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Javier Tourón

Talento, educación, tecnología

Modos alternativos de conceptualizar las altas capacidades (6/6)

Modelos alternativos de entender las altas capacidades

 

 

En esta penúltima entrada vamos a tratar el modelo tripartito de Pfeiffer, del que ya tenemos conocimiento por entradas anteriores (ver este enlace y este otro), pero que lo vuelvo a incluir aquí por ser parte del capítulo que venimos ofreciendo. Remataré esta serie con una última entrada con las conclusiones del capítulo y un documento en el que incluiré el texto completo del mismo en castellano (que incluirá la bibliografía; cuestión no menor).

Modelo tripartito sobre la alta capacidad (giftedness)

Hay muchas maneras diferentes de conceptualizar las altas capacidades (giftedness). Ninguna conceptualización es correcta. Todas son simplemente formas diferentes de ver a los niños y jóvenes que, de alguna manera, son especiales. Cada uno de los diferentes modelos tiene implicaciones respecto a quiénes son dotados, cómo identificarlos y qué debemos hacer para educarlos y actualizar sus dones y talentos.

Como resultado de muchos años de trabajo con jóvenes altamente dotados durante mi permanencia en la Universidad de Duke, propuse un modelo tripartito sobre las altas capacidades [giftedness] (Pfeiffer, 2013b, 2015). Este modelo proporciona tres formas diferentes de ver a los estudiantes con una gran capacidad o un potencial extraordinario. Ofrece tres formas diferentes, pero complementarias, de conceptualizar, identificar y programar para atender a los estudiantes dotados. Las tres lentes distintas a través de las cuales los estudiantes de alta capacidad pueden verse dentro de este modelo son las siguientes:

  • La lente de la alta inteligencia;
  • La lente de los logros sobresalientes; y
  • La lente del potencial para sobresalir.

La primera perspectiva, la visión desde la alta inteligencia, ya es familiar. A través de esta primera lente, se puede usar una prueba de inteligencia o su proxy para identificar intelectualmente a los estudiantes que funcionan a un cierto nivel, considerablemente por encima del promedio. Otras pruebas pueden complementar la prueba de inteligencia intelectual, pero el criterio de alta capacidad intelectual se basa en pruebas convincentes de que el niño está avanzado intelectualmente en comparación con sus compañeros de la misma edad. Esta primera perspectiva puede seguir una visión general (g) o multidimensional (por ejemplo, C-H-C, estructura del intelecto, inteligencias múltiples) de la inteligencia. Incluso puede basarse en un modelo neuroanatómico de la alta capacidad; un trabajo reciente, por ejemplo, ha postulado que los niños más inteligentes demuestran una corteza más plástica, con una aceleración inicial y una fase prolongada de aumento cortical, seguido de un período de adelgazamiento cortical vigoroso en la adolescencia temprana (Shaw et al., 2006).

El fundamento de los programas para los estudiantes más dotados basados en la capacidad de ver los dones a través de la lente de un cociente intelectual alto, es que los estudiantes con una inteligencia superior necesitan, o tienen derecho a recibir, un material académico avanzado, intelectualmente desafiante o más acelerado, que no suele encontrarse en el aula regular (Pfeiffer, 2013b, 2015). Basándonos en esta perspectiva, la educación para los más capaces consiste en un plan de estudios altamente acelerado o académicamente avanzado y desafiante. Los programas de verano de Johns Hopkins o de Duke TIP, son dos ejemplos.

La segunda perspectiva, los logros sobresalientes, no ignora ni menosprecia la importancia de la alta inteligencia. Sin embargo, esta segunda perspectiva enfatiza el desempeño en el aula y en proyectos del mundo real, como la característica principal que define las altas capacidades. Según esta segunda perspectiva, la evidencia de la excelencia en el mundo real es la condición sine qua non para ser calificado como estudiante de alta capacidad y para ser admitido en programas específicos, no por un alto cociente intelectual (Pfeiffer, 2013b, 2015). El portafolio y la evaluación de la rúbrica de los productos reales de los estudiantes se utilizan para identificarlos como estudiantes de alto rendimiento, como dotados desde esta segunda perspectiva, no por las altas puntuaciones en las pruebas de CI. Los educadores de los más capaces, dentro de esta segunda perspectiva, buscan evidencia directa de excelencia académica auténtica. La creatividad se enfatiza cuando se ve el talento a través de esta segunda lente (Pfeiffer, 2015). Por ejemplo, las escalas de valoración para maestros contienen ítems como: muestra una imaginación activa, genera muchas ideas para qué pasaría si, etc. (Pfeiffer & Jarosewich, 2003). Además, la motivación, el impulso, la persistencia y la pasión académica, factores claramente no intelectuales, son enfatizados por muchos defensores de esta segunda forma de conceptualizar las altas capacidades.(Pfeiffer, 2012, 2013b, 2015).

