La Rioja
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Etiqueta: La Rioja
La memoria sólida
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Teri Sáenz | 17-10-2017 | 16:44 |0

justo

Que la Ley está hecha para cumplirse es una sentencia tan rotunda como líquida. Los ejemplos de cómo la norma se obvia, circunvala e incluso se contraviene en función del interés o interpretaciones espurias (léase con acento catalán) son tan abundantes que cuando es efectivamente acatada toma el rango de noticia. La Ley 52/2007 de Memoria Histórica es uno de esos textos acordados solemnemente que desde su aprobación ha sufrido un oprobio que habla mal de la democracia que lo gestó. En La Rioja, la laxitud en su cumplimiento había estado además afeada por otro hito: la declaración institucional bendecida por el Parlamento en mayo del 2006 de solidaridad con las víctimas y los familiares de la Guerra Civil en la comunidad autónoma y que hasta el año pasado había quedado en el limbo de las intenciones incumplidas. En ese contexto, la progresiva materialización de la proposición sancionada en abril del año pasado por el mismo hemiciclo (con la abstención del PP) instando a cumplir las Ley de Memoria Histórica y resarcir a las víctimas de aquella época tan ténebre merece un aplauso más sonoro que cualquier ideología. A la petición formal del Gobierno

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Empresa imposible
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Teri Sáenz | 11-10-2017 | 15:21 |0

vaca

Cuando el yayo Tasio era chaval y aún correteaba en pantalón corto por las cuestas del pueblo, aprendía escuchando a sus mayores como yo ahora hago con él. A veces se arrimaba al poyo ubicado en lo alto de la era donde cuatro viejos echaban la tarde sentados con las manos posadas sobre sus respectivas cachavas. Se inventaba cualquier excusa y pegaba la oreja con discreción. Aquellos abuelos apenas hablaban. Se conocían tan bien, habían pasado tanto tiempo juntos entre tan poca gente, que parecía que lo tenían ya todo dicho entre sí. Desde aquella atalaya se limitaban a mirar al frente dejándose acariciar por el sol. Ante sus ojos, casas cada vez más huecas. El tejado de la iglesia hundido, el ganado menguante, las calles vacías de niños y el último colmado que quedaba abierto con la verja echada para siempre. De pronto, uno de los abuelos suspirara:«Si viniera una empresa…» Los demás asentían sin abrir la boca. Y de nuevo, silencio. En esas cuatro palabras se condensaba un deseo que contenía otros muchos. Un estímulo para que los pocos vecinos que iban quedando no se fueran a la capital; para que los que marcharon retornaran; para los que nunca había

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Verano eterno
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Teri Sáenz | 09-10-2017 | 10:13 |0

autopista

La siniestralidad de la N-232 hace tiempo que ha rebasado el límite de lo insoportable. Cada nuevo accidente ahonda en esa herida, como si el propio asfalto levantara la voz a cada rato para denunciar una situación impropia de una comunidad como La Rioja. El reciente fallecimiento de dos niños y su padre no puede ser sólo otra muesca más de una estadística escalofriante. Y así lo han entendido todos los que al día siguiente del trágico accidente cortaron la vía para exigir una solución sin demora. El inicio de los trámites para la duplicación entre Calahorra y Alfaro sabe a casi nada. En primer lugar porque en el mejor de los escenarios la obra no estará concluida ante del 2026, pero sobre todo porque en cada anuncio oficial resuena la frase pronunciaba por José Ignacio Ceniceros en sede parlamentaria en noviembre del año pasado: fijar plazos en materia de infraestructuras no es garantía de nada. ¿Qué le queda entonces al contribuyente si se le amputa la confianza en que se cumplan los calendarios prometidos? El protocolo suscrito con Fomento para derivar a la AP-68 los camiones y tratar de contener la hemorragia de muertes en esta carretera infernal cumple

