La Rioja

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Categoría: OTRAS DIFICULTADES
Enfermedad, muerte… pistas para cuando lo real de la vida nos sacude el alma

En general, conforme nos hacemos mayores los problemas se tornan más reales. Es lo que yo, al menos, estoy viviendo los últimos tiempos, al encontrarme, casi día tras día, con enfermedades y muertes cercanas.

De crío te agobias por el trabajo, el novio… aunque las muertes y enfermedades que tocan alrededor te duelen mogollón, te dejan como el poso de que son algo puntual, un duelo que has de pasar para seguir con los interesantes proyectos que te esperan en el futuro. Hablo –repito e insisto– en general (es decir, lo que creo que ocurre, más o menos, a muchos jóvenes en nuestro entorno).

Sin embargo, llega un día en que lo anecdótico comienza a transformarse en habitual, además de que tú mismo ya vas sintiendo en el cuerpo el paso del tiempo. A gente de tu edad, y más jóvenes, les aparece un tumor chungo; tus padres envejecen; amigos de ellos fallecen; amigas tuyas se convierten en enfermeras a full-time… Y no sé, cada uno esto lo vive de una manera diferente pero creo que a muchos nos hace sentir que ya somos “adultos”.

Además, como el ser humano es tan egocéntrico, todo esto nos suele confrontar (la mayoría de las veces de forma inconsciente) con nuestra propia muerte, nuestra propia vulnerabilidad. Y también, como es mi caso, con asuntillos antiguos que aun tenemos sin elaborar.

Escribo todo esto empujada por lo que sucede a mi alrededor, por lo que se me mueve dentro y por ciertos post que, como extrañas sincronías, van apareciendo en mi camino y que quiero compartir en este minimapa con todos vosotros. Es mi manera de ampliar perspectivas, que es lo que siempre busco en mi trabajo y para mí misma. Rescato dos, uno pivotado en lo individual y otro en lo social:

1. Mientras despierto de Ana Baza: Blog de una terapeuta gestalt a la que diagnosticaron un cáncer de pulmón este enero. Es un diario para ella, para estar presente, para redescubrirse mientras dura el viaje y a la vuelta. Os lo comparto tanto para los que estáis en estas mega tormentas, como para los que acompañáis a estos viajeros, y para todos los que queremos caminar por la vida de una forma más auténtica y real. (Escribe desde su particular personalidad y es sólo su particular viaje ¡no olvidéis esto nunca!

2. Los enfermos no son luchadores. Post que coincidió en el tiempo con la siguiente publicación en FB de Javi Vega: “Me revienta el concepto de enfermo luchador. Me revienta porque no concibo que nadie que se muera haya perdido ninguna lucha ni porque haya ningún mérito o demérito en sobrevivir o sucumbir a un cáncer.

Pero sobre todo me revienta porque ese término, luchador, lo inventó alguna persona sana para hacer más cómoda una verdad que incomoda a la que luego se añadieron otras como carrera o ejemplo de lucha.

Por cierto, mientras se nos llenan la boca con estas cosas tan cuquis, se recorta como nunca en investigación y hay una enfermera para 22 pacientes en el turno de noche en la planta de oncología”.

El cáncer no se trata de ser valientes, ni de luchar, ni de vencer. Porque donde hay valientes hay cobardes, donde hay vencedores hay vencidos, y donde alguien lucha alguien pierde. Así que poned atención a esos “tienes que ser fuerte”, ”tienes que luchar”, “sé valiente”, “no te rindas”. Y tengamos presente que en una enfermedad lo más influyente es la calidad del sistema público de salud, la investigación que se realiza y el apoyo instrumental y emocional del entorno y la comunidad.

Complejo esto del enfermar y del envejecer ¡y del vivir en general! (otro texto interesante a este respeto es esta reflexión sobre historia del Santo Job de M.Cruz Estada, que además aporta un diferente significado a lo que para mí es Aceptación).

