Mes de pérdidas

Mayo está siendo un mes duro. En veinte días se han ido mis dos primeros gatos, Gordo y Gatín que llevaban conmigo toda su vida. Gordo acababa de cumplir 13 años y Gatín, que se marchó de mi lado unos días antes, tenía once.

Han sido especiales y han marcado un antes y un después en mi relación con los animales, enseñándome a ser cómo soy y a hacer de mi pasión, mi profesión aprendiendo cada día con ellos, desde la humildad, el cariño y el respeto.

Hoy les dedico este pequeño homenaje con todo mi cariño y mi sentimiento. Os voy a echar muchísimo de menos pequeños!!!

Homenaje a Gordo y Gatín

Enseñando a pasear

Los perros tiran de la correa principalmente por dos motivos… porque nosotros les seguimos y porque su paso natural es muchísimo más rápido que el nuestro.

Cuando paseamos con un perro con la correa en tensión, fomentamos que el perro tire de la correa con más fuerza aún. El perro encuentra refuerzo cada vez que tira, puesto que llega antes al lugar que le interesa y nosotros le seguimos. El perro aprende que tirando, se consigue el objetivo así que tira de la correa porque puede y porque nosotros estamos detrás…

Si la correa está tensa, esa tensión se trasmite de forma directa y muy rápida al perro. Cuando el propietario ve un perro, en previsión de la reacción de su animal, puede tensarse y tirar de la correa, aún insconscientemente, provocando efectivamente que el perro se ponga nervioso.

En este punto, gana importancia el tipo de collar utilizado para enseñar a pasear sin tensión. Los collares de pinchos o de ahogo no son la solución. Hacen daño y, su uso, provoca que el perro asocie los tirones y el dolor, con lo que tiene delante (ya sea otro perro, una persona o incluso un niño). Ante el temor del tirón por parte del perro, se suele cortar correa y tirar del perro hacia atrás, provocando tensión y dolor en el animal.

El dolor, a fuerza de repeticiones, se asocia con lo que el perro tiene enfrente. Los nervios del propietario también provocan que el perro esté “preparado” ante lo que puede venir. Si en presencia de otros perros, el propietario le hace daño al animal, muy pronto la asociación que va a aprender el perro es: “otros perros, dolor”. La situación se tensa y, en esa espiral de emociones, es difícil enseñar y trabajar.

El perro pronto se acostumbra al dolor y a seguir tirando. Bajo la premisa de que el cuello del perro es más fuerte y aguanta, permitimos que el animal se inmunice ante el daño.

 

Un perro no aprende a dejar de tirar de la correa, causándole dolor. Un perro aprende a pasear sin tensión, enseñándole de una forma adecuada.

Un buen equipo de paseo compuesto por un collar cómodo y ancho o un arnés antitiro, una correa de paseo larga, en torno a los dos metros, una bolsa repleta de premios a gusto de nuestro perro (salchicha, queso…) y una gran dosis de paciencia son los componentes ideales de un buen punto de partida para enseñar a caminar sin tensión.

Empieza en casa, practicando la mirada (llamas a tu perro, buscas su mirada y premias). En este entorno las distracciones son mínimas y el animal es capaz de concentrarse. Si empezamos trabajando en el parque donde hay muchos estímulos, es más que probable que nuestro perro encuentre interesante todo, menos a nosotros.

Elige un sonido o una palabra corta (el sonido que se produce al chasquear los labios me gusta mucho) y úsalo siempre que le llames. Informa siempre a tu perro de lo que esperas de él. En caso contrario, lo despistarás y no querrá participar del juego.

Cuando estés seguro de que el perro responde bien, comienza a caminar cambiando la dirección, 3 ó 4 veces seguidas. Llama primero mediante el sonido, camina y, en cuanto el perro mire en tu dirección, felicítalo, usa el sonido elegido de nuevo y repite el proceso. Recuerda que debes premiar con comida el que vaya a tu lado, no el que se gire.

Un vez que hemos conseguido que esté pendiente de nosotros y es capaz también de girar a nuestro paso en movimiento, empezaremos a trabajar que no tire de la correa. Para ello echamos a andar y, en cuanto haya tensión en la correa, paramos. Es una especie de semáforo verde-semáforo rojo en función de si tira o relaja la tensión de la correa. Normalmente, el perro vuelve a nosotros pasados unos segundos. Si el perro no decide volver por sí mismo, usamos nuestro sonido especial. En cuanto el perro se vuelve hacia nosotros y cesa la tensión en la correa, felicitamos al perro y premiamos. Repetimos el proceso.

