Ayer martes se cumplía una década exacta desde que Belén nos dejó. El 18 de agosto de 2016 se apagó una luz que, para muchos de nosotros, iluminaba las noches más oscuras y ruidosas de Logroño. Diez años después su recuerdo sigue tan presente como el olor a tabaco, cerveza y la música zumbando a todo trapo en los altavoces de La Cabaña.
Belén y su hermano Jose regentaron el mítico local que durante los noventa, fue principal refugio y epicentro del Heavy Metal en la capital riojana. Situado entre las calles Maria Teresa Gil de Gárate y Pérez Galdós, La Cabaña no era solo un bar de barrio, era todo un hogar para la tribu de melenudos que allí morábamos en nuestros ratos libres y fines de semana. Un sitio único donde Judas Priest, Ozzy, AC/DC o Iron Maiden sonaban a todo trapo mientras las cuadrillas de chiquiteros hacían su particular ronda, mezclados con la juventud metalera logroñesa.
No cabe duda que muchos crecimos detrás de aquella barra. Belén nos recibía siempre con una sonrisa, era nuestro amor platónico, nuestra musa. Recuerdo que siempre pedíamos la misma ronda, unas “sanmigueles” bien fresquitas, a setenta y cinco pesetas cada una, unos 0,45€ céntimos actuales, ojo al dato. Nos hidratábamos a golpe de doble bombo mientras el ambiente se caldeaba poco a poco y, a última hora, la espesa niebla que ocultaba el piso superior convertía el local en un barrio de Londres. ¡Qué tiempos aquellos!.
La Cabaña cerró hace ya unos años dejando huérfanos a un buen puñado de cuadrillas y amigos, pero el recuerdo de aquellas noches sigue intacto en nuestra memoria, con gran cariño. Nunca conocí a Belén más allá de las conversaciones de barra. No hacía falta. Su mirada transmitía una dulzura que contrastaba en medio de tanto decibelio y chupa de cuero, haciendo que te sintieras como en tu propia casa. Era una buena persona.

Logotipo de La Cabaña, realizado por Manu Bazo.
Hoy, diez años después, vuelvo a escribir estas líneas con la misma pena que sentí cuando me enteré de su marcha a través del blog de mi amigo Salva, otrora batería de los míticos Amnesia. Valgan estas palabras, una vez más, para honrar su memoria y aniversario. Que suenen de fondo Ozzy y Judas Priest, los Maiden y Metallica, AC/DC y Los Suaves.
Belén, allí donde estés, sigue dibujando tu sonrisa.
Descanse en paz.