Sin embargo, quiero acabar hoy con un párrafo de Ana Baza, que me retumba en las entrañas y resume lo que un día escribí sobre la insignificancia. Es para mí un faro esencial que intento, cada día, tener presente:

“Y así es nuestra vida, igual que aquella maravillosa, y creo que aún insuperable, escena en Blade Runner donde el replicante, interpretado por Rutger Hauer, habla de nuestra insignificancia y la búsqueda del sentido de la vida.. “y desapareceremos como lágrimas en la lluvia“. Siempre me ha estremecido esta escena y ahora se me cuela entre los huesos como la humedad en invierno. La vida continuará, sin alterarse un ápice, en el mismo milisegundo en que yo desaparezca, entonces para qué tanto esfuerzo en ser algo, en decir, en hacer, en buscar un sitio que en realidad ya ocupo por el mismo hecho de existir. Para qué tanta pelea, tanto disgusto, tanto pensar y planificar. Para qué poner la energía en mostrarme en el mundo, en vez de en el mismo acto de existir y estar en él por derecho propio. “

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas).

Replicante Blade Runner pistas ante la muerte, enfermedad y lo real de la vida

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Me doy cuenta pero sigo igual. Metáfora de la mano izquierda como vía de cambio

Cuando te das cuenta de cómo te haces daño, el dolor es doble: al de siempre se le suma la frustración de no ser capaz de parar eso que ahora conoces. Sin embargo es el primer paso para que la vida deje de ser una inercia sin sentido, donde uno nace, crece, se reproduce si es el caso, y muere. Una inercia que, además y por desgracia, de instintiva no tiene nada. Sino que es un continuo huir de un vacio. Y es este permanente huir el que perpetúa el sufrimiento propio y del planeta entero.

En otros minimapas os he hablado de la importancia de sostener el malestar, incluso de la necesidad de profundizar en él. Pero hoy os voy a introducir la vía que complementa a esto: el desarrollar acciones diferentes. Y para ello utilizaré una metáfora surgida en una sesión de psicoterapia de hace un par de semanas:

Metáfora de la mano izquierda.

Si uno es diestro, lo va a ser toda la vida. Pero si comienzas poco a poco a utilizar la mano izquierda, con el tiempo te será más fácil elegir qué mano usar ante determinada situación, aunque siempre el primer impulso (lo que le sale a uno automático) es utilizar la derecha.

Pues lo mismo para determinados comportamientos o actitudes que nos hacen daño. Si uno, por ejemplo, nunca pide ayuda, puede comenzar a disciplinarse para pedir un poquitín ¡con mucho amor, eso sí! Es decir, es fundamental hacerlo como cuando educas a un niño que todavía no sabe lo que está bien y mal: no le exiges con una vara, sino que con paciencia le ayudas a averiguar cómo cuidarse.

Así, aunque siempre la cabra tire al monte, iras ganando en libertad, en abanico de rutas que puedes coger (en vez de ir siempre por la misma, que ya sabes a donde te lleva, y en la que apenas hay margen para la sorpresa y la magia)

Qué, te animas a comenzar a usar la mano izquierda? (por cierto, para los zurdos como yo es al revés, claro;))

Ah, puntualización final: en nuestros defectos (aquello que nos hace sufrir) se esconden grandes tesoros. Sólo hay que descubrirlos y crear con ellos algo bello, bello y flexible, jeje!

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas).

Metáfora de la mano izquierda con el amor de ayudar a un niño a comenzar a caminar.

(Francis)

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Cómo controlar la ira en 6 puntos

Otros comienzos de año os he compartido #minimapas para los kilitos de más o la cuesta de enero… Así que éste va sobre la ira, ya que en esta época del año a veces se agudizan nuestras dificultades con esta emoción.

He elegido el título “cómo controlar la ira” porque es lo que más buscamos por internet. Pero en este #minimapa lo que descubriréis, en 6  puntos, es cómo no hacernos tanto daño con esta emoción, a la vez que aprovechamos sus potencialidades  –porque lo de “controlar” en el tema de las emociones mola más bien poco.

