La Rioja

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Interpretando a nuestro perro
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Rosa Roldán | 16-08-2016 | 14:30| 0

En comunicación canina, la morfología del animal, también tiene su importancia. Por ejemplo, la forma de la cola influye sobre cómo es interpretado el perro por otros de su especie. El movimiento de la cola no siempre es muestra de alegría sino que, también, puede expresar cierto conflicto y desasosiego ante lo que hay delante.

 

A los Bulldog ingleses es es imposible mostrar miedo ante una amenaza recogiendo su cola bajo el vientre, como hacen la mayoría, puesto que, en general, suele ser pequeña y estar algo retorcida.

 

Por otro lado, los nórdicos como el husky, suelen llevar la cola siempre en alto, aún cuando no estén expresando ninguna emoción en particular.

 

Por supuesto, al querer interpretar a un perro y tratar de descifrar qué nos quiere decir, es importante fijarnos en el conjunto y no quedarnos en una sola parte de su anatomía puesto que las limitaciones físicas de cada animal se suelen compensar con movimientos y expresiones de otras partes del cuerpo.

 

Para que suceda esto, y que el perro sea capaz de comunicarse adecuadamente con otros perros, independientemente de sus características y limitaciones, es importante que haya tenido la oportunidad de relacionarse con perros de diferentes tipos durante el periodo de socialización. Así aprenden a entender y hacerse entender por el resto del grupo.

 

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Buenos modales caninos
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Rosa Roldán | 26-07-2016 | 07:39| 0

La jornada te proporciona decenas de oportunidades de enseñar “buenas maneras” a tu perro. Entrar o salir por las puertas de forma tranquila y a nuestro lado, no deja de ser un ejercicio de habituación esencial que se puede trabajar a lo largo del día varias veces coincidiendo con el paseo. Es importante, no anticipar las salidas sobre todo si nuestro perro es nervioso (Nada de “venga, vamos, a la calle” en tono alto o gritando como si nos fuera la vida en ello).

 

Cuando vayamos a salir y le hayamos puesto la correa, debemos esperar a que el animal esté tranquilo. No quiere decir que estar sentado signifique estar tranquilo. Particularmente, más que dirigir constantemente a los perros, es mejor enseñarles a pensar por ellos mismos y tomar “buenas decisiones” como esperar con nosotros independientemente de si lo hace de pie o sentado.

 

Un perro tranquilo es aquel que no está jadeando y con la lengua fuera dentro de casa. Boca cerrada, cara de curiosidad y correa floja. Puede tardar un segundo o media hora pero debemos ser pacientes y darle un tiempo adecuado para asumir la situación. Y sobre todo, guardando silencio para no interferir su proceso mental.

 

Si trabajas en silencio, dándole la oportunidad de acertar, es un logro para ambos y os anima a repetirlo el resto de ocasiones En casa, en el portal, en la oficina y en el portal, le damos tiempo para que mire, vea la calle y salga con nosotros de forma relajada. Tu perro disfrutará mucho más y tú también.

 

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La vida es mejor con ellos
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Rosa Roldán | 13-07-2016 | 07:22| 0

Los perros y los gatos son animales extraordinarios pero, a veces, nuestro ritmo de vida, el entorno doméstico o unas expectativas poco realistas por parte del propietario, puede superarlos y empiezan los conflictos.

 

El hecho de que el comportamiento de un animal no sea del agrado de su propietario o que le cause disgustos, no significa necesariamente, que la conducta sea anormal. En muchas ocasiones, estamos ante comportamientos propios de la naturaleza del animal, pero indeseables para la convivencia con el ser humano.

 

Muchas veces, estos comportamientos que vemos como inadecuados, son reacciones normales ante diversas situaciones conflictivas que se le plantean al animal; No es raro pedirles cosas que nadie les ha enseñado (que no ladren, que no arañen, que no mordisqueen….) y enfadarnos si no cumplen.

 

En estos casos se hace necesario trabajar con el propietario informar sobre la naturaleza y características de su animal y ofrecer las herramientas para que pueda darle alternativas válidas y enseñar a su perro o gato lo que espera de él.

