hoy en día por la presión de la globalización vitivinícola: «Tengo 8,5 hectáreas, hago 45.000 botellas y el proyecto Tentenublo acaba ahí».

Oliván, Tentenublo Wines, tiene claros los orígenes: «Corría el año 2010 y la uva la pagaban a 50 pesetas; había que echar para adelante y lo hice porque, de la misma forma que mi abuelo y mis padres vivieron de esto, yo también creo que puedo hacerlo». Tentenublo nació en el 2011 y hoy es un proyecto reconocido, primero por los consumidores y más tarde por la crítica, que se ha rendido al empuje de este joven viticultor que vive por y para sus viñas: «He catalogado 22 parcelas diferentes y podría tener 30 ó 40 vinos distintos; con esta diversidad cómo voy a pretender hacer otras cosas si aún me falta casi todo por descubrir en nuestras viñas familiares», se pregunta.

Este alegato de la diversidad natural contrasta con las exageradas inversiones en edificios, en tecnología, en barricas… que se impusieron en el mundo del vino y que, en realidad, lo único que hacían era dificultar las posibilidades de desarrollo de los auténticos protagonistas, los viticultores: «En la sencillez está la complejidad», asegura Roberto Oliván.

El nombre Tentenublo hace referencia al repique de campanas con que en los pueblos de Rioja se avisaba de la posibilidad de granizada; Oliván elabora en depósitos de hormigón y en tinos de castaño (anteriores a la llegada de este material a las bodegas de Rioja) y uno de sus vinos, Xérico, reproduce la imagen de su abuelo: «Él si que tenía el título de viticultor…, yo todavía me estoy sacando el carné», bromea. Su proyecto, en definitiva, es un repetido guiño a la viticultura tradicional de Rioja de hace 50 años, lo que se traduce en unos vinos que -lejos de la ‘explosión’ y la concentración que hasta hace poco se pedía a cualquier vino de más de diez euros- resultan muy agradables, pero, al tiempo, ricos en matices y complejidad: «Nos hemos olvidado para qué servían los vinos, para beber básicamente», argumenta.

La cata
Roberto Oliván presentará el próximo día 16 para los aficionados de lomejordelvinoderioja.com su gama de vinos de ‘aldea’ y su colección de parcelas: el Escondite del Ardacho (un lagarto ocelado que vive en sus viñedos), cuyo diseño -obra de la empresa riojana Calcco y del propio Roberto- ha sido premiado en varios concursos nacionales e internacionales.

Tentenublo Blanco 2014 se elabora con viura, malvasía y calagraño procedentes de las cabezadas de cinco parcelas. La principal sorpresa es esta última uva, desdeñada por la mayoría (racimo y grano gordo) pero apreciada por este joven viticultor: «No es aromática, pero tampoco lo es la viura, y, en viñedos viejos y en su sitio, aporta mucha complejidad; a mí, personalmente, me recuerda mucho a la variedad palomino».

Xérico 2014 responde al concepto de vino de aldea de Roberto Oliván, con mezcla de tempranillo y viura: «Las uvas proceden de tres parcelas de margas calizas y es el vino más directo y ‘sencillo’, el que se ha bebido en mi casa toda la vida a diario». Aunque en este caso, el joven viticultor le aporta una crianza en tinas de roble durante unos 6 meses.

Tentenublo Tinto 2014 responde también al concepto de vino de pueblo, con mezcla de diferentes parcelas (18) de terrenos de margas areniscas que le aportan más estructura que al anterior. «La diferencia fundamental la marca el suelo», explica Oliván.

Los vinos ‘escondidos’
El Escondite del Ardacho es la colección de vinos de parcela, producciones limitadísimas de menos de una hectárea que forman parte de un proyecto en el que Roberto Oliván se ha ‘enfrascado’ para demostrar las infinitas posibilidades de los terruños de Rioja, en este caso localizados en exclusiva en la pequeña localidad de Viñaspre. De momento, la colección se compone de tres ‘Ardachos’ -las Paredes, las Guillermas y el Abundillano-, aunque es muy posible que en breve vayan asomando de su escondite por el mercado nuevos ‘lagartos’.

El viticultor presentará en la cata dos de ellos: Las Guillermas y el Abundillano, agotados en bodega. «Las Guillermas -explica el viticultor- incorpora un porcentaje elevado de viura de más de 70 años y el resto es empranillo de la misma parcela, de un suelo aluvial muy raro en la zona que nos encontramos y que es lo que aporta la personalidad propia al vino». Escondite del Ardacho el Abundillano es un vino marcado por un suelo de areniscas rojas y, sobre todo, por la uva garnacha que, en una zona alta y fresca como Viñaspre, aporta un perfil muy diferente a las más tradicionales garnachas cálidas mediterráneas.

Para inscribirte (seis euros) pincha aquí

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Rioja: así nos vemos (desde dentro)
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Alberto Gil | 01-12-2015 | 10:29| 0

No es la primera vez que Rioja llega a una encrucijada. A lo largo de su historia, bodegas y viticultores han tomado decisiones, más o menos traumáticas, en momento decisivos y todo parece indicar que en la actualidad se ha llegado a uno de ellos. Diario LA RIOJA reunió a cuatro bodegueros/viticultores de prestigio, cada uno con modelos de negocio diferentes y que en los años 90 fueron artífices de la renovación, de la vuelta al viñedo, que reclamaban los mercados.

