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Mercedes Garcia-Laso | 13-01-2015 | 07:23

Muchas, y ahora también muchos, fueron los que el día 7 comenzaron dieta. Para otros el día es mañana. Decimos que así nos sentimos mejor, más ágiles, más guapos… aunque el texto que incluyo abajo cuestiona todas estas frases que tanto nos repetimos a nosotros mismos. Sea como fuere, cuidar la alimentación es una manera de mimarse.

Hay que diferenciar obviamente lo que es un ligero sobrepeso de un problema de obesidad… aunque por otra parte, a mí no me gustan los índices que delimitan este tipo de categorías, ni los percentiles y estadísticas correspondientes. Naturalmente que nuestro peso afecta a nuestra salud pero es sólo un factor más que interactúa recíprocamente con muchos otros, por lo que, en mi opinión, sólo caso por caso se puede valorar su influencia.

Por otra parte, quiero destacar también que los tratamientos para adelgazar están entre los menos efectivos de los estudiados por la psicología… lo que hace ver la complejidad del asunto.

Y dicho esto, ahí van 11 pistas para completar este mini-mapa:

1. Elije una dieta saludable, por fi, y si tu situación es algo complicada pide asesoramiento profesional (por ejemplo, a tu enfermera del centro de salud).

2. Hazla con otra persona (el apoyo y los “piques” son sumamente útiles).

3. Pide colaboración de la gente con la que convives (que no dejen chuches a la vista etc).

4. Mantente ocupado.

5. Haz ejercicio.

6. Búscate tus trucos (comer encurtidos, hacer ganchillo… en internet puedes obtener ideas interesantes al respecto).

7. Cuantas menos tentaciones tengas a la vista, mejor.

8. Explora nuevas posibilidades de ocio.

9. La ansiedad se confunde con el hambre… acepta tanto a ésta como a los pensamientos y sensaciones de “tengo ganas de” como una especie de síntoma de abstinencia: intenta distraerte… y si no puedes, encuentra tus maneras de aguantar el tirón. Por tu experiencia sabes que pasará así que tómatelo como un molesto dolor de cabeza (ojalá no estuviera pero está; así que me aguanto porque yo he decidido, yo quiero, adelgazar).

10. También te puede ayudar aplicar Mindfulness a la alimentación u otra serie de técnicas como comer sólo y exclusivamente en determinada silla de la cocina, que describiré en otro post.

11. Por último, y sin duda lo más importante… ¡valórate cada paso!

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Texto de Faktoría Lila (ah, también en este enlace reflexiono al respecto http://garcialaso.com/2014/07/cuerpo):

Al andar. Desde pequeña. En verano, a veces, tengo que echarme talco donde se juntan para que no me escueza. Y tengo el culo gordo. Y las piernas. Y durezas en los pies. Y pelos donde no debe ser.

Y me están saliendo arrugas, canas, manchas. Que a veces se mezclan con los granos. Y suelo tener ojeras. Y no tengo los dientes blancos, ni están todos en fila, ni son exactos.

Por eso soy perfecta. La perfecta borrega asustada que se pasará la vida tratando de que le quede distancia entre las piernas, de que sólo algunas de sus curvas sean convexas, de que no haya en su cuerpo rastro de pelos, granos, manchas, pieles muertas… Que comprará cosas, revistas, cremas. Que se avergonzará de su cuerpo y querrá el de otras, y se culpará de no tenerlo. Que lo esconderá como pueda, por miedo a escuchar la mirada ajena. Que se sentirá vieja, fofa, fea. Que se creerá invisible, inquerible, incogible, despreciable…

O igual no soy tan perfecta. Igual soy una mujer grande, en una autoestima pequeña. Igual me pierdo todo lo que dicen estos ojos, porque los uso sólo para buscarme nuevos rincones fofos. Igual estoy desperdiciando el tiempo, empeñada en que no se me note por fuera. Igual me despierto un día de estos, y me rindo y pierdo la batalla imbécil de soñar con estar buena.

Y entonces, igual, empiezo a entender que para sentir fuego en el pecho no hace falta tener las tetas tiesas. Que para morder con placer no hace falta tener una boca tierna, que lo que importa es mover el culo al bailar, al correr, al pedalear, al cojer, no las dimensiones que tenga. Que mi cuerpo es mi única arma para ser, no un solar en el que acumular mis mierdas. Que para disfrutar de que te acaricien el pelo, no hace falta currarse una preciosa melena.

Igual un día entiendo que no hay nada valioso en la belleza, que es sólo un invento de quienes no les conviene que me quiera. Porque dejaría de comprar, de esconderme, de juzgarme, de envidiar. Y entonces me sentiría libre y valiente y dueña de mis pies, de mi culo, de mis tetas, de mis pelos, de mis curvas, de mi coño, de mis piernas. Y usaría mi cuerpo para vivir, no para envolverlo en complejos y cremas. Y sería mucho más feliz. Y eso, en este mundo, no cuela.

~ Mercedes García Laso, tu psicólogo en Logroño para atravesar tormentas.

Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.