>

Blogs

Teri Sáenz

Chucherías y quincalla

LO QUE TU DIGAS

La rueda de prensa tiene mucho de acto de fe. Y no porque lo que el dueño del atril diga se pueda contrastar, rebatir o puntualizar en ese habla-deprisa-que-me-voy-corriendo en que han derivado estas convocatorias, sino por el modo en que los periodistas, a modo de apóstoles apócrifos, transmiten sus palabras.
¿Para quién habla el dueño de la noticia? Tal y como está diseñado el asunto, parece que deba hacerlo para sí mismo. Basta como ejemplo esas (muchas) comparecencias que son en realidad una contestación a la réplica de lo que se rebatía. En estas condiciones, los lectores deberían conocer las cabriolas que el escribiente llega a hacer para condensar todo ese recorrido en un párrafo y darlo concentrado sin perder el sentido (el suyo y el de las palabras).
Sirve este preámbulo para defender una técnica que muchos practican/-amos: resumir los mensajes de una rueda de prensa en formato de entrevista. Uno, que lo hacía con la mejor intención de facilitar la digestión del que abre el periódico todas las mañanas ajeno al PEIT, la CAR, el CIBIR o la OPE se encuentra con que desde dentro de la profesión se pone en duda. Que si se aprovechan como propias preguntas ajenas, que si se traiciona el formato original, que si se trastoca la expresión del interlocutor…
Ninguna me convence. Y lo que es peor: huele a una especie de intervencionismo formal cocido desde la misma trinchera. El único resquicio para que tanta información político-institucional no acabe aplastando-aburriendo al lector es empaquetarla (sin tocar el regalo) para que al menos no pase desapercibido. ¿Qué le queda sino al del bolígrafo y la grabadora? Lo dicho: habla-deprisa-que-me-voy-corriendo.

Temas


marzo 2006
MTWTFSS
  12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031