Aunque ajenos totalmente a cuestiones políticas, los cuatro coinciden en que el modelo actual –un paraguas único con las menciones tradicionales de calidad (crianza, reserva y gran reserva) como único factor diferencial de los vinos– está agotado. El reconocimiento de singularidades, bien por una nueva clasificación geográfica (vinos de pueblo, de finca) bien por un compromiso real por la viticultura de calidad (protección del viñedo viejo y control real de rendimientos de producción), está en la mente de todos ellos para diferenciar a diferentes operadores de un sistema, que, si bien ha tenido un éxito extraordinario, ha tocado o está tocando techo.

El quid de la cuestión es cómo seguir garantizando la convivencia de vinos a cuatro euros con otros de doce o quince, distinguidos en ambos casos con la misma contraetiqueta de reserva y sin más diferenciación.  A la vista de las manifestaciones de los participantes en el debate, Rioja tiene un problema y quien no quiera verlo deberá taparse los ojos:

Agustín Santolaya (Bodegas Roda): «Rioja es hoy una denominación que está enferma»

Bodegas Roda es un proyecto nacido en los 90 del siglo pasado y recibido en su día, entonces también un momento de crisis, como un renovador de una Rioja en decadencia. Roda es diferente a la mayoría de bodegas: selecciona viñedos, terruños variados de cepas viejas por toda la región para su vinificación separada, aunque finalmente ensambla los vinos en sus Roda y Roda I. Ha recuperado viejo material genético perdido por toda la denominación en proyectos de investigación y su director general, Agustín Santolaya, asiste apesadumbrado a la deriva de los acontecimientos: «La Denominación de Origen está hoy enferma; estamos vendiendo a precios ridículos y la imagen de la región cae profundamente». Santolaya recuerda precisamente una entrevista que Diario LA RIOJA publicó en el año 2000. «Fue una charla muy dura, en la que cuestionaba los rendimientos de 10.000 o 15.000 kilos por hectárea y hoy seguimos en las mismas».

El director general de Roda tiene claro que no hay que hacer demasiadas cosas, pero que hay que hacerlas: «Cumplir el reglamento de Rioja; no se pueden ni se deben producir más de 6.500 kilos por hectárea, pero por parcela, sin compensaciones ni intercambios de cartillas». De hecho, Santolaya, apoyado en la base de su negocio de rebuscar viñedos con identidad en toda la geografía de la región, recela de la corriente que apuesta por las comarcas y los vinos de pueblo: «Hay que tener cuidado; estoy de acuerdo con que se pueda indicar a título informativo pero no podemos condenar a determinados municipios cuando a lo mejor tienen parajes, viñedos únicos que además aún están por descubrir». «Rioja es tan rica que hay extraordinarios paisajes –continúa– que serán otras generaciones quienes los explotarán; por ello hay que tener cuidado con estos temas». En este sentido, se pregunta si no pueden aspirar al club de ‘primera división’ bodegas que «pueden seguir abriendo vinos de hace cien años y que mezclaban uvas de toda la región».

Santolaya insiste en la base del problema: «Hay dos tipos de Riojas, los de marca, con calidad, y los de supermercado, y la balanza de está inclinando peligrosamente a estos últimos cuando nadie es capaz de aguantar más de diez años en los lineales». La solución, reitera, son «los rendimientos» y una «promoción con sentido»: «El crecimiento exportador de Rioja, a precios tirados, nos ha destrozado a quienes estábamos en los mercados con vinos de calidad». «Rioja ha sustituido cimientos de piedra por otros de arena y nuestra imagen se ha resentido; eso costará mucho recuperarlo, pero, con pocos cambios, podríamos ser de las mejores denominaciones del mundo».

«Rioja lo gobiernan hoy exclusivamente los litros» (Miguel Ángel de Gregorio, Finca Allende).

Miguel Ángel de Gregorio, Finca AllendeMiguel Ángel de Gregorio fue otra de las figuras renovadoras de Rioja en los 90 con su proyecto de Briones (Finca Allende). Pionero en la utilización de los vinos de paisaje y del concepto de vino de pueblo (todo su viñedo de Allende está en Briones) no cree, sin embargo, que un desarrollo legal de estos conceptos sea la solución:«Estoy a favor de que se pueda indicar en una etiqueta, en que se desarrollen porque sirven para vender vinos premium y porque se basan en el territorio, pero también creo que hay otras bodegas que hacen también calidad y marca y no siguen esa filosofía». «La libertad –continúa– es terapéutica y necesitamos es un marco para jugar todos en igualdad».

Marco que, a juicio del bodeguero, no existe en la actualidad: «En Rioja gana quien vende más litros;el Consejo Regulador está dominado por los litros, que gobiernan en exclusiva; tenemos un modelo de ‘pan para todos’ sin importar cómo se cultiva el viñedo o cómo se elabora el vino». De Gregorio alude al reciente acuerdo de rendimientos pactado en los grandes operadores: «Pero cómo se puede justificar un acuerdo a tres años sin saber cómo van a ser las campañas para tener más vino y barato».

El bodeguero es especialmente crítico con la política de promoción del Consejo Regulador: «Es difícil convivir cuando tu modelo se basa en el viñedo contra grandes operadores que toman las decisiones». «La vinculación a la tierra es fundamental, pero ha llegado un momento en que las decisiones de Rioja se toman en Londres, en París o en Ciudad Real, no aquí».
De Gregorio recuerda que «la singularidad en el mundo del vino es el territorio y, mientras en otras zonas las bodegas que han hecho marca, que venden mejor, son la punta de lanza, aquí no sólo no lo somos, sino que nos ‘sacan’ de los mercados a precios tirados con las ayudas de promoción de marca genérica». El bodeguero considera que el «mal» es casi endémico, fruto de la configuración del ‘Rioja moderno’ en el siglo XIXa medida de los negociants franceses de entonces: «Nunca ha importado la viticultura, sino que se compraba vino, no uva, y hoy en día seguimos igual». «Tenemos una visión de la viticultura industrial, en la que importa el ‘papel’ del viñedo, el ‘papel’ de los vinos, de forma que el ‘señor ratio’ regula nuestra vida».