Para que el perro no pierda el interés, empieza con sesiones cortas de unos 10 minutos para luego ir alargándolas. Es mejor hacer varias sesiones al día muy cortitas, que una muy larga de media hora. Termina siempre con algo que el perro sepa hacer muy bien y premia para que se quede con ganas de más.

El proceso de aprendizaje tiene que ser divertido para ambos. Disfruta de cada paso y avance y no pares nunca de practicar.

Cachorros sin miedo

Un perro no nace con miedo. Lo adquiere con el tiempo. Puede que el perro está genéticamente predispuesto al temor en general aunque el motivo más común es la falta de socialización en los primeros meses de su vida.  Los cachorros tienen que estar expuestos a animales, personas y ambientes durante las primeras 12 semanas. De no ser así, pueden crecer temerosos de las personas, objetos o experiencias nuevas.

Las razones del miedo son menos importantes que la forma de ayudar al perro a superarlo o aprender a reaccionar de la manera correcta. Lo que no se debe hacer nunca es castigar el perro.  El miedo al castigo solamente le hará más temeroso. Tenemos que pensar que los miedos no son algo voluntarios y que el animal lo pasa realmente mal.

Una forma de prevenir la aparición de miedos por mala socialización es empezar a educar desde edad temprana, exponiendo al cachorro a todos los estímulos posibles de manera que cree buenas asociaciones. En plena etapa de aprendizaje, los pequeños son libros en blanco dispuestos a absorber todas las experiencias posibles. En nuestra mano está el proporcionarles un ambiente rico en estímulos y propuestas.

http://perrygatos.es/perros-1/cachorros/

Fermín y Mateo buscan hogar. Son dos cachorros despiertos y bien socializados con otros perros y gatos. Solo queda encontrar una familia dispuesta a seguir educándolos para convertirlos en buenos perros adultos

dan.asociacion@gmail.com

Gatitos y más gatitos

Llevamos una semana de gatos. Ahora que estamos en plena época de camadas, y a pesar del tiempo que hace, es posible que te encuentres algún gatito huérfano en la calle, tan pequeño que ni siquiera pueda comer por sí solo. Con unos conocimientos básicos y un poco de esfuerzo por tu parte, muchos de ellos sobreviven y se convierten en preciosos gatos.

Lo primero a tener en cuenta antes de nada, es procurar al gatito un lugar caliente. A pesar de las temperaturas veraniegas, el pequeño no es capaz de regular la temperatura corporal por  sí solo y necesita de la ayuda externa para mantener el calor. La temperatura normal de un gato es más elevada que la nuestra (Entre 38-39 ºC). Nuestro mismo regazo puede servir de primeras y, una vez en casa, una mantita o incluso una bolsa de agua caliente protegida por una toalla para evitar quemaduras, nos hará las veces de calor maternal.

El segundo paso, si el gatito aún no tiene dientes y no puede comer por sí solo, es procurarle leche maternizada.

Estos cuatro peques acaban de perder a su mama, un gata de colonia que encontraron atropellada. Ahora están en acogida a la espera de buenas familias y hogares. Son divertidos y curiosos como buenos cachorros y con un poco de tiempo y dedicación se convertirán en estupendos gatos de compañía.

Contacto: mochos20@hotmail.com

Manu busca hogar

Los que me conocéis, sabéis que me gustan los perros y me apasionan los gatos. Siempre os digo eso de que hay que conocerlos para entenderlos, porque cada especie es diferente, con sus características y particularidades, pero cada uno de ellos tienen algo que aportar y que me enriquece.

Quizá porque los perros tienen más seguidores; Quizá porque los gatos siempre han sido seres invisibles, cuando no incomprendidos y perseguidos, me producen especial ternura. Quién no ha oído eso de “Total, solo es un gato”. Pues para mí son mucho más y, este pasado sábado, he podido compartir experiencias con un grupo de gente extraordinaria que disfruta de los gatos tanto como yo.  Con ganas de saber, de preguntar, de cuestionarse las cosas… Así que he vuelto feliz, y a mi regreso, he abrazado a cada uno de mis gatos y les he hecho saber lo especiales que son para mí, todos ellos

Hace poco se fue Gatín para siempre y Gordo a sus recién cumplidos trece años, se apaga día a día. Han sido los primeros y espero poder estar al lado de mi Gordito cuando llegue el momento, para agradecerle todo el tiempo que me ha regalado y hacerle saber una vez más, que ha conseguido abrirme los ojos a un modo de ver las cosas diferentes, a vista de gato.