1–Es natural sentir, expresar y descargar la ira

Es una de las cinco emociones básicas; está en la jabalina que defiende a sus jabatos; la sentimos cuando algo nos llega como injusto; y nos lleva a la acción, a protegernos, a poner límites, a defender lo que nos importa.

Una discusión, una pelea, a tiempo puede ser sana aunque duela (otro día os hablaré de la asertividad). Y en la vida es necesaria la destrucción (ejemplo, romper una relación tóxica) pues, como bien expresan los tres dioses indús Brahma-Vishnu-Shiva, creación-conservación-destrucción están en  todos los niveles de la naturaleza, siendo los tres igual de esenciales. Siempre que se crea, se parte de algo; Siempre que se destruye, se deja algo. Todo está en continua transformación.

2–Las sombras de la ira

Por una parte, encontramos los peligros de la agresividad: hacer un daño excesivo al otro o a nosotros mismos; tanto por las propias acciones como por sus consecuencias (perder un trabajo, por ejemplo). Y por otra, el riesgo de volver esa rabia contra uno mismo: la culpa muchas veces es eso (prefiero sentirme yo culpable, que ver que el otro, al que admiro o temo, es el responsable); y también muchas somatizaciones (ejemplo contracturas musculares por la tensión de contener el enfado); además de que por evitar enfrentamientos podemos optar por una postura sumisa o demasiado conciliadora, con todas las consecuencias que esto tiene.

La rabia, como toda emoción, no hay que evitarla (ejemplo, evitando conflictos) ni bloquearla (ejemplo, racionalizando): Me pisan en el autobús y me dice la mujerica “ay, disculpe”; Contesto “no se preocupe, no pasa nada” no permitiéndome sentir rabia porque tengo la creencia implícita de que sentir “enfado no justificado” es de mala gente y ella pues lo ha hecho sin querer; Y sigo con mi día con el pie dolorido y una tensión en el cuello que atribuyo a la almohada.

Tampoco es cuestión de dejarse arrastrar por la ira en nuestros actos y devolverle un pisotón aun mayor. Pues aquí a diferencia del resto de los animales en sus peleas, entramos en una especie de locura de más y más violencia, sin pararnos un momento a sentir que el otro además del enemigo es mi hermano (el pararse a reconocer al otro como otro yo, el dejar el espacio para sentir al otro, es en mi opinión lo que pone límite a los actos de odio).

Y lo de engancharse a esta emoción azuzándola con pensamientos tampoco es buena idea. Dejarla ir es importante porque las consecuencias de sentir desprecio o resentimiento continuado las sufre el cuerpo.

A veces ayuda después de un enfado tomarse una larga pausa de varias horas para eliminar la ira de tu sistema. Baja la luz, escucha música suave… o sal a correr. A cada persona le sirve una cosa diferente para contactar con un poco de calma.

Y recuerda la frase Nelson Mandela “cuando salí para ser libre, supe que si no dejaba atrás toda la ira, el odio y la amargura, seguiría encarcelado.”

3–Qué sería lo sano

Lo sano sería permitimos el flujo natural de la experiencia. Es decir, en el ejemplo del autobús: me pisan → siento el dolor físico → emerge rabia → la noto y la observo (si es necesario la respiro para no actuarla) → y sólo después de sentir, reflexiono que ha sido un accidente, y actúo en consecuencia. Estoy atento a qué me dice y la dejo fluir, la dejo ir. Esto, por supuesto, es el ideal, pero como tal nos sirve de guía ;)

Además es importante tener en cuenta que a veces la rabia es, en realidad, miedo o también tristeza. Incluso hay personas que nos la hacen sentir para no sentirla ellas. Es decir, el mundo emocional en los humanos no es sencillo pero escuchándolo, en vez de intentar controlarlo, la vida se abre más y más cada día.