De Gregorio es claro: «Yo tengo viñedos en Ciudad Real y puedo hacer vinos correctos con 30.000 kilos por hectárea, pero aquí es imposible». «Si se va Artadi –continúa– es una pérdida para todos y, de seguir así, todos lo que no están cómodos pueden acabar cogiendo el mismo camino; el vino es negocio, pero no sólo eso, también es corazón e ilusión y duele mucho ver lo que está pasando».

«Rioja va camino de convertirse en el ‘low cost’ del vino» (Abel Mendoza, Bodegas Abel Mendoza).

La de Abel Mendoza es una historia de trabajo y superación. Era un cosechero de San Vicente que un día decidió embotellar las uvas de sus viñedos y, mochila al hombro, patear mercados hasta encontrar una pequeña red de distribuidores que confía en la honestidad de sus vinos. Cuando hiela, no hay vinos de Abel Mendoza, cuando se venden sus vinos no hay más y quien compra sus botellas sabe que adquiere una filosofía de vida: «Personalmente estoy harto de normas, de burocracia».

Mendoza, en toda esta polémica sobre sobre escisiones, vinos de comarca, de pueblo, de finca… se queda con algo más sencillo: «Respeto y convivencia; los presupuestos de promoción del Consejo Regulador, cada vez más importantes, no guardan un sólo céntimo para modelos singulares y, sencillamente, no lo entiendo porque, a mi juicio, son los que realmente están vinculados al territorio y aportan al conjunto».

Abel Mendoza piensa en este sentido en las nuevas generaciones: «No les estamos ayudando nada; necesitamos abrir una nueva vía, basada en la calidad y en la vinculación al territorio». «Hay jóvenes –continúa– con ideas nuevas, que quieren explotar terruños, variedades…, lo que sea, pero no hay ningún soporte al que se puedan agarrar, sencillamente, porque les estamos cerrando las puertas». Este viticultor de San Vicente tiene claro que producir uvas de calidad no es barato; que a partir de determinados precios no caben los pesticidas ni los herbicidas y que los consumidores que compran esas botellas quieren saber prácticamente todo del viñedo y de la elaboración: «Sin embargo, en Rioja estamos al margen de esta corriente y corremos el riesgo de convertirnos en el ‘low cost’ del mundo del vino». Mendoza considera que el modelo de diferenciación basado en las categorías crianza, reserva y gran reserva «ha tocado techo» y que hace falta una revisión del modelo, aunque tampoco tiene claro que sea con más normativa: «No podemos encasillar a los nuevos talentos, que los hay, lo que hay que hacer es mirar al territorio, al paisaje, y controlar, sí o sí, los rendimientos de producción para premiar a quien respeta las normas en lugar de a quien no lo hace».

El viticultor se pregunta hacia donde van «las pretensiones de obtener una declaración de patrimonio de la humanidad cuando no respetamos ni el paisaje ni nuestro propia historia». «Veo viñas emparradas con alambras, jardines de cepas como si los hubiera peinado Llongueras». «Si el paisaje, la tradición, no es nuestro cómplice poco podemos hacer». Abel Mendoza insiste en la primera idea, en el respeto: «Yo no cuestiono el modelo de los ‘grandes’ pero sí reclamo un espacio para ser diferente».

«No soy secesionista pero sin cambios, Rioja es insostenible» (Juan Luis Cañas, Familia Luis Cañas)

Familia Luis CañasJuan Luis Cañas (Familia Luis Cañas) cogió el timón de la bodega familiar (Villabuena de Álava) en 1989. Heredero de una tradición cosechera y viticultora con un poso de varias generaciones, Juan Luis fue combinando la elaboración de vinos jóvenes con la crianza y así fundó en 1994 las actuales instalaciones de Luis Cañas. Comenzó entonces a trabajar en la selección del viñedo con las cepas más antiguas que luego dieron lugar a Amaren y, en el año 2009, dio el salto a Ribera del Duero con Dominio de Cair.

Juan Luis Cañas se presentó al debate convocado por Diario LA RIOJA con una propuesta que la asociación sectorial en la que se integra, Araex, acaba de registrar en el Consejo Regulador:«No soy secesionista, creo en Rioja y en el sector, pero si no hay cambios esto es insostenible», asegura. La propuesta de Araex, en líneas con otras que también ha llegado al Consejo, apuesta por desarrollar una pirámide de calidad en Rioja, que parte del vino más genérico, sube al de subzona, de ahí el de municipio o pueblo y, finalmente, al de finca: «Debe ser un sistema sencillo, que el consumidor de Japón entienda, con municipios o con control de rendimientos y apuesta por el auténtico viñedo viejo, pero necesitamos una segmentación porque hoy jugadores de ‘tercera’ están en ‘primera división’ de Rioja y los buenos, los realmente buenos, están condenados a jugar por el descenso».