 

Definitivamente, la vida es mejor con un perro o con un gato (o con los dos). Aprender de ellos para poder ofrecerles lo mejor de nosotros mismos en su día a día, es el mayor reto que se nos plantea como guías y responsables de su educación, cuidado y bienestar.

 

http://perrygatos.es/conducta/

 

Pets make it better
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Camitas felinas para todos los gustos…..
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Rosa Roldán | 13-07-2016 | 07:17| 0

Es sabido que los gatos duermen entre 16-18 horas al día de media y, como animales territoriales que son, adoran disponer de lugares privados para descansar cómodos y felices.

 

Aunque existe una amplia oferta de camas, colchones, mantas, cojines…. etc, la imaginación no tiene límites y cada gato, encontrará su dormitorio “ideal”, aunque casi todos coinciden en algunos detalles como estar situados en zonas alejadas del paso, normalmente elevadas y recogidas (pegadas a la pared o a las esquinas, por ejemplo). De esta forma, se sienten seguros y protegidos.

 

Ahí van algunos ejemplos pensados para otros fines y reutilizados por los gatos de casa como zonas de descanso (frutero, escurreplatos)  y uno específicamente fabricado para este fin y que resulta ideal para gatos que quieran “desaparecer” por un rato de la vista.

 

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Eligiendo material de paseo
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Rosa Roldán | 08-07-2016 | 07:16| 0

Cuando enseñamos a pasear a un perro, preferimos las correas fijas (de un par de metros de longitud), a las extensibles o enrollables por varios motivos.

En primer lugar, porque las últimas, ayudan al perro a estar lejos de nosotros y le enseñan a “tirar” más aún. Al sentir tensión constante en el cuello, el perro no aprende cuando lo está haciendo bien (es decir cuando camina sin tensión). La misma presión que ejerce la correa extensible en sentido contrario, anima al perro a tirar aún con más fuerza para obtener más espacio. El tirón constante en el cuello del animal puede causar la aparición de microlesiones que pueden derivar en problemas mayores con el tiempo. Además, el perro se ve reforzado y recompensado por tirar y sigue tirando puesto que, de este modo, recibe más correa. Este tipo de correa y, sobre todo, la distancia que pueden separarles de nosotros, favorece que se descontrolen fácilmente, llegando a doblar las esquinas sin previo aviso, cambiando de dirección de forma repentina o lanzándose detrás de cualquier cosa que les llame la atención.

Otro motivo que nos desanima en el uso de las correas extensibles es lo frecuente que resulta que se escapen de las manos, ante un tirón repentino del animal (recordemos que el perro puede estar hasta cinco metros lejos de nosotros con el riesgo añadido que eso supone). Si en esos momentos, perdemos la correa, el soporte, se convierte en un proyectil peligroso que sale disparado tras el perro.

Ante animales miedosos o que están aprendiendo, este tipo de experiencias pueden resultar sumamente desagradables puesto que intentan escapar en vano de aquello que los amenaza y además hace un ruido sumamente desagradable cuando roza el suelo por lo que se acrecienta la sensación de pánico del animal que puede salir huyendo despavorido lejos de nosotros y con el riesgo añadido de ir sujeto por una correa que puede quedarse enganchada en un momento dado.

Uno de los principales motivos por el que el perro tira de la correa es para poder acercarse a aquello que le resulta interesante, si nosotros permitimos que se aleje de nosotros de forma libre le estamos animando a que siga tirando sin enseñarle nada alternativo.

Por eso, en el paseo, nos gusta más los arneses cómodos y las correas normales fijas, de al menos dos metros de longitud, que nos permiten regular la distancia entre ambos, mientras el animal pasea al lado sin tensión.

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Facilitando la hora de comer a nuestro gato
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Rosa Roldán | 07-07-2016 | 07:54| 0

Una forma de ayudar a nuestros gatos a tragar menos aire durante la ingesta de comida (motivo por el cual, pueden estar incómodos o incluso vomitar si comen muy rápido), es elevar el punto de alimentación, de forma que el cuello no esté tan inclinado y facilitemos la tarea, minimizando la entrada de aire.

