Otros tiempos
Imagino lo dura que debe de ser una existencia atormentada por la obsesión de cambiar nombres de calles hasta el extremo de encaramarse por las fachadas (¿lo pillan?) a cambiar rótulos por su cuenta y riesgo. Riesgo es un decir cuando la policía municipal te sopla 200 euros in fraganti por estacionar mal un ratito […]