El bodeguero cree en que «debe ser el propio sector quien discuta su futuro, no los políticos ni de uno ni de otro lado», y aclara que no está por la ruptura: «No soy secesionista, pero sin cambios Rioja es insostenible». Cañas recuerda, con datos, que «los precios de Rioja son menores, tanto en tinto como blanco y rosado que en el año 2002 y que sus vinos se han quedado prácticamente «fuera de los segmentos premium y superpremium». «Vendemos –continúa– en el nivel más bajo y en el medio bajo y esos vinos, además, están sacando con el nombre de Rioja a quienes hace treinta años impulsaron la exportación». En cualquier caso, el bodeguero entiende que «aquí cabemos todos, pero hacen falta normas nuevas y diferenciación».

En este sentido, considera que el desarrollo de una pirámide geográfica, con exigencias reales –por supuesto origen de las uvas, menores rendimientos, edad del viñedo…– es una opción porque «creo en el paisaje» pero está abierto a otras: «Lo importante es la imagen que damos en el exterior;ahora tenemos vinos en un supermercado americano a 9 euros con otros a 24 y los dos son reserva, es decir, amparados legalmente por igual; eso debe cambiar».

 

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Apuntes del Rioja del siglo XX
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Alberto Gil | 12-11-2015 | 10:02| 0

El vino de Cenicero, hoy uno de los municipios riojanos de aptitud más reconocida para el cultivo de la vid, no siempre fue bueno. En el siglo XVIII, tras una de las cíclicas crisis de precios por las idas y vueltas del entonces mercado local, los sobrantes de vino se emplearon para la elaboración de cemento y la construcción de casas por la sencilla razón de que era más barato, o más cómodo, que recoger el agua en las pozas o en los ríos. La anécdota la contó Luis Zapatero, presidente de Bodegas Riojanas, que celebró el miércoles su 125 aniversario para ilustrar que aquellos momentos (1890) no fueron fáciles.

Bodegas Riojanas, junto con otras casas centenarias, contribuyó al desarrollo del Rioja moderno que, adoptando las técnicas de elaboración y crianza bordelesas, revolucionó el vino de ‘pasto’ riojano para convertirlo poco a poco en un vino de calidad como el que conocemos hoy en día. Felipe Nalda, histórico enólogo de Bodegas Riojanas (en activo desde 1960 a 2012) dirigió, junto con el actual enólogo Emilio Sojo, una cata histórica con cinco de las añadas más representativas de la bodega: de 1942 a 1986.

La elección de los vinos no fue por azar, ya que cada uno de ellos es indicativo de las diferentes épocas por las que ha atravesado la bodega y, lo que es más importante, la propia denominación de origen y, en definitiva, la sociedad riojana.

 

Felipe Nalda, detrás Emilio Sojo (con bata), en la cata en una imagen de mi compañero Miguel Herreros1942, cosecha del primer vino de la cata, un Viña Albina, era año de la postguerra, de la hambruna, y de las necesidades alimentarias. El gobierno franquista daba prioridad a la alimentación de una sociedad empobrecida o más bien arruinada. «Los campos españoles, y riojanos, se llenaban de cereal que iba desplazando el viñedo a las zonas más difíciles y menos fértiles: las laderas», explicó Felipe Nalda. Paradójicamente, estos años, décadas incluso, son los mejores desde el punto de vista de la calidad para los vinos riojanos. Cenicero, en cualquier caso, conservaba viñedos y los registros de la bodega testifican que se elaboró en 14 pequeños calados familiares de la localidad. Riojanas, por su parte y pese a las consecuencias de la postguerra, había ampliado la capacidad de almacenamiento hasta 2.000 barricas (hoy son 26.0000, aunque muy por encima de las 100 con que comenzaron en 1990).

Los 50 fueron también una buena década para los vinos riojanos. Bodegas Riojanas amplió de nuevo las instalaciones para albergar más de 3.000 barricas. El Monte Real de 1955, el segundo vino de la cata, pertenece a una añada excelente, una de las mejores de la década, con 1952 y 1958. La crianza de entonces poco o nada tenía que ver con la actual: «Los vinos estaban mucho tiempo en barricas viejas; no había botelleros y se estabilizaban dentro de la madera hasta que se embotellaban para salir al mercado», recordó Felipe Nalda. Monte Real era la otra marca de Riojanas. Las cosas han cambiado, y mucho, pero no demasiadas se han inventado, sino perfeccionado. Monte Real era un vino con más estructura que Viña Albina, de viñedos, de pagos de las zonas más altas y de bajo rendimiento de Cenicero, que daban la estructura natural al vino, mientras que Albina incorporaba uvas de varias zonas y procedencias.

1964 es la añada del siglo XX, sin discusión, y así lo demuestran todos los testimonios embotellados que aún quedan en los cementerios de las casas históricas de Rioja: «Muy buena en cantidad y en calidad y ruinosa para el viticultor al haber mucho excedente de uva», aclaró el enólogo. Fue la primera cosecha en que Felipe Nalda se estrenó como responsable máximo y tuvo suerte. La evolución de los vinos es espectacular. El Monte Real 1964 de la cata es, sencillamente, magistral: expresivo desde el primer momento y vivo pese a sus más de 50 años.

Monte Real de 1970 es de otra cosecha importante de Rioja, quizás la última antes del desarrollo industrial y el empobrecimiento del viñedo por la expansión y desarrollo económico de Rioja: «Llegaron Campo Viejo, AGE, Rumasa con varias bodegas…, mucho capital y muchas inversiones», apuntó Felipe Nalda. Los viñedos empezaron a ocupar sitios fértiles e importaba más la cantidad que la calidad. La del 70 fue la conocida como «cosecha inagotable». De gran éxito en el mercado, la falta de control de añadas por parte del Consejo Regulador (se creó a finales de esa década) hizo que muchas de esas nuevas bodegas pusieran vino durante años en los mercados supuestamente de 1970.