 

También resulta esencial en los casos de gatos con problemas de cervicales y espalda pues les permite estar cómodos sin forzar la postura.

 

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Aprender es cosa de dos: Enseñando a perros y humanos a trabajar juntos
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Rosa Roldán | 01-07-2016 | 14:15| 0

Educar es cosa de dos: el que enseña y el que aprende. Y en el mundo canino, también sucede. Para que las cosas funcionen, perro y guía deben conectar y, si no lo hacen, suelen empezar los problemas (el perro tira, no acude a la llamada, no hace caso, muerde la correa… y mil cosas más en las que parte de la responsabilidad, no es exclusiva del animal).

 

Cuando se empieza a trabajar con un perro, es importante que el veterinario haya revisado al animal y descartado cualquier patología que pueda estar detrás del “problema” para tratarlo, en su caso. Solo entonces, podemos ponernos manos a la obra.

 

A partir de ese momento, el trabajo es a dos bandas. El humano debe aprender a guiar a su perro, a sacarle partido a todo su potencial y a disfrutar juntos y el perro a confiar en él y dejarse guiar. En caso contrario la relación difícilmente llegará a funcionar. No se le puede pedir a un perro que haga algo que no le hayamos enseñado previamente y se haya fijado de forma coherente. Sería como tratar de echarle la culpa cuando algo no nos sale bien, simplemente porque estaba al lado.

 

Procura facilitar las cosas y ayudar a que el perro acierte, en vez de castigar los errores. Él aprenderá antes y ambos disfrutaréis de la experiencia.

 

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Mirada, foco y atención
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Rosa Roldán | 30-06-2016 | 07:41| 0

Este es un tema que, demasiadas veces pasa desapercibido pero que me gusta trabajar con cada persona que llega a las clases por primera vez con su perro, pero también antes de cada sesión como una forma de “calentar”, prepararnos y preparar al animal antes de entrar en acción.

 

Olvidamos empezar de forma amable, centrando la atención del que tienes enfrente (en este caso el perro) en nosotros. Porque si nos despojamos de todo lo demás (chucherías, comida, juguetes….) solo queda nuestra persona, la relación (buena o  menos buena que hayamos logrado forjar con nuestro perro) y el poder de la mirada y de todo lo que implica…. No cuesta nada “avisar” al animal de que vamos a hacer algo juntos. Una sencilla palabra (“¿preparado?”) basta para ponerlo en antecedentes

 

Y sobre todo, focalizar la mirada….  Porque la mirada es una de las conductas que más debemos reforzar en nuestro perro. Un perro que no nos mira, difícilmente va a atender nuestras peticiones pues cualquier cosa es mucho más llamativa que nosotros….

 

No es difícil pero requiere de práctica y, cuando nos convertimos en el foco de atención de nuestro perro… empieza la magia.

 

Seguro que, llegados a este punto, también te habrás fijado en que tu perro sonríe cuando está feliz…  Si la relación es buena, se mostrará relajado, atento, centrado y trabajará a nuestro lado, durante más tiempo.

 

Diversos estudios demuestran que, los perros, cuentan con las mismas estructuras y hormonas, experimentan los mismos cambios químicos que nosotros (aunque en un estado de madurez temprano), y son capaces de sentir las mismas emociones básicas que un niño de dos años como afecto, felicidad, tristeza, miedo, sorpresa, timidez, desconfianza, aversión, alegría, angustia, excitación… pero no pueden procesar emociones sociales más complejas como el orgullo o la vergüenza.

 

Y tu perro…. ¿Te mira, se queda contigo y también sonríe?

 

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Verano, fiestas y animales
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Rosa Roldán | 21-06-2016 | 06:23| 0

Estrenamos estación. Llega el verano y con él, la Noche de San Juan, las fiestas y los ruidos…. No todos los animales lo llevan igual de bien y, si el tuyo es de los que lo pasan mal, hoy te contamos algunas claves.

