La Rioja

img
Duelo en niños por un ser querido: 5 orientaciones sobre cómo actuar
img
Mercedes Garcia-Laso | 23-11-2016 | 22:16

Ayer fue el Día de Todos los Santos y de nuevo me llamó la atención lo poco integrada que está la muerte en nuestra cultura actual. Entendible, por otra parte, dado el mandato social en el que vivimos de “hay que estar feliz, hay que estar alegre”, que he comentado en otras ocasiones en este blog, y que nos empuja a evitar, ocultar o a mirar hacia otro lado ante todo lo que nos provoque malestar. Y esto, claro, nos hace un lío a la hora de cómo explicar a un niño la muerte de un ser querido y cómo ayudarle en el duelo, por lo que me he propuesto en este minimapa dejaros cinco breves indicaciones.

1. Decir la verdad, o sea, que esa persona se ha muerto y no vamos a verla más. La explicación ha de estar,  por supuesto, adaptada a la edad del niño y al momento pero cuanto más breve y sencilla mejor (un niño pequeño sólo puede absorber cantidades limitadas de información) y sin metáforas.

Las metáforas pueden confundir porque el niño ha de entender que no va a volver a ver a ese familiar (la idea de “el abuelo está en el cielo”, si no se explica bien, puede hacer que el niño crea que el abuelo es astronauta o que va a volver).

Únicamente en una familia creyente, la explicación de que el fallecido “está en el cielo con Dios” es útil porque da una referencia comprensible para el niño y contiene una visión que coincide con su fe religiosa.

Claro que va a estar en nuestro recuerdo, que le vamos a recordar muchas veces, que hemos estado muy a gusto con él… pero ha muerto y no va a volver.

2. Los adultos no deben disimular su tristeza y han de incluir a los niños en el duelo.

El niño hace el duelo por identificación: ve el llanto, ve a sus padres tristones, que salen menos de casa… y al verlo afuera, va comprendiendo y va comprendiéndose.

Además cuando no se habla de un asunto en una familia, el niño entiende que “si mamá y papá no hablan de eso, es porque es algo malo, y es mejor no hablar de ello’; o ‘no puedo hablar de esto porque mamá y papá se pondrán más tristes’.

También se recomienda que participen en los oficios religiosos, o ritos de despedida, de un modo razonable según su edad y explicándoles por qué se hace cada cosa.

3. Permitir y ayudar al niño con sus propias emociones.

Es importante ser receptivo a las preguntas del niño porque forma parte del proceso del duelo. Y hay que observar su comportamiento porque ahí es donde se ve que el niño lo está pasando mal.

Es un error querer distraer a los niños, en lugar de ayudarles a gestionar y vivir la tristeza. Hay que enseñarle que lo que está sintiendo es tristeza, y que eso es normal., y que está bien manifestarlo (ya sea a través del llanto, del dibujo o de las palabras). Un niño también necesita llorar una pérdida y necesita apoyo, comprensión y cariño.

4. Con adolescentes, si no preguntan hay que ofrecerse a que hablen sin temor a que nos vayamos a enfadar o ponernos tristes (es importante abrir espacio para que se vayan poniendo palabras a las reacciones de ira, frustración, incomprensión,  culpa, pena o aislamiento).

5. Con niños pequeños además:

– No es conveniente comparar la muerte con el sueño, el descanso eterno o el descansar en paz, ya que puede empezar a tener miedo a irse a dormir.

– De igual manera, expresiones como “tu hermanito está con Dios” o “es la voluntad de Dios” pueden asustarle y hacer que crean que Dios también vendrá a llevárselo a él.

– Decirles “se murió por una enfermedad” puede generarles una preocupación innecesaria porque no distinguen entre las enfermedades pasajeras y las mortales (aclarar, por tanto, que solo una enfermedad grave puede causar la muerte).

– Conviene explicarles la muerte en términos de ausencia de las funciones vitales que ellos conocen.

– Cuando preguntan ”¿cuándo te morirás tú?”, es que están preocupados. Y lo mejor es contestar con: ¿”Te preocupa que yo no esté aquí para cuidarte?”. Si es así, añadir: “No espero morirme en mucho tiempo. Espero estar aquí para cuidarte todo el tiempo que necesites. Pero si papá y mamá se mueren, habría muchas personas que te cuidarían: la tía, el tío, la abuela…”.

P.D.: También os sugiero echar una ojeada al minimapa “Viviendo y acompañando duelos”.

(Mercedes GarciaLaso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas)

Cómo explicar a un niño la muerte de un ser querido y cómo ayudarle en el duelo. Mercedes GarciaLaso, psicólogo en Logroño.

Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica especializada en psicoterapia para pequeñas y grandes dificultades (garcialaso.com).