Monte Real 1986 pertenece ya a otra generación. Maderas más nuevas, con aún tiempos largos de crianza, y con viñedos ya con clones de viveros pensados para producir cantidad más que calidad pertenece a una de las décadas más pobres de Rioja desde el punto de vista del viñedo. A partir de los 90 del siglo pasado, Rioja tuvo que revisar conceptos y modificar su estilo de vinos. El empuje de Ribera del Duero obligó a bodegueros y viticultores a ponerse las pilas y cambiar al perfil de vinos. Así lo atestiguan no sólo los documentos escritos, sino también las propias botellas que casas como Riojanas aún conservan en sus botelleros: la historia de Rioja, la historia de los riojanos.

Las impresiones, vino a vino

Viña Albina 1942. Un vino de más de 70 años y uno de los mejores de la cata. Expresivo, complejo y con una acidez que aún le mantiene con vida.
Monte Real 1955. Con estructura pese a su edad. El más reducido de toda la cata que, aunque poco a poco se va abriendo, queda por debajo de su predecesor si bien muestra perfectamente las diferencias entre las marcas Albina y Monte Real.
Monte Real 1964. El mejor. Añada histórica y un vino sensacional. Expresivo desde el primer momento, limpio, delicado y que evoluciona incluso a más según pasa el tiempo en la copa.
Monte Real 1970. Otro gran vino, de otra gran añada de Rioja. Vivo, aunque ligeramente por debajo del anterior pero reflejo de que no en todos los sitios de España se podían, ni se pueden, hacer vinos de largo recorrido.
Monte Real 1986. Otro concepto de elaboración, con más presencia de la barrica (más cremoso) y más estructura y vivacidad (por su ‘juventud’). El perfil está a caballo ente los vinos antiguos (ligeros, alta acidez y muy estabilizados) y la nueva generación actual (más estructura, barricas más nuevas y más graduación).

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Viticultores y jóvenes: la primera gran lección
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Alberto Gil | 11-11-2015 | 13:13| 0

Son jóvenes, pequeños y unidos, de éste y el otro lado del Ebro. La viticultura, una forma de vida. Toda una lección. A ver si el resto toma nota…

Jóvenes viticultores irrumpen en el debate con una idea integradora para valorar los terruños de Rioja  

El colectivo, pequeños elaboradores alaveses y riojanos de reconocido prestigio, reivindica los vinos libres y locales sin divisiones ni escisiones

Reivindicativa de los terruños, de las comarcas geográficas, de los vinos de pueblo, de los parajes, de las fincas, de la diversidad de Rioja en su conjunto y de sus viñedos más pequeños. Así es ‘Rioja ‘N’ Roll’, una nueva asociación de un grupo de ocho viticultores ‘microbodegueros’ con ilusión por elaborar vinos de Rioja personales y sin ataduras ni límites administrativos .

Rioja ‘N’ Roll acaba de irrumpir en el debate que desde hace meses centra el devenir de Rioja después de que Bodegas Artadi anunciase su intención de abandonar la denominación y de que los discursos políticos aprovechasen la ‘marejada’ para plantear un supuesto debate secesionista en Rioja Alavesa.

En ‘Rioja ‘N’ Roll’ hay viticultores alaveses, de La Rioja Alta y también de La Rioja Baja que reivindican, básicamente, su existencia: «No pretendemos molestar ni ofender a nadie, sino simplemente mostrar con nuestros vinos que hay otra forma de hacer las cosas», explica Olivier Rivière, uno de los socios fundadores. La trayectoria de Rivière, francés que llegó a Rioja para trabajar en una bodega asentada y acabó comprando pequeñas y singulares parcelas de viñedo elaborando de alquiler (aún sigue sin bodega en la actualidad), resume perfectamente la filosofía del conjunto: «Somos conscientes de la tradición y del reconocimiento de la marca Rioja, pero queremos valorar un espíritu de trabajo común y un estilo de vinos más allá de rigideces geográficas o administrativas, tiempos de crianza o número de barricas», explican. «Todos somos pequeños elaboradores y, aunque cada uno tenemos nuestra propia forma de trabajar, es mucho más lo que nos une que lo que nos separa».

Nombres que ya suenan con fuerza como Roberto Oliván (Tentenublo Wines), los franceses Olivier Rivière (Olivier Rivière Vinos) y Tom Puyaubert (Exopto) o los hermanos Arturo y Kike de Miguel (Artuke) trabajarán con figuras emergentes como Sandra Bravo (Sierra de Toloño), Bárbara Palacios (Barbarot), Óscar Alegre y Eva Valgañón (Alegre & Valgañón) y el sudafricano Bryan MacRobert (Laventura).

El objetivo, alzar una voz alternativa en el panorama vinícola de Rioja: «Existe una Rioja de terruños; no podemos indicar en las etiquetas los pueblos, las fincas, los terruños donde elaboramos, pero existen y ahí estamos», explica Rivière. «Eso es, al menos para nosotros la esencia de Rioja, desde Haro hasta Alfaro».

‘Rioja ‘N’ Roll’ nace sin pretensiones políticas ni administrativas pero sí con la intención de reivindicar su discurso con hechos: «Lo que queremos es mostrar, mediante catas, que en Rioja se hacen vinos de personas, de pueblos, de finca, es decir, vinos libres y sin encasillar que reflejan nuestra personalidad y la de los viñedos con los que trabajamos».