Manu es uno de esos peques guapos guapos que, increibilemente, sigue en adopción. El único superviviente de una camada abandonada en una zona de gatos salvajes, está ahora en acogida a la espera de un hogar definitivo. Convive con otros gatos y perros con los que se lleva estupendamente. Si quieres adoptarlo 628 83 69 67

Pasión por los gatos

Me encanta trabajar con gatos. Son seres especiales de los que siempre aprendo. En las últimas semanas, la colaboración profesional que mantengo con la Guardería Lola y Zar de Cañas, me ha permitido conocer a siete mininos de lo más especial. Han ido llegando poco a poco, procedentes de abandono o directamente salvados de la Perrera de Logroño. Ahora están tutelados por la Asociación Defensa Animal del Norte (DAN) a la espera de una acogida o, mejor aún, de una familia y un hogar definitivos.

Las presentaciones entre ellos han sido extremadamente fáciles una vez superado el necesario periodo de aislamiento de cada, uno mientras se recuperaban y el veterinario realizaba las oportunas pruebas para asegurar su salud.

La normalidad con que se desarrolla el día a día en la zona de gatos de Lola y Zar, el buen rollo que trasmiten todos ellos y lo rápidamente que han sabido adaptarse a las rutinas de la guardería, no deja de maravillarme pues, en realidad, me dan una lección semanal de calma y de buen hacer. Disfruto enormemente de las sesiones con ellos.

Estos siete mininos cariñosos en extremo con las personas, han aprendido también a tolerar e, incluso a disfrutar en algunos casos, con la presencia de los perros que vamos presentándoles para valorar la afinidad entre ellos. Algunos perros los miran con muchísima curiosidad y, bajo supervisión constante, incluso piden juegos… Otros perros más habituados a ver a los gatos como presas, los miran con recelo mientras ellos, apenas se inmutan. Al fin y al cabo, están en su lugar seguro y saben que no vamos a permitir que pase nada, así que simplemente se apartan y esperan a que ese perro de malos modales, desaparezca y les deje en paz.

Todos ellos están en adopción. Si quieres ampliar información o adoptar, escribe a dan.asociacion@gmail.com ó si eres de Madrid y para adopciones Internacionales escribe a dan.asociacion.madrid@gmail.comdan.asociacion.madrid@gmail.com

Y si quieres ayudarles pero no puedes acoger ni adoptar y no tienes mucho tiempo, pero tienes tiempo y ganas es fácil. Puedes ayudar colgando carteles de todos los mininos en adopción.

Está comprobado que si se ponen carteles, tienen más oportunidades y realmente salen más adopciones. No todo el mundo usa internet y es una buena forma de darlos a conocer en establecimientos y clínicas. Para el que quiera ayudar, os dejo los enlaces en PDF

ALTEA:
https://docs.google.com/file/d/0BzgTGg_4ymY3Vks4SDdhZDNDcjQ/edit?usp=sharing

KORINA
https://docs.google.com/file/d/0BzgTGg_4ymY3N2xqaW1Dd1hIQzg/edit?usp=sharing

KITI
https://docs.google.com/file/d/0BzgTGg_4ymY3X2U5OXBMLWo1S1E/edit?usp=sharing

IRINA
https://docs.google.com/file/d/0BzgTGg_4ymY3c2lFVVA5WEdmMlU/edit?usp=sharing

FELIX
https://docs.google.com/file/d/0BzgTGg_4ymY3RlNHdTA5OG9pYzA/edit?usp=sharing

MISU
https://docs.google.com/file/d/0BzgTGg_4ymY3TXRXMjNEV011Qzg/edit?usp=sharing

ASIA
https://docs.google.com/file/d/0BzgTGg_4ymY3aDE2MElLU2VzQ3c/edit?usp=sharing

 

Un ocupa especial

Odín, lleva quince días en casa. Está en una casa de acogida de Esperanza Felina pero queríamos testar qué tal se llevaría con diferentes tipos de gatos y el resultado no ha podido ser mejor. Nuestro especial ocupa de Esperanza Felina, es así de expresivo. Es un gato genial y muy listo que, aprende rápido todas las rutinas de la casa.

Se lleva genial con mis gatos que son muy pachorros y tranquilos y se ha hecho dueño y señor de mi parte del sofá y de mi mantita. Tiene dos años y ha pasado mucho tiempo en el piso refugio, cuando lo que le gusta y necesita es estar en una casa. Lleva demasiado tiempo esperando un hogar. No me digáis que no es guapísimo????

Para adoptarlo, puedes dirigirte a adopcionesesperanzafelina@gmail.com

¿Es bueno que los perros corran?

