…yo me pregunto cuántos hombres salen a correr, a pasear, a bailar a tomar unas cañas, al cine o a lo que sea y son agredidos por mujeres, violados en un descampado o contra la pared menos alumbrada de un callejón mientras le espetan que en realidad lo estaban deseando. No conozco estadísticas de tales acontecimientos. Algunos se niegan a reconocer el problema como tal y no crean que no lo entiendo, son siglos de historia culpabilizando a las mujeres de ser acreedoras de las agresiones que sufren. Nadie duda de que en la calle también hay peligros comunes que acechan a ambos géneros, puede que unos rateros le roben la cartera igual a un hombre que a una mujer, pero en el segundo caso, corre además el riesgo de que le hagan pasar un mal rato, la manoseen o la violen y, si se les va la mano, la maten.

Buitres | Entre visillos - Blogs larioja.com

Blogs

María Antonia San Felipe

Entre visillos

Buitres

 

Ella está muerta, Laura Luelmo estaba feliz aquellos días. Estrenaba trabajo y mientras corría por la vida soñaba con un futuro que ya nunca será suyo. Su cadáver se añade a la escalofriante lista de 972 mujeres asesinadas desde el 1 de enero de 2003. Salió a correr y nunca volvió porque un asesino, que ya había matado a otra mujer y agredido a otra en el transcurso de un permiso carcelario, un tal Bernardo Montoya pensó que Laura era un suculento festín para aliviar sus instintos. No le pidió permiso, la asaltó, la ató, la metió en el maletero, la forzó, la violó y finalmente, la mató a la muy puta. Porque no solo lo pensó sino que lo gritó cuando la golpeaba en la frente como si al hacerlo pudiera quedar eximido del peso de la culpa de tan execrable delito.

Con el cadáver de Laura todavía caliente, con el corazón de su familia y amigos roto por la amargura los buitres sobrevuelan nuestras cabezas. Las redes sociales se llenan de falacias del tipo “los hombres no violan, violan los violadores. Tu padre no viola, yo también soy hombre y no violo…” como si al denunciar la violencia machista se estuviera juzgando a todo el género masculino o a todos los hombres del universo. Que haya que aclarar obviedades tales como que hay hombres que no solo no son machistas sino que son estupendos compañeros, amigos, padres o maridos que, además de respetarnos, entienden nuestras reivindicaciones es inaudito. Que para defender la importancia del feminismo y su utilidad para cambiar la sociedad haya que aclarar previamente que todos los hombres no son iguales para que no sufran agravios los pobrecitos como sufren las mujeres agredidas, es realmente agotador y que haya mujeres que se dejen engañar por argumentos tan endebles es todavía más pintoresco.

Dejando constancia de esa evidencia ya solo nos queda a las mujeres malvadas pedir perdón a los hombres que se sientan ofendidos por estas feministas locas que crecen como setas. Aclaro que, en mi humilde opinión, solo pueden sentirse así los que se niegan a entender que el feminismo no una combate contra los hombres sino un movimiento por la libertad y la igualdad real, también por la libertad de las mujeres a hacer uso de los espacios públicos sin miedo.
Dicho lo cual, yo me pregunto cuántos hombres salen a correr, a pasear, a bailar a tomar unas cañas, al cine o a lo que sea y son agredidos por mujeres, violados en un descampado o contra la pared menos alumbrada de un callejón mientras le espetan que en realidad lo estaban deseando. No conozco estadísticas de tales acontecimientos. Algunos se niegan a reconocer el problema como tal y no crean que no lo entiendo, son siglos de historia culpabilizando a las mujeres de ser acreedoras de las agresiones que sufren. Nadie duda de que en la calle también hay peligros comunes que acechan a ambos géneros, puede que unos rateros le roben la cartera igual a un hombre que a una mujer, pero en el segundo caso, corre además el riesgo de que le hagan pasar un mal rato, la manoseen o la violen y, si se les va la mano, la maten.

Creo que algunos deben plantearse una profunda reflexión sobre las causas de estos crímenes desde la constatación de que la peor parte nos las estamos llevando nosotras. Hay un problema educacional, también en la intimidad de los hogares, que no ha sido solventado porque sigue habiendo prejuicios para abordarlo. Con el cadáver de Laura de cuerpo presente, los buitres buscan alimento entre los despojos y en la desgracia. Algunos políticos vuelan tan bajo que no han dudado en perturbar el duelo gritando propuestas que no está demostrado que solucionen las causas de estos dramas pero que dan votos al calor de la indignación. La experiencia demuestra que la dureza de las penas tampoco evita la comisión de los delitos ni en la jurisdicción civil ni en la penal. Las mujeres y los hombres que nos comprenden, que son inmensidad, debemos exigir más cabeza y menos numeritos parlamentarios. ¡Basta ya de circo! Laura está muerta y hasta los buitres debieran respetar el tiempo del duelo.

María Antonia San Felipe

Sobre el autor

Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política. "Entre visillos" es un homenaje a Carmen Martín Gaite con esa novela ganó el Premio Nadal en 1957, el año en que yo nací.


diciembre 2018
MTWTFSS
     12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

Contenido Patrocinado