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El reto de Álvaro Palacios a Artadi
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Alberto Gil | 10-11-2015 | 16:51| 0

Tenía interés en ver qué daba de sí la jornada convocada por AMA (Juan Carlos López de Lacalle) con bodegueros y viticultores de Rioja Alavesa, de este ‘lado’ (desde el que escribo, aunque ya no sé donde ponerlo), Madrid y Priorat. Al margen del tema del ex lehendakari Ibarretexe, la mesa redonda estuvo muy bien, pero, personalmente, el mismo problema que se supone tiene Rioja Alavesa tiene el resto de Rioja por mucho que se vista el muñeco de conflicto particular. En palabras de Pedro Balda, “menos hectáreas y más cabezas en el campo” (globalización). Ahí va la crónica y no os perdías el guante que lanzó Álvaro Palacios a López de Lacalle:

«Tenemos dudas y nos gustaría que la administración estuviese con nosotros». Con estas palabras resumió Juan Carlos López de Lacalle (Bodegas Artadi) quizás el propósito de la jornada organizada ayer por la asociación Amigos del Viñedo Alavés (AMA), que preside el propio López de Lacalle, y que, bajo el lema ‘Denominación de Origen. Identidad y diferenciación’, generó una importante expectación toda vez que Artadi está pendiente de materializar su anunciado abandono de la DOC Rioja.

Entre los ponentes de la mesa redonda de cierre, viticultores de Priorat, riojano alaveses, de Madrid, de San Vicente y de Alfaro –moderados por el propio López de Lacalle–, que coincidieron en la necesidad de rescatar del olvido, y de la burocracia, conceptos como el origen y la identidad perdidos con el desarrollo industrial y con una globalización comercial que amenaza la supervivencia del pequeño, aunque tanto en el sector del vino como en el de las ‘panaderías’.

López de Lacalle, Gabriel Frías, Telmo Rodríguez, Salustiá Álvarez, Daniel Gómez Jiménez-Landi, Pedro Balda y Álvaro Palacios, en una imagen de mi compañera Sonia Tercero.

Álvaro Palacios –el invitado de La Rioja Baja [subzona en ocasiones cuestionada desde esferas políticos de Rioja Alavesa], ‘Hombre del Año’ para la revista Decanter y hace tres décadas uno de los jóvenes visionarios que ayudó a convertir Priorat en lo que hoy es– cogió el toro por los cuernos y emplazó directamente al moderador a reconsiderar mantener Artadi dentro de Rioja para cambiar las cosas: «Creo que hay futuro en Rioja, de quien hemos vivido, y bien, durante tantos años; te invito a que sigas con nosotros».

Palacios propuso López de Lacalle liderar un cambio en la denominación actual, que comience en el desarrollo de las subzonas, de los vinos de municipio y, finalmente, de los vinos de paraje o de finca, de forma progresiva y similar a lo que lo en su momento sucedió en Priorato –hoy ‘envidia’ de todas las DDOO– con un pequeño grupo de bodegueros:«Viña El Pisón [el vino icono de Artadi] nunca estará entre los grandes del mundo sin credenciales». «Sin la acreditación de una administración, un gran vino no tiene ‘zapatos’», advirtió el bodeguero de Alfaro. López de Lacalle, no obstante, esquivó el ‘guante’: «Estoy de acuerdo en todo lo que dices, pero me falta tiempo;yo no lo tengo». Por tanto, el órdago de Artadi, aun en busca de nuevo amparo administrativo y quizás de más socios en la aventura, sigue adelante.

Al margen del caso concreto, las reivindicaciones que se escucharon ayer en Laguardia son las mismas que pueden oírse en San Vicente, en Ollauri, en Baños o en Aldeanueva de Ebro: «Antes podías vivir con 2.000 cántaras de vino y ahora para lo mismo necesitas 10.000», dijo Gabriel Frías, viticultor de Bodegas Hermanos Frías del Val (Villabuena).
Argumento sobre el que insistió Pedro Balda, viticultor y doctor en Viticultura de la UR: «Si cada vez necesitas más hectáreas para vivir por cabeza y la tierras es limitada, cada vez habrá menos cabezas». Balda respondió directamente a la pregunta: «¿Eso se hace con una nueva denominación de origen? No lo sé, aunque desde luego está bien debatirlo». En cualquier caso, el viticultor, que vende sus apenas 1.000 botellas en cuatro continentes, puso el dedo en la llaga: «En mi pueblo [San Vicente] hay grandes viticultores y viñas, pero faltan jóvenes, pequeños productores que trabajen la viña».

Sin denominación de origen trabaja Daniel Gómez Jiménez-Landi (Comando G), un joven que tras acabar la universidad decidió rescatar garnachas auténticas cultivadas a mil metros de altitud en la Sierra de Gredos. Entre tres opciones de indicación geográfica (Méntrida, Madrid, y Castilla y León) optó por un proyecto propio ‘Garnachas de Gredos’ sin reconocimiento administrativo pero de raíces profundas: «No puedo valorar si convendría o no una denominación alavesa, pero hacer una nueva para cometer los mismos errores no tendría sentido». Daniel Gómez apunto que «lo que pide el mercado es autenticidad y la pregunta qué debemos hacernos es si hacemos vinos con identidad».

