Hace más de diez años que comparten espacio en mi cartera los dos carnés de mi familia política. En primer lugar entró el de la Unión, el de la UGT, donde milito en la FETE. Un par de meses después, creo recordar, entró el del Partido, el del PSOE.
Es evidente que mi militancia, mi participación y mi trayectoria han estado ligadas principalmente, en estos diez años, al Partido Socialista, pero también al sindicato, con quien comparto, como casi todos los militantes, idearios, propuestas, actividades..etc..
Mañana respeto. Claro. Los sindicatos, y el mío con ellos, han convocado una huelga que no comparto pero que respeto, y por eso pido respeto para todos aquellos que decidan ir a la huelga. Están en su derecho. Un derecho que ha sido precisamente conseguido por la unidad de acción del partido y del sindicato entre otros actores en nuestra historia.
Pero mañana también convicciones. En mi condición actual de representante de la soberanía popular no cabe el derecho a la huelga, así lo entiendo al menos yo, pero tampoco la haría en caso de no haberlo sido. ¿Por qué? Creo que tanto las decisiones del Gobierno, concertadas en el ámbito internacional, para reducir nuestro déficit y posibilitar la recuperación económica y la creación de empleo, como la necesaria reforma laboral para reducir la dualidad y facilitar la flexibilidad en nuestro mercado de trabajo, así como impulsar la contratatación indefinida y la fromación son lo que el Gobierno de nuestro país debía hacer ahora y así. Conviene para reformar las estructuras socioeconómicas actuales y fortalecer el Estado de bienestar.
Ciudadanos (compañeros que me leais): mañana respeto absoluto a quien quiera ejercer su derecho, pero también mañana convicciones firmes para defender lo que el Gobierno de nuestro Partido está haciendo en pro del interés general del país y de los intereses de la mayoría, a quienes nos debemos todos.
Mañana, como siempre, los dos carnés seguirán en mi cartera, juntos, compartiendo camino, lucha, metas y futuro. Eso solo lo pueden hacer aquellos proyectos y organizaciones que saben cooperar al margen de las discrepancias actuales y de las estrategias y acciones que son consecuencia de las primeras. Y esos proyectos son los del PSOE y los de la UGT.