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La peor fotografía
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Teri Sáenz | 18-09-2017 | 11:27 |0

felez

La imagen está tomado casi a ras de suelo. Parece que la fotógrafa ha optado por arrodillarse en el asfalto antes de disparar la cámara para capturar mejor todos los elementos que conforman la estampa. En el punto de fuga declina el sol y sobre la carretera reposan multitud de restos pulverizados de uno o quizás más vehículos. La raya blanca que marca la mitad de vía aparece resquebrajada y en uno los lados pululan lo que parecen bomberos y sanitarios enfundados en chalecos fluorescentes. El cuadro se completa con las dotaciones de los distintos servicios de urgencias aparcadas en el arcén mientras sus ocupantes trabajan en la zona. Sólo muy al fondo se atisba un camión cisterna cruzado y una furgoneta con las puertas desvencijadas, seguramente como consecuencia del impacto con el remolque. Ni una gota de sangre. Hay algo familiar en la aridez de los montículos que enmarcan el paisaje, la torre de electricidad al fondo que la luz de última hora de la tarde casi difumina. Cuando el lector baja la vista al pie de foto, lo confirma: La Rioja Baja, colisión, un muerto más. La fotografía es demoledora en su sencillez, aunque ninguno de los que protestaron

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Dos en uno
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Teri Sáenz | 12-09-2017 | 11:21 |0

arrimadas

Rosa María llegó a su casa y encendió la tele. Seguramente se puso cómoda, abrió una cervecita y empezó a practicar ese deporte tan ibérico consistente en despotricar en la intimidad del salón contra los comentaristas de algún debate cuando lo que dicen no coinciden con nuestra postura. A Rosa María no le bastó desfogarse contra una pantalla de plasma. Las palabras que en ese momento pronunciaba Inés Arrimadas en un plató le molestaron tanto que necesitó contarlo al mundo entero. Cambió el mando de la tele por el móvil y deseó a través de Facebook que violaran en grupo a la dirigente de Ciudadanos al salir del programa. “No merece otra cosa semejante perra asquerosa“, dejó escrito. El comentario de la hasta entonces anónima telespectadora empezó a correr por Internet como la pólvora hasta que, cuatro horas más tarde, Arrimadas anunciaba lo que cualquiera en una situación similar: iba a presentar una denuncia contra Rosa María. Lo llamativo es que el foco de la polémica no se ha ceñido al calibre de la barbaridad que eructó para luego arrepentirse, sino en el hecho de que la empresa en la que había encontrado trabajo de teleoperadora a través de

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Siempre libro
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Teri Sáenz | 23-08-2017 | 10:59 |0

librosEl mejor regalo que le hecho al yayo Tasio es el que nunca le di. El día de su último cumpleaños se me pasó por la cabeza comprarle un libro electrónico. Además de acumular un catálogo inabarcable de rarezas, el abuelo siempre ha sido un lector voraz como atestiguan las abarrotadas estanterías de su casa, así que vi en aquel dispositivo el obsequio idóneo para alguien único. No recuerdo por qué retrasé comprarlo y la mañana que le invitamos a comer –él nunca lo hace, no sé si por negar que se hace viejo o evitar sólo aflojar la cartera– me presenté a la mesa con las manos vacías pero adelantándole que en breve tendría todas las novelas que quisiera a su disposición en formato electrónico. Tasio escupió la cucharada de caparrones que acaba de meterse en la boca y amenazó con desheredarme mientras engolaba la voz defendiendo sus libros de papel. Los cientos que tiene y los que dejará de tener. Porque la liturgia literaria del yayo no sólo incluye oler los capítulos antes de devorarlos, sino acariciar las tapas, doblar la esquina de la página cuando el sueño le vence, manchar los márgenes. Y sobre todo, regalar los que más le gustan en cuanto

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El único dolor
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Teri Sáenz | 21-08-2017 | 14:37 |0

LOGRONO. Plaza del Mercado. La Comunidad Musulmana en La Rioja convoca un acto de paz como «dialogo interreligioso». 20 agosto 2017. Justo Rodriguez

Todos los atentados son el mismo atentado. Barcelona es París; París replica a Londres; Londres como Berlín. Un grupo de fanáticos ha rezado para matar muriendo. Llenan sus cuchillos de sangre o atropellan inocentes con un vehículo. O acuchillan y arrollan. Urbes concurridas. Lugares estratégicos. Asesinatos en masa. La muerte por sorpresa. Al principio las noticias son confusas. Un fallecido y veinte heridos. Dos fallecidos y cuarenta heridos. La cuenta exponencial a cada minuto. Bulos y certezas. Sirenas. El caos. Las televisiones interrumpen su programación. Los periódicos paran las rotativas en seco. Reporteros apostados detrás de la cinta policial con conexiones en directo. El virus de las fotografías del instante que alguien ha tomado con el móvil. Testimonios digitales. El que pasó por allí. El que iba a pasar. El que pasaba y jamás volverá a hacerlo. Un logo en recuerdo de Barcelona (¿o era Bruselas?). Solidaridad. El relato de héroes improvisados contra criminales sin escrúpulos. Turistas anónimos un día, biografías públicas al siguiente. Las mismas críticas a la prensa por esa portada, por aquella fotografía. Primeras declaraciones. Lo malo