4–La culpa

¿Y qué pasa con la culpa? En otro #minimapa os hablaré de ella. Hoy sólo señalar que los que suelen sentir mucha culpa les convendría explorar el por qué de esa tendencia; y los que no la sienten, exhorto a su ética para que se lo miren un poco. La culpa sirve, o debiera servir, para reparar en lo posible el daño causado e inhibir volver a hacer algo parecido.

5–Sugerencias para manejarnos con la ira (que no para controlar la ira)

5.1. Escribe una lista de las cosas que suelen enfadarte.

Esto te servirá para dos cosas: para adelantarte a esa reacción; y para empezar a comprender lo que te enfurece.

¿Lo que te enfurece es razonable o es una reacción exagerada? Si es exagerada (es decir, si a otras personas no les afecta igual), es que está saliendo tu sombra (ver #minimapa Mr. Hyde) y/o tu niño herido (con toda su rabia reprimida) y/o estás desplazando otro problema (ejemplo: pagar en casa, problemas de trabajo).

5.2. Aprende a identificar las primeras señales de la ira.

Ya que sólo al principio se puede hacer algo (llegado un punto, el cortex frontal casi deja de funcionar y la amígdala toma el mando)

¿Cómo notas que “empieza a subir el termómetro”? (pensamientos, conductas y sensaciones corporales): ¿se acelera tu corazón? ¿y la respiración? ¿se te pone roja la cara? ¿mandíbula tensa?

5.3. Prueba posibles estrategias ante las primeras señales de ira:

-Vete de la situación (di por ejemplo que necesitas salir un momento para no explotar) o posponed la discusión.

-Cuenta hasta 10 practicando la respiración abdominal y piensa en las consecuencias: Espera un poco antes hablar o actuar; respira hondo unas cuantas veces y cuenta despacio hasta diez. Aprovecha ese momento para serenarte y decidir menos emocionalmente qué quieres hacer y decir, para que no sea algo de lo que te puedas llegar a arrepentir.

-Si dudas, no lo hagas (deja ese email que acabas de escribir para enviarlo mañana)

-Si sientes que no vas a poder controlar la situación y quieres distanciarte pero no puedes irte, imagina que eres una mosca en la pared. Lo que está pasando allí abajo no va contigo.

6–Concluyendo…

Todo esto, como suele pasar con  las cosas de la mente, es relativamente fácil de entender y muy complicado de aplicar. Dejad, por favor, de tratar de controlar la ira (dejando aparte los delitos, claro) y comenzad a escucharla y explorar lo que esconde (que los “síntomas” que se “controlan” salen luego por otra parte). El deporte, el yoga etc. ayudan mucho a bajar nuestro nivel de irritabilidad. Lo que yo te propongo es que también eches un vistazo a las causas, que quizá no son las que te imaginas;)

(Mercedes García Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas).

Personaje de la película Inside Out para comprender cómo controlar la ira.

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Día Internacional de las Personas con Discapacidad

Día Internacional de las Personas con Discapacidad (3 de diciembre)… y recupero esta imagen que me encanta, me encanta, me encanta.

Imagen para el Día Internacional de las Personas con Discapacidad.

Y me encanta porque expresa, de manera genial, lo que, en mi opinión, se reivindica este día.  Y como ya he escrito cuatro minimapas entorno a este tema, hoy los recopilo para facilitar tanto el pajareo (de aquellos que os pique la curiosidad) como la profundización (de los que os mole la reflexión para construiros vuestra propia opinión):

⚓ Micro-reflexión sobre la Discapacidad.

⚓  ¿Mujer y discapacidad?

⚓  Mini-guía para cuando te encuentres con la parálisis cerebral.

⚓  Mi historia (bregando con mi discapacidad).

Y, como estos días estoy un “poco” liada con el anuncio de mi primer libro (basado, por cierto, en este blog de Minimapas para tormenta), os extraigo unas cuantas frases de los post que he numerado arriba para despedir este minimapa por el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Hasta la próxima semana, navegantes!