Vino a dos euros
En el mismo sentido, Telmo Rodríguez (Granja de Remélluri y Compañía de Vinos de Telmo Rodríguez), que empezó de cero en varios lugares inhóspitos de viejos y olvidados viñedos como Málaga o la sierra de Gredos, argumentó que «en Rioja Alavesa hay de todo, pero un proyecto para que sea sostenible debe saber hacia donde va». «Vender vino a dos euros –aseguró– es un suicidio». Rodríguez animó a dar un ‘paso atrás’ y repensar hacia donde se está yendo: «Únicamente si tienes buenos viñedos –añadió– y los trabajas bien tienes futuro;no hay Rioja Alavesa, ni Rioja Alta, ni España sin buenos viñedos ni sacrificio».

Salustiá Álvarez, presidente de la DOC Priorat, expuso la experiencia del éxito, la de una comarca deprimida que, por el sueño de un reducido grupo de jóvenes, encontró en una viticultura al límite el rejuvenecimiento de una comarca abocada hace treinta años a su despoblación. Álvarez apeló a la «unidad», como sucedió en Priorato, para poner en marcha un proyecto nuevo y concluyó con una interesante reflexión: «¿Puede irse Artadi de Rioja?, probablemente sí». «Pero, ¿puede permitir Rioja que se vaya Artadi?, pues probablemente, no».

 

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Marcos, Marquete, arregla el tenderete
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Alberto Gil | 05-11-2015 | 19:09| 7

No voy a aburriros con cifras, pero sigo sin entender la negociación que han hecho los productores, cooperativas y Asaja, con las bodegas sobre el acuerdo de planificación de crecimiento de Rioja. El punto de partida es que el compromiso que exige la nueva OCM, y que ahora debe validar el Ministerio, atañe exclusivamente al crecimiento de la masa vegetal y no a los rendimientos, que, sin embargo, se aprobaron de forma complementaria el miércoles también para el trienio 2016/2018

Es cierto que, y quizás algunos se empeñan en no dejar este punto de partida claro al viticultor, que se crece en masa vegetal sí o sí y que son las bodegas las que tiene la sartén por el mango con la nueva OCM porque, sin su beneplácito, no había pacto posible para evitar que, vía replantaciones o conversiones de derechos actuales sin hincar de todo el país, Rioja pudiera recibir una oleada de nuevo viñedo.

En cualquier caso, la producción equivalente al 1% que planteaban de crecimiento vegetal las bodegas del Grupo Rioja era perfectamente asumible en un plazo de seis años para Rioja (cuando entrarían en el circuito completamente los litros de las nuevas hectáreas). Sin embargo ahora, tengo serias dudas de que, con el acuerdo alcanzado, la cantidad de vino que va a entrar ya el año próximo, no dentro de seis, vaya a poder asumirse sin tirar para abajo del precio de la uva.

En cifras, las 1.170 hectáreas acordadas (0,6% de crecimiento anual durante 2016, 17 y 18) suponen una producción adicional de 7,3 millones de litros que se iría además amortiguando poco a poco, pero la inclusión de los rendimientos supone la introducción de golpe de hasta 27 millones de litros (si se llega al 107% en campo) en el 2016 (casi 20 millones si nos vamos al 104%). Es decir, se ha metido de repente tres veces más de producción en un sólo año por abrir el grifo que por la nueva masa vegetal, que además tenía en este último caso un plazo de seis para absorberse.

Cualquier tropiezo en las ventas este año o el próximo pondría el serio riesgo el equilibrio de precios, así que no son pocos los viticultores que, con casi un año de adelanto, ya están mirando al cielo y pensando en si una helada o, al menos, una cosecha no excesivamente generosa arregla el tinglado en que nos hemos metido.

No sé lo que ha sucedido en la negociación del Consejo: supongo que para rebajar el porcentaje del 1% al que aspiraban las bodegas, las cooperativas han propuesto cambiar ‘cromos’ y mejorar el rendimiento en bodega del 70 al 72%, pero a su vez Asaja ha planteado que si se sube el rendimiento en bodega más el de campo  (se paga al viticultor y el de transformación, no). Al final, con el grifo abierto en las viñas y en la bodega, tenemos un mercado del blanco con serias dudas de viabilidad (este año alguna bodega de renombre ya ha pagado a 0,5 el kilo) y un tinto que, como venga cosechón, le va a tocar sufrir también.

Y, todo esto, nada tiene que ver con las nuevas plantaciones, así que ¡Marcos, marquete, arregla por favor el tenderete!

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Rioja: esto huele a cambios
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Alberto Gil | 04-11-2015 | 17:51| 0

Fernando Salamero, en una imagen de Justo RodríguezEl domingo publicamos en Diario LA RIOJA una entrevista con Fernando Salamero (Marqués de Riscal) y, casi más por lo que dice entre líneas y apunta que por lo que dice realmente, esto ‘huele’ a cambios, e importantes. Salamero será, con mucha probabilidad, presidente del Consejo Regulador en apenas año y medio y, supongo que el tema vasco también se relajará.

