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Antonio Remesal

Hablando de vino

El coste de vestir un vino

La botella junto con el tapón, cápsula y etiquetas constituyen el vestido del vino y aunque “el hábito no hace al monje” son parte inherente a la imagen del vino, siendo a menudo lo primero que el cliente percibe de la marca o bodega, de ahí su importancia.

 

El packaging,  es el término anglosajón para designar al continente, es decir a la botella y a todo lo que envuelve y presenta al contenido. En el vino, como en otros productos, tiene tal importancia y contribuye tanto a su imagen que en algunos casos puede llegar a ser el elemento determinante de la compra. Y es que si el consumidor no lo tiene claro asociará calidad del continente con calidad de contenido y lo más probable se incline por el vino más aparente en cuanto a presentación.

 

El esfuerzo económico que cada empresa vinícola destina a “vestir” el vino varía sustancialmente según bodega o marca de vino.  Las bodegas con más trayectoria en el tiempo suelen mantener los diseños tradicionales que le han dado prestigio y por los que el mercado reconoce su marca, es por ello que suelen ser conservadoras en cuanto a mantener los formatos clásicos; los cambios suelen ocurrir solo cuando se agrega algún nuevo vino al catálogo.  En el caso de bodegas de más reciente creación encontramos de todo, desde las que se inclinan por diseño sencillos sin gran inversión, a las que hacen una apuesta desmesurada por envase y presentación.  Dentro de cada bodega la política de gasto en el “vestido” guarda, generalmente, relación proporcional con la bondad del contenido y como es lógico las mejores botellas y presentaciones van para los vinos más caros. Las marcas muy consolidadas en el mercado no suelen variar sus diseños para no despistar al consumidor, que inmediatamente asocia la botella con los atributos del vino.

 

Lo mismo que las bodegas cambian a menudo las marcas en función del mercado de destino se observa como el “vestido” también se transforma. A modo de ejemplo, a mercados emergentes como el chino, de momento poco entendido en vino, se dirigen a menudo botellas de las que se puede afirmar  que “valen más las cintas que el manto”. Gracias a una presentación elegante unas veces, y otras gracias a las expectativas de calidad del vino que este mercado tiene del país o continente de procedencia, se venden allí vinos mediocres con presentaciones lujosas.

 

¿Cuánto vale realmente el envase y la presentación en una botella de vino?

 

Como se pueden imaginar las variaciones son enormes. Sin ser el objetivo hacer un estudio económico exhaustivo, les daré alguna cifra para que se formen una idea aproximada de lo que repercute en el bolsillo el continente y el vestido para dos tipos de vino: vino del año o crianza con Denominación sin grandes pretensiones y vinos de guarda o vinos especiales.

 

Básicamente el precio de la botella puede fluctuar entre apenas 20 céntimos de costo a prácticamente 1 €.  A más pesadas más caras, pesan tanto las más caras que nunca sabes cuando se ha agotado el vino. Con cerca de un kilo vacía pesa lo mismo que una botella de las normalitas prácticamente llena.

 

Sobre los tapones los más caros son los de corcho natural y son, precisamente de este material, los que generalmente se utilizan para los mejores vinos. Ahora bien, dentro de los corchos de corteza de alcornoque encontramos tapones desde 0.15 € para vinos más económicos, hasta 0.60 € para vinos Premium. Los cierres sintéticos son más baratos y no llegan generalmente a 0.1 € aunque encontramos tapones, aparte de corcho, de materiales como el vidrio pensados para buenos vinos con costes muy elevados.

 

Las cápsulas o cubiertas que protegen el corcho y cuello de la botella y hacen de precinto del vino, dependiendo del material y acabado, tienen precios también variables. Si son de plástico son más baratas que metálicas, de aluminio o de estaño (las de plomo fueron prohibidas hace años por su toxicidad), y fluctúan entre unos 0.015 € para las de PVC, hasta diez veces más (0.15€) para las de estaño. Esto si nos referimos a vinos tranquilos, para los espumosos el precio de la cápsula dobla fácilmente la más cara de un vino tranquilo.

 

En cuanto a la etiqueta, aparte del coste del diseño que como en cualquier cosa en la que entra esta palabra (me refiero a “diseño”), según la empresa o artista al cual se confíe esta tarea, el coste es tan dispar como podría ser el de encargar la pintura de un techo a un pintor de brocha gorda o hacerlo a Miquel Barceló. Es por ello que a efectos de lo que este artículo trata, nos olvidaremos del precio del diseño, contando que como va a ser amortizado en muchos años su repercusión en el coste es mínima. Nos ceñiremos, por consiguiente, únicamente al precio de la empresa gráfica, es decir papel e impresión. En este caso partiríamos de precios para los diseños más básicos de 0.020 € hasta aproximadamente 0,10 €, si metemos más colorido, dorados, plateados, etc. No se especifican etiquetas metálicas, que algunas bodegas utilizan, por ser una excepción que se sale del presupuesto habitual.

 

Llegamos al envasado y precinto. Contamos que los vinos más caros se expedirán en cajas de 6 botellas cuyo coste se puede estimar en aproximadamente 1.20€ (unos 0.20€ por botella). Los vinos más económicos van generalmente embalados de 12 en 12 unidades y vienen a costar unos 1.50€ por caja (0,125€/botella).

 

En este somero estudio no incluimos otros envases como los estuches individuales, cajas de  cartón especiales, o madera, etc. cuyas presentaciones son tan variadas que hay todo un mundo de opciones y consecuentemente precios alrededor de ellas.

 

Con todo esto ya estamos en condiciones de calcular el coste total del envase y envoltorio del vino. Así, sumando todos los componentes mencionados resultan cifras que oscilan entre 0,40€ (0,50 repercutido el coste de la caja) para los vinos más baratos a 1,85 (2.05€ con caja) para los más caros.

 

El coste del packaging de un vino oscila entre 0,50 euros por botella para presentaciones sobrias y poco más de 2 euros para los vinos en los que se invierte más en el empaque

 

Dicho esto y habida cuenta que el coste de producción de un vino para los precios de uva de Rioja puede oscilar entre poco más de 1 euro para un vino joven hasta 6 euros para vinos con largas crianzas o rendimientos de viña muy reducidos, muy artesanales y con muchos cuidados, si le sumamos entre 50 céntimos y 2 euros del vestido, podemos hacernos una idea de lo que de verdad cuesta el vino que compramos.

 

En suma, aunque tampoco en el vino el hábito hace al monje, el “traje” del vino nos da una idea bastante aproximada de lo que podemos encontrar en el interior de la botella, pero  no será hasta que el vino llegue a la mesa cuando descubramos si lo que cuesta tiene correspondencia con lo que vale. En general, cuando se trata de productos nacionales, aunque no tanto para vinos de importación, a mejor presentación mejor vino, con la excepción de marcas muy consolidadas que prefieren mantener sus sencillas botellas de siempre, con envases menos aparentes pero con calidad sobradamente contrastada.

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Sobre el autor

Ingeniero Agrónomo y enólogo. He trabajado en la empresa privada en ámbitos muy variados de la ingeniería. Actualmente en la Administración, en el sector del vino, con el que me siento absolutamente comprometido. Escribo sobre viticultura y enología y, de paso, sobre lo que tercia…Autor del libro “Talking about wine: Rioja”, primer libro monográfico sobre Rioja escrito en inglés.


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