“Todo el mundo tenemos nuestras limitaciones y potencialidades; y son el conjunto de todas ellas lo que nos hace maravillosamente únicos. Sin embargo, tanto unas como otras dependen del entorno donde vivamos. Y si yo no contara, por ejemplo, con mi querida silla de ruedas eléctrica, no podría desarrollar muchas de mis alas.”

“No me gusta la frase ‘la única discapacidad es una mala actitud’ porque, por mucho que sonría, las escaleras para acceder a ese determinado edificio no van a desaparecer.”

“Recuerda que una enfermedad, un accidente o la vejez te pueden colocar al otro lado.”

“Las mujeres que tienen un certificado de discapacidad afirman haber sufrido violencia física, sexual o miedo de sus parejas o exparejas (23,3%) en mayor medida que las que no tienen certificado de discapacidad (15,1%).”

“Todos somos ‘diversos funcionales’ y la discapacidad depende del entorno en el que nos encontremos (por ejemplo, no saber chino en China). La diversidad es lo que nos enriquece, nunca lo olvidéis.”

“Intenta, please, no presuponer antes de conocerme (ni para bien ni para mal): cada persona somos edición limitada de un único y exclusivo ejemplar.”

“Todos tenemos dificultades (algunos más que otros, eso sí) y las mías (bueno, parte de las mías) sólo son más visibles.”

“Todos somos diferentes y cada cual a de des-cubrir (construir) su propio y singular camino. O sea que nada de ejemplos ni inspiraciones. Sólo ética en la mente y compañerismo en el corazón”.

(Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas).

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Mi historia en 850 palabras (Día Mundial de la Parálisis Cerebral)

El primer miércoles de octubre es el Día Mundial de la Parálisis Cerebral (#DMPC) y el año pasado, por esta fecha, os dejaba una breve pero intensa reflexión general sobre este tipo de discapacidad (ver aquí).

Hoy, sin embargo, he decidido hablaros un poco de mí. Pienso sobre todo en los padres, familia, entorno y profesionales de niños con parálisis cerebral. Pero también en cualquier persona que caiga por casualidad en este post… pues mis dificultades motoras las puedes extrapolar a esas a las que, a ti lector, te toca enfrentarte en tu vida. Todos tenemos dificultades (algunos más que otros, eso sí) y las mías (bueno, parte de las mías) sólo son más visibles.

Este mini-mapa va a ser brevito. A lo mejor cuando sea viejecilla me anime a contaros mis aventuras y desventuras, que han sido de lo más variopintas, la verdad.

Tengo parálisis cerebral desde el nacimiento (1975). Utilizo habitualmente una silla de ruedas eléctrica y tengo dificultades para manejar las manos, hablar y, en general, controlar los músculos de mi cuerpo.

Al cumplir el año comencé la fisioterapia, poco después la logopedia y a los cinco el cole (primero en un aula especial y en 1º de EGB ya en una “normal”). Combinar todo esto ahora veo que debió de ser duro pero, como suele pasar (y basta pensar, por ejemplo, en los niños de las calles de la India), lo vivía con ligereza y alegría (tanto lo físico del sobre esfuerzo, como lo emocional del rechazo y otras cuestiones). Luego llegaron las operaciones de espalda junto a la adolescencia, y con ellas un retraimiento social total. Por fortuna me fui a estudiar fuera (Farmacia a Pamplona) y a partir de ahí comencé, poco a poco, a retomar las riendas de mi vida.