 

A medida que nos acercamos a la Noche de San Juan, muchas personas se preguntan cómo reaccionar ante las conductas de sus animales de compañía. Son muchos, los  perros y gatos que se estresan ante los ruidos fuertes y presentan síntomas de ansiedad y hasta pánico. La noche de San Juan es un acontecimiento que, provoca disgustos, en más de una ocasión, a animales y propietarios.

 

Cada animal es único y por tanto responde de forma diferente ante los mismos estímulos. Hay factores como la actitud del propietario, la etapa de socialización, el contacto con otros perros miedosos así como el propio carácter y genética, que influyen en su comportamiento.

 

Se vuelve especialmente importante extremar las medidas de precaución si vivimos con un animal miedoso. En estos casos, evita sacarlo de paseo a las horas más comprometidas y, en caso de necesitar salir con urgencia, asegúrate que lleva el collar bien puesto y agarra bien la correa para evitar que el perro pueda echar a correr y se escape en caso de pánico.

 

Si eso ocurriera, la única forma de poder recuperar al animal perdido es, si lleva un microchip identificativo implantado.

 

Generalmente el perro que siente un miedo irracional ante los fuegos artificiales y los petardos, suele reaccionar de dos formas diferentes en función de la situación en la que se encuentre:

 

  • Intenta esconderse para evitar el problema
  • Sale huyendo para escapar de la situación que lo aterroriza.

 

El perro que sale huyendo es el que corre más peligro, puesto que su estado de pánico, provoca que no oiga nada, no vea nada y sufra más riesgo de ser atropellado o de perderse y no saber volver a casa.

 

En la mayoría de los casos, el propio animal dentro de casa, elige un refugio seguro para pasar el “mal rato” de los petardos o los fuegos. Él solito se va al fondo de la casa (normalmente un baño o aseo), donde todos los ruidos se amortiguan y se queda allí tranquilo hasta que todo vuelve a la normalidad. En casos extremos, si podemos anticiparlo, el veterinario puede aconsejarnos sobre el uso de difusores o collares de feromonas que ayudan a calmarse a nuestro perro.

 

Si el perro, al asustarse, se esconde en otra habitación o debajo de una silla, sofá, etc. no lo fuerces a salir de su refugio. Ese lugar hace que se sienta más tranquilo y lo ayuda a controlar el miedo. Si mantenemos la calma, al cabo de un rato es más que probable que nuestro perro salga de su escondite una vez superada la situación, es decir, cuando se sienta a salvo. Tu perro necesita de tu apoyo e ignorarlo por completo tampoco es la solución. Dale espacio pero estate pendiente de su estado para poder ayudarlo en caso necesario.

 

Ahora es momento de prevenir pero, una vez pasadas las fiestas, es más que recomendable ponernos manos a la obra para ayudar a nuestro perro a superar sus propios miedos y afrontarlos de otra forma más tranquila.

 

En cuanto a las posibles soluciones que se pueden tomar frente a este problema, la más segura y recomendable en los casos más severos es la terapia para desensibilizar al animal de su miedo, en este caso, el ruido.

 

Con unas mínimas precauciones, todos, animales y humanos, disfrutaremos mucho más de las fiestas.

 

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Gatos y exterior
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Rosa Roldán | 17-06-2016 | 07:14| 0

Para que nuestro gato pueda desplegar todas sus habilidades, debemos poner de nuestra parte, para dotar nuestro hogar de todo lo necesario para que el gato practique conductas habituales en el medio natural como son la exploración y la búsqueda de alimento y que resultan absolutamente necesarias para su bienestar psicológico.

Una terraza o una zona abierta (debidamente protegida) pueden hacer las delicias de nuestro gato. Existen cerramientos para ventanas y balcones, en forma de mallas o mosquiteras, de todo tipo de materiales, con variados sistemas de fabricación ya sea profesional o casera…

Además del riesgo de fuga del gato, evitaremos que entren otros animales que puedan comprometer el bienestar físico o psicológico de nuestro felino.

 

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