«Los mensajes de secesión son más bien globos sonda»

Salamero achaca las declaraciones del diputado de Álava a un «error» y afirma que el Gobierno vasco «nunca ha tenido intención rupturista»

Fernando Salamero, director general financiero de Marqués de Riscal, es desde esta semana el nuevo presidente del Grupo Rioja, la principal organización bodeguera de la región. Conocedor como pocos del sector y miembro de una de las familias fundadoras de la que sigue siendo hoy el icono empresarial de Rioja Alavesa, asiste con tranquilidad al supuesto debate secesionistas y considera que las aguas volverán a su cauce:«La intención del Gobierno vasco nunca ha sido la secesión», asegura.
– Hay acuerdo en Rioja sobre el crecimiento para el próximo trienio. ¿Es una decisión histórica?
– Sí. La liberalización de plantaciones está sobre la mesa y se trataba de minimizar el efecto. Lo hemos conseguido y a la vez atendemos las necesidades de crecimiento a las que Rioja tenía que hacer frente.
– ¿Significa eso que se venderán a medio plazo 300 millones de litros de vino?
– Las estimaciones de las compañías cuentan con ese crecimiento de ventas, tanto en volumen como en valor. Para ello es necesario materia prima y con el acuerdo que hemos alcanzado estamos en disposición de cumplir dichas previsiones.
– ¿Es posible crecer en valor y en volumen?
– Por supuesto. En Rioja tenemos un ‘mix’ de productos suficiente para crecer en ambos aspectos y estoy convencido de que lo haremos.
– El Grupo Rioja es la organización bodeguera dominante, reuniendo incluso en estos años a otras sensibilidades que parecían irreconciliables. ¿Están tan unidas las bodegas medianas y grandes como parece?
– En el Grupo Rioja hemos conseguido sumar voluntades. Siempre ha habido más cosas que nos unen de las que nos separan. El que vaya bien a la denominación de origen es un objetivo compartido por todos y si estamos unidos todo es más fácil.
– ¿Y qué me dice de las pequeñas bodegas?
– En el Grupo Rioja hay también pequeñas bodegas. Cuando algo afecta a las empresas lo hace a todos por igual. El interés de la calidad y por tener materia prima suficiente, nos afecta a todos por igual.
– Sí, pero hay una demanda clara de revisión del modelo, en la línea de mayor valoración de los terruños de Rioja. ¿Hace falta una adaptación en este sentido?
– Estoy de acuerdo. Rioja siempre ha sido pionera en España al adoptar decisiones trascendentes. Decidimos suprimir los graneles a finales de los 80 y hubo gente que tuvo que cambiar de negocio. Cuando Ribera cobra impulso, Rioja supo adaptarse y Riscal sorprendió al poner en el mercado Barón de Chirel. Es decir, nunca hemos muerto de éxito. Ahora hay que dar pasos para crecer en valor y el Grupo Rioja está trabajando un plan para avanzar en todos estos temas de calidades y diferenciaciones. Comparto que existe una demanda de mercado en ese sentido.
– Riscal fue muy crítico en Rueda por la supuesta devaluación de vinos baratos. ¿Hay riesgo de lo mismo en Rioja?
– No. La situación es diferente. Rioja ya pasó por aquellos problemas hace décadas como cuando se decidió prohibir los graneles. Rueda se está desarrollando ahora y tendrá que hacer cambios, pero Rioja está en otro nivel.
– Las nuevas plantaciones con la nueva OCM se restringirán a suelos exclusivamente aptos para la vid. ¿Está de acuerdo?
– Por supuesto. Es cierto que hubo demasiada laxitud a finales de los años 70 y se plantó en zonas donde no debería haberse plantado. Buscar los mejores suelos me parece muy bien y eso deben decirlo los técnicos fundamentalmente.
– ¿Cómo están las cosas en Rioja Alavesa?
– Las empresas del Grupo Rioja de Álava siempre hemos tenido claro que el mercado de Rioja es único. Dentro del paraguas de Rioja se pueden hacer muchas cosas: definir productos, zonas, hasta viñas, parajes o lo que sea, pero lo que hay que hacer es hablar y no ser temerarios.
– ¿Rioja Alavesa produce calidad y el resto ,cantidad?
– Aquellas declaraciones del diputado general de Álava fueron un error. No le conozco personalmente, pero me consta por referencias que es un hombre prudente.
– Lo que no se entiende es que ni el Gobierno vasco ni la Diputación informen a una bodega como Riscal de sus planes.
– Es cierto que el Grupo Rioja, como asociación, no ha tenido ninguna información del tema. En ocasiones los políticos lanzan globos sonda y supongo que es lo que está pasando. Al sector bodeguero nuestro, ni tampoco a las compañías que estamos en el Sindicato Empresarial Alavés, equivalente a la Federación de Empresarios de La Rioja, nos han presentado ningún trabajo ni proyecto. En cualquier caso, lo que sí sé con certeza es que la intención del Gobierno vasco actual, y de los anteriores, nunca ha sido salirse fuera de la DOC. Sí insisten mucho en una diferenciación, en el etiquetado, pero nada más. Otra cosa es que a lo mejor algún medio lo magnifique, pero, como empresarios de la zona, sabemos que la intención del Gobierno vasco nunca ha sido esa. Rioja se compone de tres subzonas y un paraguas general. Otra cosa son los avatares políticos que nos han llevado a discutir si las uvas son galgos o podencos. Rioja, como denominación de origen, nace por inquietud de las juntas de viticultores y bodegueros para defenderse de los vinos de otras regiones y su crecimiento ha sido fundamental para el desarrollo colectivo de la zona, para la fijación de la población… Si hay gente que sigue trabajando las viñas es porque ha habido un crecimiento en el sector bodeguero y comercial. Ha sido un desarrollo sostenible en el tiempo y un gran ejemplo, medioambiental y sostenible.
– ¿Entiende, por tanto, que volverán las aguas a su cauce?
– Insisto en que nunca ha estado en el ánimo del Gobierno vasco romper Rioja. Tienen muy asumido que esto es también parte suya. Hay que seguir hablando, conociendo los proyectos que tienen, y si son buenos lo serán para todos.
–¿ Será usted en dos años el nuevo presidente del Consejo Regulador?
– (Risas) Como dice Simeone, vamos partido a partido…

 

 

 

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