No tengo duda de que he llegado a donde he llegado gracias a mis hermanos, mi padre y, fundamentalmente, mi madre (aunque, claro, como todo ser humano tenga sus “cositas”, jeje; además de que en mi proceso interior ha sido el vínculo más importante a trabajar). Lo han hecho requetebién, la verdad. Ejemplos: tan importante es la fisio como el jugar; si te caes, te levantas y ya está, como tus hermanos; y, como ellos, primero los deberes y luego la tele; e ir a un cole normalizado me permitió desarrollar habilidades sociales y de empatía, que considero esenciales. Fuera de familia y amigos he de decir que, en vez de apoyos, he recibido obstáculos (ah, y muchísimas palabras bonitas y de admiración, que, claro, se las lleva el viento). Pero esto lo dejo para comentar, quizá, en otra ocasión.

Durante farmacia, me fui un verano con una familia a EEUU, me saqué el carnet de conducir (otra de las cosas de las que me sentía incapaz), y también tuve muchísimos problemas físicos por el sobre esfuerzo. Acabe entre los cinco mejores expedientes de mi promoción y comenzó una época oscura de búsqueda de trabajo.

En esta temporada seguía con mi automático de “hacer-hacer-hacer y no escucharme”, que tan lejos me había llevado. Sin embargo, por suerte, la Vida me fue conduciendo a estar más sensible a mi voz interior y así dejé un trabajillo que tenia y, con la oposición de casi todo el mundo, me fui a Salamanca a estudiar psicología, manteniéndome con mis ahorros. No sabía a dónde me llevaría aquello pero me lancé a la piscina de mi deseo. Acabé en poco más de tres años, preparé el PIR (equivalente al MIR de medicina) y obtuve el número uno.

Realicé la residencia en Zaragoza y Barcelona. Luego trabajé en centro de salud. Y posteriormente para asociaciones y en consulta privada, donde continúo actualmente acompañando a todo tipo de personas. La psicoterapia es claramente mi pasión y lo que se me da bien hacer (me suelen decir que mi hablar es diferente; mi escucha en consulta, transformadora), y me siento realmente afortunada por haber encontrado mi deseo, mi río, y dejarme llevar por él, a pesar de remolinos y demás dificultades (externas e internas).

En Zaragoza también comenzó definitivamente mi viaje interior. Desde entonces he cambiado muchísimo y me ha pasado de todo. He vivido mucho tiempo sola y me encanta. Ahora vivo con mi pareja y también me encanta. Me gusta viajar sola; reírme con mis amigos; meditar; desfasar; sentir lo que siento por mi chico… Y alcanzar todo esto no ha sido nada nada fácil.

Todos somos diferentes y cada cual a de des-cubrir (construir) su propio y singular camino. O sea que nada de ejemplos ni inspiraciones. Yo a veces me siento una cabra que intentó ser oveja y acabo el post con esta cita, que me encontré el otro día y me resuena muy profundo:

“Todo lo que nos sucede entendido adecuadamente, nos conduce a nosotros mismos.” Carl Gustav Jung.

~Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas también en FB, Tw y Ln.

Nota: Este sábado me invitaron a una mesa redonda en el Congreso Anual de Parálisis Cerebral y el domingo, antes de coger el tren, me fui a mi bola hasta Sol en metro, recorrí Chueca y Fuencarral y me bajé después hasta el Retiro. Y en todo este recorrido no vi ni una silla de ruedas.

GarciaLaso ofreciendo un taller como psicólogo en Logroño

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Te planteas aprovechar el verano para una toma de decisiones?: Mini-mapa en 7 pasos

El verano puede convertirse a veces en un tiempo de pausa y de poner distancia para la toma de decisiones. Por eso, antes de mi paréntesis veraniego con el blog, dedico este último mini-mapa a las decisiones importantes, y no tan importantes (que la verdad es que a casi todos nos suelen traer por la calle de la amargura). La próxima semana ya os desearé mu buenas vacaciones con una recopilación de post aplicables al verano y sus cosillas). Hasta entonces, os dejo con los 7 pasos que he elaborado, confiando en que os sean de alguna utilidad;)

1. Comienza con una tabla de pros y contras, y de posibles consecuencias a corto y a largo plazo de cada una de las opciones.