Empieza el buen tiempo y empiezo a ver mucha gente practicando este deporte con su perro. En general, casi todos los perros toleran bien correr, aunque, seguramente si les preguntáramos a nuestros perros, la mayoría preferirían otro tipo de actividades como trotar, olisquear, saludar a otros perros, echarse varias carreras y volver a olisquear mientras mastican algo de hierba y se tumban.

Casi todos los perros corren más que nosotros pero, hay razas e individuos, que llevan mal el sobreejercicio y debemos tenerlo en cuenta para evitar disgustos. Aunque es cierto que los animales, independientemente de su tamaño, deben realizar algún tipo de actividad física, debemos tener en cuenta el tipo, tamaño, estado y preparación del perro antes de iniciar cualquier tipo de entrenamiento. Está claro que la actividad física es recomendable para todos, además de necesaria desde el punto de vista de la salud, puesto que previene el sobrepeso y ayuda a liberar la energía acumulada durante la jornada. El sentido común pondrá los límites necesarios para disfrutar del ejercicio, juntos.

Consejos para perros que se inician en el deporte

Los cachorros deberían esperar a finalizar su crecimiento antes de iniciarse en deportes exigentes ya que, sus articulaciones están en desarrollo y puede llegar a lesionarse. Las razas grandes/gigantes (como golden, labrador, dogos…etc) tienen un crecimiento óseo muy rápido que nos puede despistar pero, en ningún caso, es recomendable exponer a animales jóvenes al ejercicio intenso, al menos hasta el año o año y medio de edad, momento en que se completa el desarrollo musculoesquelético. Mientras tanto, pueden salir a correr con otros perros al parque, jugar, etc..

En este punto, hay que prestar especial atención a los animales con predisposición racial a tener displasia de cadera como el pastor alemán, labrador, golden… que no deben sobreentrenar ni en tiempo ni en intensidad, durante su periodo de crecimiento, mientras se completa el desarrollo articular de la cadera.

A partir del año o año y medio de edad, se puede iniciar al animal en el deporte,  siempre con un periodo de entrenamiento progresivo. El perro te seguirá donde vayas por lo que debes planificar las sesiones cuidadosamente para evitar sobreesfuerzos.

Los perros tienen un metabolismo más elevado que el nuestro, por lo que su consumo energético es también mayor. No sudan y evaporan el calor corporal mediante el jadeo. Cuidado con las razas braquicéfalas (carlinos, bull dogs…etc.) que evaporan aún peor que el resto. Presta atención a las señales de agotamiento en el animal y para a descansar en caso necesario. Avanza de forma progresiva en los tiempos y exigencias de los entrenamientos. La idea es divertirse.

Al terminar la sesión, durante la fase de recuperación, es importante que el perro no beba demasiada cantidad de agua rápidamente. Como consecuencia del  jadeo, el animal “traga” aire y, si encuentra demasiado liquido en su estómago, el conjunto, puede provocar una dilatación con o sin torsión estomacal (especial atención a las razas grandes/gigantes más predispuestas).  Si no se toman las medidas oportunas, en pocas horas pueden entrar en shock hipovolémico y morir. Al menor síntoma, se debe acudir al veterinario urgentemente. Tras el ejercicio, es recomendable esperar a darle de comer en torno a una hora, de modo que el animal esté totalmente recuperado y la frecuencia cardiorrespiratoria se haya normalizado.

Al practicar deporte sobre asfalto en verano, recuerda que tu perro no lleva calzado y se puede quemar las almohadillas, sobre todo en aquellas áreas expuestas al sol. En invierno, el hielo y la nieve también pueden herirlas. En el mercado existen pomadas y lociones tópicas que endurecen e hidratan las almohadillas, ayudando a que sean más resistentes.

Ahora que se acerca el verano y suben las temperaturas, es importante tener especial cuidado con los golpes de calor. Evita practicar deporte intenso en las horas más calurosas de la jornada.

Nunca, jamás, mediques a tu perro por tu cuenta con productos para humanos. El ibuprofeno, un antiinflamatorio común, muy usado en casos de tirones, llega a provocar fallo renal agudo que puede desencadenar en la muerte de nuestro animal, ya que no es capaz de sintetizarlo.

Actividad física sí pero planificada y orientada a disfrutar y pasar un buen rato sin perder de vista que nuestro perro, además de correr necesita hacer de perro olisqueando y saludando al resto de perros del parque. Déjale su propio tiempo de expansión una vez finalizada la sesión y tendrás un perro aún más feliz.