El fundamento de los programas basados en una perspectiva, de logros sobresalientes, es que los estudiantes que sobresalen académicamente han ganado y merecen programas académicos especiales debido a su esfuerzo sobresaliente y sus logros superiores. La educación basada en una perspectiva de logros sobresalientes, sería diferente de la educación guiada por una perspectiva de alta inteligencia. Los programas para estudiantes dotados consistirán en currículos altamente enriquecidos y académicamente desafiantes, aunque no necesariamente acelerados o altamente avanzados (Pfeiffer, 2013b, 2015).

La tercera perspectiva es el potencial para sobresalir. A algunos niños y jóvenes, por diversas razones, no se les ha brindado la oportunidad suficiente o la estimulación intelectual adecuada (o incluso la práctica deliberada) para desarrollar lo que permanece latente y aún no desarrollado, o los dones intelectuales o académicos poco desarrollados (Pfeiffer, 2013a, b, 2015). Esta tercera perspectiva se basa en mi experiencia trabajando con muchos estudiantes de alto potencial, la experiencia de muchos otros y un abundante cuerpo de investigación (Irving & Hudley, 2008; Nisbett, 2009; Pfeiffer, 2015).

La mayoría estaría de acuerdo en que no todos los niños y jóvenes comienzan en igualdad de condiciones. Algunos niños de ambientes pobres, aquellos de familias en las que las actividades intelectuales y educativas no se fomentan ni se nutren en el hogar, o en el que su idioma nativo no es el que se habla en sus escuelas o comunidad, o los niños que crecen en zonas rurales o superpobladas o son peligrosas, las comunidades donde la estimulación intelectual y las oportunidades educativas son escasas, todas se encuentran en una clara desventaja para desarrollar sus dones (Ford & Whiting, 2008; Nisbett, 2009; Pfeiffer, 2002, 2012, 2013b, 2015). Este es el fundamento de la tercera perspectiva dentro del modelo tripartito.

La tercera perspectiva implica una predicción de que los estudiantes de alto potencial probablemente sobresalgan cuando se les proporcionen recursos o programas especiales. El supuesto que subyace a esta tercera perspectiva es que con el tiempo, un entorno alentador y altamente estimulante y las intervenciones psicoeducativas adecuadas, estos estudiantes actualizarán su alto potencial aún no realizado y se distinguirán de sus compañeros como dotados. La educación guiada por una perspectiva de potencial para sobresalir, consiste en un currículo altamente motivador y enriquecido que puede incluir intervenciones compensatorias (Pfeiffer, 2015). Esta tercera categoría de dotados también conlleva una predicción. La predicción es que si al estudiante se le proporciona una intervención psicoeducativa bien concebida, completa, intensiva y basada en la evidencia, que a menudo requiere un componente del hogar, entonces, en última instancia, parecerá indistinguible, o al menos muy similar, a cualquier estudiante que ya está identificado dentro de una de las otras dos categorías de los más capaces: alta inteligencia o aprendiz académicamente destacado.

Desafortunadamente, aún no hay investigaciones empíricas que apoyen (o refuten, en realidad) la hipótesis de que existe este tercer tipo de alumnos más capaces, los diamantes en bruto, que florecerán con intervenciones psicoeducativas bien diseñadas e intensivas. También está claro que las intervenciones deberían ser de una alta dosis para compensar las pérdidas iniciales en experiencias y oportunidades familiares y educativas. Y también es evidente que los educadores anteriores identifican a los estudiantes jóvenes dotados con el potencial de sobresalir, lo más probable es que respondan favorablemente a las intervenciones psicoeducativas planificadas. Esta es un área de oportunidades de investigación emocionantes a nivel mundial.

Estas tres categorías de dotados constituyen diferentes tipos de niños, con diferentes niveles y perfiles de capacidades y, en muchos casos, diferentes capacidades e incluso características de personalidad (Pfeiffer, 2015). Sin embargo, los grupos no necesariamente se excluyen mutuamente y existe una superposición considerable. Por ejemplo, hay muchos estudiantes con puntuaciones de CI excepcionalmente altas que son académicamente dotados, con una pasión ardiente por aprender. El modelo tripartito sirve para eliminar gran parte de la acritud que se encuentra a menudo cuando las escuelas adoptan solo una visión de la alta capacidad orientada, típicamente, de modo restringido al CI. Los detalles sobre cómo operacionalizar el modelo tripartito se encuentran en Pfeiffer (2015).

Más información en http://www.javiertouron.es

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Sobre el autor

Vicerrector de Innovación y Desarrollo Educativo en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), es Catedrático de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación. Doctor en Ciencias de la Educación y Ciencias Biológicas. Convencido de que 'El talento que no se cultiva se pierde' ha dedicado gran parte de su carrera académica e investigadora a los alumnos de alta capacidad intelectual, su identificación y promoción educativa; encontrando en la correcta utilización de las nuevas tecnologías y la innovación educativa caminos para lograr sistemas educativos excelentes capaces de promover y alentar el talento y las capacidades de todos los alumnos.   MÁS SOBRE EL AUTOR


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