CROM no sonaban a nadie más. Cantaban en inglés cuando casi nadie se atrevía, mezclaban velocidad con épica y tenían un punto de oscuridad que los hacía distintos. Steel for an Age y Wasteland no vendieron lo que merecían, tampoco sus vinilos sonaban como realmente merecían, pero con el paso del tiempo aquellos trabajos se convirtieron en esos discos que uno guarda y defiende para siempre.
De aquella numerosa amalgama de bandas españolas que poblaron los escenarios, radios y revistas en los ochenta, muchas acabaron despidiéndose de los focos dejándonos un hermoso recuerdo, cálido y familiar. Otras sin embargo, como los vallisoletanos CROM, cerraron sus puertas llevándose consigo algo mucho más profundo e íntimo que habitaba en nuestro interior. Un sentimiento único que despertaba en nosotros al compás de su música y que con su partida en 1990, provocó una herida que ha estado abierta desde entonces en forma de canciones a medias, una grabación en TDK del local de ensayo y la sensación de que algo importante se había apagado, sin llegar a explotar todo su potencial.
Esa cassette ha esperado 38 años.
Ahora, por fin, llega ‘III’. En mi humilde opinión creo que no se trata de un regreso triunfal ni un intento de recuperar el tiempo perdido. Es algo más sencillo y, al mismo tiempo, más profundo: el cierre de una historia, de una herida que se merecía un final. Todos lo merecíamos.
Los cuatro de siempre —Luis, Gabi, Denis y Mimi— han recuperado parte de aquellos bocetos y composiciones proyectadas a finales de los ochenta y con mucha paciencia, cariño, amistad y kilómetros, las fueron grabando y arreglando entre los meses de diciembre de 2023 y enero de 2026, compartiendo las labores de producción con Suko Sánchez, para dar a luz los cuatro cortes que componen su tercer álbum, un trabajo conceptual que se inspira en la Primera Guerra Mundial.

El EP dura apenas 25 minutos, pero se escucha como una sola pieza. Off to War/Dreaded arranca con esa mezcla de ilusión y esperanza que pronto anuncia lo que viene, desbloqueando recuerdos a golpe de doble bombo. Es la más larga, casi ocho minutos.
Trench es la más oscura, la que más duele, con ese estigma que CROM siempre llevaron dentro. Quizás la que mejor muestre hacia dónde caminaba la evolución natural del combo, tiene mucho peso, más reposada que su hermana Last Charge, la cual es pura urgencia, de las que piden escenario a gritos. Un pelotazo que junto a Buried Souls/Gallipoli, nos muestra a una banda llegando al clímax musical, sellando un trabajo que demuestra que casi nada es imposible, elaborado con la receta especial de la casa.
‘III’ contiene cuatro temas pegadizos llenos de todo aquello que nos hizo sonar antaño, pero con un sonido que nos devuelve a la realidad donde CROM se arrancan esa espina otrora clavada tan profundamente en su trayectoria discográfica, disfrutando por fin de una producción que les hace justicia.
Lo más bonito de ‘III’ es que no intenta sonar a 1989, pero tampoco reniega de ello. Suena a lo que CROM posiblemente habrían sido si hubieran continuado sus peripecias en los convulsos noventa. Hay Thrash, hay Heavy, hay Progresivo… pero sobre todo suenan a ellos mismos. Esa personalidad que siempre los separó del resto y que los fans de la banda anhelábamos volver a escuchar una última vez.
Su momento ha llegado.
CROM están de nuevo en activo, querido lector, haciendo gala de la misma honestidad que siempre les caracterizó. Si los disfrutaste en su época anterior, como es mi caso, esta nueva grabación te va a volar la cabeza. Si por el contrario saliste del vientre de tu madre en los noventa o dos mil, piensa en este álbum como una inmejorable oportunidad de saborear directamente y con un sonido actual una de las mejores bandas que tuvimos hace tiempo, actualmente de vuelta y con energías renovadas.
Totalmente recomendable, sin ninguna duda.