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Ropa vieja
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Teri Sáenz | 16-08-2017 | 10:18 |0

percha

Nunca vi tirar nada en casa del yayo Tasio. Allí todo era eterno y lo que caducaba, se heredaba o renacía. Con el pan duro se hacían sopas de ajo y la carne de un día se transforma al siguiente en albóndigas. En las pocas fotografías en papel que el abuelo conserva en una lata oxidada de galletas y dan fe de que una vez fue joven aparece con una chaqueta de pana marrón. Las más antiguas, donde todavía era mocete, dejan ver que las mangas le sobresalen y ocultan prácticamente sus dedos. Las hombreras le desbordan la espalda y el tejido reluce. En las imágenes que le suceden va vestido con la misma prenda. Le ajusta mejor, como si el tiempo la hubiera ahormado a su figura, pero el color es más difuso y los bolsillos parecen deshilachados. Si un día profano su armario, estoy seguro de que encontraré una solitaria percha. Me da vergüenza confesarle que en mi casa valoramos poco todo y compramos ropa sin mucho criterio. Un día decretamos que algo es viejo aunque esté nuevo y acudimos a una de esas franquicias donde la gente se uniforma para creerse única. A diferencia de Tasio, repaso mis propias fotos que ya no apilo en ninguna caja sino en un disco duro y no

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Nada que hacer
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Teri Sáenz | 14-08-2017 | 09:36 |0

DOCU_RIOJA

E l que fuéramos unos ‘sinpueblo’ le tenía preocupado al yayo Tasio. Como no disponíamos de una casa propia ni prestada en el campo donde pasar el verano escuchando el cencerro de las vacas y el trino de los pájaros, el abuelo creía que yo corría el riesgo de convertirme en un repelente niño de ciudad de esos que creen que los yogures brotan en los supermercados y las lentejas se cosechan en botes al vacío. Para superar esa carencia, Tasio me montaba en su destartalado R4 cada fin de semana que salía el sol y visitábamos un pueblo al azar para inyectarme esa dosis de ruralismo que según él debía incluir mi crianza. Cuando recalábamos en el destino para echar el día no hacíamos nada en particular. Tasio echaba a andar en silencio por las cuestas empedradas y yo le seguía sin abrir tampoco la boca. Al llegar a las eras solía detenerse con las manos apoyadas sobre la cachaba y, simplemente, respiraba. En un momento dado sus piernas se dirigían hacia la chopera más próxima. Acomodados sobre un par de piedras, abría el zurrón y almorzábamos unos cachos de pan, queso y chorizo que él regaba con un trago de vino. Luego se recostaba bajo la copa más

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Invasiones
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Teri Sáenz | 10-08-2017 | 09:51 |0

invasiones

El extraño que cohabita en el interior de cada uno puede generar más convulsión que el instintivo miedo a lo desconocido. Sobre esa premisa arma Ismael Martínez Biurrun (Pamplona, 1972) su última novela, que es en realidad una triple versión de la misma tesis. ‘Invasiones’ despliega en los tres actos que aglutina la genuina mirada sobre el terror que el autor navarro había dejado intuir ya en sus cinco trabajos precedentes. En esta ocasión no recurre a distopías ni se apoya en andamios artificiales. Le basta dirigir el radar hacia lo cotidiano para contagiar la sensación del miedo como algo factible, una opción que late próxima. Tan cerca como en un rascacielos madrileño donde una cena entre dos parejas prevista como la confirmación de un ascenso laboral deviene en catástrofe natural y personal (Coronación), en un decadente complejo turístico entre pinares y carreteras comarcales que se resquebrajan –literalmente– agrietando a la vez la vida de sus inquilinos (El color de la tierra) o en la cumbre de una colina desde la cual la observación del cielo al anochecer desencadena una obsesión criminal (Nebulosa).

Las invasiones a las que alude el

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