Educación sin castigo

En educación canina, soy de las que piensa que el castigo está fuera de lugar. Si el perro ha hecho algo mal, es porque ha tenido la oportunidad de hacerlo, es decir, porque no he estado suficientemente atenta como para evitar el error. Los castigos pueden causar confusión en el perro y reducir su confianza hacia el ser humano. No somos buenos administrando el castigo y nos pasamos de la raya o nos quedamos cortos, además de aplicarlo casi siempre a destiempo. El perro no entiende lo que ocurre y se acostumbra a evitar nuestra presencia para así evitar el castigo.

En lugar de recurrir a la fuerza o a la intimidación, párate y reflexiona porqué el perro ha hecho lo que ha hecho. ¿Acaso hemos dejado cosas valiosas a su alcance? ¿Lo hemos dejado en una situación comprometida sin supervisión antes de enseñarle? ¿De quién es realmente la culpa? En educación canina, siempre es más rentable trabajar paso a paso y ganarse al animal a través de la coherencia y el respeto.

Lo que se aprende mediante castigo, difícilmente se generaliza en el sentido deseado. Si riñes al animal por descubrir que ha causado un destrozo en casa, el perro no aprende a dejar de hacerlo, sino que aprende a evitar tu presencia para llevar a cabo su comportamiento. La lección que extrae es que nunca debes estar delante, lo que no impide que lo vuelva a repetir en cualquier otro momento que tú no estés.

Procura facilitar las cosas y ayudar a que el perro acierte, en vez de castigar los errores. Él aprenderá antes y ambos disfrutaréis de la experiencia.

Cuando no entendemos su lenguaje

Es frecuente ver a personas corregir a su perro cuando empieza a gruñir ante algún estímulo que le asusta o pone nervioso. Es más frecuente, cuando un desconocido se abalanza sobre el perro con intención de acariciarlo (el perro no sabe que solo lo quieren acariciar y lo puede interpretar como una agresión).

Antes de empezar a gruñir, habrá lanzado decenas de sutiles señales de alarma como girar la cabeza, encogerse, lamerse los labios o, incluso, tumbarse boca arriba en un intento desesperado de finalizar la situación. Entre perros funciona pero, los humanos no estamos acostumbrados a interpretar este tipo de lenguaje y muchos confunden el tumbarse boca arriba con el deseo del perro de ser rascado en la barriga, cuando en realidad trata de trasmitir otro mensaje totalmente diferente: que lo dejen en paz. Entre perros normales es fácil observar cuando uno se pone boca arriba, el otro se aleja del lugar, dando por finalizada la situación.

Cuando se regaña o castiga a un perro por mostrar una conducta que nos parece inadecuada frente a algo que no le gusta o le da miedo, por ejemplo cuando gruñe ante la presencia de un niño u otro animal, podemos estar generando un conflicto, si no entendemos el proceso de aprendizaje que siguen los perros.
Mientras para nosotros, lo lógico es asociar el castigo a la acción cometida, de manera que aprendemos a dejar de repetir esa acción ante el temor de un castigo, los animales funcionan de otra manera.

El animal asocia el castigo, al estímulo que no le gusta, ya sea el niño o el otro perro del ejemplo, de manera que aumenta el rechazo y/o el miedo que sentía en el primer momento. La conducta realizada ya sea enseñar dientes, gruñir o, incluso llegar a morder, se perpetua en aquella fase que le funciona al animal, es decir, aquella en la que el estímulo aversivo se aleja. Si no funciona enseñar los dientes, gruñirá, si no le funciona gruñir para alejar esa presencia, morderá, todo ello independientemente de correcciones y castigos y, “aprenderá” a quedarse con aquella conducta que le ha funcionado y ha hecho desaparecer aquello que le era incómodo. Es como una escalera de emociones en la que va avanzando hasta dar con el escalón que le reporta el beneficio que busca que es dar por terminada la situación que no le gusta. Por tanto, es habitual que un perro demasiadas veces corregido por gruñir sin poder alejar la causa que le genera aversión, pase a morder inhibiendo las señales de aviso.

Para corregir esta situación, es importante en primer lugar descartar con el veterinario, problemas de dolor o cualquier patología que provoque que el animal esté especialmente sensible con el entorno. Si físicamente está bien, el siguiente paso importante es entender el proceso de aprendizaje que siguen los perros, olvidarnos de castigos y empezar por respetar y hacer respetar el espacio crítico del animal enseñándole progresivamente a enfrentarse con éxito a situaciones que, en un inicio parecían insuperables para él.

La Rioja

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