2. Complementala con opiniones de personas confiables (tanto de amigos como de expertos en el campo)

3. Añade nuevas perspectivas: Qué es lo peor que podría pasar? Lo podría afrontar? / Qué dice mi Srta Rotenmeyer interior? / Lo hago por algún tipo de obediencia antigua a mi familia, a lo que se espera de mí, o por el contrario, es como una rebeldía ante lo anterior? (obediencia y rebeldía irreflexivas son en el fondo lo mismo) / Qué ideales o sueños walt-disney hay por debajo? / Y mi corazón, qué elije? / Qué le aconsejaría a mi mejor amigo en esta situación? / Si no tuviera miedo, qué haría? Y si no tuviera pereza? / Mi “yo viejecillo y anciano”, qué sugeriría? / Qué siente mi cuerpo ante las diferentes opciones? / Qué sería en mí hacer algo diferente?

Para responder a estas preguntas busca un rato y un lugar donde nadie te moleste. Relájate, cierra los ojos y juega con visualizaciones adecuadas para cada una de las preguntas. Después déjate escribir y dibujar lo que te surja.

4. Lo más importante, que ya lo he comentado otras veces, no es qué decidas sino desde dónde lo haces.

Es imposible saber qué va a ser mejor para tu vida  (a veces lo que parece a la corta una equivocación, a la larga se convierte incluso en una bendición, como cuando Steve Jobs decidió estudiar caligrafía). Además es esencial relativizar  (¿o es que acaso me juego la vida en esa elección?) y mirar a mi alrededor para salir un poco del egocentrismo que nos caracteriza a la sociedad occidental.

Uno decide mejor cuanto mejor se conoce. Por eso el acompañamiento de un profesional ayuda. Y, por otra parte, los conflictos externos nos ayudan a conocer los internos.

5. Ahora, aparca el pensar sobre la decisión  (pues ésta no llegará de darle vueltas y más vueltas). Es decir, cuando te vengan pensamientos obsesivos o preocupantes, ponte a cocinar, cuidar las plantas, dibujar, pasear o cualquier otra actividad que te centre. Y…

5.1. Estate atento a las señales externas (ejemplo: encuentro con un antiguo compañero de la infancia que te da una nueva pista), del cuerpo, de los sueños y de ideas inesperadas (que a veces aparecen en la ducha, por ejemplo).

5.2. A la vez, busca espacios de calma. Si estás todo el día ocupado no permites dar el tiempo y espacio suficiente para que la decisión madure y emerja a la consciencia lo que necesitas en este momento. Una opción magnífica para esto es poner la atención en observar la respiración porque esto nos trae al presente, que es el único tiempo que existe.

6. Entonces de repente y sin buscarlo llegará un momento en que veas lo que realmente quieres. En realidad, no es decidir sino observar. Y quizá sea sólo un pequeño destello pero que en tu interior sabes que es por ahí. El miedo, claro, será compañero de viaje, pero puede ser a la vez un letrero de neón que nos indica el camino (suele pasar que lo que nos da miedo es en el fondo lo que deseamos, por eso el miedo puede ser un indicador de por dónde ir),

7. No decidir es otra forma de decidir, navegantes. Y es muy importante tener presente dos cosas: que se hace camino al andar; y que uno ha de estar contento con lo que hace (que es lo que depende de mí) porque el resultado es siempre incierto. A veces, una de las funciones de las crisis es ésta: convencerte para tomar una decisión porque sientes que te ahogas si no lo haces.

Mercedes García-Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas.

“Hoy es hoy 
Y es tan real y tan único que solo nos queda habitarlo
con toda la presencia de la que seamos capaces,
con las decisiones que caen de maduras,
con todos los costos, con todos los riesgos,
asumiendo nuestra finita existencia,
en esta travesía acotada de ser cuerpos,
siguiendo los caminos que el alma va pidiendo…”
(Ximena Ianantuoni)

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Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica especializada en psicoterapia para pequeñas y grandes dificultades (garcialaso.com).